Diario de investigación: Los tres sujetos.

Sigmund Freud fue un médico neurólogo austriaco que creó el psicoanálisis, esto es, según la RAE, una doctrina para investigar y tratar los trastornos mentales mediante el análisis de los conflictos inconscientes.

DÍA 1. Hoy hemos comenzado con lo que llevábamos tanto tiempo preparando. La actividad de hoy ha consistido en separar a los tres sujetos: el primero de ellos se negaba a alejarse del resto, hemos recurrido a la fuerza y potentes tranquilizadores; el segundo también se oponía, pero no nos ha supuesto trabajo, ha llorado e intentado golpear a los nuestros, nada de gran importancia; el último se ha mostrado más obedientes, nos ha informado de su desacuerdo y ha entrado en el habitáculo.
DÍA 3. Cuando le han llevado la comida, el sujeto número dos ha intentado atacar a uno de los miembros del equipo; por su parte, el individuo tres nunca se termina todo lo que hay en la bandeja, creemos que desconfía de nosotros.
DÍA 5. Hemos comenzado con las pruebas, para poder colocar los sensores hemos recurrido a tranquilizantes, no nos ha supuesto gran problema. El individuo tres ha efectuado las pruebas con una sorprendente rapidez; el segundo sujeto se mostraba nervioso y perdido, ha tenido un ataque de ansiedad y lo hemos sacado de la sala; el número uno se ha negado a realizar nada.
DÍA 11. Comenzamos a preocuparnos por el tercer sujeto, aunque no observamos ningún cambio en sus competencias intelectuales, sí en su manera de actuar, ha reducido su ingesta de comida y no permite que se le toque, él mismo se coloca los sensores. Por su parte el individuo primero lleva tres días sin salir de su habitáculo, intentó morder a uno de los nuestros.
DÍA 21. El individuo número uno está desarrollando una conducta extraña, no intenta atacar a nadie, acepta la comida sin oposición e incluso ha comenzado a realizar las pruebas propuestas; a muchos de mis compañeros les agrada esta nueva faceta dócil, en mi opinión no deberíamos fiarnos, no creo que tenga buenas intenciones.
DÍA 27. Hemos cometido un error, pero debemos continuar adelante. Hoy el sujeto número dos y el tres han coincidido en los pasillos cuando uno salía de su habitáculo y otro volvía a él; el segundo individuo ha intentado llegar hasta su compañero golpeando a las personas de nuestro equipo que le acompañaban, han tenido que tranquilizarle; el tercer sujeto se ha paralizado, hemos tenido que ayudarle a continuar, ya no realiza las pruebas, ya no come, ya no habla. Algunos de mis colegas opinan que deberíamos detener el experimento, me niego a tirar a la basura todos los años de investigación por un error humano.
DÍA 29. Hoy a las 20:10 el sujeto número tres se ha consumido a sí mismo, se ha suicidado, ha conseguido realizarse un profundo corte con la bandeja. Muchos de mis compañeros han optado por abandonar el proyecto, cobardes, los que hemos decidido quedarnos nos hemos debatido durante un momento entre informar o no a los individuos que quedan, no lo vamos a hacer, lo consideramos perjudicial para el desarrollo del experimento.
DÍA 33. Como ahora contamos con menos personal, debemos doblar turnos para que nadie se quede solo en las instalaciones. El sujeto número uno me preocupa cada vez más, ha comenzado a no hablar ni mostrar emociones; el sujeto dos discute consigo mismo.
DÍA 37. Algún incompetente ha decidido por sí solo comunicar a los dos individuos que quedan la muerte del tercer sujeto; el número dos se ha golpeado la cabeza contra la pared y lo hemos tenido en observación; el uno se ha reído, una risa potente que ha resonado en mi cabeza hasta mucho después de oírla.
DÍA 45. Cada vez quedamos menos y casi no somos capaces de repartirnos los turnos, los nocturnos han comenzado a ser individuales. El sujeto dos sigue autolesionándose.
DÍA 47. Hemos tenido problemas con la administración y las pruebas han tenido que ser aplazadas, quieren acabar con el proyecto. No lo permitiré.
DÍA 51. Esta mañana el sujeto dos se ha dado un golpe demasiado fuerte en el cráneo, no hemos podido salvarle. Me encuentro en el turno nocturno, sola, el sujeto uno no aparece en las cámaras, no está en su habitáculo, sé que viene a por mí, me queda poco tiempo. Escribo esto para decir que nunca nadie vuelva a intentar separar a estos tres sujetos, ni reprimirlos al extremo, estos se equilibran solos y, mierda, está aquí.

Sigmund Freud hablaba de tres instancias psíquicas: ello, yo y superyó. Tres instancias en una mente. Tres sujetos en un solo individuo.