Mi vida en el olvido

Hola, me llamo Juan y tengo 65 años. He pasado toda mi vida rodeado de batas blancas, pacientes, investigaciones… Hace cuestión de un año me detectaron una enfermedad… ¿Cómo se llamaba?

-Juan, ¡alzhéimer!

¡Eso! Hace diez años empecé a investigar sobre esta enfermedad. Veía que cada vez afectaba a más pacientes, que les causaba pérdidas de memoria, desorientación, dificultad para realizar las tareas cotidianas… Tras muchas investigaciones, descubrí que en las personas con alzhéimer había un gen llamado "ApoE4" alterado.

En una de mis investigaciones yo me notaba raro. Ya hacía algunas semanas que mi mujer y mi hija me decían que se me olvidaban cosas, que no era el de siempre…Por ejemplo, un día se me olvidó recoger a mi nieta del colegio. Siempre había tenido muy buena memoria y no había sido un hombre de olvidos, pero ese día empecé a mosquearme. Le pedí al doctor Villanueva, neurólogo del hospital de Benidorm, que me hiciera un chequeo. Después de unos exámenes físicos y neurológicos, me dijo que tenía principios de alzhéimer. No me lo podía creer. Esa maldita enfermedad que yo había investigado toda mi vida ahora me estaba pasando a mí. En un principio se lo oculté a mi mujer y a mi hija, no quería que se preocupasen demasiado por mí. Pero llegó el día en el que lo tuve que contar, no aguantaba con eso dentro de mí. Las dos lo entendieron y me animaron, pero minutos más tarde las vi llorar como nunca antes las había visto. En ese momento yo me hundí, supe que mi vida iba a terminar viendo a mi familia triste, apagada, y lo peor de todo, que nos los iba a reconocer en unos años. La fase inicial de la enfermedad dura dos años, demasiado poco.

Mi única motivación era dar a conocer mi historia (la de un médico investigador del alzhéimer que por casualidades de la vida lo acababa sufriendo) mediante charlas, hasta que mi salud me lo permitiese). Y por eso estoy hoy aquí con todos vosotros. Sé que la mayoría de los que estáis hoy aquí tenéis familiares con esta enfermedad. Yo, como enfermo, os animo a que los disfrutéis ahora más que nunca. Hay veces en las que la gente no se da cuenta y nos tratan a los enfermos de forma diferente y lo que más necesitamos es amor, cariño y paciencia, mucha paciencia. Yo, por ejemplo, estoy en la fase inicial, tengo muchísimos olvidos, me desoriento fácilmente…pero hoy estoy aquí y no podéis haceros una idea de lo enriquecedor que es esto. Muchas mañanas me levanto y no me acuerdo de qué hice el día anterior o los planes que tengo para ese día, pero siempre tengo a alguien detrás apoyándome y recordándome las cosas.

Espero de verdad que todo esto os sirva, y no olvidéis que el cuidador es la luz en la oscuridad que supone el alzhéimer para aquellos que lo sufren. Muchas gracias.