El peluche

-¡Papa! Hoy no voy a poder ir al cole -¿Por qué? -Porque creo que tengo fiebre y prefiero quedarme en cama -Vale. Cuando te levantes desayuna fuerte y tómate un Actimel, a ver si se te pasa -¡Genial! Venga, adiós -Adiós, pórtate bien Mientras Timmy descansaba en su cama…, dentro de su cuerpo se estaba librando una batalla épica, a nivel molecular, pero épica. Venían una banda de virus y bacterias, con sus microscópicas naves último modelo y con ganas de cargárselo todo. Para defender a Timmy, sus glóbulos blancos liberaron pirógenos endógenos (los causantes de la fiebre). Los primeros pirógenos pudieron con la banda de virus, pero con la de bacterias no. Cayeron. Eran más fuertes. Los glóbulos blancos tuvieron que fabricar muchísimos más pirógenos porque no dejaban de venir más y más agentes externos. La temperatura en Timmy estaba creciendo. Cuando se levantó, desayunó unos copos de avena con leche, un zumo de naranja, una naranja y el Actimel que su padre le había dejado en la nevera. Después de haber desayunado, se quedó un poco en el salón viendo la televisión. La guerra se había calmado pues ya no venían más virus ni bacterias. Se sentía mejor pero seguía con febrícula. A las 9:00 am llegó su madre del trabajo. Era policía y le tocaba guardia por la noche. -¿Qué tal? – preguntó su madre al llegar -Bueno… Tengo febrícula. Desayuné y creo que se me ha pasado un poco -Vale, métete en la cama a reposar Se metió en la cama y se puso a escuchar música con su iPod. Empezaron a venir más virus y los glóbulos blancos liberaron tantos pirógenos que la temperatura subió hasta los 39 grados. -¡Mamá! Creo que me está subiendo la temperatura. Ponme el termómetro -Voy. Pues sí, tienes 39º. Le quiso dar paracetamol pero no tenían. Tampoco tenían ibuprofeno. Las farmacias cercanas estaban cerradas. Su madre le dijo que se quedase otra vez en la cama. La temperatura siguió subiendo. El niño se dio cuenta de que estaba pillando los virus en su cama y decidió abandonarla. Pero ya era demasiado tarde, ya había estado mucho tiempo con su peluche de Bob Esponja, el cual recuperó después de haberlo perdido de camino a su casa. Iban de camino al hospital, Timmy tenía 41 de fiebre y estaba sufriendo convulsiones. Allí le trataron y le metieron en una cama (ahora ya sin su peluche mortífero). Vino su padre muy preocupado y de paso compró medicamentos para que nunca tuvieran que llegar a aquella situación otra vez. Los virus fueron disminuyendo con los medicamentos y ya no tenían los glóbulos que liberar pirógenos para defender a Timmy. Se fueron del hospital, pero a la vuelta sufrieron un accidente de tráfico. Fue más o menos cerca del hospital, pero fue tan fuerte el golpe que los padres de Timmy fallecieron al instante. Al chaval le pudieron rescatar porque fue un golpe frontal. El motor ardió un poco, pero alguien misterioso lo apagó. Ya en el hospital, Timmy sufría un esguince de tobillo, y tenía dos costillas rotas. Tardaría en recuperarse, pero ese mismo personaje misterioso se lo llevo a sus laboratorios donde se recuperaría por completo en poco tiempo. Ese personaje se llamaba Johnson. Tenía una misión para el chaval para cuando fuese mayor de edad. 10 años después -Ahora tienes tu oportunidad. ¡Actúa! -Con mucho gusto Timmy se presentó delante de la persona que había provocado el accidente que acabó con sus padres. No se supo más de él. Timmy ya había vengado a sus padres, pero tenía que terminar con la faena. Johnson le ayudó para encontrar a la persona que había infectado el peluche con el que dormía. Era una chica, y… tampoco se supo más de ella. Timmy ya había elegido su profesión y no tenía marcha atrás. No le gustaba lo que había hecho en su vida ni lo que le había pasado, pero él sabía que no había solución. Se suicidó. Así acabó todo. Y Johnson fue a la cárcel por ser cómplice en dos asesinatos. Pero, ¿por qué ayudó al niño cuando era pequeño? ¿O realmente no le ayudó?