¿qué le ha pasado a la piscina?

Era por la mañana y nada más cerrar su caso, el inspector Ramírez, decidió salir a darse un chapuzón. Se puso su nuevo bañador, sus gafas extravagantes y su gorro, y es que el inspector era de lo más ridículo en cuanto a moda. Salió de la comisaría acompañado por su ayudante Sánchez y fueron caminando y hablando, tan felices hasta la piscina municipal.
-Como sabrás Sánchez, la piscina no es muy sana, ya que tu cuerpo está todo el tiempo sumergido en sustancias químicas.
- ¿Cómo cuáles?
-Pues verás Sánchez, depende de la piscina, hay algunas cuyos componentes químicos son salados, por lo cual no tienen por qué afectar a tu piel o a tu salud. Sin embargo, hay otras que son tratadas con cloro o ácidos.
-Dígame usted señor, ¿con qué sustancia se trata el agua de la piscina municipal?
-Pues a la piscina municipal le echan cloro.
-Entonces, ¿por qué hemos venido hoy a bañarnos?
-Verás Sánchez, con el tiempo que hace, si no queremos morir de una insolación, tenemos que refrescarnos.
El inspector había sido un poco exagerado, pero no le faltaba razón, ya que en su ciudad, Madrid, hacía un calor de 35º a la sombra, y de más de 40º al sol.
Nada más cruzar las puertas de la piscina un grupo de gente desesperada, se tiró encima del inspector.
-¡Inspector venga aquí y ayúdenos!
-¡Sí, con este calor, y encima no podemos bañarnos!
¿Cómo que no podían bañarse? El inspector se puso furioso, ¡con el calor que hacía! Se asomó por la puerta de la piscina y su asombro fue enorme.
-¡¿Quién me ha quitado mi baño?!
El agua ya no estaba transparente, sino de un color oscuro, más bien negro. Alguien, algún gamberro había tintado el agua.
-¡Yo cogeré al culpable!
Gritó el inspector.

A la mañana siguiente el inspector vagó por las calurosas calles de Madrid, acompañado por su ayudante Sánchez. Su objetivo era preguntar a todas las personas que se habían bañado ese día, y al hacerlo se dio cuenta de que entre todas ellas una había usado otro tipo de crema solar.
-Pero inspector, tranquilícese, no creo que sea por la crema.
-Bueno Sánchez cállate, no te he pedido opinión. Bien señora, ¿podría dejarme ver su crema?
La mujer entregó la crema al inspector. Él, impaciente, le pegó la vuelta al bote y comprobó sus ingredientes.
-Señora, ¿ por qué compra usted ésta crema?
- Verá inspector este mes estoy un poco apurada con el dinero…
-Muy bien señora, pero no me cuente su vida y vaya al grano.
-Estaba en oferta.
El inspector se dio cuenta de que la crema llevaba un ingrediente que las demás no llevaban.
-¡Yodo!
-Inspector, eso no tiene sentido, no puede ser el yodo, el yodo no es colorante, ni artificial ni natural.
Tras darle la razón a Sánchez dejaron a la señora y se dirigieron a la piscina, para investigar.
-Bueno señor, ¿ahora quién se va a meter en las negras aguas para registrar el fondo?
-Sánchez, para algo eres mi ayudante.
El inspector le ordenó ponerse un bañador, unas gafas y meterse al agua. Pasaron unos segundos y Sánchez salió de la piscina con una especie de piedra de color negro.
-Querido Sánchez, ya se lo que ha pasado, eso es carbón vegetal.
-¿Carbón vegetal?
-Sí, el carbón vegetal, además de para encender las fogatas, se utiliza como colorante natural.
-¡Bravo inspector, ya sabemos lo que ha pasado! Ahora solo nos queda encontrar al culpable.
Según la gente que estaba en la piscina, ya estaba así nada más llegar el vigilante, así que el inspector y Sánchez decidieron interrogarle.
-Dígame usted, ¿a qué hora llegó?
El vigilante estaba más nervioso de lo normal, su cara estaba roja como un tomate y unas finas gotas de sudor le recorrían la frente, de repente un trozo de carbón se le cayó del bolsillo.
-¡Ajá! ¡Fue usted!
-No es justo, todo el mundo está divirtiéndose, bañándose y esquivando el calor, sin embargo, yo tengo que estar aquí vigilando, con este traje de manga larga y sin hacer absolutamente nada, quería venganza.
-Escuche amigo, la próxima vez pensará mejor, y ahora le condeno a bañarse.
Por fin, el vigilante podía bañarse mientras vigilaba, y después de cada jornada el inspector iba a bañarse, en las transparentes aguas de la piscina municipal.