Déjà vu

Cuentan los libros antiguos, que hace tiempo, más del que te puedas imaginar, las personas eran tratadas por igual. La gente modificada genéticamente no existía, y solo se jugaba con la experimentación en alimentos y animales. Paso por paso, los científicos descubrían maneras de hacer tomates más grandes o vacas que produjesen más leche, hasta que un día todo cambió. El doctor Lamark dio con la fórmula para crear personas transgénicas, las cuales se beneficiarían de ciertos rasgos y dominarían en todos aspectos la sociedad en la que vivimos.
Estas personas que he nombrado, son superdotadas, pero no sólo mentalmente, también físicamente y psicológicamente, no sufren ninguna enfermedad y su piel y órganos se regeneran con rapidez para una calidad de vida impecable. Pero claro ¿ Qué voy a saber yo? Un pobre chico del norte de España, que vive en una casa con dos habitaciones y tres hermanos pequeños y que sueña con una futura igualdad entre seres humanos, cosa que a gente como yo, ya no se nos considera.
Eso es, irónico, ¿verdad? Que seamos la raza original, y que se nos tache de defectuosos e inútiles. Yo no tengo mucho derecho a quejarme de mi situación, por lo menos tengo un techo bajo el que vivir y no me falta comida... normalmente.
Mis padres trabajan para el tipo de gente que os he descrito. Ambos en la misma familia: mi madre se asegura de que sus casas estén limpias y sus hijos se porten bien, vayan aseados y adecuadamente vestidos, y mi padre mantiene los jardines en buen estado y todos sus coches impecables y sin rasguños. Es un trabajo bien visto para nuestra condición, es lo más alto a lo que podemos aspirar.
Pero no os voy a mentir, es una basura. Se dice, que como las modas, la historia se repite: aquí estamos, sin derecho al voto, con beneficios económicos casi nulos y restricciones a privilegios, como viajar en los transportes públicos o usar los mismos aseos que las personas transgénicas.
Os preguntaréis, ¿Por que nos está contando todo esto? Bueno, es para poneros en situación, ya que en estos momentos estoy en un lío.
Mi nombre es Martín, como Luther King, sí, debía de estar predestinado a revolucionar la sociedad, por que me encuentro como cabecilla de un grupo de rebeldes -o así es como nos llaman- luchando por los derechos que nos han robado.
Llevamos años rebelándonos contra las injusticias, hemos recurrido a los peores métodos, hemos quemado edificios, herido a gente, amenazado y organizado mil y una tretas para salirnos con la nuestra, por si no os hacíais a la idea del nivel de desesperación. Tengo familiares muertos, amigos en la cárcel y conocidos con miedo de salir a la calle por si les acosan. La verdad, no estamos muy bien vistos en los tiempos que corren, especialmente los jóvenes.
Es imposible luchar contra ellos. Están preparados para todo. Tienen la mejor equipación armamentística, sin contar con sus propias cualidades. Algunos de ellos pueden hasta volar, se teletransportan, son capaces de vivir sin comida y agua durante 3 semanas y tienen de su lado al gobierno, y dime, ¿ cómo luchamos contra eso? Pues bien puede que no se haya tenido en cuenta, pero genética y naturalmente existen personas por encima de la media, y no es por hacer el relato más interesante, pero da la casualidad de que yo soy una de ellas.
Soy un peligro para la sociedad, el FBI busca a gente como yo para exterminarla y ahorrarse cualquier futuro problema. Soy capaz de idear planes brillantes y razonar de manera humana, sé priorizar y mantenerme a salvo, algo que los modificados no pueden hacer.
He preparado un plan un tanto loco, lo voy a apostar todo al blanco, y si muero, podrán decir que lo intenté. He conseguido adentrarme en los laboratorios más prestigiosos del mundo mediante un sistema de túneles subterráneos, y tengo en mi mano derecha el modificador genético madre. El cual permite que se creen organismos transgénicos. Sin este, sería imposible la realización de actos seguros, poniendo en peligro futuras vidas. En la izquierda, tengo las herramientas necesarias para destruir todo el sistema informático que contiene la información recopilada durante años y gracias a la cual todo lo creado, es posible.
He dejado pasar por alto que si destruyo este sistema, con él, mueren millones de fetos en fase embrionaria, los cuales son futuras personas transgénicas en potencia. Y si no, mueren los derechos que se merece tanta gente. Buen momento para reflexionar.
Si solo hubiesen escuchado nuestras plegarias... ¿cuántos silencios cuesta aprender a escuchar? Pero no voy a rendirme, por mi familia y gente que quiero, cierro los ojos y desactivo el sistema.
Me duele la cabeza al abrir los ojos... ¿Dónde estoy?