¿REALIDAD O NO?

Una textura aterciopelada acariciaban sus robustas manos, una sensación entre relajación extrema y excitación de todos los músculos de su cuerpo le recorría de arriba a abajo.

-¡González! Tú que estás tan atento.¿ Puedes contestar a la pregunta que le he hecho a tu compañera?- dijo el maestro intentando llamar la atención del alumno.

-No, lo siento señor, no he escuchado la pregunta.- dijo el alumno que no había prestado atención en todo lo que llevaban de clase, solo pensando en su novia.

-Bueno, tú sabrás si quieres seguir así y acabar suspendiendo todo el curso. Como iba diciendo, los seres humanos tenemos un campo electromagnético en cuál nos impide tener contacto alguno con cualquier otro cuerpo, es decir, nunca tocamos nada realmente, porque siempre nuestro campo electromagnético nos separa unas milésimas de todos los demás objetos o cuerpos en el mundo. Otra peculiaridad sobre esto es que nuestro campo de fuerza es más fuerte que la gravedad, lo que implica que nunca estamos tocando el suelo.

Un escalofrío helado y a la vez ardiente le recorrió toda la piel. ¿Era verdad lo que acababa de decir el maestro? ¿Era verdad que nunca había acariciado realmente la piel de su novia? No podía ser, eso era imposible.¿Como quería el profesor que él se creyera que todo aquello que él puede ver nunca lo puede tocar? Un impulso le hizo levantarse y dirigirse al profesor.

-¿Pretendes que me crea que todo esto, todo lo físico yo no lo puedo tocar?- dijo el alumno dirigiéndose a su profesor de u modo desafiante.

-González. ¿Se puede saber que te pasa? Yo no pretendo que te creas nada y tampoco intento convencerte, pero está demostrado por verdaderos científicos. Pero realmente no me sorprende tu opinión ya que hay millones de personas que desconocen este echo y de las que lo conocen muchas veces se niegan a creerlo- dijo el maestro dejando al alumno con cara de decepción y desacuerdo.

El alumno decidió sentarse en su lugar y dejarlo pasar.
Esa misma noche mientras el alumno intentaba dormir le volvió a pasar por la cabeza el concepto que el maestro le había planteado por la mañana, el chico empezó a darle vueltas hasta llegar a la conclusión de que esa sensación que tanto le gustaba, acariciar a su novia durante horas, solo había sido una ilusión del cerebro.
Pensó que que ya nada tenía sentido, que si no podía realmente experimentarla sensación más excitante para el, que ya no podría sentir nada.

Decidió enviarle un mensaje de texto a su novia explicándole lo que le había pasado y explicándole el lío que se le pasaba por la cabeza. La chica le contesto diciéndole que eso no eran más que tonterías y que para ella eso no tenía ninguna importancia, le dijo que si hasta entonces había podido sentir su suave piel podía seguir sintiéndola sin ningún tipo de problema más que olvidarse se esa ley física.