Vértigo insalvable

Un día más de insomnio…otra vez se me entremezclan en los ojos los símbolos y fórmulas, produciéndome una sensación de vértigo insalvable. Y me martillean, repetidas, las ideas: “si agrupamos, simplificamos, …comparando,….” Y de nuevo el atasco, como un viaje de vuelta de vacaciones, en el que no avanzas, te atascas en ese punto insalvable, que hace que los minutos sean eternos.
Y de nuevo, vuelta en la cama, otra vez la imagen, fórmula insalvable, que te martillea la cabeza.
Y te levantas una mañana más, con la sensación de no haber dormido y de que está ahí. Solo con que pudieras abrir un poco más los ojos, la verías: la tan ansiada solución que te permitiera seguir avanzando por el camino.
¿Qué gusto por esta inquietud incesante, que te acompaña día y noche, es el que tanto te engancha? Porque sería fácil: cierras la carpeta, recoges tus papeles y te vas.
Puedes seguir con tu trabajo, el otro trabajo, que sabes que también te satisface, abrir otras mentes.
Pero al final, sabes que dejas un Sudoku sin resolver. Y con eso, no puedes, no puede haber un sudoku sin solución, y vuelves a repetirte: “está ahí, abre más los ojos, lo estás tocando”.
Y vuelves a la cama una noche más.
Pero… ¿ y si al día siguiente te levantas con los ojos abiertos, las fórmulas colocadas, con sus agrupaciones, simplificadas …y al fin ahí está, el final de este camino que, seguro, te llevará a otros?
Entonces, tu espíritu se ensancha y la inmensa satisfacción de haber superado un nuevo reto, no tiene igual. No comparas, eres tú mismo el que, en un instante, ha tocado por un segundo la felicidad del logro personal.
Y tu adrenalina se recarga, para volver a empezar en esta banda de MOEBIUS, infinita.