¿Soy yo o eres tú?

Departamento de Neuromodulación, Neurocirugía y Neurociencia Avanzada de la Universidad Xiang-Lee.

Dr. J.Macbrain, Día 1/11/2017 a las 12,00 hr. A.M., Tomo 3, Página 1.113 :

Después de años de Investigación y enfrentarme al sistema más complejo que posee el cuerpo humano, he de sintetizar todo mí egocentrismo en esta pequeña bitácora donde anoto exhaustivamente toda consecuencia de la irracionalidad de mi pensamiento heterodoxo, acuñado en esta pequeña batería de preguntas a mi buen amigo, colega y paciente el Dr. Q., que durante dos interminables años ha sido mí cobaya y que servirá de cebo para las más vastas elucubraciones de los más racionalistas y abnegados colegas:

Dr. M.: ¿Quién eres?

Dr Q.: Mis iniciales son F.Q., y no profundizo más en mi nombre para no comprometer este experimento. Era profesor de psicología clínica y filosofía de la Universidad de… permíteme que lo obvie….

Dr. M.: ¿Mí estimado amigo y colega, en tu situación, eres capaz de resaltar lo más destacado de tu enfermedad?

Dr. Q.: Mi buen amigo John, eres un loco profundo y a su vez todo un mundo de cordura y genialidad….Mis espasmos me lo recuerdan a diario, mi babeante rostro hipotónico y sin reflejos lo susurra a mi conciencia. Mi extrema debilidad muscular, hace que no controle lo más mínimo de mí….., me ha paralizado para siempre. Mi corteza cerebral es una masa de moribundas neuronas motoras, que están acabando como yo. Por eso llevo tanto tiempo a tu lado mi buen amigo, me has devuelto ese amor por la ciencia que había perdido.

Dr. M.: Después de estos años insufribles, de experimentos múltiples en tu retorcida anatomía, de ensayos clínicos, terapias génicas y con células madre, veo que no has perdido la sensatez, pero, ¿has perdido la fe?

Dr. Q.: He perdido la fe en mí, pero confío en el hombre, en su capacidad de riesgo, en su solvencia y genialidad. Somos seres absolutamente geniales pero tremendamente perturbables. No sé si la tengo en Dios, yo no atento contra él, esto es un desafío científico, un intento de saltar la profundidad de la genética y la inteligencia universal que nos domina. Al fin y al cabo hemos sido programados para morir, pero no dudes que esta especie bípeda rasgará los entresijos de la vida y demostrará en un futuro que la ciencia es fe y la fe es ciencia.

Dr. M.: Indiscutiblemente amigo mío. La doble hélice se enrollará por millares de pares y mutaciones. Se podrán clonar, paliar y curar diversas enfermedades con terapias génicas y con células madre. Existirán miles de agentes exógenos que mutarán lo escrito una y otra vez. Al fin y al cabo somos pura biología. Y sí, trabajamos sobre una inteligencia universal preestablecida, pero, ¿crees en la vida después de la muerte?

Dr. Q.: Como hombre de ciencia diría que somos, eso, biología. En mi situación actual, y dado los avances científicos y hechos recurrentes en diversos aspectos de la medicina paliativa, quiero pensar que hay algo que la ciencia no quiere o no sabe responder. Someter parámetros, ensayos, tesis, dogmas científicos a la voraz religión es un hecho descabellado. No más descabellado que mi fin y posterior inicio.

Dr. M.: ¿Sabes por qué estás aquí?

Dr. Q.: Como el bueno de Charcot diría “Los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad». Se perfectamente a lo que he venido y espero que no sea solamente a subir tu ego. No me importan las críticas, ni las moralidades iracundas. Es mi vida, mi conciencia, mi intelecto y mi alma la que proveen a este amasijo de células y órganos atrofiados de aquello que me preguntabas. La fe.

Dr. M.: F.Q., Para a los que la ética no infecta y afecta para salvar un organismo con un problema degenerativo, y una vez que ambos sabemos que tu ELA es un asunto terminal, debo de reconocer que el paso que vamos a dar es tremendamente ambiguo y utópico para algunos.
Dada las graves secuelas musculares que se han producido en tu rostro, tendré que inducirte al coma y congelarte previamente a unos -20 Grados Celsius. Pasaré a realizar la separación de tu masa encefálica con un bisturí a escala nanométrica. Posteriormente una vez seccionada la médula espinal y conexiones cerebrales, procederé a la unión con el cuerpo donante mediante nanomoléculas programadas con óxido de etileno y células madre de mi médula espinal dado que somos totalmente compatibles. Así te mantendré un mes amigo mío, un mes sin verme, oírme ni rebatirme. Solo me surge la curiosidad, ¿Qué dirás cuando te veas?

Dr. Q.: Viendo que me inundarás con tus células alocadas seguro me preguntaré ¿soy yo o eres tú?.