Regreso

Como todas las mañanas me siento en la mesa de mi cocina, con una taza de café humeante en una mano y el periódico holográfico frente a mí. Distraídamente, paso las páginas del periódico mientras me bebo a cortos sorbos el café. Todavía está muy caliente. Mi esposa entra en la estancia. Se acerca a mí y se inclina para besarme.
-Buenos días, Leo-. Se acerca a la cafetera mientras peina con sus dedos su largo cabello.-Café Latte.-La cafetera empieza a funcionar con un pitido, indicando el reconocimiento de voz.
Observo su delgada figura. Ciertamente, podría estar mirándola por toda la eternidad…
Noto un pinchazo en la parte trasera de la cabeza. Entre náuseas, caigo de la silla al suelo derramando el café con mi caída. Mi vista se nubla. Arcadas acompañadas de escalofríos recorren mi cuerpo. ¿Qué me está pasando? Escucho los gritos de mi mujer, cada vez más lejanos, a medida que me hundo en la negrura…
Despierto, aún mareado. Abro los ojos y me encuentro atrapado en una especie de cápsula. ¿Dónde estoy? Comienzo a aporrear las paredes de la capsula mientras un sudor frío y una sensación de ahogo me envuelve. Escucho un “click”. La cápsula se abre. Doy un paso vacilante al frente y me encuentro ante un pasillo tenuemente iluminado por una luz azulada, cuyas paredes están cubiertas por cientos de cápsulas alineadas. Miro a ambos lados del pasillo y veo una puerta a mi izquierda. Me dirijo a ella sin saber a dónde conducirá. Al llegar, una voz de mujer me sorprende.
-Bienvenido, doctor Leónidas-dice la puerta-. La seguridad del complejo se ha visto comprometida, por favor, lleve esto con usted.
Una especie de láser comienza a perfilar en el aire, frente a mí, lo que parece ser una pistola térmica T-66. La pistola se mantiene flotando frente a mí hasta que, dubitativo, decido cogerla.
-Muchas gracias, disfrute de su estancia en Hefesto-. La voz se desvanece.
¿Hefesto? Otro nuevo pinchazo hace que caiga de rodillas, agarrándome la cabeza con ambas manos. Veo imágenes…recuerdos, mejor dicho: grandes laboratorios, lo que parece un enorme hall…
Me levanto unos segundos después del ataque, ya recuperado. ¿Qué me pasa? Repito esta pregunta en mi mente una y otra vez. Al levantarme veo la puerta abierta frente a mí. No muy seguro, traspaso el umbral que me conduce a la siguiente sala.
Llego a una enorme sala circular coronada por una cúpula igual de grande, salpicada de enormes ventanales tapiados con gruesas planchas de metal. En el centro de la sala se encuentra una gran mesa circular rodeada de Discos Antigravitatorios. Decido acercarme. En el momento que se me ocurre apoyar una mano sobre la mesa se encienden todas las luces de la sala, cagándome por unos segundos. Cuando consigo enfocar mi mirada, veo que en el centro de la mesa se ha alzado el holograma de una mujer.
-Saludos, doctor Leónidas-. La mujer del holograma me resulta familiar…espera un momento... ¡es mi esposa!- Soy la doctora Lin, y por su puesto en este momento estará desorientado y se hará toda clase de preguntas –Distingo el pelo rojo fuego, los rasgos asiáticos, su delgada figura…- Empezare desde el principio. La humanidad está incapacitada temporalmente. En el año 2063, un meteorito cayó a la Tierra. Dicho meteorito contenía en su interior una forma de vida extraterrestre en un estado parecido a la super-congelación. Inmediatamente, los científicos nos pusimos a trabajar. Después de arduas investigaciones, conseguimos descongelar viva a la criatura, a la que apodamos Teros. Descubrimos que su especie se reproducía mediante los cadáveres de animales muertos y que parasitaba a seres vivos más grandes para controlarlos y que matasen a otros animales. No supimos ver el peligro a tiempo. Hubo una fuga y uno de los descendientes de Teros parasitó a un humano. Intentamos pararle de cualquier forma, pero el parásito hizo que el humano mutase y además consiguió una velocidad de regeneración casi instantánea, lo que hizo que las balas resultasen casi inefectivas. Como te podrás imaginar, los parásitos se extendieron rápidamente desarrollando un gusto especial por los humanos. Aniquilaron a la mitad de la humanidad en cuestión de semanas. Para preservar a la humanidad, intentamos salvar a una parte construyendo una nave para que viajase al espacio y colonizase otro planeta. Se nos coló un parásito. Finalmente optamos por la solución final: la digitalización y posterior introducción a un robot de la mente humana. Digitalizamos a toda la humanidad y pusimos a robots a fabricar nuevos cuerpos humanos, utilizando nanorrobots como células, lo cual les da la capacidad de actualizarse. Tu eres el primero activado y tu misión es encontrar los servidores centrales, ocultos en el polo sur y activar a todos los demás. El código de activación es CJDU0407, ¿entendido?
Mi mente colapsa.