COMO DOS GOTAS DE AGUA

Como dos gotas de agua, así somos yo y mi hermana. Al principio era un poco molesto el hecho de que todo el mundo, incluso nuestros propios padres nos confundieran. Sin embargo, ahora ya nos hemos acostumbrado. Es lo que tiene tener una gemela idéntica... No todo es malo, también hay cosas buenas. Tenemos el doble de ropa, el doble de juguetes, el doble de galletas, el doble de todo. Vamos, que no nos falta de nada. A pesar de ser gemelas somos muy diferentes. Mi hermana es muy graciosa y se lleva bien con todo el mundo mientras que yo soy más bien tímida y empollona.
Nuestra vida era perfecta hasta que nos pillaron la semana pasada en el examen de sociales y catalán fingiendo ser la otra. A ver, os cuento. A mi sociales no se me da nada bien pero en cambio a mi hermana se le da de fábula. Asi que tuvimos la fantástica idea de intercambiarnos en los exámenes para obtener mejores cualificaciones. Hoy tenemos los trimestrales y me he pasado medio curso sin atender en las clases que no se me daban bien. Asi que mi hermana y yo lo tenemos crudo. Faltan 10 minutos para que empiece la clase y nos entreguen los exámenes. Voy a la clase de mi hermana y rápidamente le deseo toda la suerte del mundo. La necesitará. Hasta ayer no supo resolver las ecuaciones de segundo grado... Vuelvo a mirar el reloj, falta 1 minuto. Vuelvo a mi clase, me siento en mi sitio y me preparo mentalmente para lo peor. Suena la campana, entra la profesora y todo el mundo se sienta. No se oye ni una mosca mientras reparten los exámenes. La profesora deja el examen en mi mesa y me sonríe con cara de suficiencia diciéndome en secreto: nos vemos en septiembre. Intento concentrarme en el examen, lo intento y lo vuelvo a intentar mil y una veces pero sin resultado. Empiezo a imaginarme un 0 grande, rojo y redondo en el papel y el sermón que nos darán nuestros padres al ver las notas finales.
De repente oigo una voz en mi cabeza:
El movimiento modernista acabó el 1911.
-¿Júlia? -pregunté un tanto indecisa- ¿Eres tu?
-¿Mireia? -preguntó con voz incrédula- Si si, soy yo. ¿Me oyes?
-Alto y claro hermana.
Madre mía esto es increible -dije sin podérmelo creer-.
¿Realmente estaba hablando telepáticamente con mi hermana gemela? Sabía que los gemelos comparten un gran vínculo pero no sabía que podíamos hacer esto.
Utilizamos este gran vínculo que acabamos de descubrir para comunicarnos durante el resto de los exámenes las respuestas de las diferentes asignaturas.
Se podría decir que somos la misma persona. Éramos 1 entre 300.000 pero ahora sabemos que somos únicas en este mundo.