Shea Wango y la insuficiencia

Con vientos favorables la hija del capitán Corey pone rumbo a puerto, se trata del traslado rutinario de trabajadoras españolas que lleva a cabo cada sábado desde el laboratorio de soldaduras solidarias que se encuentra en el interior de un submarino nuclear sumergido hasta el pequeño pueblo de la costa mediterránea. Shea Wango Corey nació en Dar Es Salam y desde que abandonó las costas de Tanzania a los diecisiete años para estudiar química orgánica en Gotland dedica un sesenta y ocho por ciento de su jornada laboral a investigar las posibles aplicaciones del análisis retrosintético fuera del campo de las ciencias puras. Es incapaz de asimilar el concepto de indisolubilidad matrimonial, corre como si estuviese en el penúltimo kilómetro del triatlón de Gata de Gorgos cuando escucha las palabras disponibilidad, ubicación; registro; pero cuando lee o pronuncia la palabra retrosintético se relaja, se llena, se vacía, se acelera. No piensa en sus metas, piensa desde ellas y una de las aplicaciones estrella que persigue es en psicología con los seres sometidos a terapia conductivo conductual trasladando el concepto químico retrosintético; técnica para resolver un problema transformando la estructura de una molécula objetivo en una secuencia de estructuras progresivamente más sencillas que finalmente conduce a materiales con los que comenzar, simples y disponibles. Shea Wango no tiene en mente moléculas objetivo sino personas que desean resolver sus problemas con hábitos no deseados, cambios radicales de rutinas, depresiones, patrones de entrenamiento para deportistas y mejora en las relaciones de pareja; por citar sólo algunos ejemplos. Si las reacciones para transformar a A en E se pueden dividir, para vencer, en cuatro etapas, lo que hace es pensar desde E en la molécula anterior, D, es decir en cómo es la persona o qué acciones ejecuta; cuando D ya está concretamente definido, piensa desde D en C y así sucesivamente hasta llegar al no deseado estado inicial que se desea modificar.
Concentrada, despierta, con la mirada pendiente de las velas, escotas, botavara y rumbo del velero Retron II se sobresaltó cuando escuchó las gritos, las ondas emitidas desde uno de los camarotes; una de las trabajadoras acababa de sufrir uno de los males típicos de esas latitudes, la arcada seca, era la séptima vez que le pasaba esto en los últimos dos años, estaba entrenada. Oidme si queréis saber en qué consiste la arcada seca. Se trata de una insuficiencia respiratoria que pueden tener los residentes del centro peninsular, lugares con poca humedad, que acumulan durante semanas en la garganta una especie de macromoléculas que no son precisamente polímeros sintéticos y que en el momento más inesperado se concentran en un punto de los conductos como si fuese un berberecho gigante, es asqueroso, repugnante y en algunos casos mortal. Shea es virgo, no desea en absoluto que se vaya en ese momento al más allá esa joven funcionaria pero tiene que cumplir con sus protocolos; orden, organización y método; es una magnífica oportunidad para resolver el problema mediante el análisis retrosintético y lo primero es sacar su cuaderno espiral de bitácora para leer y anotar todo el proceso. Cinco estados, cuatro etapas; en el primero (A) la buena mujer casi no puede respirar y en el quinto último y muy deseable estado (E) si todo transcurre según lo escrito debería encontrarse abrazada a un monitor de vela y camarero de un bar del puerto. Shea saca de un cajón una foto del camarero y se la enseña a Khasi que así se llama la atragantada que tiene los ojos fuera del relieve normal. En el deseable cuarto estado (D) puede articular algunas palabras, concretamente dirigidas al monitor de vela contándole el susto y pidiendo que por favor no se aleje mucho de ella en las próximas once horas; y para llegar a ese estado saca una imagen con casi dos litros de cerveza repartidos en nueve botellines. En (C) sigue morada pero con un ruido distorsionado potente ha entrado algo de nitrógeno y oxígeno por el interior de su pescuezo; para ello la doctora Corey ha hecho sonar la canción de Abba “Waterloo”. En (B) los ojos de Khasi han dado un giro y aparecen con un color marrón, no lo dice pero lo sabemos, está viendo el túnel con la luz, no se trata de una regata precisamente, las becarias que completan el equipo gimen con disimulo; para provocar el cambio Shea Wango ha mostrado sin ningún pudor la foto de un acordeón.
Se ha pasado a la acción mostrando esas imágenes y escuchando la música adecuada; las sustancias que impedían el paso del aire han sido expulsadas violentamente del cuerpo, Khasi no podía respirar y finalmente baila y se abraza al regatista. Mañana es domingo, merecido descanso, el lunes de vuelta al submarino a bordo del Retron II.