Los ojos de Erde

Me desvanezco poco a poco. Mi existencia ya no vale nada y todo vuelve a empezar otra vez. Cierro mis ojos verdes lentamente, la habitación en la que estaba se oscurece por completo aunque yo sigo sintiendo el agradable y enternecedor roce de las sábanas en mi piel que me produce una sensación placentera, pero solo por poco tiempo. El clima que me rodea de pronto se vuelve frío y siniestro, el viento mece mi corta melena castaña y me produce escalofríos que recorren toda mi espina dorsal. Un pelo salvaje se cuela en mi boca, intento quitarlo pero todas mis extremidades se entumecen y ya no puedo mover ni un solo músculo más. En vano los párpados que cubren mis glóbulos oculares intentan dejar que estos observen las cosas que hay a su alrededor; aun así me da la sensación de que no es nada. Como yo; no soy nada y no le importo a nadie. Siempre he vivido sola, nadie nunca se ha preocupado por mí y yo sinceramente tampoco por ellos; hasta hoy. Voy vagando por todos los lugares que te puedas imaginar, a veces las personas me recriminan demasiadas cosas de las que yo ni siquiera  soy responsable o por lo menos eso creo. Mi mente se nubla y aparecen una gran cantidad de imágenes escalofriantes que empiezan a girar en círculo. En el instante en el que se paran se produce una pequeña explosión en la que vuelan cristales afilados que se van clavando por todo mi cuerpo y me perforan el alma; más bien la poca que me queda. La sangre brota rápidamente de las zonas más afectadas y constantes pinchados siento, después fuego. Abrasa mi delicada piel y va produciendo un dolor horrible y constante. Mi garganta se seca y la abundante saliva que baila por mi boca intenta mojarla, es un intento fallido ya que poco a poco me voy muriendo. Me marchito pero no yo sola, sino con todas las personas a las que he empezado a apreciar. Ellas viven gracias a mí y si yo muero; ellas también. Tan solo hay una única opción, la del respeto mutuo. En cuanto ellos me respeten yo conseguiré salir de este agonizante trance y todos podremos ser una sola alma, todos uno y juntos. Solo pido que cesen las marcas, las torturas, las guerras, las explotaciones masivas… no lo digo solo por mi si no por todos. Sigo pensando lo mismo, nadie oye mis ruegos y el último pensamiento que pasa por mi mente antes de que mi luz se apague es: Yo soy la Tierra y los humanos egoístas me han matado.