Aplicaciones prácticas de una beca

-¿Y eso para qué sirve?
La pregunta del millón. Greta conocía suficientemente bien a los científicos como para saber dónde pegar. Quizá no fuera lo más cortés, pero al ver la cara de su pobre interlocutor contorsionarse para intentar responder de forma coherente, Greta se divirtió por primera vez en esa noche.
Otro de los comensales intentó unirse a la conversación.
-Disculpe, Lionel, ¿puede repertir... el título... eh... su trabajo?
-Los mecanismo de acción del Cloruro de Litio en los canales de transmisión de las tromboaminasas.
-Ah, ¿...biología, no?
-Sí, tortura ratones - dijo Greta, ahora ya con una sonrisa en la cara.
-Bueno... yo no diría... es decir.. n-no solamente...

Mientras la conversación giraba hacia los compromisos éticos de la ciencia y la necesidad de experimentación animal, Greta volvió a examinar a sus compañeros de mesa. Conocía a muchos científicos por su trabajo (que era juzgarlos, darles dinero y desgravarse impuestos) y allí tenía un grupo típico de académicos y ratas de laboratorio. Normalmente ella asistía a Congresos de Ciencia Médica dónde siempre hay vendedores entre la audiencia, los acompañantes eran más atractivos y la comida era mejor; en resumen, se movía más dinero. Sin embargo en este Congreso de Ciencia Aplicada había científicos, y si por algo se puede distinguir a un científico es por su falta de estilo al vestir. El biólogo, por ejemplo, vestía camisa verde, corbata morada y pantalones marrones. Tembló al imaginarse el color de los calcetines.

De todas formas, la conversación se relajó cuando el alcohol entró en juego. Mientras el reggaeton empezaba a sonar, Greta vió a Lionel acercarse con el whiskey que le había pedido. ¡Pero sólo traía uno! Lo lógico -pensó ella- hubiera sido pedir 2 o 3 para aprovechar mientras quedara barra libre, en lugar de pedir las copas de una en una. Demasiado inteligente para ser práctico.

-¿Mi favorito...? Einstein.
-¿Einstein? Es la respuesta típica de alguien que no sabe de ciencia, supongo.
-¡Einstein era una Rockstar de la ciencia! ¡Tenía glamour, a su manera!.
-Ruggis es mi respuesta. Va a ganar el Nobel este año por su trabajo en ribotransaminasas.
-¡Ves! A eso me refiero. ¡Antes la ciencia ofrecía milagros! Nadie se emociona porque los ratones de un cajón meta-nosequé-izen un 7% más rápido que los del cajón de al lado.
-Es algo que nadie había hecho. ¡Es nuevo y audaz y podría cambiarlo todo!
-O no. Si el modelo resulta irreal nadie le pedirá que devuelva el premio. Ya pasó otras veces.
-¡No entiendes la ciencia!
-¡Si que la entiendo! Va de encontrar una relación matemática entre el fenómeno A y el B. Y os entiendo a los científicos. ¡No comprendéis el dinero! Os obsesionan tanto vuestros pequeños y supercomplejos problemas que sois incapaces de dar una aplicación realmente útil de vuestro trabajo, encerrados en vuestros sótanos de marfil.
-¿Y tú entiendes el dinero?
-Yo NACÍ con dinero. Y lo entiendo tan bien que mi contable es feliz. ¿Quién crees que paga este congreso?
-¿Tú?
-No, tu universidad, ¡tonto! Ja,ja,ja.
El se bloqueó un poco cuando ella le tocó el brazo mientras reía. Se movieron a un rincón más tranquilo.
-Digo que tus ideas, por si mismas, no son valiosas. Porque nadie sabría aplicarlas. La ciencia es inútil sin una aplicación COMERCIAL.
-Hay usos más allá del comercio. ¡Y el conocimiento es valioso por si mismo! Como el deporte o el arte.
-El deporte mejora tu salud, entretiene. ¡El arte tiene glamour!
-Pero la gente no hace deporte o arte sólo por eso, ¡es un impulso que nos hace humanos!
-Vuestro trabajo debería ser buscar aplicaciones prácticas para la sociedad. Si no ¿para qué? ¿Por qué la sociedad debe invertir en vosotros? ¿Pagar vuestros juguetes?
-No estoy de acuerdo.
-Si el 95% del output de mi trabajo fuera totalmente inútil no tendría ninguna consideración. Doy un uso práctico.
-¿Tu trabajo es..?
-Gestiono fondos.
-¡Una rentista! ¿Y tu hablas de rentabilidad social?
-Sí, porque entiendo la estructura política de la ciencia. La ciencia sólo busca la verdad. Ciencia y sociedad no son amigos, sólo tienen intereses comunes... a veces.

Contra todo pronóstico, había sido una gran noche. Y cuando se acercaban al coche, aquí estaba ella con este mal afeitado, incapaz de vestirse, posiblemente Podemita, profesor universitario; y sin embargo ella sólo se podía fijar en su sonrisa boba y su olor a almendras.
Como Greta siempre había sido una mujer tradicional y práctica, no tuvo dificultades en asignar, de forma discreta, una beca apropiada para Lionel que mantuviera su mente ocupada de problemas aburridos. Y todos los miércoles a la hora de comer, mientras su marido estaba fuera, ella no tenía inconveniente en conducir hasta el parking de su Facultad, y follarselo hasta el fondo en el asiento trasero de su Volvo XC90.