(CON)CIENCIA

Fotógrafos les cegaban con el flash de sus cámaras, y periodistas esperaban pacientemente a que los investigadores hablaran. Nadie se lo podían creer. Era lo que la humanidad llevaba buscando toda la historia. ¡Y lo habían descubierto ellos! Era sencillamente increíble. Elena y Luis habían comprobado con la ciencia lo que la ciencia no puede comprobar. ¡Habían encontrado la verdad! Después de toda una vida juntos dedicada a la investigación sus experimentos habían dado fruto. Eso sí, los resultados eran una locura, una locura que demostraba la Verdad con mayúscula.

Experimento tras prueba, prueba tras experimento, comprobaron lo que mucha gente ya sabe pero sin haberlo probado científicamente. Al igual que antes de probar que comer mucho te hace engordar ya se sabía, esto también, aunque mucha gente lo quiera negar para no complicarse la vida. Y lo que demostraron es que la ciencia es mucho, pero no lo es todo. Con Luis a su lado, así resumió Elena su descubrimiento:
“La ciencia demuestra que hay muchas cosas en el mundo que se pueden medir, comprobar con hechos y datos empíricos, pero ella misma también demuestra que esa no es la única realidad. La ciencia no demuestra los milagros, no sabe por qué nos enamoramos, por qué a mí me gustan las fresas y a él no, o por qué la música de piano unas veces me hace llorar y otras me emociona. Y eso es lo bonito de la ciencia, que siempre quedarán cosas por descubrir, pero algunas nunca las podrá demostrar. La ciencia explica fenómenos increíbles, pero más increíbles son aún los que nunca llegaremos a entender. En resumen, nuestra investigación demuestra lo que queríamos comprobar: que la realidad se compone de ciencia, pero también de conciencia.”

Ahora que el mundo sabía la Verdad no estaba tan dividido; los positivistas pasaron a ser simplemente positivos y la gente empezó a abrir los ojos a la realidad de manera renovada. Como siempre que se descubre una verdad hubo gente que la rechazó, pero la mayoría de los que la negaban no tuvieron más remedio que replantearse el sentido de su vida. Y los que tras años de creer sin ver fueron despreciados ahora eran por fin reconocidos como portadores de la verdad.

Y tú que piensas que la vida es solo ciencia,
¿acaso esta explica de tu felicidad su ausencia?
Olvidamos parte de la realidad con frecuencia
y suele ser lo que más nos influencia.
No podemos negar en nuestra vida su presencia
aunque hay corazones que la verdad silencian.
Salgamos a la calle a demostrar
la otra parte, la vida, la verdad:
que la ciencia es necesaria y defendida,
pero no lo único en esta hermosa vida.

Abran bien sus corazones a la (con)ciencia de los hombres.