Un sueño

Vaya, ¡Que sorpresa!, no me lo creo, ¡es Bruno! ¿Y qué hace aquí?. ¿Cómo es que ha venido?. Hacia tanto tiempo que no le veía, que ilusión me hace que este aquí con nosotros. Le echaba de menos. Sin pensarlo voy a saludarle y a darle un gran abrazo. Un montón de preguntas pasan por mi cabeza y en mi mente se empieza a recordar muchísimas cosas, todas las cosas que me han pasado desde que se fue aquel principio de mes de setiembre. Desde aquel día ya han pasado… Unos dos meses, y aunque nos hablábamos por las redes sociales no es lo mismo en persona. Bruno me explica el porqué de su visita. Se quedara en Barcelona todo el fin de semana. También me explica como le va en la universidad, su día a día, etc. Y yo le explico todas mis cosas. Charlamos un buen rato, pasamos muy buenos momentos, reímos, recordamos viejas cosas. Me recuerda al verano. Como me gustaría volver a esta estación del año. Bruno hoy se quedara a comer en mi casa. Mi madre ha preparado unos macarrones buenísimos…
Ring-ring. Suena el despertador. Son solo las siete de la mañana. No tengo ganas de ir a la universidad. Pero tengo que hacerlo. Me visto e intento recordar en lo que he soñado, pero apenas recuerdo algo. Sé que aparecía Bruno, ¿pero que ocurría?. No sé que ocurría, ni cuando pasaba, ni donde estábamos. Ah si, estábamos en mi casa, eso si que lo recuerdo. Pero no recuerdo mucho más. Que curioso que solo recordemos el noventa por ciento de nuestros sueños. Cada vez recuerdo menos. Empiezo a pensar en él e inevitablemente mis pensamientos se remontan a aquel día, en el que nos conocimos. Dos adolescentes que se conocieron en verano porque el chico veraneó con sus abuelos, mis vecinos. Dos desconocidos que pasaron a ser grandes amigos en poco tiempo y que pasaron un verano inolvidable. Esto me hace recordar lo mucho que le hecho de menos. Ya casi no sé sobre él. Después lo llamare. Tengo que dejar de pensar sobre esto, o sino llegaré tarde. Ahora toca seguir con la misma rutina de siempre…