La carta de Sofia

Queridos antepasados,

Soy Sofía, una adolescente preocupada por el sexo femenino, y os escribo esta carta desde vuestro futuro (mi presente) para avisaros de lo que les está ocurriendo a millones de mujeres, todas ellas NMG (No Modificada Genéticamente). Este último nombre es bastante técnico, en mis tiempos, simplemente las llamamos naturales.

Antes de empezar a contar nada, me gustaría explicaros cómo está organizada la sociedad de las ciudades hoy en día para que entendáis el contexto. Esta, a diferencia de las de siglos anteriores, no está dividida ni en estamentos ni en clases, sino que se encuentra clasificada en dos grupos. Por un lado, están los NMG o naturales que he mencionado al principio y por el otro, existen los SMG (Sí Modificados Genéticamente) o transgénicos. Estos, debido a que la Declaración Universal del Genoma Humano (2050) solamente permite las modificaciones para evitar enfermedades o para mejorar el aspecto físico, se caracterizan por una esperanza de vida de 103 años, unos 180 centímetros de altura, un índice de masa corporal del 19%, ojos azules, cabellos rubios, nariz pequeña, piel tersa y bronceada y una talla 32 de pantalón. ¿Cómo se ha podido llegar hasta tal punto de perfección de belleza humana? La respuesta es sencilla. Desde la Edad Media se idealiza el cuerpo de la mujer y con el paso de los años, el ideal de belleza ha ido convirtiéndose en algo cada vez más inalcanzable. De hecho, haciendo memoria de mis clases de historia... ¿en 2017, el cuerpo ideal no consistía en un cuerpo con forma parecida al reloj de arena (90 60 90) el cual solo se encontraba en el 5% de la población? En fin, si ya era difícil alcanzar esas medidas para las mujeres NMG o naturales, que en vuestro presente era el único tipo de mujer que existía, imaginaros el ideal de belleza que tenemos 100 años después, cuando más del 60% de las mujeres han sido fruto del deseo de sus padres por tener una hija perfecta con las características que he mencionado antes.

Volviendo al tema principal, ¿cuál es el problema que existe con las mujeres NMG de mi presente? Antes de contestar a la pregunta tenéis que conocer cómo se clasifican las naturales en tres grupos. Primero, existe el grupo minoritario de las antigenistas, parecidas a las feminazis (hembristas radicales) de vuestros tiempos, que se guían por los valores "morales" en su lucha contra las personas transgénicas. Luego, están las que hacen caso omiso de los ideales de belleza y consiguen vivir felices sin hacer caso a las diferencias que existen entre ellas y las mujeres modificadas que ven por la calle. El tercer grupo, y del que más preocupada estoy, lo forman aquellas que pretenden conseguir el cuerpo de las modificadas con demasiado ejercicio (las vigoréxicas) o mediante una dieta escasa, no variada y, en caso de bulimia, vomitos provocados. Estas mujeres con trastornos mentales pertenecen, por ahora, al 20% de la población de las ciudades desarrolladas. Desgraciadamente, a pesar de que cada día se suicidan 23 mujeres con trastornos alimenticios, su número sigue aumentando. Yo aún soy muy pequeña para clasificarme dentro de uno de estos tres grupos pero, por el bien de mi salud, espero no pertenecer a este último.

Si nos centramos en este tercer grupo de mujeres que sufren trastornos mentales, no nos debería sorprender que la mayoría empezara a una temprana edad. Hay gente que dice que la causa primordial del aumento en las enfermedades mentales es por la falta de educación, otras por falta de autoestima y las antigenistas, directamente, echan la culpa a las mujeres transgénicas. Mi intención principal con esta carta es haceros entender que este aumento de trastornos alimenticios comenzó por vuestra falta de responsabilidad. En el 2000 la mayoría no estaba de acuerdo con sus apariencias, por lo que en el momento en el que se os concedió la posibilidad de modificar vuestro físico, no os lo pensasteis dos veces. Os pido por favor que cuando llegue el año 2050 y se empiece a escribir la Declaración Universal del Genoma Humano, que solo permitáis las modificaciones genéticas con el fin de curar enfermedades como el Síndrome de Down, enfermedad de Huntington, Síndrome de Marfan, etc.

Con todo el cariño,
una adolescente preocupada por su pasado, su presente y su futuro.

P. D: En este paquete, a parte de la carta, podéis encontrar unas instrucciones del científico que me ha dejado usar su máquina del tiempo sobre la fabricación de sus chocolatinas favoritas. Dice que no existían cuando él era pequeño.