Distancia cercana

Como un río que busca su mar, como las olas buscan un océano donde habitar, así nos buscábamos nosotros con la certeza de que siempre nos íbamos a encontrar. Tu mano sobre la mía, nuestros ojos perdidos entre ellos y nuestras sonrisas tan radiantes como nunca. Nos miramos y entendemos que pese a todo, el amor perdura. Nos hablamos con tanto cariño que realmente olvido todas las batallas que hemos luchado. Puedo ver como tus ojos miran los míos, como tu taza de café aún se mantiene caliente por el humo que produce, puede ver tus manos tan suaves como siempre y recordar las tardes en las que me acompañabas a pasear, siempre cogidos de las manos. Observo tus uñas mordidas posiblemente por el estrés y cuando alzo la vista observo tu rostro. En él diviso tu frente manchada de expresiones faciales que me recuerdan a tus enfados y riñas, me es imposible no sonreír. Contemplo tu pelo y recuerdo como me hacías el mío para ponerme guapa, aunque a tu lado, era muy difícil brillar.
Han pasado tantos años en los que lo único que quería era estar bajo tu cobijo que a veces lo extraño tanto que no puedo parar de pensar cómo la vida pasa tan deprisa. El tiempo es un buen acompañante hasta que te das cuenta de que es demasiado efímero como para no aprovechar su compañía. “Hoy estoy frente a ti y mañana estaré a mil cien kilómetros” desde que te dije eso ya han pasado tres años y parece que fue ayer. Me fijo en tu pelo y veo como su decoloración me va dando muestras del tiempo transcurrido.
Hoy, nos miramos los rostros como cada dos días, te hablo y me hablas y puedo observar tus expresiones corporales. Veo como estás sentada en el sofá en el cual veíamos películas y leíamos libros, donde me dabas lecciones que hoy me han hecho estar aquí. Sé que estamos lejos, demasiado en algunas ocasiones pero te puedo ver, mamá, nos podemos mirar. La tecnología ha podido unir a personas a distancia, ha resurgido pasiones, ha provocado sonrisas y lágrimas de felicidad. Te miro y solo quiero que sepas que estoy contigo a la distancia y que ojala pronto esté más cerca de ti. No pierdo la esperanza de poder volver y de abrazarte, ya que, pese a poder verte aún no puedo hallarte físicamente conmigo. Tiempo mamá, solo necesitamos tiempo, no te vengas a bajo cuando me extrañes, recuerda que los días pasan muy rápido y más si podemos mirarnos y escucharnos. Recuerda que, en este siglo característico por los avances tecnológicos es inevitable pensar cómo serían nuestras vidas sin la tecnología y es imposible tirar atrás y llegar a pensar que dos personas podrían llamarse desde la otra punta del mundo, por lo tanto, esta parte de la ciencia nos da esperanzas de que lo que ahora es imposible, sea posible en un futuro no muy lejano. Además, creo que debemos dar gracias a todas esas personas que luchan cada día para mejorar nuestras existencias, que no falten nunca y que siempre encuentren una meta por la que luchar durante su camino de la investigación tecnológica.
Para terminar, mamá solo quiero desearte las buenas noches, llevamos tres horas hablando y hasta hemos cenado a la vez, esto cada vez es más maravilloso. Adiós mamá, nos vemos en dos días. Te doy las gracias más profundas por ser mi compañía cuando todo está patas arriba, y para ello, te las doy desde mi corazón. Y recuerda que todo, cada día, gracias a la ciencia será mejor que ayer.