Toxoplama

Estaba sola, sentada frente al televisor, aburrida, viendo pasar una serie. Sonó el teléfono, el fijo, ¡qué raro! casi nadie tenía ese número, no lo usaba apenas. “¿Si? No, se ha equivocado, no importa, tranquilo”. Volvió al sofá, a la serie, a los asesinatos, a los detectives,...


Al día siguiente, al volver a casa después de trabajar, notó algo extraño, parecía que alguien había estado en casa. Era una sensación sutil e irremediablemente inquietante. Volvió a sonar el teléfono y esta vez se sobresaltó. Se habían vuelto a equivocar, pero la sensación de que algo raro pasaba se acentuó. Recorrió la casa, habitación, cocina, baño… todo parecía normal.


Aquella noche, mientras dormía, se despertó y se sintió vigilada, tenía miedo, encendió la luz pero esta vez la luz no la tranquilizó. Se levantó, fue hasta su escritorio y repasó las notas de su último experimento, necesitaba ocupar la mente en algo. Era bióloga, y se había especializado en el estudio de determinados parásitos. Cuando empezó la carrera, soñaba con viajar a África y estudiar los hábitos de los grandes mamíferos, daba igual cuál, mientras fuera grande y mamífero, pero todo cambió durante el último curso. Escogió la asignatura de zoología de invertebrados, el profesor tenía muy buena fama, y entre “bicho” y “bicho” descubrió el asombroso mundo de los parásitos, era tan pequeños, tan asquerosos y tan desconocidos… sí; haría su doctorado en el departamento de parasitología.


Durante su último ensayo había descubierto el mecanismo por el cual Toxoplasma gondii influía en el sistema nervioso de sus huéspedes y manipulaba sus actos. Se sabía que aquellos huéspedes infectados con el protozoo se volvían más temerarios, menos atentos, pero, hasta ahora, no se había descubierto el mecanismo que utilizaba. Si conseguía replicar el experimento y se confirmaban los datos… uff, no podía ni imaginarse a qué se enfrentaría… era como soñar despierta… el nobel?


Encendió el ordenador y empezó a escribir las conclusiones de aquel último ensayo, de pronto, oyó un ruido, muy fuerte, abrió los ojos y se encontró en el suelo. Se había caído, se había desmayado, el ruido lo hizo su cuerpo al chocar contra el suelo. Se levantó, volvió la mirada a la pantalla del ordenador y entonces lo entendió. Las llamadas, esa sensación extraña, sus datos volaban, su ordenador se estaba volviendo loco, alguien estaba manipulándolo todo, ¡ESTABAN ROBANDO SU TRABAJO! Todo se derrumbaba y volvió a caer, a caer en la negrura…


Despertó de nuevo, ¿dónde estaba? Todo estaba oscuro, ¿su trabajo?, volvió a caer… Abrió los ojos, no entendía lo que le decían, ella les explicó que era bióloga, que le habían robado los resultados de su último ensayo, que su estudio tenía una importancia vital, que el Toxoplasma no era tan inocuo como se creía, se puso muy nerviosa y volvió a caer…


“Señora López, su hija está fuera de peligro pero todavía es pronto para determinar los daños que el parásito haya podido causar en su cerebro. Parece que en un primer momento desencadenó un cuadro de psicosis, de ahí que creyera que era bióloga y que alguien intentaba robarle sus estudios. Luego vinieron los desvanecimientos, y la incapacidad de mantenerse despierta. Hemos conseguido neutralizar la infección pero hasta que no despierte y podamos hablar con ella, no podremos evaluar la repercusión de la misma, aunque a la vista de los resultados del escaner somos optimistas”


“Muchas gracias doctor. Es curioso, le encanta leer libros de divulgación científica, el último que estaba leyendo se titulaba “Yo soy yo y mis parásitos””.