Inteligencia emocional

“Olvidan que esto, lo de aquí, no es la vida.
Aquí, negro sobre blanco, rigen otras leyes.
Un abrir y cerrar de ojos durará cuanto yo quiera,
se dejará fraccionar en eternidades minúsculas
llenas de balas detenidas en pleno vuelo.
Nada sucederá si yo no lo ordeno.
Contra mi voluntad no caerá la hoja,
ni una brizna se inclinará bajo la pezuña del punto final.”
Wisława Szymborska La alegría de escribir

Shanghai, 26 de marzo de 2021
La infinita sala de reuniones se tiñó de repente de ribetes dorados. La mesa de reuniones lanzaba de forma rabiosa destellos de luz dándole una apariencia de disco solar que incrementaba la irrealidad de la cita.
Zhang Ge, la flamante nueva directora del Science and Technology Center de Shanghai entró exactamente a las 9:35 precedida por un asistente clónico que le abrió la puerta, dejó a su lado su tableta quedándose tras ello en un discreto puesto aparte.

Suspendida en una sonrisa que no abandonaría ya en momento alguno Ge agasajó con su discurso de bienvenida a los allí presentes como sólo sabe hacerlo una mujer china directiva hoy.

- Queridos amigos. Su presencia aquí nos hace inmensamente felices. Ustedes son los mejores profesionales del mundo comisariando exposiciones de ciencia. El reto de conseguir traerles no ha sido menor pero finalmente aquí están. Como saben nuestro Museo tiene previsto llevar a cabo en un par de años la mejor y más importante exposición sobre robótica hecha hasta la fecha. Una exposición que redefinirá radicalmente la relación entre el ser humano y la máquina dándole una dimensión nueva y más armónica basada en la confianza mutua.

Uno de los asistentes, el doctor Jochen Weiner, del Museo federal de la Industria y el Trabajo de Alemania (DASA) contrajo levemente la comisura de los labios e hizo amago de intervenir pero finalmente desistió ante el avance arrollador del discurso de Ge.

- Pero lo que verdaderamente hará única esta importante iniciativa cultural será que, por primera vez en la historia, el responsable a cargo de todo el proceso será... un robot.

Un murmullo generalizado fue ganando en intensidad hasta obligar a intervenir de una forma un tanto brusca a Ge:

- Les aseguro que a va ser una experiencia formidable. Y eso no es todo...
Ge guardó un rato de silencio hasta conseguir la atención de todos.
- Gracias a la prestigiosa empresa DaZiliao especializada en Big Data y Data Mining contamos con el conjunto de sus biografías digitales desde la primera vez que entraron en internet. El robot Master encargado de gestionarles ya tiene integradas todas sus preferencias personales, cualificaciones y habilidades profesionales.

Michico Enokido, una experta en divulgación de la robótica del Miraikan, el National Museum of Emerging Science and Innovation de Japón lanzó de inmediato una pregunta boomerang:
- ¿Es eso legal?
- Basta con que sea negocio –respondió Gé como un resorte-. Le recuerdo que el año pasado nuestro Museo albergó el primer periférico capaz de inducir en jóvenes vocaciones científico-tecnológicas de manera directa y sin intermediación alguna. También estamos orgulloso de aventajar a las principales agencias de viaje del país en lo que a venta de paquetes turísticos de parques temáticos se refiere. Como puede comprobar nuestro Museo ha hecho los deberes.

Michico entornó quedamente los párpados como una caída de pétalos de cerezo en primavera y susurró:
- Estimada Directora Ge. Sin ánimo de polemizar me gustaría compartir con usted y con el resto la siguiente pregunta ¿Cómo podemos saber que los aquí presentes somos humanos? ¿No cree que eso sí sería verdaderamente revolucionario?