El Laboratorio

Hoy me he levantado como otro día cualquiera, otro día más, otro día en este laboratorio en el que sólo hay enfermos graves a los que yo tengo que salvar. Miento, tengo un compañero, un médico y científico muy viejo, de pelo blanco con el que juntos podemos salvar personas en estos laboratorios. Él también se encarga de realizar nuevos medicamentos.
Yo un día me levanté en una camilla, yo lo sabía todo sobre la medicina pero había un problema, yo no me acordaba de nada de lo que había pasado antes, como si me hubieran creado en ese mismo instante. Y desde ese día yo curo ha personas en este laboratorio.
Hoy mi compañero ha creado una nueva medicación para la esclerosis múltiple y vamos a poder alargar la vida de una de nuestras pacientes . Se trata de un medicamento de tres dosis. Y así son todos los días. Salvamos a personas o creamos nuevos medicamentos para alargar sus vidas. Para ello yo y mi compañero lo sabemos todo de las nuevas tecnologías y los componentes de todos los medicamentos.
Pero a mí lo que de verdad me interesa es el universo, lo que hay allí, los demás planetas, la via láctea, lo infinito que es . Y a veces en mis ratos libres me dedico a investigar sobre el sistema solar los componentes de los asteroides, pero sé que yo nunca voy a poder dedicarme ha esto porque estoy encerrado en esta laboratorio sin poder salir. Yo tengo un microscopio y por las noches desde mi ventana con rejas oxidadas puedo observar las estrellas y estudiar el firmamento. Un día le pregunté a mí compañero si algún día iba a poder salir de aquí aunque también me guste salvar vidas; el me dijo que no, que yo había nacido para esto y que jamás iba a poder salir de aquí, yo me puse muy triste porque yo quería dedicarme a estudiar el universo. Un buen día quise poder estudiar los planetas enanos que son esos cuerpos celestes que orbitan alrededor del sol, tienen una forma esférica, pero no son lo suficientemente grandes como para barrer todos los alrededores de su órbita, estos planetas son: Plutón, Ceres, Eris, Makemake y Haumea. Y así pasaron los días, cada día me informaba sobre algo del sistema solar: los planetas interiores y los planetas exteriores, los satélites como la Luna, los cuerpos menores que son los asteroides y los cometas. Todo esto lo complementaba con la medicina.
Yo quería saber la razón por la que no podía salir de aquel laboratorio y poder dedicarme a lo que de verdad me gustaba. Un día encontré un libro lleno de fotos en el que ponía mi nombre, yo decidí abrirlo pues podría poner algo de mi pasado. Efectivamente en ese libro se encontraban fotos de mi pasado ganando premios de ciencia, uno sobre una maqueta de un satélite de Marte, otro sobre una reacción química, otro sobre el agua y lo necesario que es para los seres vivos . ¿Y cómo podía haber acabado en este laboratorio?, eso es algo que nunca voy a poder saber.
Adriana.