Y creyó

Fue en ese momento cuando comenzó a creer. Él, acérrimo defensor del método científico, ateo desde que tenía uso de razón, portador del lema "solo creo lo que ven mis ojos", comenzó a creer. Efectivamente, sus ojos le llevaban engañando toda la vida. Arrastrando un daltonismo desde su más temprana infancia, siempre había visto el mundo en dos gamas de colores. Fue en el preciso momento en el que se probó las gafas, cuando empezó a comprender que no era todo como para él le parecía. Aquello que otros catalogaban como rojo, comenzó a diferenciarse de lo que toda su vida había llamado verde.

Las gafas filtraban ciertas frecuencias del espectro electromagnético, realzando de esa forma la separación de los colores que eran aparentemente confusos para él, el rojo y el verde. Era protanope; los conos de su ojo que filtraban el color rojo fallaban.

Si llevaba toda la vida viendo las cosas como no eran, ¿por qué debería fiarse ahora del frío que sentía cuando sus manos tocaban hielo? ¿Cómo le sonarían a su hermano los 440Hz que escuchara al descolgar el teléfono? ¿Sería un “La” idéntico para todas las personas? ¿A qué le sabría la sal a su mujer? ¿Cómo olería las flores del cementerio su madre?

¿Cómo creer en el método científico, si está basado en lo empírico y nuestros propios sentidos nos engañan? ¿Y, si, por muchas veces que se repitiese un experimento, todos estuviésemos percibiendo los resultados mal, porque nuestros sentidos no pueden captar la verdad detrás del hecho? Aun suponiendo falsos los resultados del experimento, ¿cómo saber qué es cierto? ¿Cómo saber por dónde tirar?
En estas cavilaciones quedaba sumergido mientras paseaba por el parque distinguiendo un nuevo mundo dentro de las copas de los árboles, disfrutando los matices de la hierba y recreándose con los nuevos tonos de las flores. Al fin y al cabo, cada uno tiene su verdad. ¿Es la ciencia menos útil, valiosa o válida por poseer cierta subjetividad? Mediante un elemento científico había conseguido objetivizar en cierta mediad su capacidad de visión poniéndola en común con el resto de la sociedad. Quizá la ciencia fuese como la democracia; supone que la mayoría, la generalización es el mejor camino por el que seguir. Pero también los locos visionarios han cambiado el mundo a mejor.

Quizá no sea incompatible creer con demostrar, quizá nos hayamos basado todo este tiempo en una visión excluyentemente dualista cuando deberíamos sintonizar más con una dualidad que puede tener percepciones distintas dependiendo como se mire. Quizá no sea todo blanco o negro. Quizá no sea todo rojo verde. Quizá mi verdad sea el ocre y sea tan válida como cualquier otra.

Fue en ese momento cuando comenzó a creer… y creyó.