Como seria todo?

Como sería todo? En toda una vida se calcula que andamos unas tres vueltas al mundo. Como serían esas vueltas? Con quien serían?
Quizás en la escuela primaria tendría pocas amigas, quizás solo una… Kathy. A lo mejor nos pelearíamos solo dos veces en nuestros 6 años de amistad. Puede que al entrar en el instituto nos distanciáramos, que tan solo un par de años más tarde ni siquiera nos saludáramos al cruzarnos en esa cafetería de la esquina. Probablemente conocería a otra amiga, puede que aún mejor que Kathy, esa podría ser Adara.
Seriamos las mejores amigas. Sería ella quien me consolaría cuando Fernando, el apuesto chico de un curso superior, me partiera el corazón. Ella me escucharía a las 2 de la madrugada cuando estuviera molesta con mi madre. A ella le contaría la bronca de mi padre por suspender un examen, el primero de mi vida quizás. Seria a mí a quien acudiría cuando necesitase ayuda. Ella sería la primera en saber todos los detalles de mi primera cita. Quizás empezaríamos el bachillerato más unidas que nunca y sería ella la que me fotografiaría con mi chico en el viaje de fin de curso. Posiblemente al empezar la universidad nos distanciaríamos. Mis horarios de mañana serían incompatibles con los suyos, de tarde. Hablaríamos diariamente al principio pero a lo mejor perderíamos el contacto. Poco a poco, día tras día.
Quizás en mi tercer año de universidad conocería a Pablo, el amor de mi vida. Me graduaría en derecho con las mejores notas de mi clase seguidamente encontraría un trabajo. Empezaría como una simple becaria y terminaría siendo socia del bufet. Pablo y yo nos pasaríamos unos años maravillosos viajando. Dubái, Jamaica, Tailandia, India, Nueva York… un sinfín de destinos que visitaríamos. Puede que nos casáramos en las Vegas, en un arrebato de locura. Pocos meses después de celebrar mi trigésimo primer cumpleaños nacería Laura. Un par de años después quizá llegaría Carlos y tres años más tarde adoptaríamos a Nashi. En la adolescencia de Laura seguramente nos pelearíamos por muchas cosas, un teléfono móvil mejor, poder ir a una fiesta, llegar tarde a casa… Esas discusiones se repetirían, seguramente, con mis otros hijos. Al cumplir los cincuenta y nueve años Pablo y yo habríamos ahorrado lo suficiente para mudarnos a Sídney y vivir tranquilamente. Puede ser que viviéramos en una casita cerca de la playa, donde a lo mejor saldríamos a pasear cada mañana. Posiblemente serían unos años maravillosos, puede que los mejores de mi vida. Quizás todo acabe en el Hospital General de Sídney a los 82 años, a causa de neumonía, quizás sea a causa un accidente de coche, a lo mejor se incendia mi casa, quizás…, pero solo quizás. Todo depende de este momento.
-Todo correcto señorita. Desea usted seguir con el procedimiento?
-Yo... Creo que…
No, por favor di que no. Por favor mama di que no, piensa…