La teoría del Big Bang del amor

Mi dolor era indescriptible, me había dejado mi amor, mi todo. Sentía un vacío en el interior no equiparable con el vacío del espacio exterior ya que no es un vacío perfecto y el mío pues si lo era. Con ella me sentía libre, me sentía como un avión volando por la troposfera haciendo su recorrido, que trágicamente ha llegado a su final.
Mi chica era el éter que llenaba todos mis días de felicidad, los llenaba de magia compuesta principalmente por abrazos suyos y el saber que la tendría siempre a mi lado. Éramos como la Tierra y la Luna, demasiados juntos en comparación con el resto del espacio, pero que incomprensiblemente ahora demasiado lejos.
Ahora ella era para mí una simple desconocida, ahora ella era mi materia oscura. Sabía que ella había encontrado a otra persona y estaba saliendo de mi galaxia de un modo parecido al de un cometa, solo que esta nunca volvería y si lo hiciera habría pasado demasiado tiempo.
Trato de olvidarme de ella, recordando por ejemplo lo que estoy sufriendo ahora que se asemejaría a lo que sufre un astronauta en el espacio exterior, que pese a que no explote ni muera de frío, lo haría asfixiado. Mi profundo malestar conmigo mismo sin saber que habré hecho, que le habrá molestado como para dejarme; ese insólito pensamiento ejerce presión sobre mi persona, que al vivir en una casa de una sola planta en la costa esa presión es de unos 760 mm Hg.
Ella no ha tardado ni un periodo lunar en olvidarme, parece que nuestra relación hubiese quedado eclipsada por la grandeza de otro astro, que en este caso es otra persona. Porque de se ha separado de la noche a la mañana tal como separar los dos átomos de hidrógeno del átomo de oxígeno.
Y ahora cuan estrella estoy cerca de mi fin, en esta situación, de olvidarme de ella, pero la materia ni se crea ni se destruye simplemente se transforma y ese es mi último paso, el de transformar ese odio y rencor en amarga felicidad.