Mutaciones

Mutaciones

Gregorio se levanta a las 5:30 de la mañana. Lo primero que hace es hervir agua para su café y preparar unas tostadas que unta en mantequilla orgánica producida con leche de vacas que no han sido tratadas con hormona del crecimiento. Lo que Gregorio no sabe es que la mantequilla proviene de un campo regado con agua de un río contaminado con desechos radioactivos. Así que la mantequilla es orgánica y sin hormonas, lo cual aminora el impacto en su sistema endocrino, pero el pasto que la vaca rumea para producir la leche, acumula la radiación que ocasionará mutaciones aleatorias en la vaca y en Gregorio.
Los viernes son distintos. Cambia las tostadas por yogurt con millones de bacterias, que según la etiqueta son de unas especies probióticas. Más lejos de la realidad no puede ser, pues la mitad de las bacterias buenas están muertas y varias malas, como las Escherichia coli, pululan por la pasta blanquecina. Lo que en otras palabras es igual a decir que su yogurt tiene caca. No siente el sabor, debido a la cantidad desmesurada de azúcar utilizada en la fabricación del yogurt que, supuestamente, tiene propiedades medicinales.
Al salir de casa, Gregorio intenta dar la misma cantidad de pasos para llegar a su trabajo. En total son 3728 pasos. Lo que desconoce por completo es que durante el paso 2159 pisó a un último Mycobacterium de su especie, el cual se adhirió a la suela de su zapato gracias a las fuerzas de van der Waals y, literalmente, lo hizo viajar por múltiples universos. Todo fue tan rápido para esta bacteria, mientras que para Gregorio fue sólo el paso 2159. Agazapada, o para ser más exactos, atrapada en la suela inerte del zapato de Gregorio, Myco sólo atinó a contemplar la infinitud de paisajes y mundos, tan fantásticos que para estar pronta a desaparecer, pensó que su pequeño cuerpo había sido objeto de una paradigmática y matemática bendición. Luego de aquel encuentro fortuito ambos se fueron a vivir juntos.
Gregorio cada día a las 6:18 pm se masturba. Primero, se desnuda y mira en el espejo del baño. Cierra los ojos y la imagen de lo más prohibido se forma en su cerebro: él desnudo acostado sobre un pasto dejándose acariciar por ese mimo vegetal. Rápidamente acaba sobre el espejo. Luego limpia todo con un paño clorox, pues cree que los gérmenes de su imaginación pasarán desde el pensamiento a su producción seminal, la que tiene de todo, menos gérmenes. Durante ese clímax, Myco miraba atento desde el piso del baño, cuando de manera repentina le salpicó una gota densa desde la punta del pene de Gregorio. Rápidamente se halló nadando en un mar lleno de gigantes que se agitaban frenéticos. Myco asustado se agarró a la cola de uno de ellos para evitar que la corriente lo arrastrase y ante su total sorpresa sintió como su cuerpo fue engullido por este extraño ser. Así nuestro minúsculo personaje se despidió de su cortísima existencia, que tan corta no fue, pues vivió 37 minutos, lo que en tiempo de Gregorio son 989 años. Paciente Myco esperó en una bolsa lisosomal a modo de sentencia capital. Para sorpresa de él su cuerpo cambió y de alguna forma sobrevivió, y sabe que sigue ahí, aunque ahora acompañado por un avatar con algunas diferencias. Para ejemplificarlo, sería como tener dos Gregorios exactamente iguales, pero uno de ellos con un pelito de la nariz con la puntita despigmentada, lo cual en estricto rigor, los haría distintos. Lo mismo ocurre con Myco, pero ahora con millones de avatares; válgale paz y entendimiento al pobre de Myco, ya que no sabe si éstos son el resultado de su propia reencarnación con azarosas diferencias, o un ejército de Mycos indestructibles ad portas de generar una extinción en masa de especies superiores. Estas cuestiones filosóficas de sofistas encumbrados, a Myco, lo tienen sin cuidado. Total culpa de él no fue.
Mientras tanto, Gregorio cocina su cena y lee noticias en su Gadget personal: varios humanos han muerto en manos de otros humanos. La contaminación llegó a las montañas, glaciares y el fondo del mar. También varios etcéteras económicos, criminales, de farándula y uno de ciencia que llama la atención de Gregorio, pues trata de las mutaciones a las cuales las bacterias están siendo forzadas por la utilización desmesurada de antibióticos.
Myco, por su parte, es alma y nada más. Se queda eternizado en las nuevas generaciones de Mycos que crecen, lento y seguro, dentro de otros humanos, situación que sin querer traerá graves problemas a estos últimos. Eso sí, vuelvo a repetir que fue todo sin querer, la santa verdad que fue sin querer, porque para que los nuevos Mycos vivan, todos los Gregorios deberán desaparecer.