Sus primeros pasos

Se despertó con un fuerte dolor de cabeza, atrapada entre un amasijo de hierros, sangrando y con un pitido constante en los oídos. A su lado permanecía inmóvil su marido, quien acabaría recuperándose del accidente de coche que acababan de sufrir provocado por unos jóvenes que volvían a casa tras una noche de fiesta. Trató de liberarse pero no era capaz. Sus piernas ya no respondían.
Han pasado 15 años desde aquel día en el que su vida cambió por completo. Carol se dirige a la habitación de la clínica, con la ayuda del amor de su vida, que empuja la silla de ruedas. Hoy comenzará un tratamiento nuevo y prometedor, su última esperanza.

Juan espera en su lugar de trabajo a que llegue su nueva paciente, Carol. Está nervioso pero intenta no aparentarlo cuando la ve entrar. Va a ser un largo camino y no quiere desanimarla. El tratamiento con células madre aún no es 100% fiable y admira el valor de la chica, que decide probarlo pese a lo que dice la gente sobre lo arriesgado que es.

Día 1: He revisado la lesión de Carol y cada vez me parece más difícil lograr que recupere el control de sus piernas. Han pasado demasiados años y la zona afectada ya ha cicatrizado.
Día 30: Las primeras pruebas no han salido como me esperaba, el cuerpo se ha adaptado muy bien al cambio y parece que las células madre comienzan a sustituir a las neuronas dañadas.
Día 245: Poco a poco veo cómo el cuerpo de Carol vuelve a la normalidad. Las células madre han conseguido reparar toda la zona dañada pero aún no he conseguido restablecer la conexión entre las neuronas y la médula espinal. Sin esa conexión, nada de lo que hemos conseguido sirve, ya que las piernas de Carol aún no se mueven.
Día 365: Hoy hace un año desde que empezamos con el tratamiento. En la pantalla del equipo veo como todo está en su sitio pero aún no se comunica. Estamos probando con técnicas de electro estimulación. Cruzo los dedos para que funcione.

¡Un estímulo! No… no ha podido ser. ¡Otro! Sí, parece que sí.
Juan llora de alegría y abraza a su equipo. Han conseguido reanimar la conexión entre las neuronas y la médula espinal de Carol. Horas más tarde, Carol llorará también. Dieciséis años después del accidente, comenzará a dar sus primeros pasos… otra vez.