LA MALA SUERTE DE ANTONIO

LA MALA SUERTE DE ANTONIO




Esta historia trata sobre un joven científico llamado Antonio que vivía en Madrid.


Antonio, a la vista de todos es un chico normal, con sus estudios universitarios e independiente pero detrás de esa faceta se encuentra un chico loco por inventar cosas. Como él decía de pequeño quería ser un “Einstein”.
Su piso o guarida está situado en el centro de la capital de España. Ahí es donde se dedica a crear y a inventar objetos para mejorar vida del futuro.


Era sábado por la noche y Antonio ya había recorrido su paseo nocturno. Así, decidió acercarse a un bar a tomarse unas copas. Esto no era normal en él pues es un chico tímido y muy reservado. Sin embargo, esa noche le apetecía y por ello, pidió una cerveza detrás de otra hasta llegar a 12. Justo en aquel momento la camarera decidió que era el momento de terminar con la situación y llamó a un taxi para llevarlo a casa. A duras penas podía mantenerse de pie cuando llegó a casa y todo lo que tocaba acababa en el suelo. Desafortunadamente, cuando entró en su pequeño laboratorio mezcló por error dos ingredientes mágicos con los que hizo una poción y sin pensarlo demasiado, se la tomó.
Acto seguido quiso suicidarse para no conocer al monstruo en el que se iba a convertir y al disparar en la sien con la pistola, se dio cuenta que era inmortal. Había creado la poción de la vida eterna! Así, cuando volvió a estar sobrio intentó hacer mucha más cantidad del brebaje de ingredientes mágicos. Al saber que no podría morir nunca decidió convertirse en un villano y empezó a robar bancos, matar a policías y de manera general, a apoderarse de todo. Sin embargo, una vez la dictadura estuvo implantada y todo funcionaba a su merced… todo empezó a irle mal!


Lo que no sabía era que la poción creada solo duraba 1 mes y para volverla a preparar tenían que reproducirse todas las condiciones iniciales. Tristemente, la noche que acertó las proporciones, Antonio estaba borracho y no se acordaba de nada. Así, decidió repetir todo el proceso: dio su paseo nocturno, entró en un bar diferente, bebió más cervezas de la cuenta y volvió caminando a casa porque no le pidieron un taxi. Al llegar directamente se suicidó y no tuvo tiempo de crear nada. A partir de ese momento, la población de la nación empezó a echarlo de menos ya que no daba señales de vida. De esta manera, volvió a la democracia y el alma de Antonio divagó por todo el mundo arrepintiéndose de no haber apuntado las cantidades exactas de ingredientes mágicos.