La Primera Plaga

Era uno de aquellos días del caluroso verano caribeño de 2009. El Profesor Julio De Jesús terminaba de dictar, a las tres de la tarde, su curso de Fitoplancton Marino en la Pontificia Universidad Católica. Al llegar a su laboratorio-oficina, su asistente de cátedra, Begoña Remedios, le indicó que había recibido un correo electrónico con carácter de urgencia de un colega en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Al abrir su correo electrónico, el Dr. Ben Abram Peres le indicaba, que en la cuenca del Río Nilo, las aguas se habían tornado rojizas y pestilentes. Una gran cantidad de peces habían muerto y aproximadamente 100 personas se habían envenenado al consumir productos de sus aguas. Varios habitantes de la zona habían reportado vómitos, dolores estomacales y pérdida de conocimiento. Lo más desgarrador y desesperante era que 4 niños estaban en estado comatoso debido a los productos de la pesca de la región y una niña de 8 años había fallecido el día anterior, todo ello atribuido al mal en las aguas. Muchas personas de la región, asustadas y alarmadas, lo atribuían a la primera de las plagas que azotara a Egipto en tiempos bíblicos de Moisés. El Profesor De Jesús, era un Biólogo Marino de profesión y su especialidad giraba en torno al fitoplancton. Sus investigaciones académicas le habían convertido en una autoridad mundial en el tema. Julio le contestó inmediatamente al Dr. Peres y le pidió que tomaran muestras de las aguas en diferentes puntos con redes especiales para colectar fitoplancton. Era imperativo que se las enviaran con carácter expedito, por avión y preservadas en formaldehido. El Dr. Peres, prontamente, le indicó que así lo haría, pues él reconocía la pericia de su colega.
El Profesor De Jesús tenía sus sospechas de la causa del fenómeno. Algunas de las posturas del doctor eran polémicas, en especial para sus detractores en ciencias y evolución. Él entendía, que el deber de la ciencia y el uso de su método científico, era la herramienta fundamental para descartar o aprobar teorías. Por tanto, las investigaciones científicas, adheridas a los más estrictos códigos de bioética, eran esenciales para el avance del conocimiento de la humanidad.
Al cabo de siete días recibió las muestras esperadas. Abrió la caja de cartón, donde se encontraban los frascos transparentes llenos del agua escarlata. Sacó las muestras, las colocó en tubos de ensayos, y comenzó a centrifugarlas. Luego de varios minutos en la máquina centrifugadora obtuvo las muestras en el fondo de los tubos; y las lavó varias veces con agua destilada. Después de varios lavados, oxidó el contenido para remover la materia orgánica del fitoplancton. Posteriormente, colocó las muestras en laminillas, y las secó en otra máquina. Finalmente, fijó definitivamente las muestras con un cubreobjetos y colocó la laminilla en el microscopio de luz, con el lente de inmersión con aceite. Al observar cuidadosamente las muestras a través del microscopio, confirmó sus sospechas e identificó el culpable de la muerte de la niña, los peces, el envenenamiento en los humanos y las aguas con sus colores anómalos e inmundos. La causal era una temible alga microscópica del género Pseudo-nitzschia; esta alga ya había sido reportada en otros lugares del mundo, como causante de envenenamiento en seres humanos y ello sucedía cuando había un exceso de nutrientes en las aguas. Estos florecimientos esporádicos de fitoplancton, afectaban las aguas y la economía en poblaciones costeras. El Profesor De Jesús, había postulado que estos florecimientos de algas microscópicas y sus cambios en el PH pudieron haber sido una de las causas del fenómeno del cambio en el color y las pestilencias en las aguas del Río Nilo que ocurrió en el Antiguo Egipto en los tiempos de Moisés y su efecto en la muerte de los peces. Julio le informó sus hallazgos a su homólogo en Israel y recalcó la importancia de no consumir productos de la pesca en esa región. Le explicó en su correo que la Pseudo-nitzshcia producía una neurotoxina que contaminaba los moluscos, los bivalvos o y los peces tales como las anchoas y las sardinas. La neurotoxina producida por esta alga microscópica, era conocida como ácido domoico, y tenía el potencial para acabar con la vida de muchos seres humanos. Era triste que una vida inocente fuera cegada por alimento contaminado. Esta alga microscópica, era la asesina indiscriminada.
El Dr. De Jesús, junto con su polémica teoría sobre la explicación de la primera plaga en el Antiguo Egipto, ha quedado abierta para el debate de la comunidad científica internacional. Su teoría se discute en diferentes círculos académicos. A esta nueva plaga en Egipto tenemos la respuesta científica; quizás las ciencias jamás puedan explicar esa primera plaga bíblica, pero lo que sí sabemos es que algo sucedió en el Río Nilo en el tiempo de Moisés.