Ojos Esmeralda

Había una vez una pareja que vivían muy felices en un pequeño pueblo. El padre, James Mendel, estaba obsesionado con tener un hijo. Era su mayor sueño, así que cuando al fin su mujer Maria se quedó embarazada estaba muy emocionado. Cuando nació su hija, al abrir los ojos dos esmeraldas aparecieron debajo de sus párpados. El padre de la niña se quedó dubitativo y no sabía que pensar; su hija tenía ojos verdes mientras ambos padres lucían ojos marrones.
Al darse cuenta de esto, empezó a mosquearse; él había deducido que esa niña no era suya. Así que al día siguiente sin decir nada, por la mañana James salió por la puerta decidido a no volver.
Al despertarse la mujer y la niña buscaron a James sin éxito. Maria, que era muy espabilada dedujo el porque de su huida así que buscó al médico del pueblo. Estaba en la taverna así que después de pedir un refresco se acercó a él, y le preguntó qué estaba pasando.
El doctor le explicó que la gente con los ojos marrones predomina sobre la gente con los ojos claros, y por tanto hay mas personas con ojos oscuros. A continuación le preguntó si alguno de sus padres tenía ojos claros, y sí, su madre, tenía unos ojos esmeralda parecidísimos a los de su hija.
Por lo tanto, le dijo que al tener una madre con ojos claros había heredado una parte de información que determinaba ojos claros, y lo ha desarrollado ahora, con su hija.
María, al enterarse, corrió a encontrar a su marido pero ni aún buscando por todo el pueblo lo encontró.
Llorando volvió a su casa, y en la entrada la esperaba James que antes de dejarla hablar dijo, que aunque la hija no fuera suya la querría igual, como a su madre.
Al final, María le explicó todo y vivieron felices para siempre jamás.