Skinscraper

«Todo comenzó con una tormenta de ideas en la empresa aeronáutica donde trabajaba recién titulada. Cuando surgió el rascador de espalda, los demás participantes se mostraron jocosos al constatar hasta dónde podía derivar una reunión de este tipo. Insistí en crear una unidad específica para ese proyecto, pero rápidamente retornaron hacia ocurrencias más afines con la industria aeroespacial».
«No me olvidaba del asunto. En cuanto tuve clara la materialización de la idea, pedí el finiquito y me reuní con Bruno, buen amigo y compañero, con el dinero suficiente para financiar la operación».
«Lo cogió rápido. —No podemos proporcionarnos nosotros mismos el placer que suponen unas cosquillas, un rascado suave o un rascado intenso en la espalda. Se precisa del concurso de otra persona, que ni mucho menos suele estar por la labor tanto como nos gustaría —le expliqué emocionada—. —Si conseguimos un robot capaz de satisfacerlo, lo petamos —concluí—. —¡El Skinscraper! —exclamó entusiasmado Bruno, que acababa de estar en Nueva York. Ese mismo mes constituimos SKS Leisure al 50/50 y nos pusimos manos a la obra».
«Desarrollamos el prototipo aplicando la tecnología del multiplicador de aire de Dyson a la robótica de drones fabricados con nanocelulosa, micromotores eléctricos alimentados por batería de supercondensadores, posicionamiento mediante sensores de proximidad milimétricos y manejado con un mando a distancia que cabía en la palma de la mano».
Interrumpo la grabación. Debo proporcionar alguna información menos conocida. Al rato, prosigo.


«Registradas varias patentes y modelos de utilidad y con un plan de viabilidad, comenzamos la producción. Del primer modelo fabricamos 1500 unidades; fueron un auténtico boom a pesar del precio y hoy en día están muy cotizadas. El paso más difícil fue abastecer la enorme demanda sobrevenida desde el primer momento. Pero en pocos meses teníamos varios centros de producción por el mundo. Todos lo querían para regalo navideño. Eran capaces de aguantar largas colas para hacerse con uno. En España le llamaban el rascapica; en Francia el egrattoir; en Italia el eraschietto…»
«La gente se había vuelto dependiente del skinscraper. Era el primero artículo en la maleta en los viajes. Los hoteles, casas rurales, balnearios, cruceros, etc., disponían de ellos para atender necesidades puntuales. Se llevaban a la piscina y a la playa. Múltiples foros en las redes intercambiaban ideas de uso que no se nos habían ocurrido a nosotros. Algunas, por cierto, licenciosas».
«Los partidos políticos intentaban captarnos para sus formaciones. Recababan sin rubor “donativos” de SKS. En los programas electorales de algunos de ellos se incluían propuestas tendentes a sufragar el acceso universal al skinscraper. Los periodistas se interesaban por cualesquiera circunstancias que atañesen a nuestra vida empresarial o privada, inventándolas casi siempre. Los medios de comunicación se disputaban nuestra publicidad».
«Cuando ya llevábamos 5 años en el mercado, comenzaron a aparecer estudios sesgados de impacto sociológico, correlacionando el uso del aparato con la disminución de la natalidad, de las audiencias televisivas, del tiempo dedicado a la lectura... Se incrementó el uso de la radio y de los audiolibros mientras se usaban nuestros equipos. Se hacían estudios comparativos relativos al número de horas diarias de uso por países. Con China y Japón a la cabeza».
«SKS entró ya hace años en la lista Fortune Global 500. En lo personal, he sido portada del suplemento Person of the Year de la revista Time en diciembre de 2029».
Corto la grabación a remitir ineludiblemente a una publicación digital china y me zambullo en el agua.


El año pasado adquirimos el palacio de Liria a la Casa de Alba. Me gusta vivir en el centro de Madrid, a pesar de los inconvenientes que reporta la popularidad. Pero para eso soy la reina del disfraz. En una de las 200 estancias del palacio dispongo de una maquilladora caracterizadora con el cometido, aparte de ponerme guapa, de volverme irreconocible en menos de una hora.
Salgo de la piscina, situada en la esquina norte de la finca. Tras secarme, me echo en una tumbona a disfrutar del sol y de dos prototipos del modelo que sacaremos las próximas navidades. El control de los sistemas de gobierno mejorado nos ha permitido incluir una nueva funcionalidad “plume”, extra-suave. Pero lo mejor es que ese control también posibilita trabajar a varios equipos coordinándose simultáneamente. En efecto, es la bomba. Tengo la piel de gallina. Nunca dejo de sorprenderme. A partir del año próximo, cada persona deseará disponer de varios equipos. En unos años superaremos al número de teléfonos móviles en uso en el mundo. Nuestros publicistas lo van a tener fácil. «¡Duplique, triplique, multiplique el placer!». Lo denominaremos Skinscraper Multi, y se venderá en paquetes individuales, dobles, triples…
Vuelvo la cabeza amodorrida y miro al cielo sonriendo. Bruno estará ahora cumpliendo la ilusión de su vida: poner los pies sobre la superficie lunar y escribirme allí “SÚCUBO”.