El límite de los sueños.doc

Ardure cerró la puerta y vio la ventana desprenderse, los amigos que escucharon el ruido corrieron hacía él.
- ¡Corre, corre, se aproxima la señora de la casa! - Dijo Soberni muy agitado.
- ¡No, de ninguna manera dejaremos de investigar este misterio! - Dijo gritando Celuño.
- Vamos entonces hacia la otra entrada - Dijo Melancoli.
- Es mejor evitar la magia, todo debe girar en torno a la realidad - Dijo Vidila, la esposa de Ardure.
Los cinco científicos tenían solo una hora y diez minutos para encontrar en la biblioteca de aquella habitación un libro que guardaba un misterio hacía ya siglo y medio; por eso se dieron a la tarea de persistir en su plan, antes de presentarse en la junta del consejo.
Ahora la misión era de vida o muerte, pues cada cosa que se discutiera en la junta tenía que resolverse y los cinco “Apoles” estaban contra reloj. Se le llamaba así a los científicos con grandes reconocimientos internacionales y prestigio como investigador. Estos “Apoles” estaban entrenados a luchar contra el mal y su tarea fundamental era desenterrar los misterios más disímiles del universo.
- ¡La otra entrada está cerrada! - Exclamó agitado el “enano carne de cerdo”.
- Magia no, esto es natural - dijo Vidila.
Las luces de pronto se apagaron y todos muy preocupados se miraron unos a otros, atemorizados, comenzó un ruido como el de un elefante corriendo en el desierto, todos cerraron sus oídos, la mirada ardiente por la misma oscuridad. Al otro lado del cerrojo la biblioteca donde se encontraba todo el misterio que andaban buscando, un libro de hojas amarillas y portada de hierro, igual a un cofre en su exterior.

Celuño se lanzó sobre la puerta con todo el peso de su cuerpo, pero fue en vano repetir lanzarse sobre ella tantas veces como él quisiera. Melancoli, meditaba en una esquina como realizar una explosión. Soberni, mantenía la calma, pero no tardó en gritar a Ardure, que ordenara la magia. Ardure miraba a su esposa un poco descontrolado, el ruido y la obscuridad eran inevitables, entonces dio la orden a Melancoli de derribarla.
- Rápido, todos adentro, tenemos la junta a las tres -
Dijo el investigador principal.
- ¡No puedo moverme, me duele el estómago, que alguien me saque de aquí!
Dijo muy nervioso el enano, mientras sobre su cabeza se apreciaba una serpiente con cola de cocodrilo.
- ¡Mi pierna derecha desapareció, auxilio, auxilio, Ardure dónde estás! -
Dijo asombrado Celuño, mientras el jefe y su esposa permanecían pegados uno contra otro cada vez con más fuerza.
- ¡Melancoli, estoy comprimido contra mi esposa, sepárame de ella, hazlo ya! -
- ¡No puedo, mi cabeza se ha separado del cuello y mi cuerpo pesa cada vez más, me muero, me muero!
La situación estaba controlada por el “libro mágico”, la mayor fuerza del planeta “Tanus”, solo se escuchó una voz hablando en un idioma desconocido que decía:
- ¡Trri opporrnuidi vac, dippí uc on buxx!
Que se traduce:
- ¡Tres oportunidades doy, después soy un volcán!
Y así la voz se repitió y expandió por más de media hora, luego todos cayeron como un bulto unos contra otros. La oscuridad iba desapareciendo muy lentamente y al mismo tiempo que se deslizaba en la atmósfera comenzaba a aparecer la claridad.

Muy dolidos e impresionados por lo ocurrido, no pudieron esta vez conseguir su plan, por lo que el investigador principal tendría que dar a conocer en la junta la “intensidad de este mal”.
En el libro se explica en qué consistía esta nueva “travesía de la magia”, “nuevos laberintos”, nuevos conocimientos que nadie podía descifrar, solo había uno en el planeta “Tanus” que entendía la escritura, el “fugi” era el único poderoso y sobreviviente de los vientos del este. Se escondía en las aguas marinas dormitando hace ya siglo y medio, solo volvería a despertar cuando alguien intentara encontrar el libro. Sus ojos se abrieron muy de prisa y la fuerza del mal volvió a resucitar.
- ¡Quién ha intentado provocar mis fuerzas! como regalo tendrá tres días de terremoto sobre “Tanus”.
Así dijo el “fugi” y sus deseos fueron cumplidos.
En la junta participaron ciento cincuenta asociados, todos con prestigio internacional, pero los cinco investigadores de la “misión contra el mal” eran los científicos más reconocidos. Todos se pusieron de pie cuando por la puerta principal aparecieron los cinco, el rostro de Ardure se veía cansado y pálido, Vidila se sujetaba a su brazo delante del escenario. Los demás amigos tomaron asiento de prisa, solo se escuchó la voz del Presidente de la Real Sociedad de la Junta PRSJ, investigador de grado uno:
- Estimados asociados, recibamos con honor a los “cinco investigadores del mal”, esperamos que la misión se haya cumplido sin dificultad, pronto escucharemos al jefe de la misión que nos dará a conocer los resultados finales. Después de su intervención, si alguien tiene algo que decir o preguntar, lo hace levantando su escudo o su espada.
Mañana organizaremos la próxima misión, que será en las “Minas de Brauc”, cerca del mar antiguo, para ello necesitaremos diez voluntarios dispuestos a enfrentar cualquier circunstancia por temible que sea. Al finalizar las palabras de Ardure, haremos la selección de estos compañeros -

Así dijo mientras observaba al jefe de la misión con una mirada fría y escudriñadora, tratando de descifrar la duda que en sus ojos se apreciaba.
Ardure al frente del escenario, muy distraído pero no derrotado, pasaba revista a sus invitados con una palabra que no le salía de la garganta, su cabeza medio en las nubes y las manos quietas, muy tensas, sobre su pecho un calor sofocante lo estaba haciendo sudar, los ojos impenetrables como un rayo de luz se esparcían. Sacó su agenda y comenzó leyendo:
- ¡Trri opporrnuidi vac, dippí uc on buxx!
Todos quedaron atemorizados y boquiabiertos ante estas palabras que nadie entendió, luego Ardure prosiguió:
- Investigadores, invitados, y todos aquí presentes, el planeta “Tanus” se encuentra en peligro ante una nueva fuerza del mal, que no podemos aun descubrir, pero que no descansaremos hasta lograr dar con sus secretos. Toda la magia que podamos utilizar, incluso la nuestra no vale de nada ante este mal, bastaron estas palabras que aun desconocemos para hacernos sufrir por más de media hora en la biblioteca de la casa principal, pasamos un apuro que casi nos cuesta la vida, tal parece que la fuerza del mal nos advierte que no volvamos a intentar buscar el “libro negro”. Fracasamos en nuestro plan pero volveremos más preparados y seguros.
El escenario quedó perplejo ante las palabras de Ardure, todos se miraban pues nadie entendió a donde quería llegar, entonces “Promo” un falaz arrogante y autosuficiente levantó su espada y dijo:
- ¿Hemos venido aquí a escuchar blasfemias o resultados científicos?
Ante las palabras embaucadoras Vidila respondió:
- A escuchar resultados científicos, solo que nuestra investigación aún no ha culminado, te propongo sumarte a nuestro equipo en la próxima partida.
Inmediatamente “Promo” levantó su escudo muy excitado y dijo:

- ¡Partamos ya a encontrar ese libro, si ustedes se dieron por vencidos yo volveré aquí con él aunque me cueste la nuca!
Y todo el cúmulo de científicos allí presente no hizo más que reírse de las tonterías de aquel engañador, luego “Bivani” una mujer comerciante de prendas preciosas levantó su espada y dijo:
- ¡Cuenten conmigo en la próxima partida, soy muy habilidosa en los asuntos de aventuras!
Así se sumó a aquel acontecimiento una gran cantidad de hombres y mujeres valientes, entrenados en asuntos de “misterios ocultos” y “cálculos de fenómenos mágicos”. Por lo que el Presidente de la Real Sociedad tendría que postergar la nueva misión en las “Minas de Brauc”, según quedó establecido en el consejo.
Fue así que comenzaron los días de terremotos sobre el planeta “Tanus”.