Intercepción

Cerramos los ojos lentamente mientras la pastilla empezaba a surtir efecto en nuestros organismos, por fin daría comienzo el primer viaje interdimensional con humanos y nosotros lo llevaríamos a cabo. Pusimos nuestras manos sobre el panel de control, encajando cada dedo en su lugar correspondiente, hecho a medida con los valores de nuestras huellas. Antes de que nuestro viaje comenzara, Marco había activado la cuenta atrás en el marcador de la pantalla. Cuando el marcador en verde de la sala de ejecuciones marcó el cero, sentí como si mi estómago fuera estrujado cual toalla recién lavada a mano. El mareo recorría mi cuerpo y sentía que si abría los ojos podría desfallecer o caer en algún lugar perdido del mundo, así que tuve que contener cualquier tipo de impulso para permanecer quieto allí si no quería poner nuestras vidas en riesgo. Cuando sentí que el viaje había finalizado abrí lentamente los ojos, algo preocupado por lo que fuera a encontrarme y con la inseguridad de si habríamos llegado a nuestro destino o aquella sensación de parada estática tan solo formase parte del propio viaje.
Parpadeé automáticamente varias veces al pensar que mi visión me estaba jugando una mala pasada, pero cuando le miré comprendí que no era el único que se encontraba en estado de confusión.
-Seguimos en el mismo lugar… -me atreví a decir tras carraspear para que mi voz pudiera salir.
-Eso parece, Rodri -dijo él con la confusión pintada en su mirada.
-Pero yo he sentido como si nos transportásemos de verdad, ¿acaso hemos vuelto al lugar de origen? -Pregunté para saber si también había notado aquella sensación pero se quedó pensativo con la mirada perdida.
-Hay algo raro aquí -se apresuró a decir apartando las manos del conector y se acercó al panel de la cuenta atrás señalándolo. Dos ceros azules reposaban en la pantalla-. Aunque parezca una tontería y pudiera ser un fallo técnico sin más, los números cuando nos fuimos eran verdes -concluyó haciendo que yo también me arcase para observarlo.
-¿Crees que un fallo técnico hizo que cambiase de color y eso provocase que el viaje no pudiéramos hacerlo por completo regresando al mismo lugar? -Inquirí cruzándome de brazos-. No creo que tengan que influir esos números, no está conectado al funcionamiento de la máquina -expuse más para mí mismo que para replicar sobre aquello, pero Marco negó con la cabeza.
-No me refiero a eso. ¿Y si en vez de viajar a otro planeta de otro sistema solar, como teníamos previsto, hemos viajado a un mundo paralelo? -Formuló abiertamente mirándome fijamente, pero antes de que yo pudiera si quiera sopesar aquellas palabras alguien entró a la sala produciéndonos un extraño escalofrío.
Pestañeé varias veces, pero aquella persona parecía real y caminaba hacia nosotros sin quitar su vista de nuestros rostros. No se trataba de ningún espejismo y la teoría de Marco empezaba a cobrar sentido, aquel hombre era igual que yo, incluso llevaba mi misma ropa.
-En efecto, Marco lleva razón -dijo con mi propio tono de voz, sin embargo su mirada se posó fijamente en él como si yo no estuviera allí-. Siento haber interceptado vuestro viaje, pero debía hacerlo, una vida estaba en juego -en ese momento miró hacia mí como si acabase de darse cuenta de mi presencia.
-¿Una vida? ¿De quién? ¡Esto no tiene sentido! No puedes coger e interceptar nuestro viaje así como si nada -le espeté con un tono de molestia en mi voz.
-Claro que puedo, como has comprobado ya lo he hecho. Y estoy convencido que en mi situación también lo habrías hecho, te lo aseguro -una sonrisa se dibujó en su rostro, sin embargo su mirada parecía estar cargada de tristeza, al menos por unos segundos.
-¿No hay un Marco en este mundo? -Formulé una pregunta que se había metido en mi mente desde el momento que habíamos llegado. También cabía la posibilidad de que allí no nos conociéramos. Aquella idea provocó un nudo de angustia en mi estómago.
-¿Estoy muerto en este mundo? -Se aventuró a preguntar mi amigo, y mi otro yo afirmó con un gesto de su cabeza quedándose mirando el suelo.
-Sí, en el mismo viaje que pretendíais a hacer. Le perdí y no puedo hacer nada por revivirlo, así que lo único que puedo hacer es salvaros a los demás -dijo mientras unas lágrimas bajaban por sus mejillas mientras miró hacia Marco-. Te pareces demasiado a mi marido… -murmuró.
-¿Tú qué? -Pregunté sobresaltado notando mis mejillas enrojecer. Él simplemente se encogió de hombros y asentí.
Aquel yo llevaba razón, yo también le hubiera salvado. Pero lo que nos diferenciaba era que aún no había sido capaz de confesar mis sentimientos hacia Marco, y entonces me di cuenta que si no hubiéramos sido interceptados le hubiera perdido para siempre.