Todo era perfecto

¿Os habéis preguntado nunca si lo que realmente estáis viviendo es la vida real? ¿Y si solo es un sueño? Y cuando llegue la supuesta muerte, ¿empezaremos un sueño nuevo? Me aburre hacer lo mismos todos los días, la rutina de siempre, estar con la misma gente…Me encantaría desaparecer para soñar en otra cama, que una nueva almohada sepa el por qué de cada lágrima.
Allí estaba, me encontraba en la playa. Podías contar las personas con los dedos de las manos. Un sol brillante al que si miraba me deslumbraba, el agua cristalina, enormes rocas donde el mar rompía con sus constantes olas. Sentía aquel cosquilleo de la arena bajo mis pies desnudos. Era el lugar perfecto, a pesar de que me encontraba sola con personas desconocidas.
De repente noté como una pelota invadía mi territorio. Alcé la cabeza y vi como un niño rubio de unos 7 años con los ojos muy claros me pedía educadamente que se la devolviese. Le lancé con fuerza y me sonrió. Después me quedé observando y vi que estaba junto a su familia. ¡Qué envidia! Son todos rubios y guapos, pensé. Parecían los típicos modelos de esas revistas donde grandes familias con mucho dinero enseñan sus casas, y la madre dice que no trabaja y que lo más importante para ella es su familia y nada más; en cambio el padre se pasa todo el día trabajando y viajando por todo el mundo. Los envidio. Suspiré y me volví a meter en el libro que tenia entre mis manos el cual iba prestando atención de vez en cuando.
De repente oí como una voz de fondo gritaba “¡Pon máxima potencia, vamos a probar de nuevo. Un, dos, tres YA!". Al principio no presté, mucha atención, pensé que era cosa de mi imaginación, pero poco a poco noté como iba desapareciendo del perfecto lugar en el que me encontraba. Volví a mirar al sol y todo se volvió de color blanco. Cerré los ojos y muy lentamente los abrí. Estaba rodeada de gente desconocida, miré mi alrededor y vi que mi coche estaba totalmente destrozado. Dos ruedas por un lado y las otras dos por el otro. No entendía nada. Hacia un momento estaba en el paraíso y de repente estaba tumbada en la camilla mientras un grupo de médicos me subían a la ambulancia.





Minutos después me informaron de que había tenido un accidente, por lo que pareció ser que me quedé dormida al volante
Entonces me vino a la cabeza la imagen de mi profesora de cuarto cuando en clase de castellano comentó que el 95% de los accidentes son mientras de quedas dormido y la mayoría mientras estas soñando. Es increíble que me haya pasado a mi.