EL CONCURSO DE CIENCIAS

Como todos los años, este también se celebraba el concurso de ciencias, en el que participan alumnos de diferentes colegios de la provincia. Y como viene siendo habitual, nuestro colegio se presentaba. Este año, como somos el último curso, nos ha tocado la responsabilidad de participar. Y si digo que es una gran responsabilidad es porque no podemos dejar en mal lugar al colegio.
Lo primero que hizo la profesora de Física y química fue pedir voluntarios. Y sinceramente, no fueron muchas las manos que se levantaron. Este trabajo teníamos que realizarlo en horas extraescolares y a las alturas del curso en la que estábamos, casi terminando, entre trabajos y exámenes finales, no nos sobraba mucho tiempo para preparar un trabajo de este tipo. Y si a eso le añadimos, que de todos los grupos que nos presentáramos, solo acudiría al concurso uno. Solo podía haber un representante por colegio. El grupo sería elegido por la maestra, ella nos tenía que valorar a todos y elegir el que ella considerara mejor. Nos dio un par de días para presentar candidaturas, así que esa, mañana en la hora del patio fue inevitable sacar el tema en nuestras conversaciones.
-Tendremos que hablar del concurso. Dijo, Joan.
-Supongo que tenemos claro que pasamos de liarnos en un proyecto de este tipo, ¿verdad?, porque a mí no me apetece nada. Se apresuro Carlos en dejarlo bien claro.
-Yo tampoco quiero, pero ese puntito que nos subirán en la nota final, a mi me vendría muy bien, ya sabéis que voy justito en esta asignatura. Dijo Sebas.
Uno tras otro fuimos dando nuestras opiniones.
-La cuestión es, de donde vamos a sacar tanto tiempo. Yo tengo fútbol, ya sabéis que tengo entrenamiento tres días a la semana, sin contar el día del partido. Y no puedo fallar porque si no, no podré jugar.
-Y yo tengo repaso, y mi madre me obliga a ir, y si Carlos además va a inglés, difícil lo tenemos para cuadrar las horas libres.
-Sí, todo eso lo tenemos claro, ¿pero alguien se ha parado a pensar en el premio? ¿No habéis oído como ha dicho que será para los ganadores?, ¡¡¡y son nada más y nada menos que mil euros!!!
-Salimos a 250 por cabeza, no está nada mal.
-Siiii, yo con ese dinero, más con lo que tengo ahorrado podría comprarme la Play.
-Y yo… bueno yo…, la verdad de momento no se me ocurre en que gastarlos pero algo se me ocurriría.
-Pues, a mí se me está ocurriendo una buena razón, y creo que a todos os va a gustar.
-¿Si?, ¿a ver cual esa razón?
- Él, no lo ha dicho pero todos sabemos por qué motivo Miguel no vendrá al viaje de fin de curso. Y es una pena que no pueda venir con nosotros, por eso se me ha ocurrido dar mi parte del premio para pagarle el viaje, aunque hará falta algo más.
-Vaya, esa si es una buena razón por la que pelear por ese premio.
-No podemos dejar a Miguel sin viaje, y además tenemos claro que no será lo mismo sin él. Yo añado mi parte.
-Y yo la mía.
-Entonces, ¿a qué esperamos para ponernos manos a la obra?
Teniendo claro que íbamos a participar y darlo todo, comenzamos a pensar en posibles proyectos. Y tras deliberar decidimos fabricar pólvora. En realidad el experimento consistía en enseñar la fabricación de este explosivo. Todo el trabajo debimos grabarlo en vídeo y para ello contamos con la ayuda de Miguel. Él fue el encargado de grabar y luego de ayudarnos montar las imágenes. Aunque no viene con nosotros a clase de Física, se empeñó en ayudarnos. Quería que nos lleváramos ese premio sin saber realmente que haríamos con él.
Nos repartimos algunas tareas, como la de comprar los diferentes productos que íbamos a necesitar, o el buscar información de cómo llevarlo a cabo. Y cuando lo tuvimos todo bien claro, nos quedamos un día después de clase para realizarlo en el laboratorio del colegio, bajo la supervisión de la profesora, claro. Para evitar posibles desastres.
Tuvimos la suerte de que todo salió bien a la primera y no hubimos de repetir el experimento. No es porque lo diga yo, pero nos quedó un gran trabajo. Por eso fue el elegido por nuestra profesora para que representara al colegio.
Unas semanas más tarde llegó una carta diciendo que estábamos clasificados dentro de los diez mejores y que estábamos invitados a la ceremonia de entrega de los premios finales. Así que, allí nos plantamos con toda la ilusión del mundo esperando poder cumplir nuestro sueño.
Creo que nuestros gritos de alegría se oyeron por toda la ciudad. Nos llevamos el primer premio y Miguel pudo viajar con nosotros.