El cielo a tus pies

Hoy os quería contar una historia, o mejor dicho la historia de un sueño en el que esta vez Isaac Newton no vio caer una manzana de un manzano, sino que la vio flotar hacia lo más alto, al igual que todos aquellos objetos de poca masa, mientras que los de mayor masa quedaban a escasos metros de la Tierra.
Os voy a contar todo lo que me sucedió en el sueño de una noche, que a mí me pareció una vida.
Todo parecía normal. Estaba en mi casa tumbado en la parte superior de la litera. Cuando me levanté noté algo extraño. Al principio no me lo podía ni creer: todos los objetos que me rodeaban estaban flotando. Me levanté y fui a desayunar, pero era increíble: no iba caminando como de costumbre, al contrario estaba volando. Me di cuenta que yo no estaba alucinando. Todo lo que había en este planeta estaba flotando. Al acabar de hacer todas mis tareas matinales me dirigí al coche que, por supuesto, también estaba suspendido en el aire.
Al llegar al colegio todos los niños corrían, bueno no, volaban hacia clase. Aún me resultaba extraño utilizar las palabras flotar, volar, suspendido, para referirme a cuerpos que solían estar con los pies en tierra.
Al acabar las primeras clases y llegar el recreo les pregunté a mis compañeros si todo esto no les parecía extraño. Ellos me contestaron “¿El qué?”. Ante esta respuesta yo decidí simplemente callarme y no hablar más sobre el tema. Tendría que descubrir por mi cuenta lo que estaba sucediendo. El viernes ya había acabado y me fui a la cama a acostarme.
Llegó la mañana del día siguiente, me levanté y fui a preguntarle a mis padres si podría salir a explorar los alrededores. Me preguntaron cómo me movería y yo les contesté que iría en bici. Ellos me preguntaron que qué era eso. Otra vez me paré a pensar. Aquí una bici no serviría, ya que las ruedas no tocan suelo y no avanzaría. Ellos me preguntaron si me refería al flyboard. Yo no sabía a qué se referían, pero les dije que sí para no preocuparles.
Fui al trastero y allí encontré los flyboard. Eran una especie de tablas que tenían unos propulsores en la parte trasera, los cuales te hacían avanzar. Cogí uno y fui a explorar mundo. Pasé cerca de un aeropuerto, me pareció cómico que en este mundo los aviones estaban por debajo de los coches.
También fui a visitar la zona costera. Tenía curiosidad por saber cómo estaban dispuestas las aguas de los océanos, ya que la gravedad de este mundo era diferente. Llegué al paseo. Desde allí se podía observar las claras aguas del océano y su silencio. Me quedé asombrado. ¡Era increíble! Está vez lo que vi superó todas mis expectativas. No sabría bien cómo explicarlo. Se tenía que estar allí en aquel momento para contemplar la enorme barrera de agua que se había formado justo delante de la orilla. Había un espacio entre el agua y la arena que se iba estrechando a medida que avanzaba hacia el interior del océano.
Era tarde, tenía que volver a casa. Me tumbé en el sofá y por fin comprendí el porqué de este fenómeno, la Tierra en este mundo estaba compuesto por otros materiales que hacía que los objetos estuvieran menos atraídos al núcleo.
Ya era domingo y fui a la parte trasera de mi casa para hacer un poco de ejercicio y practicar las acrobacias, pero no sirvió para nada ya que estaba flotando continuamente. Aunque hiciera una, diez o millones de dominadas o flexiones no me resultaría complicado, ya que estaba flotando. Pero sí que podía hacer una cosa: realizar triples e incluso decuples mortales y lo mejor de todo sin hacerme ningún rasguño.
Otra vez se me volvió a hacer de noche. Mis padres me llamaron para cenar. Durante la comida pensé en todo lo que podría hacer en el mundo en el que ahora estaba viviendo. De pronto comencé a escuchar en mi cabeza una música, que no percibí bien en aquel instante, pero que rápidamente se fue avivando. De pronto, todo a mi alrededor se fue desvaneciendo y al final todo acabó en una imagen oscura.
Escuchaba la música de mí despertador, al abrir los ojos completamente me alcé tan rápido como pude y vi que había vuelto a la realidad, todo estaba en su sitio, en tierra.
Escuché un imperceptible ruido que me pareció una ilusión, pero al darme la vuelta, vi que uno de mis libros estaba flotando. En un abrir y cerrar de ojos, el libro había vuelto a su lugar.
Yo no sé si esto fue real o no, simplemente sé que fue extraordinario.