"He visto una luz"

“Abril, año 3050
El cielo es color caramelo. La temperatura oscila entre -140ºC y 20ºC. Estamos sometidos a frecuentes tormentas que desestabilizan el ánimo a cualquiera y no solo el ánimo, también los refugios, pertenencias y hasta el alma. Los días solían durar 24 horas 39 minutos y 35 segundos antes de que la “gran destrucción” modificara todas las órbitas. Ahora se aproximan a 40 horas según un antiguo reloj cuántico.

Nuestro metabolismo, adaptado a estas condiciones, nos permite subsistir con concentraciones mínimas de oxígeno y minúsculas ingestas semanales de minerales, que encontramos cada cierto tiempo y que acumulamos como “sagimroh”. También compartimos otros hábitos con estos animales ya que tenemos galerías subterráneas aislantes de las condiciones extremas superficiales.

Sorprendentemente, las bases de datos contemplan que el amor por la naturaleza va intrínseco desde el genoma de nuestros antepasados hasta el nuestro, quizá fundamentado en la condición naturalista de aquellos que formaron la “colonia primordial” así como en el ambiente respetuoso en el que hemos evolucionado.

Y aunque ahora no dispongamos de naturaleza “natural” la anhelamos como si en algún momento la hubiéramos disfrutado. A cambio disponemos de un pequeño edén, conservado desde los orígenes, que nos permite aproximarnos artificialmente a este concepto, reviviendo lo que algún día fue.

Vuestras sondas solían romper nuestros habitáculos que siempre confundisteis con formaciones geológicas para nuestra suerte. Nunca tuve rencor, sino extrema curiosidad. Por ello aprendí vuestra lengua, que con tanto empeño mis antepasados trataron de olvidar, y he filmado este holograma. Os ruego que si alguien ha sobrevivido y lo ve, incluya a mi civilización en vuestra historia para no cometer el mismo error que nosotros, que os borramos por completo de la nuestra.

Disculpad a mis antepasados, nunca perdonaron vuestras acciones y no pudieron devolver los últimos ejemplares a una Tierra que moría lenta e irremediablemente.
Arutan (para vosotros, Natura)”

-¡Son ellos! la nave no desapareció, ¡se establecieron en una terraformación subterránea de Marte! -gritó el comandante mientras toda la tripulación continuaba absorta. Aquella niña les había revelado el mayor secreto de su civilización.

Además, durante la reunión diaria, los exploradores comunicaron el hallazgo de unas galerías y el comandante no dudó en aprobar la inspección. Encontrándose en el año 4500, iba a tratarse de un auténtico yacimiento arqueológico basado en más de dos milenios de historia, al estilo de las ruinas de su añorada Roma.

Sin embargo, tras un exhaustivo análisis de las galerías, un olor evolutivamente familiar les guió hasta un inmenso invernadero donde para su sorpresa, una enorme variedad de flora y fauna de los más variados ecosistemas terrestres les recibió. Portaban letreros: “sagimroh” (Formica sp.), ¡conservaban la clasificación linneana! De esta forma, en el edén del que Arutan hablaba, acababan de comprender su idioma, que colocaba las letras inversamente. Se encontraban eufóricos cuando les sorprendió el grito de uno de las exploradores.

Allí estaban, pese a las pocas expectativas, algunos de los descendientes de la “colonia primordial”. Nadie pudo articular palabra hasta que una “mujer” con aspecto muy diferente (les separaban 2000 años de evolución paralela) dijo:
-Me llamo Etram y conozco vuestro idioma. Ahora que nos habéis descubierto os pedimos respeto para nuestro pueblo y naturaleza.

El comandante con lágrimas en los ojos la abrazó mientras pronunciaba:
-Por fin cumpliremos la misión.

Tras una pausa para respirar retomaron el diálogo:
-Venimos desde la Tierra -dijo el comandante.
-Es imposible, la “gran destrucción” se produjo durante el año 3000 -sentenció Etram.
-Somos la misión “Física por la vida”, al viajar a la velocidad de la luz solo han pasado algunas generaciones desde que nuestros ancestros despegaron en el año 2700 antes de la "gran destrucción". Hemos buscado por numerosas galaxias aprovechando las curvaturas del espacio-tiempo. Nuestra misión era encontraros y llevaros de vuelta al año 2250 antes del despegue de la misión “Ecosistemas en el Sistema Solar” que se llevó la mayoría de ecosistemas. El manejo del que disponemos en la actualidad de los agujeros de gusano nos permite transportar varios de ellos en nuestras naves incluyendo el que nos llevará a ese preciso instante.
-¿De qué serviría? -cuestionó Etram.
-El mundo se quedó sin sus últimos ejemplares naturales y sin sus mayores amantes de la naturaleza, y sin ellos, no pudimos frenar al resto. Solamente vosotros podéis convencer a la tripulación de “Ecosistemas en el Sistema Solar”, como descendientes suyos, de que no tomen esa nave y que luchen por sus ideales para salvar la Tierra. Siempre nos creímos los únicos en el Universo, y así nos comportamos, eliminando a todos nuestros compañeros de vida.

Etram sentenció:
-Cuando la luz de la Tierra se apagó nuestra civilización encendió una luz en su honor, mantenida desde entonces. “He visto una luz” se convirtió en nuestro himno. Es hora de apagarla y encender la Tierra, tenemos una oportunidad.