El Misterio de la Supervivencia

El reloj biológico de las abejas avanzaba inexorablemente. Desde hacia tiempo, sobre sus pequeñas cabezas brillaba amenazante la afilada hoja de una guillotina. En aquel árbol se encontraba el culpable, en esa rama, en la que un buen día se posó un elegante avispón. Encaramado entre la hojas, contemplaba pacientemente el constante ir y venir de aquellas deliciosas criaturas. Una intranquila tarde, decidió visitar a la reina del panal, y llevarle un regalo. Se trataba de unas durmientes semillas, que cuando despertaron devoraron la frágil cuerda que segó la vida de todos los habitantes de la colmena. Ajeno a estos acontecimientos, Pablito jugaba con su nueva amiga negriamarilla, en el jardín de su casa. Pocos días después el número de amiguitas del niño había aumentado considerablemente. Esta vez, su peculiar capricho, había salvado a la Humanidad.