El futbol levanta pasiones

El partido a un no había empezado, los ultras no paraban de gritar y de cantar, era un partido importantísimo, se jugaban mucho, quien perdía bajaba de división, estaba claro que ninguno de estos dos equipos estaba como permitirse el lujo de bajar de división, y estaba claro que, si un equipo baja, tiene menos ingresos, por lo tanto, tiene que vender jugadores, y tiene que fichar jugadores más baratos y más malos, etc. Por suerte, habían instalado el ojo de falcón en cada portería, y, además, ya no había jueces de línea, había robots de línea, estaba claro que la ciencia estaba entrando en el mundo del futbol, lo que pasaba es que, entrando tarde, ya que en Inglaterra hacía ya cinco años que esto se usaba, y en España hacía escasas semanas que lo habían incorporado, pero, aun así, estábamos contentos porque sería un partido limpio, es decir, sin errores arbitrales decisivos. Entramos en el campo, estaba lleno, no cabía ni una sola aguja, estaba claro que el estadio de diez mil personas se estaba quedando pequeño, empezó el partido, era un partido tranquilo, sin aproximaciones pero sin calma, estaba claro que ninguno de estos equipos quería perder el dominio del balón, era aproximadamente el minuto treinta de la primera parte y empezó a llover, aun así las hinchadas de ambos equipos no paraban de animar y gritar, por suerte yo no me moje, ya que estaba en la tribuna, pero hubo una cosa que me fascino, aun así que estaba lloviendo como nunca había llovido, el campo estaba casi seco, es decir que el campo tenía un drenaje espectacular, seguramente otro campo estaría encharcado y no se podría jugar, pero cuando yo estaba mirando la hierba, el equipo contrario marco un gol, era el minuto cincuenta y ya estábamos perdiendo, el marcador electrónico se movió, y puso el cero a uno, pero tan solo cinco minutos después, el colegiado amonesto con tarjeta amarilla a un jugador contrario por hacer una falta peligrosa al borde de la área, el árbitro cogió la espuma y la puso en el suelo, señalando el lugar donde se había cometido la infracción, pero lo mejor, estaba por venir, un zurdazo que entro por toda la escuadra situaba el uno a uno en el marcador, y a falta de cinco minutos para el final, desde la banda derecha, un excelente centro meticuloso y que parecía que lo habia hecho a medida, lo remata de cabeza el delantero que venía en carrera, este gol hacia estallar el estadio, la gente gritando y celebrando el gol que finalmente daba el triunfo al equipo local, yo de ese partido me iba contento, ya que mi equipo se salvaba, pero sobretodo me fui sorprendido porque parece que el futbol es un juego y ya está, y realmente es un juego que todo está estudiado para que sea lo más justo posible y para hacer disfrutar al espectador de un emocionante
partido.