¿QUÉ HA SUCEDIDO?

Era una noche cualquiera, una noche apacible aunque fría. Era una noche cualquiera, sí, o eso pensaba. Lo cierto es que no sabía que todo iba a cambiar, viajando por la nada. Me había perdido, no sabía qué hacer, de repente, a lo lejos, se veía una luz, entre lágrimas, y un sitio tan oscuro lo veía todo borroso. Temblaba temerosa y esa luz cada vez se acercaba más.
De repente, algo vino hacia mí a una velocidad incalculable e impredecible, imposible de ver, no recuerdo nada más, pero… al despertar vi un montón de masas; era increíble.
Al momento, ¡no podía respirar! Me desperté de ese sueño y no le di más importancia. Al fin y al cabo, era un sueño cualquiera, ¿no?
Lo escribí todo para no olvidarlo. Pasaron los días y siempre tenía el mismo sueño; pensaba que me estaba volviendo loco porque era como un pensamiento que recorría cada rincón de mi cabeza.
Un día llegué a una parte del sueño que nunca había visto. Era como si varias de esas masas se juntaran. Cada vez tenía más intriga ya que todo aquello me recordaba a algo. Sin embargo, no sabía a qué.
Puede que todos pensaran que no era nada. Al fin y al cabo era solo un sueño.
Pero yo no dejaba de darle vueltas, ¿por qué siempre el mismo sueño? ¿Por qué a mí? ¿Qué significaba todo eso?
Como no dejaba de pensar en lo mismo, intenté relacionarlo con algunas cosas pero no encontraba la respuesta. Además, solo tenía catorce años…¡qué iba a saber yo del mundo!
Pasó el tiempo hasta que un día, en el año 1905, esa gran explosión que me atormentaba al fin salió y se convirtió en una de las teorías más aceptadas del mundo: el Big Bang.