¿Podrá la ciencia?

Navegando en los tranquilos mares de mi conciencia un día de los no muy buenos, donde todo era lúgubre me planteé el por qué de nuestra existencia, y me detuve a pensarlo. Es una pregunta que posiblemente tú alguna vez también te has formulado y no has conseguido una clara e inmediata respuesta. Y la verdad es que yo tampoco. Seguro que has oído el punto de vista de la antropología, en el que el humano es creado en un medio idóneo para realizar la vida. O posiblemente tu respuesta sea que existimos porque sí, sin ninguna finalidad ni motivo. Y tal vez hayas oído muchas otras razones que intentan contestar a la pregunta. Bueno, pues ahora, es hora de que oigas mi reflexión, la que aquel día guardé en mi interior, en el cajón de dudas sin resolver.
Por una parte pensé que estamos aquí solo para un momento. Un breve suspiro que pronto acabará con un fatídico final para algunos, como es la muerte. Un periodo de tiempo en el que lo que hagamos, con el tiempo será borrado y llevado al olvido. Y me pregunté que si era así por qué éramos tan perfectos; entonces me desvié y empecé a preguntarme por qué éramos como éramos y por qué no de otra forma. Pero eso mejor lo dejo para otro momento.
Por otra parte me planteé que por qué tanta pregunta sin respuesta, si al fin y al cabo no somos nada comparados con la inmensidad infinita del universo que nos rodea. Lo que a nosotros nos parece importante en estos mismos instantes es diminuto y minúsculo mirándolo desde otra perspectiva. Podremos ser grandes mirando desde aquí, desde dentro. Así que como dijo Carl Sagan, lo que nos hace grandes, es el hecho de poder ver lo pequeños que somos.
También pensé que en realidad solo somos una etapa más de la evolución, pero esta opción no me llevó tanto tiempo pues me percaté de que cada respuesta me llevaba a nuevas preguntas.
Después de pensar tanto en tantas cuestiones sin respuesta y que posiblemente de momento no tengan, decidí levantarme del sofá y salir a la calle, a disfrutar el planeta en el que vivimos. Porque puede que aun no sepamos el por qué de muchas cosas, ni siquiera el por qué de nuestra existencia, pero lo que si sabemos es que es nuestro momento de disfrutar las maravillas de la ciencia y de la naturaleza. Así que dirigiéndome hacia un parque cercano a la ciudad a observar las constelaciones me acordé de que, ahora que lo pienso, quizá no somos solo lo que pensamos que somos. Cada uno de nosotros somos un universo único e irrepetible, siendo un gran cúmulo de células, arterias, energía, emociones…que lo hacen funcionar. Pero la gran cuestión es, ¿conseguiremos algún día que la ciencia encuentre respuesta a todas nuestras preguntas?