El Hombre de la Bata Blanca

Otra mañana más. Ya empieza un nuevo día, otro día más detrás de estas gruesas rejas de acero inoxidable. Cuánto tiempo más tendré que estar aquí, encerrado, sin poder oler y respirar el aire de la naturaleza, sin correr, sin poder ser libre. Yo fui creado para esto, para ser el objeto de pruebas del hombre de la bata blanca. Cada mañana este hombre me coge, me examina, me saca sangre y me hace diversas pruebas más. Me pregunto por qué lo hace….
Yo soy una rata normal, como cualquier otra, no soy nada especial, sólo sirvo para ayudarlo a él, a esa persona sin piedad, y me trata como si fuera basura.
Por qué no puede llegar a entender que yo tengo una familia, sentimientos y pensamientos. Creo que no merezco vivir así.

Hoy no es un día como cualquier otro. Hoy, el hombre de blanco, en vez de sacarme sangre y hacerme todas esas pruebas me ha inyectado un líquido. Ha sido muy doloroso. Me picaba todo el cuerpo y tenía muchísima calor, creía que, en ese mismo momento, mi vida se acababa.

Acaba de abrir la puerta de mi casa, ¿por qué lo hace?. Me coge bruscamente y me saca de mi pequeña y sucia casa. Me lleva hacia esa mesa donde permanece ese maldito laberinto, al que he entrado alguna vez pero nunca he sabido llegar hasta el final.

Me siento con mucha energía. Tengo ganas de correr, jugar, y de todo. No sé que me está pasando. Seguramente será por ese líquido extraño y desconocido que me ha inyectado hace un rato. Esta vez el laberinto no está vacío. A mi lado hay una rata idéntica a mí, con ese blanco nuclear. Seguramente se siente igual que yo: aterrorizado. Tengo miedo a no poder volver a llegar hasta el final y quedarme sin poder comer otro día más…

Estamos los dos en la puerta de salida. Estamos dentro. En ese momento noto una olor muy fuerte a queso, esa comida que tanto me gusta. Tengo que empezar a moverme. Mi compañero ya lo ha hecho. Voy a seguir esa preciosa olor…Al cabo de unos segundos corriendo veo ese queso. Tengo hambre. Voy corriendo hacia él. He llegado al final, por fin, pero me empiezo a encontrar terriblemente mal. Me duele todo, cada centímetro de mi cuerpo, en cada pequeño movimiento noto un dolor insoportable. Esa cosa asquerosa que me ha inyectado me está sentando realmente mal. Me empiezo a marear y decido tumbarme un rato en el suelo, pero el dolor sólo hace que incrementarse cada vez más y más. Veo ese hombre mirándome sin hacer nada, dejándome sufrir, sin ayudarme. Este es mi final, no puedo moverme, se me ha paralizado todo mi cuerpo, tengo sueño…