Un amor muerto a media noche

Empiezo preguntándome qué hay en nuestra cabeza. ¿Puede nuestro cerebro controlarlo todo sin darnos cuenta? Porque, desde hace tiempo, yo sí me lo estoy preguntado.

Supongo que muchos habéis escuchado la peripecias de Newton y una de sus leyes "acción-reacción". Si no es el caso, os lo explico rápido y claro.

La dinámica es la parte de la física que estudia el movimiento entre los cuerpos del universo. Se estudia concretamente las causas que los provocan y principalmente las fuerzas que actúan sobre ellos.

No hace mucho tiempo, Rocky, un chico con autismo leve, decidió formar parte de un grupo de personas que reunía las misma características. Sin embargo, él tenía unos peculiares poderes y una habilidad en ciertos aspectos que nadie podía superar. Este grupo de personas organizaba actividades que requerían de concentración, agilidad y precisión y participar de ellas le permitía paliar la solitud de la muerte de sus padres y la ruptura con su novia.

Pasado un tiempo, el grupo de amigos peculiares tenía el número de participantes adecuado para inscribirse a un concurso de la ciudad. Así, empezaron a entrenar y a preparar diferentes desafíos entre ellos. Rocky comentó a su equipo cuáles serían las pruebas de la competición y nadie entendía como había conseguido dicha información. Concretamente eran: pega y corre, cazador de mariposa, naranjas entre las rodillas, presión en una bola de tenis, la lata y el espagueti, el tres en raya con pelotas de ping-pong, inflar globos dentro de una botella de agua y pescar frutas de diferentes tamaños de un cubo con agua.

De normal, iba y venía volando y saltando entre los árboles y los tejados de los edificios. Tenía una elevada velocidad al correr y una rapidez extraordinaria para pensar. Además, podía conocer que pasaría cinco segundos antes de cada movimiento, cada palabra, cualquier fuerza o cualquier mirada.

Llegó el tan esperado momento y ahí estaban todos, nerviosos y angustiados con la incógnita de saber si ganarían o no. Empezó todo y dieron lo mejor de ellos mismos. Además, Rocky brilló como una estrella pues supo sacar provecho a su don.

Para su asombro, Verónica, su anterior novia, estaba allí. Quiso verle triunfar y así fue. Quedaron finalistas y tras el desempate, ganaron el concurso. Ella siempre creyó en él. Nunca tuvo en cuenta su trastorno y sus poderes le encanaban. Lo único que no acababa de gustarle era que Rocky no entendiese el doble sentido de las palabras y ella no pudiese valorar su habilidad humorística.

Después de la competición y de la victoria, Rocky se convirtió en un hombre independiente. Además, trabaja en lo que más le gusta: es inventor. Vive despierto en un mundo lleno de planos y medidas, vectores, distancias y módulos. Trabaja con coordenadas x, y, z y después de muchos cálculos, crea preciosas piezas de hierro para diferentes empresas importantes. Sinceramente, nunca imaginó crecer así como persona y cambiar su perspectiva de la vida.

Dice que se siente orgulloso de sí mismo y aunque se ha recuperado emocionalmente y ya no necesita evadirse de nada, sigue volando cada noche. En sus sueños con los ojos abiertos o entre los árboles y los tejados de la ciudad.