El MUSICIENTÍFICO ANDREW WILSON

Érase una vez un joven científico llamado Andrew Wilson, era diferente a los demás científicos; por una sola cualidad.
El no hacía los experimentos con líquidos, él los hacía tocando su violín, haciendo música, tenía un secreto que no se lo quería contar a nadie:Con su música inventó una poción de inmortalidad, pero cuando fue a contárselo a sus familiares y amigos, no se lo creyeron y se rieron de él.
Desde ese mismo momento el joven Andrew Wilson, no volvió a salir de su laboratorio subterráneo, él siguió haciendo sus experimentos ayudado por su música.
En el laboratorio no entraba nadie, hasta que un día alguien llamó a la puerta.
¿Quién será? Se preguntó Andrew
Volvió a sonar: -¡TOC TOC!
-¿Quién es? dijo el Andrew
-Soy el cartero
-¿Y qué quiere?
-Tengo una carta para usted.
Entonces Andrew muy sorprendido abrió la puerta para coger la carta del cartero y esto es lo que ponía en la carta:
"Querido Andrew:
Tu madre y yo estamos en Dubái, intentando experimentar con ingredientes secretos y no nos sale el experimento.
Por favor ven a ayudarnos, que sabemos que tú entiendes mucho de esto.
Te quieren.
Papá y mamá"
Andrew al ver esta carta se quedó preocupado por que no podía ayudar a sus padres, porque llevaba tanto tiempo sin salir de casa y del laboratorio que le daba miedo, pánico y terror. Tenía “agoralabofobia”, y pensaba que le podía pasar algo malo.
Durante varios días no pudo dormir imaginando lo que le podría pasar, si saliera fuera de su laboratorio.
Pero un día se armó de fuerzas y preparó todo para salir de su laboratorio, en busca de sus padres. Esa misma noche soñó con Superman, su héroe favorito y recordó que no tenía miedo a nada. Andrew quería ser como él.
Emprendió el viaje y cuando llegó al aeropuerto, su miedo apareció y quería volverse a casa, pero Andrew se montó en el avión por que se acordó de sus padres. Quería ayudarles, le necesitaban y eso junto a su música, fueron sus apoyos para conseguir superar los miedos.
Durante el viaje preguntó a las azafatas del avión que si le dejaban un sitio para hacer sus experimentos, ellas contestaron que sí.
Por la noche el avión empezó a fallar, se dieron cuenta de que le faltaba combustible, los pasajeros estaban aterrorizados, entonces Andrew reaccionó y tocando su violín, inventó un líquido parecido a la gasolina que funcionó. Todos los pasajeros y el piloto del avión se lo agradecieron.
Llegado el final del viaje aterrizaron en Arabia Saudí y desde allí cogió un todo terreno para llegar a Dubái, pero por el camino pasó algo. Al llegar la noche un león que venía con su manada, les sorprendió. El conductor le dijo a Andrew –Como eres científico inventa algo para protegernos del león.
Andrew empezó a tocar su violín e inspirado en su música, inventó un ramillete de dardos tranquilizantes, se lo lanzaron a las fieras, fueron muy efectivos, todas se quedaron dormidas y sosegadas, esto hizo que pudieran continuar bien su viaje.
De madrugada llegaron a Dubái, ya sabía dónde estaban sus padres y les envió un telegrama diciendo: Queridos padres, ya sé dónde estáis, ya he llegado a Dubái, espero veros pronto.
Sus padres le contestaron:- Hola hijo, estamos deseando de que vengas, un beso muy grande. Papá y mamá.
Así qué ese mismo día fue al apartamento donde estaban sus padres, cuando llegó allí le recibieron con un abrazo y le dijeron: - En la habitación del fondo está el laboratorio.
Andrew contestó: -Esa es mi pasión y ¿en qué os puedo ayudar?
Ellos le contaron que necesitaban transformar una planta en un perro o gato, ya que en ese país no había casi animales.
Pasaron varios días y el invento no llegaba, aunque al tercer día Andrew se daba por vencido, empezó a recordar unas notas de violín.
Las probó con la planta, tocó y tocó y funcionó.
Sus padres estaban emocionados podrían criar gatos y perros para ayudar a las personas de ese país. Se lo fueron enseñar a unos amigos, y sin contar con Andrew lo presentaron a un concurso de Inventaciencia que había en su ciudad.
Unos meses después llego una carta diciendo:
Felicidades
Ha sido el ganador del premio a la mejor transformación de Inventaciencia.
Puede pasar a recoger el premio Sr. Andrew Wilson.
Él se emocionó porque era el sueño de su vida y preguntó a sus padres, que como había ganado sin haberse presentado.
Ellos le explicaron que habían aprovechado su talento musical y presentado su invento al concurso, ya que confiaban mucho en él y en su talento científico inventivo.
Andrew emocionado tocó su violín y siguió inventando.
FIN