Refugio Vallot

Refugio Vallot

A mediados de enero del año 1965, Jon Veleur, un alpinista suizo, se aventuró hacia los Alpes franceses para poder culminar los 4.810 metros del gigantesco Montblanc. Estuvo todo un año preparándose para poder coronar el pico con esquís de travesía y crampones. La expedición empezó en el refugio del campo base en la cara norte. Jon salió temprano y se despidió del único alpinista que estaba en el refugio, fue el último que lo vio. Estuvo todo el día ascendiendo hasta llegar al refugio Vallot, situado a 4.362 metros. Justo cuando se había instalado, sintió un brusco sonido seguido de una inmensa nube blanca. No le dio tiempo a reaccionar, solo a saber que se trataba de un alud. Cuando se despertó de la inconsciencia, se encontraba dentro de la destrozada habitación del refugio, toda cubierta de nieve, sin salida alguna. Por suerte se había formado una burbuja de aire y podía respirar sin problemas. Empezó a reunir todo lo que tenía al abasto, pero no encontró nada, solo un fogón de gas de camping. Pasaron dos días y se empezaba a morir de hambre, podía beber fundiendo nieve con el fogón, cuando de repente vio una pata excavando por un agujero. Era el perro del refugio que trataba de traerle comida, el agujero era suficientemente grande para que el perro asomara la cabeza y le dejara comida, pero no lo suficientemente grande para que pudiera pasar ya que había dos trozos gigantes de hielo que lo impedían. Con la comida que le trajo el perro, pudo subsistir hasta que consiguió llegar hasta la pequeña despensa escarbando la nieve y fundiéndola. Esperó unos días más pensando que pronto llegaría algún alpinista y lo rescataría, pero no llegaba nada. El alud había afectado toda la cara norte y se habían suspendido las expediciones. Pudo sobrevivir dos meses hasta que las temperaturas subieron y pudo excavar a través de la nieve. Comía una vez cada tres días para poder racionar bien la comida y se encontraba muy débil, recogió todas sus pertenencias y empezó a descender. Solo unos metros abajo se desmayó debido a su estado de desnutrición. Cuando se despertó, se encontraba en una cama de hospital sin saber cómo había podido llegar allí. Parece ser que cuando se desmayó el perro del refugio estuvo dos días, día y noche, arrastrándole sin parar hasta el valle. Le encontraron unos excursionistas al lado de un río cercano al pueblo, el perro se encontraba al lado. Por desgracia, había muerto de sobresfuerzo. Una vez recuperado, Jon salió del hospital y se encontró con una estatua en memoria del perro justo al sitio donde le encontraron cerca el río.