Esferas temporales

Paseaba con nervios por aquél pequeño habitáculo repasando las coordenadas de mi destino Debía permanecer allí recluido antes de comenzar el ansiado viaje.

Había estado trabajando en el proyecto SPHERE durante gran parte de mi vida, y ahora era el momento de poner a prueba todas mis intuiciones y el sentido mismo de la existencia.

Desde pequeño tuve la convicción de que existían mundos paralelos que tenían la llave de nuestro pasado, presente y futuro. Pensaba que en un mismo instante de tiempo tenían lugar de forma simultánea hechos provenientes de nuestro pasado, sucesos presentes y eventos que acontecerían en el futuro. Todo ocurría a la vez en diferentes estadios dimensionales que denominé esferas temporales.

Los años intentaron en vano calmar mi inicial efervescencia juvenil. El paso del tiempo fue acrecentando mi curiosidad e interés.
Me dediqué a investigar cuantos textos y tratados sobre el tema pude acopiar, introduciéndome en líneas de investigación físico-matemáticas sobre la relatividad general y la mecánica cuántica de campos, tratando cuestiones misteriosas como los cambios de dimensión y los viajes a través de puertas estelares, los llamados agujeros de gusano en el binomio espacio-tiempo. Todo un reto que eminentes científicos a lo largo de la historia habían intentado descifrar sin éxito.

Ahora había llegado el momento. Si mis cálculos y predicciones eran correctos pronto podría cambiar de esfera temporal, y pasar a otra, viajando hacia el pasado o futuro según decidiese, resolviendo así uno de los mayores enigmas de la Humanidad: el viaje a través el tiempo.

Para cumplir este sueño, dediqué toda mi vida de científico a crear el artiugio que lo haría realidad. Por sorprendente que parezca, no ingenié ningún artefacto mecánico. Conseguí muestras de poder lograrlo a través de un estado sobrenatural de conciencia introspectiva al que había llegado después de un largo proceso de estudio y entrenamiento. Las respuestas a nuestras preguntas y la génesis de todo había que hallarlas en nuestro interior.

Reflexionaba y meditaba sobre nuestro pasado y futuro, ambos brazos de una palanca cuyo punto de equilibrio es el presente. Y pensaba cómo la potencia y resistencia a que se ven sometidos dichos brazos determina la estabilidad del sistema y del momento actual.

Estaba nervioso. No sé si el viaje se llevaría a cabo con éxito. Un frágil presente en manos de un pasado conocido y un futuro por determinar, y la incógnita en mis manos. No tenía la certeza de que regresaría de ese viaje, ni siquiera si desearía volver.