RELATOS

Phocidae

Phocidae


Se acercaba la época del frio y teníamos que mudarnos. Seguro que iríamos a los mismos sitios de siempre primero al sur luego a el este luego al norte y luego al oeste. La misma rutina de cada año pero es lo que hay con tal de no congelarnos.
Uff. Ya es de día pensaba que me había levantado de madrugada como siempre, y la verdad es que si que empieza a hacer una pizca de frio haber si vamos de aquí pronto al sud allí donde esta papá, porqué tengo muchas ganas de verlo aunque si se queda siempre en el sud es por mi bien y el de mamá. Hablando de mamá, voy a preguntarle cuando partimos. Aunque la verdad creo que tenían pensado salir justamente hoy pero la última decisión siempre es de Sig el macho alfa de nuestra manada.
Efectivamente partimos hoy. Pero si es que ya lo decía mi abuela que soy muy listo. Pobrecita ella que la perdimos el invierno pasado según dijo madre del frio aunque yo no me lo acabo de creer porque la abu no era tan viejita solo tenía 17 años y ahora que lo digo el pasado invierno fue muy devastador para nosotros porque mis amigos hydruga y erignathus también perdieron a su familia y no son los únicos.
¡Pues allá vamos y de camino estamos! Cuanto me gusta decir esto cada vez que nos adentramos en aguas abiertas porque cando lo digo siento algo dentro de mi que me dice que nada puede salir mal y a la vista está que estoy bien así que debe haber funcionado.
Estando a medio viaje
Quien diría que emigrar es fácil porque le diría yo un par de cositas al positivillo ese.
Llegando
Qué bien veo un barco eso quiere decir que habrá un puerto cerca va que ya debe quedar menos. Juro por toras las especies de pinnipedia del hemisferio norte que cuando lleguemos a tierra firme voy a dormir tres días seguidos.
Pii, pii. ¿Que una bocina? ¡Podría ser que ya llegáramos, bien! Pues vamos allá que esa “siestecilla” me está pidiendo a gritos que me acurruque. Hasta ya estoy viendo la silueta de la costa. Ostas es verdad no me acordaba de que papa estará allí. ¡ Qué bien! Lo que en realidad me hace verdaderamente ilusión es poder volver a ver a mamá y a papá de nuevo juntos porque por lo que estado viento estas últimas semanas mamá está como un poco rara y creo que se va a contentar de ver a papi.
Ya casi en tierra
Se acerca y se acerca cada vez más la tierra casi la puedo tocar.
Haber como subo yo el precipicio porque en esta parte de la costa no hay playa. Bueno da igual voy a dedicarme a seguir a los del grupo que ellos sabrán donde ir.
A ver a ver, ahí está en tierra estoy. ¿Qué es eso? Parece sangre, más bien sangre y además parece reciente. Allí al fondo hay un humano alomejor el tiene algo que ver mas no me voy a acercar a el por precaución. Oigo pisadas muy cerca. Donde está mi madre la tengo que buscar.
¡Aaaaahhhhh! ¿Eso ha sido un grito? ¿Mamá? ¿Quien es ese tío con un palo lleno de sangre que viene hacia mi? Creo que me quiere hacer daño. Lo está alzando y …
Pii, pii. ¿Esa bocina otra vez? ¿Y porque hay tanta luz?
¡Vamos chicos a desayunar! ¿Quién es esa? ¿Mamá?
Que tonta soy todo esto ha sido un sueño. Seguro que es culpa de María la voluntaria que vino ayer al instituto a hacernos una charla sobre la caza furtiva de focas alrededor de el mundo. Supongo que lo que he soñado seria una parte del documental ese que nos pasó la de Greenpeace esa, que la verdad es que yo creo que era botánica en realidad pero que mas da lo que sea un o cuando es cuestión de un trabajo para ayudar.
Hablando de trabajo yo tenía que escribir una redacción para un concurso y es para hoy será mejor que empiece ya. Y encima puedo usar de tema lo que he soñado aunque no sé si me acordaré de todo. Va haber como empiezo la historieta esta.
Se acercaba la época del frio y ten…

Que pasaría si...

Que pasaría si...

Yo, como todos los seres humanos soñamos, sí soñamos. Y digo "sí" porque la gente, entre ellos yo me incluyo, dicen que no sueñan pero eso no es verdad, lo que pasa es que no nos acordamos de ello. Esto lo aprendí hace escasos días en una clase sobre Sigmund Freud, padre del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX. El decía que tenemos una parte consciente i una parte inconsciente. Esta última es la que se desarrolla principalmente cuando sueñas o incluso cuando tomas sustancias estupefacientes.
Termino la interesante clase sobre ese personaje que marcó un antes i un después durante el siglo XX. Me fui a dormir tras un largo día de trabajo.
Al día siguiente me levante y me acorde de todo lo que había soñado, raro en mi porque como ya he dicho en el principio no me acuerdo de mis sueños. Fruto de eso les conté a mi madre y a mi hermano mi extraño sueño, en el cual estaba en Barcelona comprando con mis amigos hasta el atardecer que volvimos en tren. No fue un regreso habitual ya que cuando quedaban tan solo 3 paradas para llegar, se escucho el silbido del tren y posteriormente una frenada en seco. Había un cierto "runrún" en el vagón, y en la siguiente parada nos hicieron bajar a todo los pasajeros del tren. El conductor nos conto lo que había sucedido y como casi todos pensábamos, había fallecido un hombre tras caer a la vía del tren. Después de contárselo y pensar que era un sueño como tantos otros, pusimos la radio para escuchar música como cada día y justamente en ese momento estaban dando las noticias. Y de repente escuche que estaban recitando mi sueño en la vida real...
Nos quedamos de piedra al escucharlo. Estuve todo el día reflexionando sobre lo sucedido incluso lo comente con mis amigos. Entonces me plantee una pregunta:
¿Podría ser que los sueños no sean solo unos simples sueños sin importancia y convertirse en un pensamiento mas, con coherencia y lógica? Es más, ¿Qué pasaría si a través de ellos pudiésemos predecir el futuro? Si esto fuera así, el mundo sería muy diferente al que es hoy en día.

Recuerdos

Noté el sol en los párpados y los abrí con dificultad, no recordaba nada. Había una

mochila, pesaba mucho. Un extraño objeto metálico albergaba en su interior, tenía un

letrero:“Fresh Water”. Estaba claro que era una máquina relacionada con el agua pero

no sabía como funcionaba. Una botella vacía y milagrosamente unas barritas

energéticas. Me comí las barritas y puse destino a un lugar con agua.

Llevaba varias horas andando y el cansancio ya hacía mella en mí, cuando de repente

observé a lo lejos una especie de oasis. Con todas mis fuerzas, que eran pocas, eché a

correr a más no poder, y sin previo aviso, el oasis que diez segundos antes había

aparecido antes mis ojos, ahora ya no estaba. No podía creérmelo, un espejismo. Lo

único que me mantenía en pie era la esperanza, y ahora ni eso tenía. Solo me quedaba

por probar una cosa, usar la misteriosa máquina. La saqué de la mochila y la

inspeccioné, pulsé el único botón que había y la máquina empezó a hacer un ruido.

Absorbía aire, y sin que me diese cuenta, salió agua de un pitorro. Desesperado puse la

boca debajo, que sensación. Ya tenía el agua asegurada, ya solo me faltaba la comida.

Ahora con nuevas esperanzas empecé a andar. Estaba pasando de aquel paisaje árido

a un paisaje con más vegetación. Dormí como pude con reforzadas esperanzas para el

día siguiente.

Me incorporé de un salto, ya era de día y me encontraba mucho mejor. Bebí agua y

comí unas raíces que había recogido el día anterior. Tocaba andar, así que me puse

manos a la obra. El sol estaba encima de mi cabeza cuando observé a lo lejos unas

ruinas. Parecía como un viejo observatorio. Me acerqué a observar lo que mis ojos

veían rezando para que no fuese un espejismo, pero esta vez no lo era. A medida que

me acercaba lo que parecían unas pequeñas ruinas cada vez aumentaba su tamaño,

aquello era enorme. Cuando por fin llegué pude leer: “LIGO”. Empecé a recordar, eso

era un observatorio de...de neutrinos. Yo observaba neutrinos. Ya me acordaba, pero

no sabía que había pasado. Entré dentro de las instalaciones y vi fotos mías con más

gente. Al parecer era un científico importante. Claro, yo estaba a punto de descubrir

algo, algo muy importante, pero por alguna razón tuviera que parar de investigar.

Gracias a dios encontré una cafetería en ruinas pero con la nevera intacta. Dentro

había comida. Me senté en el suelo y repuse fuerzas. Estaba haciendo un esfuerzo

enorme por recordar que había ocurrido, pero nada. Me levanté y seguí explorando el

lugar. Entré en un despacho donde había fotos mías por las paredes, al parecer tenía

dos hijas. Vi una foto mía con otro científico, ya me acordaba, era Alberto. Alberto y yo

estábamos investigando un agujero negro gracias a las ondas gravitacionales. Y

estábamos a punto de descubrir algo importante, pero ¿que había ocurrido para que

parásemos de investigar? Inspeccioné el resto de la habitación, papeles tirados por el

suelo, una tele, una mesa... Encendí la tele pero no cogía señal en ningún canal,

excepto en el de noticias.

“Últimas embarcaciones con destino a Marte desde Louisiana, saldrá el día de hoy a las

10:00 p.m.”

Ya me acordaba de todo, el ser humano había contaminado tanto el planeta que o nos

íbamos a Marte o moriríamos intoxicados por el exceso de contaminación en el aire.

Entonces,,¿yo como estaba respirando este aire sin morir? Las pastillas, eso era lo que

me mantenía con vida, me las había estado tomando cada día como un impulso, sin

saber por qué. Cada vez tenía más fichas del puzzle en su sitio, pero había cosas que

seguían sin explicación. ¿Cómo había llegado a aquel lugar inconsciente? ¿Qué estaba

a punto de descubrir?

Mi meta en aquel momento era coger la última nave que salía con destino a Marte.

Por la posición del sol no debían ser más de las dos de la tarde.. Cogí un coche del

garaje y me dirigí al lugar que había nombrado la periodista. Por el camino fui

recordando todo lo que había ocurrido, estaba investigando aquello con mi

compañero pero él no podía soportar que compartiésemos la fama. Claro, por eso se

había deshecho de mí en cuanto pudo. Intentó sacarme del medio y que me pudriera

aquí en la Tierra. Mientras, él presentaría nuestro hallazgo a todo el mundo.

Eran las nueve cuando llegué al lugar citado.

-Doctor Álvarez, pensé que no le volvería a ver.

Así que ese era yo, el Doctor Álvarez. Me subí a la nave con otros pasajeros y pusimos

rumbo a Marte. Había conseguido mi meta, SOBREVIVIR.

Revolución Transgénica

Año 2103, el grupo armado FAS (Frente Armado Separatista) se había apoderado de los territorios comprendidos desde la península del Yucatán hasta algunos pequeños bastiones restantes que delimitaban la fragmentada frontera entre México y Estados Unidos, Este y Oeste. La guerra comenzó hace ya unos años, cuando en Estados Unidos se produjo una guerra civil entre demócratas y liberales, dividiendo el país en dos zonas, la Este y la Oeste. El grupo armado FAS se había formado por la radicalización de un gran sector de los ciudadanos de México al haber sido expulsados de Estados Unidos por una comisión formada por varios partidos ultra derechistas. Primeramente no suponían ningún problema, ya que se manifestaban pacíficamente, excluyendo algunos altercados producidos en estas protestas, pero cuando Estados Unidos se dividió, una pequeña parte del FAS se radicalizó, y empezaron a imponerse sobre todo en México y posteriormente a extenderse por los países que se encontraban al sur. La poca importancia que se le dio a la revuelta por parte de los países fue un gran error. Estados Unidos liberaba su propia guerra, y Europa no se sintió afectada hasta tarde, por lo que ningún país intentó aplacar al FAS. Todo empeoró cuando ocurrió la revolución genética, liderada principalmente por Asia. Pese a que se habían realizado transformaciones genéticas a vegetales y animales, nunca se habían hecho a humanos.

Cuando el experimento llevado a cabo por el premio nobel de la salud, Xien Shao, (en el que se alteraba la genética del ser humano para que este produjese más células madre y así recuperarse de enfermedades y daños al cuerpo humano con mayor velocidad) resultó positivo, muchos laboratorios particulares empezaron a desarrollar sus propias investigaciones.

Uno de estos laboratorios se encontraba en la región de Cancún, y estaban investigando la regeneración de los tejidos en el ser humano. Cuando el FAS se hizo con la zona, los científicos fueron obligados a seguir la investigación pero con una finalidad bélica y no puramente médica. Tras tres años de experimentos, que se cobraron miles de vidas de las personas que eran utilizadas como cobayas en estos laboratorios, el FAS logró lo que buscaba, la utópica inmunidad. El gen había sido modificado para que los tejidos se regenerasen con velocidad, las heridas de bala desaparecían en apenas diez segundos, los cortes, en quince, y las amputaciones, en veinte… Eran tan resistentes las personas a las que se les administraba este gen, que lo único que de verdad les paraba, eran las armas biológicas.

Tras haberle administrado este genoma a los soldados del FAS, avanzaron al norte, destruyendo con crueldad lo que nuestros antepasados habían forjado con sudor y lágrimas.
Empezaron a incidir en Estados Unidos, pero, tras haber hecho ensayos con armas biológicas, estos desarrollaron un gas, al que llamaron, “Gas cero”. Este gas era muy peligroso, ya que afectaba también al propio ejército estadounidense, formado por ambos países, que se habían reconciliado para acabar con la amenaza que les suponía el FAS a ambos.

La característica de este gas era que paralizaba el movimiento interno del ser humano, causando un efecto similar al que se alcanzarían con los 0 grados kelvin. Se podría decir que los desafortunados que respiraban este gas se quedaban inmóviles como la piedra, y al tiempo, al no bombearse la sangre, el organismo moría.

Independientemente de esta poderosa pero peligrosa arma, el FAS se siguió abriendo paso hasta el interior poco a poco. Sus laboratorios ya estaban a punto de conseguir un gen capaz de mantener al organismo vivo media hora sin recibir corriente sanguínea, pues esto es lo que duraba el efecto del Gas cero.

Un grupo de militares experimentados de Estados Unidos consiguió aprovechar una debilidad del FAS, el hecho de tener que modificar a todos sus integrantes con este nuevo gen. Consiguieron fabricar genes que acabasen con la vida del organismo en el que se alojaban a los pocos días de su implementación. Tras burlar el sistema de seguridad del laboratorio y haber hecho un cambio de genoma, los infiltrados huyeron del territorio enemigo.

Durante los siguientes días, se implementó el falso genoma capaz de conceder a sus portadores la prácticamente plena inmunidad, pero como se preveía, hizo un efecto contrario, acabando con muchísimas vidas. El ejército de Estados Unidos entró y arrasó por completo las instalaciones de las FAS. Cuando llegaron al laboratorio, encontraron toda la investigación.
¿Seguir los experimentos y llegar a la perfección en todos los aspectos, o destruirla y prohibir los transgénicos que no fuesen de finalidad médica en el resto del mundo?
Si, o no.
Una elección, un futuro.
El efecto mariposa.

Siglo XXI

Barcelona, febrero del 2000
A veces me paro a pensar, y no llego a comprender lo que un simple cambio de fecha puede suponer. Recuerdo cuando esperaba con ansias de esperanza, de fe y de renovación, la llegada de ese siglo XXI que revolucionaria el mundo. Deseaba que desde la duodécima uva de la suerte que entraba por mí ser al son de la última campanada, una llave abriera la puerta de esos deseos que se quedaban a un lado, por miedo a que me juzgaran o no fueran posibles.
Pues bien, terminaron las campanadas y el tapón del champán voló por los aires al mismo tiempo que la gente corría a abrazarse mutuamente. Todos brindaron al cielo, como si fueran a recibir respuestas, pero yo seguía siendo la misma niña rodeada por un mundo en el que todos parecían estar locos y a nadie le importaban sus sueños. Me quedé como un crío al que le quitan un caramelo; inundada por la desilusión.
¿Qué había pasado con todos esos cambios? ¿Dónde habían quedado las naves espaciales que acabarían con el hombre? ¿Y las galaxias por descubrir? Los hoteles en la Luna y las promesas y más promesas de alguien que un día decidió que lo que él no fuese a hacer, ya lo haríamos nosotros con la ayuda de todo eso a lo que llaman futuro.
Supongo que no es demasiado sensato creer que el mundo vaya a dar la vuelta en cuestión de días, pero quien sabe el tiempo que nos queda, no deberíamos desaprovecharlo. Lo que más espero es que nos recuerden cómo aquellos que lograron construir cohetes que viajan repartiendo sueños. Quiero que en los libros de historia mis hermanos aparezcan como descubridores de vacunas, científicos o como doctores.
Todos nos llenamos de sueños, de metas. No pretendo alcanzarlos todos, pero mi vida deberá estar llena de ellos. Moveré montañas y secaré los ríos si hace falta. Agotaré mis fuerzas, aunque para entonces yo esté desinflada cómo un globo que perdió su aire. En este siglo, mis lágrimas se convertirán en sonrisas y lo mejor de todo, es que la puerta de esos deseos abandonados, se abrirá de golpe y todos esos sueños inalcanzables se harán realidad.

SINCOPES Y AGUJERO EN EL CORAZÓN

Abro los ojos y miró a todos los lados, estoy mareado y recuerdo pocas cosas.
Veo unas máquinas que a través de cables se enchufan a mi cuerpo, y cuatro personas en una sala, un espejo, y otra sala al lado con cuatro personas ¿pero qué ha pasado? ¿Dónde estoy? Recuerdo, recuerdo… ¿una ambulancia? No, dos tal vez o ¿tres? Si creo que he estado en tres ambulancias pero ¿Por qué? Intento recordar más cosas pero me duele la cabeza, y el pecho, me siento hinchado. Observó mi barriga y ¿Esta hinchada?
Llega una enfermera, me pregunta cómo me encuentro, y no ser que responder porque no tengo muy claro cómo me siento ni donde estoy.
Le preguntó a la enfermera ¿Dónde estoy? Amablemente la señora contesta en la UCI ¿Qué, pero como he llegado aquí? No entiendo nada.
La enfermera me cuenta que he sufrido dos sincopes.
Empiezo a hacer memoria y recuerdo que era un sincope.
Los sincopes también conocidos como desmayos es la perdida brusca de la conciencia, el corazón que tiene aproximadamente el mismo tamaño que tu puño, late 100.000 veces al día, 35 millones de veces al año, y 72 veces por minuto, aproximadamente. El mío latía mucho menos y casi no tenía fuerza por lo tanto no podía bombardear 4,5 litros de sangre por minuto y enviarla a todo mi cuerpo. Se me formaron coágulos de sangre porque no podía bombardearse toda la sangre, y perdía la conciencia porque no me llegaba suficiente sangre a la cabeza. Para que no tenga más sincopes me colocaron un marcapasos, que me ayuda a bombardear el corazón, pero en mi caso no había anestesista, de tal forma que cuando me lo colocaban yo sentía el dolor y sin querer me movía un poco. Ahora empiezo a recordar me morí dos o tres veces y me reanimaron.
Al moverme sin querer una de esas veces agujeraron mi corazón, y empezó a sangrar de tal forma que me llevaron a otro hospital para evitar que muriera, en el trayecto, yo no era consciente de lo que pasaba y encima deliraba porque me acuerdo que le dije a mi mujer y a mi hija que mi nieta había hecho un dibujo muy bonito en la pared que veía enfrente, cosa que no tenía sentido porque estaba en una ambulancia.
En el hospital donde estoy ahora me abrieron por la barriga y por el medio del pecho, me cosieron el corazón para cerrar el agujero y colocaron un marca pasos.
La enfermera me contó que los médicos pensaron que moriría pero no fue así, mi corazón por muy débil que estuviera consiguió ser fuerte.
Mi familia me apoyo en todo momento, y si estoy vivo en parte es gracias a ellos que hicieron todo lo posible para que no me muriera.

Sobrevive

Yo creo que todas somos una familia en la cual cada día nos separan de algunas, otras mueren, y otras nacen. Siempre estamos juntas. Colgadas siempre de la misma rama de este árbol, a unos 8 metros del suelo, y algunas están a 15 ó 20 metros.
Todas colgadas del mismo árbol, pero por suerte tenemos una compañera con la que pasamos el día; hablamos, jugamos… Gracias a eso el día pasa más rápido, ya que entre las dos nos divertimos.
Estamos unidas por una antena o algo parecido de color verde que sale de nuestras cabezas y se une a la rama del árbol. De vez en cuando hablamos con la rama, y es muy inteligente. Nos cuenta muchísimas cosas sobre nosotras que no sabemos. Por ejemplo, ayer me contó que contenemos algo que se llama vitamina, creo, y llevamos la A, la B, la C y la E. También dijo que contenemos calcio potasio y hierro. Me sorprendió que lleve hierro porque no soy muy fuerte… Cuando me lo contó, no me lo creía ya que nosotras somos pequeñas, y parece imposible que llevemos tantas cosas dentro.
Ah, sí, también llevamos fibra e hidratos de carbono, que la verdad, no sé que son.
Me dí cuenta de que contenemos demasiadas cosas buenas para sobrevivir demasiado tiempo colgadas de una rama.
Cada día debemos estar atentas a una cosa: que no nos coman. Normalmente, casi cada día, viene un animal con alas y un pico enorme que se nos quiere comer. No me gusta ese animal. Es feo, antipático, grosero, bruto…
Y como si no tuviésemos suficiente escondiéndonos de ese animal, unas manos muy grandes nos descuelgan del árbol cuidadosamente cada mañana para meternos en una cesta o algo así.



Dormimos bien toda la noche, y al amanecer la mano empezó a coger compañeras. Mi compañera y yo no nos queríamos separar nunca. Deseábamos estar el resto de nuestras vidas juntos. Nos queríamos mucho y siempre nos protegíamos.
¿Qué pasaría si nos cogieran? ¿Dónde nos llevarían? De repente me dí cuenta que pronto sabría la respuesta a todas aquellas preguntas. Noté cómo aquellas manos grandes tiraban de mí con fuerza y me arrancaban de aquella hermosa rama. Me habían separado de mi querida compañera, aquellas bruscas manos no habían tenido piedad. No, no podían separarme de ella, ella lo era todo para mí. Y ya no estábamos juntas. La mano nos separó. De repente me soltaron y caí dentro de la cesta que estaban transportando hacia otro lugar. Por un agujero de la cesta veía como cada vez el árbol estaba más lejos, hasta que ya no le veía. Echaría muchísimo de menos estar con mi compañera, colgadas de aquella rama tan sabia… Yo, de mí solo sabía que era de la familia Kerasos, que empezó viviendo en Grecia pero que ahora, está por casi todo el mundo. Solo sabía eso hasta que conocí a aquella hermosa rama. Me contó tantas cosas sobre mí… Una de ellas es que respiramos gracias a las raíces del árbol sin casi darnos cuenta. Una vez ya no estamos colgadas, tenemos un tiempo, no mucho, para seguir respirando. Otra de las cosas que recordaba que la rama me contó, es que nuestro jugo va bien para vencer el insomnio.

La cesta se detuvo en una especie de agujero. De repente empezó a caer agua por encima nuestro. Agua, mucha agua. Caía sin parar. Pensaba que me ahogaba. Supongo que nos lavaban. Hasta que por fin paró.
Llevábamos mucho rato en la cesta cuándo otra mano se acercó. Nos dejaron en medio de un trozo de madera cubierto por una tela y sujetado por cuatro patas. Alrededor había personas, como las que nos cogieron. Tenía miedo. Esas personas me separaron de mi compañera y de la rama, y ahora se me iban a comer. ¿Qué más querían de mí? Soy una fruta pequeña, bonita e inofensiva, con una piel brillante y perfecta.

De repente se acercó una mano y cogió unas cuantas compañeras.
Debemos tener buen sabor porqué cada vez que se comen a una de nosotras, una sonrisa se apodera de ellos.
Se acercó otra mano y cogió más compañeras, entre las cuales estaba yo. Caí en su plato. Veía como iba comiendo compañeras hasta que quedamos yo y otra. Espera, no era una compañera cualquiera, era mi compañera. Quedábamos ella y yo. Nadie más en aquel triste plato. Sabía que ya nunca más volveríamos a vernos, así que nos abrazamos. Nos abrazamos muy fuerte. Llorábamos, pero sin dejarnos de abrazar hasta que aquella mano nos separó. Esa persona que me lo quitó todo, ahora abría la boca para comerme. Lo mismo hizo con mi compañera. Y en aquel instante, éramos las almas de dos cerezas en el estómago de alguien.

Subidas y bajadas en el aparato circulatorio

Me desperté como cada día. Mi casa ya estaba vacía a excepción de mí. Me aseé, desayuné y fui a un centro situado en la aurícula derecha del corazón, allí me reencontré con mis amigos y estuvimos hablando un rato. Aquel día me informaron que habíamos perdido a unos compañeros en una herida en la rodilla que se había abierto aquella noche. Más tarde nos asignaron una función, y una zona (más bien parte superior o inferior del cuerpo), en mi caso fue de glóbulo rojo, así que nos organizamos para coger nuestros eritrocitrajes. Tras pasar por las válvulas tricúspide y pulmonar, además del ventrículo derecho, llegamos a mi parte favorita, la “Aorta´s Mountain”, con dirección al cerebro, la montaña rusa fue haciendo varias paradas y fuimos despidiéndonos de nuestros compañeros. En mi caso bajé en la última parada junto con mi grupo, fuimos dejando el oxígeno y nutrientes, y recogiendo el dióxido de carbono y desechos, poco a poco mi traje fue cambiando de rojo vivo a azul.
Tras ello comenzamos el descenso por la vena cava superior, con dirección al corazón, íbamos reencontrándonos con nuestros compañeros, tras hacer una pequeña parada nos dirigimos a los pulmones por la arteria pulmonar, donde nos volvimos a separar y tomamos diferentes capilares. Ese trayecto se me hizo eterno, nuestro cuerpo estaba resfriado y no hacía otra cosa que toser y toser, con lo cual el intercambio gaseoso se realizó muy despacio, al llegar a los alveolos, vaciamos nuestras mochilas con dióxido de carbono, las llenamos de partículas de oxígeno, y volvimos de nuevo a la base por la vena pulmonar.
Cuando estábamos llegando a la aurícula izquierda, escuchamos la alerta roja y echamos a correr, estaban todos muy preocupados. Nunca había vivido aquella situación, y estaba bastante nervioso. Cuando todos recuperamos la tranquilidad, nos informaron de la situación, había un pequeño desgarro en la arteria humeral. En una situación normal no ocurriría nada, o simplemente con el número de plaquetas normales sería suficiente para detener la hemorragia, pero en nuestro caso la sangre era más fluida de lo adecuado, y normalmente podía circular con normalidad, nuestro cuerpo padecía una enfermedad llamada hemofilia (es un trastorno de la sangre con tendencia al sangrado o enfermedades hemorrágicas).
A los que llevaban mucho tiempo en el cuerpo se les notaba especialmente nerviosos, intentaban no transmitirnos ese estado, aunque parecía que la situación se agravaba por momentos, nos dijeron que teníamos que colocarnos en filas, y no preguntar.
- La situación es grave- Añadió el coordinador del centro.
- Vamos a realizar un proceso delicado y muy arriesgado- continuó uno de los científicos que se encontraban en el cerebro observando lo que ocurría tanto dentro como fuera del cuerpo.
- Tenemos que actuar con velocidad, todos los presentes tenéis que cambiaros vuestro trajes, por los trombocitrajes de emergencia e ir a la zona de la alerta- dijo con un tono serio el coordinador
- Necesitamos la colaboración de todos los elegidos, no hay más que hablar, ahora toca actuar- dijo finalmente el científico.
En aquel momento estaba muy nervioso, pero tenía que mantener la calma y sobre todo la sangre fría. Durante el trayecto nadie conversaba, todo estaba en silencio a excepción del sonido de los otros compañeros que seguían trabajando con normalidad. Fue un poco costoso llegar hasta aquella arteria ya que había una gran cantidad de colesterol en las paredes.
Cuando llegamos a la zona de la alerta nos informaron de que la hemorragia estaba más o menos controlada, pero en cualquier momento podía haber percances por lo que no podíamos bajar la calma. Estuvimos en aquel infierno escasos minutos aunque se me hicieron eternos, perdimos a muchos compañeros, pero finalmente la arteria fue taponada con éxito.
- Nuestro más sentido agradecimiento a vuestro trabajo y dedicación de parte de todo el equipo- dijo el coordinador.
- Hoy hemos conseguido algo grande, me complace informaros de que Paco (nuestro cuerpo) ha llegado a emergencias y se está recuperando satisfactoriamente.
- Como sabéis esto no acaba aquí, el aparato circulatorio continua, así que hay volver a vuestra función- finalizó el coordinador
Aquellos días siguientes, fueron días de incertidumbre, de nerviosismo, de alegría, de tristeza, de ilusión o simplemente de aquellos en los que lo das todo por perdido. Pero todo acaba tanto lo bueno como lo malo. Tras ese gran susto tuvimos otros, pero por mucho que nosotros ayudáramos a Paco, si él no ponía de su parte no íbamos a llegar a ningún sitio. Su anciano cuerpo se fue debilitando, agotando y empeorando hasta que finalmente un día se fue, y con él, todos nosotros.

Tengo el peor dolor que existe. ¿Quieres un poco?

Miro hacia abajo, solo un paso me impide que la muerte se adueñe de mi alma. Solo un paso me quitaría todo este dolor que siento. ¿Pero cómo he llegado yo aquí os preguntaréis? ¿Cómo una mujer con esposo, hijos, trabajo, casa y la nevera llena, esté a punto de suicidarse?
Todo comenzó este verano cuando tuve que ir al médico de urgencias a causa de un dolor que me atravesaba media cara. El médico que me atendió me dijo que tenía otitis, me recetó una gotas y me envió para casa. Lo más extraño de todo es que yo no me había bañado en todo el verano... Pero el dolor no disminuía con el paso de los días y se hacía cada vez más insoportable, tanto que por las noches tenía que hacer acopio de todas mis fuerzas para no gritar. Volví una segunda vez al hospital antes de coger el avión hacia Barcelona. Y me vieron tan mal, que me pincharon morfina para que aguantara el dolor al menos hasta que llegara a casa para poder ir al médico de allí. Ya que ellos no sabían lo que me pasaba. Cuando aterricé la morfina no me había hecho efecto y me quería arrancar los ojos del dolor. Cogí un taxi y me fui hacia el hospital. Con los meses las cosas fueron peor. El dolor aunque no pudiera creer que pudiera ser aún más intenso, lo era cada vez más. Empecé a dejar de comer y de beber porque cada vez que abría la boca me producía un dolor de mil demonios. Y el sentir el frío en la boca me hacía romper a llorar de las punzadas que me daba la cabeza. También evitaba salir al exterior todo lo posible porque si una pequeña ráfaga de viento me daba en la cara, cien enanitos enafadados aparecían encima de mi cabeza para pisotearme. No había parado de ir de hospital en hospital intentando encontrar la pieza que se había estropeado para que me pudieran reparar. Pero ese día no llegaba, era como ir al mecánico. Cada uno me decía una cosa distinta a la anterior. Hasta que un día, uno de esos médicos me diagnosticó la neuralgia del trigémino. Para los que no sepan lo que es, que busquen en google porque se van a quedar anonadados. Pero básicamente se llama a este dolor el dolor del suicidio porque es el peor dolor que puede existir.
Vuelvo a mirar hacia abajo y la situación no a cambiado. Yo soy yo, mi dolor sigue allí y sigue separándome un paso de la muerte pero también de que me pierdan mis hijas y mi marido.
Me acuerdo que en una de esas terribles noches le dije a la mayor de ellas << Me muero, me muero. Lo siento cariño no es verdad que me muero pero es la sensación que tengo ahora mismo.>> No quiero que se haga realidad, no quiero hacer sufrir a mi familia. Ser que están pasándolo mal a causa de la impotencia que sienten al no poder hacer nada para ayudarme. Pero no me arrepiento de tener este dolor porque lo preferiría tener yo a que lo tuvieran ellos. Doy un paso atrás y después otro y así sucesivamente hasta que mi espalda toca la ventana. La hora aún no me ha llegado, si he podido aguantar todo este tiempo podré aguantar un poco más. Voy a luchar y ganaré la batalla.

Todo pasa

Es un día normal, como todos, hace mucho calor fuera, el día es soleado y con algunas pequeñas nubes blancas que recubren partes del cielo azul.
Empiezo a cambiarme de ropa porque tengo que ir a entrenar. Hemos decidido que me recogerá mi mejor amiga, Molly, dentro de media hora. Abro el armario y escojo una camiseta de tirantes blanca con los bordes rosas, unos pantalones cortos para hacer deporte y finalmente unas bambas grises. Una vez preparada me hago un coleta de manera que el pelo me quede bien recogido. De golpe suena la bocina del coche de Molly. Salgo disparada para bajo y subo.
El trayecto no dura mucho y nos pasamos todo el tiempo hablando del colegio. Cuando llegamos saludamos a nuestras compañeras del equipo y el entrenador ya empieza a mandarnos que empecemos a correr.
Hace un calor insoportable pero tenemos si o si que entrenar porque el sábado tenemos un partido muy importante.
Empezamos a correr dando vueltas por todo el larguísimo campo de fútbol. Cuando nos vuelve a llamar la atención el entrenador, nos chilla: 20 flexiones y cuando acabéis volved a correr.
Acabo de hacer las flexiones y empiezo a correr al lado de Molly. De golpe me estoy mareando mucho, me hace un dolor al pecho y al brazo izquierdo que no aguanto, estoy sudando y me cuesta muchísimo respirar, hablo con ella y nos sentamos al suelo, a la hierba artificial que está quemando como fuego, pero no puedo mas, no me puedo ni mover. Molly chilla al entrenador que este viene corriendo, me ayudan a levantar y enseguida llaman a una ambulancia. Al cabo de unos minutos, me suben a la camilla y me acompaña el entrenador y Molly dentro, y las otras compañeras se quedan entrenando con un grupo mas bajo que el nuestro.
Llego al hospital y me ingresan allí, todo en general ha sido un infarto, por un momento pensaba que mi vida acababa, no sentía ni la voz de mi amiga, me sentía fatal, sin fuerzas.
Se abre la puerta de la habitación a la que estoy, 101, y viene mi madre corriendo hacía mi, me da el abrazo mas fuerte que nunca y un beso. Entra un medico y me dice que me tendrán que hacer unas cuantas pruebas del corazón. Me trasladan a otra cama y me llevan a la sala donde me harán todas esas pruebas.
En verdad tengo miedo, de que me digan una mala noticia cuando acabemos de todo esto, pero voy a ser fuerte y se que me saldré de todo.
Cuando porfin acaban y me vuelven a la habitación, estoy cansada y tengo muchas ganas de dormir. Me quedo dormida en uno de los sueños mas profundos hasta que siento mi madre que me acaricia el pelo y me agarra la mano. Se que mi madre está preocupada por mi porque lo siento, las dos tenemos miedo pero se que nos afrontaremos a todo esto ya que mi padre se fue cuando yo tenía cinco años. La vida nos hace obstáculos en medio pero luchando todo se pasa y sobretodo si eres fuerte.
Se abre la puerta y viene el medico de antes, empieza a decirnos que he tenido un problema en la válvula que ha empezado a funcionar mal y que tengo
valvulopatía y que me tendrán que poner una válvula nueva.
Mi madre y yo nos miramos me coje de la mano y vulevo a cerrar los ojos soñando en un sueño donde los perros eran gatos y los hipopotamos eran elefantes.

Travesía en la otra banda del mundo

23 de julio de 1812, Oeste del continente Sudamericano.
En esta historia narraré la travesía del navio británico Surprise con 197 almas a bordo, capitaneado por Obrey Nelson. Este navío cumple ordenes del mismísimo rey de Inglaterra para hundir, quemar, o capturar el buque francés Jean Pierre. Llevan 7 semanas en la mar persiguiendo este navío y todavía no hay ni rastro. A Withrow le tocó ese dia hacer la guardia en cubierta, al no tener mucho que hacer por culpa de la niebla que había esa mañana, se puso a observar con el catalejo, en un instante visualizó una sombra de un navío, llamó a su segundo al mando Jack para no dar la voz de alarma en vano. Jack no vió nada. ¿Fue una alucinación de Withrow?, o de verdad había un navío de sin identificar rondando por esas mismas aguas. Jack para asegurarse dio la alarma y en menos de 2 segundo estaban todos los marineros del Surprise preparándose para un combate inminente. Al dar la voz de alarma llamaron al capita n que salio de su camarote para saber lo que estaba ocurriendo en cubierta. Withrow le dejó su catalejo para poder observar, el capitán preguntó: -¿Que es lo que ha visto exactamente?-. a lo que Withrow respondió:-No lo se señor, me ha parecido ver la sombra de un navío-. Bromeando dijo Obrey:- Estamos ante un barco fantasma-. Desde la lejanía de repente se oyó un estruendo de fuego de cañon, el capitán gritando ordenó a todos los hombres que se pusieran a cubierto. Fue una andanada de una fragata francesa, además el navío que andaban buscando. Esa primera andanada les afectó mucho, dejó que a varios heridos. James, el contramaestre, ordeno que se llevaran a los heridos a la enfermería de Stephen, el cirujano del barco, que además de ser cirujano era biólogo, le encantaban todos los animales. Esa maldita Fragata después del sangriento combate naval que se produjo se cobro 16 vidas, mientras que ellos apenas perdieron 3. Se escaparon del combate gracias a la magnifica del capitán, les dijo que debían dirigir a la Surprise hacia la bruma donde no les pudieran ver. De no ser por esa maniobra probablemente les hubieran hundido en un abrir y cerrar de ojos. Después de unas horas la bruma se fue desvaneciendo y dejó ver unas islas que a simple vista parecían el paraíso, se acercaron a una pequeña cala que había. Lo especial de esas islas era que no estaban marcadas en ninguno de los mapas. El primero en bajar de el barco fue el doctor ya que le encantaban los animales. El con dos ayudantes se adentraron en la jungla de esa isla, lo que encontraron no tenía precio, dentro de la jungla habían tortugas terrestres gigantes. Al salir de la jungla se encontraron una playa llena de rocas en las que habían pingüinos, al verlos el doctor dijo: - ¡Gracias a esos franceses i a Dios por traernos a este paraíso para la ciencia!- gritó. Posteriormente el doctor se quedó en esa isla durante unos 5 años, solo estudiando a las criaturas que habían descubierto. Pasados los 6 años le vinieron a recoger y se llevaron ante el glorioso rey de Inglaterra para que le expusiese todos sus estudios que había realizado durante todo ese tiempo. Gracias a esa accidental expedición lograron muchos avances biológicos y botánicos. Posteriormente acabó llamando a las islas “Islas Galapagos”.

UN ARCO IRIS EN MI JARDÍN.

Estaba pensando hacer algo nuevo una tarde de otoño gris.

Salí al jardín, era un atardecer suave e iluminado por un halo de arco iris reflejado en el inmenso cielo que caía sobre mi.

Sus arcos de colores partían de un pequeño agujero que apenas lograban ver con claridad mis ojos.

No llovía pero sé que mi arco iris nació de una sola gota de agua que cruzó delante de un pequeño rayo de sol apenas imperceptible.

Fue cuando se descompuso en multitud de colores que, en agradecimiento, volvió hacia su creador; ese pequeño rayo de sol apenas imperceptible para mi.

Inmediatamente, otras gotas quisieron participar de tan maravilloso colorido y se atravesaron para que el pequeño rayo de sol los atravesara y nacieran nuevos dibujos de colores en la inmensidad del cielo.

Cada vez más gotas se unían felices de formar parte de los creadores del maravilloso arco de colores en el cielo.

Eran tantas las gotas que entre ellas decidieron trabajar en grupo y se dividieron de forma tal que formaron diversos grupos de colores para hacer más luminoso el arco iris de mi jardín.

Yo creí que ya lo podía tocar. Cada vez era más nítido.

Pero, entonces, sucedió algo extraordinario.

Nació otro arco iris.

Este era más débil. Menos nítido que su creador; el que caía con lucidez sobre mi jardín, pero tan bonito como él y con los colores ordenados al revés.

Entre ellos, nació un cielo claro y difuminado, incluso me parecía un poco grisáceo, pero claro, todo era maravilloso e increíblemente vivo.

Yo creí que había descubierto ese cielo difuso pero al comentárselo a mi tía, tristemente la escuché decirme, que ya estaba descrito por un comentarista de Aristóteles, Alejandro de Afrodisias, filósofo, como mi tía, pero griego y que ya la descubrió en el año 200 ac.

¿ Vaya decepción me llevé!. De hecho, tiene el nombre de “banda de Alejandro”...claro... en su honor.

Eran muchos los colores; rojo, naranja, amarillo, verde, violeta, rosa.

Pero un color lo distinguía en la parte interior del arco iris contrastando el arco rojo del exterior.

Como mi arco iris estaba muy alto, supuse que el sol estaba muy bajo...claro, era el atardecer de mi jardín y el sol ya se iba a dormir.

Recuerdo una vez en Maracaibo, en el lago que visitaba con apenas tres años de edad, para ver los inmensos petroleros cruzando sus aguas, que vi un arco iris circular. Mi madre me dijo que no era fácil verlos. Que tenía estar el sol ya reposando en el horizonte como estaba sucediendo en ese preciso momento delante de nosotras.

Qué tiempos aquellos y que pausa en mi mente me produjo cuando mi madre me comentó que las gotas del arco iris no son círculos, como la gente piensa, sino esferas y que como tales se comportan.

He oído que Descartes, también filósofo, aunque también matemático y físico, en 1637, ya se percató de los Arco Iris. Pero, seguro que él no ha visto los arco iris de mi jardín.

Pero también Aristóteles, Newton o Descartes hablaron de los arco iris intentando aportar datos que nos facilitaran disfrutar de sus colores.

Sin embargo, ellos no han podido aportar datos de mis arco iris, esos arco iris que estoy disfrutando en el atardecer de mi acogedor jardín.

Un ejemplo de superación

Me levanto a las 6:00 para seguir investigando algo que pueda cambiar la vida de mi hermana. Mi hermana tiene 15 años y desde que nació es sorda, la única manera de comunicarse entre nosotros (la familia) es por el lenguaje gestual y entre las demás personas a través de papel y boli. La primera idea que se me vino a la mente fue una aplicación de un teclado que hiciera más rápida la escritura, pero pensando y pensando se me ocurrió que ya que quería que fuera todo mucho más fácil para mi hermana tenía que hacer algo más innovador, cómodo y útil... Hasta ahora, solo me pasaba las horas pensando y haciendo bocetos pero he imaginado que si empezaba a fabricar objetos por muy inútiles que fueran, haría que aumentara mi creatividad así que a partir de hoy me voy a poner manos a la obra.
Ayer me pasé desde la madrugada hasta el anochecer en tiendas online de informática y tecnología para tener todos los materiales necesarios disponibles en mi pequeño cuarto de "investigación". Hoy voy a programar un robot con el que se pueda entablar conversaciones simples. Hacer este tipo de pruebas me servirán para cuando tenga la idea del proyecto clara hacerlo con más facilidad.
Me despierto, voy a desayunar y nada más acabar me meto de nuevo en el cuarto, creo que voy a enloquecer, no tengo vida social, estoy TODO EL DÍA encerrado en esa habitación, pero cueste lo que cueste conseguiré ese aparato porque quiero demostrarle a mi hermana lo mucho que le quiero y que daría la vida por ella...
Hoy me he levantado inspirado, algo me dice que puede ser el día perfecto que tantos meses llevo esperando para simplemente tener una idea clara de lo que será mi proyecto final. Pues no me había equivocado. Son las 11 de la noche y tengo todo preparado para empezar a construir lo que será el final de mi invención. Sé que estáis expectantes de saber cual será la idea que se me ha venido a la mente pero hasta mañana no os la voy a decir porque tengo que perfeccionar unas cuantas cosillas.
Ha amanecido nublado, un día feo para muchos, en cambio para mi es un buen día asi que sin mas dilación voy a encerrarme ya en la habitación. El proyecto que tengo pensado consiste en un lápiz que tendrá la función de micrófono y dos auriculares muy pequeños que se conectaran al cerebro para que a través del nervio auditivo pueda oír.
Hoy voy a hablar con el cirujano del hospital, tengo que explicarle mi idea para que gracias a sus amplios conocimientos de medicina me ayude a que mi hermana pueda llegar a oír. Ya he llegado a casa, el cirujano me ha dicho que no era tan fácil pero que si se lo dejaba en sus manos podría hacer que su hermana oyera. Me ha comentado que soy un gran inventor y que se lo había dejado todo muy fácil, él solo tendría que perfeccionarlo y su hermana podría operarse.
Ha pasado un mes desde el último día que escribí, y tengo buenas noticias, mi hermana se va a operar mañana, yo quería que para mañana que es su cumple tuviera el regalo más inesperado y sorprendente de su vida.
Es el día de la operación, a mi hermana le he entregado una carta al levantarme explicándole TODO lo que había estado haciendo y que hoy debía ir a operarse. Mi hermana después de leer la carta se ha puesto a llorar y me ha dado un abrazo interminable. No sabia como agradecérmelo, se le notaba en su reacción. Ya es mediodía y mi hermana está ingresada para la operación. El cirujano me ha dicho que la operación es de alto riesgo ya que el cerebro es muy sensible... Yo llevo esperando desde las 12 del mediodía hasta las 21:30. El médico ha salido a comunicarme que la operación había salido tal y como esperábamos y que en una hora la podría ver. Cuando he entrado a ver a mi hermana ella ya podía oír, es un milagro que ni yo me creía, será el mejor momento de mi vida. Nunca me he sentido tan feliz. Es una sensación muy buena así que a partir de ahora intentaré estar siempre feliz ya que te sientes mejor. Lo importante cuando quieras hacer algo grande no es pararte a descansar sino trabajar duro y sin descanso. Esta historia ha sido una lección de vida para mí, gracias al esfuerzo y a la superación nada es imposible.

Un loco muy loco

Todo estaba destrozado. Un Caos. Muchas muertes. La mayoría convertidos en cenizas en Nagasaki. Los americanos exterminaron ciudades enteras, hombres inocentes e inofensivos sin culpa alguna en la guerra. Todo les valía a esos americanos con tal de ganar una guerra y creerse los más poderosos del mundo. ¿Qué hemos hecho nosotros para merecer esto?

A lo que iba, quizá no crean lo que les voy a contar, pero juro que es cierto.

Iba caminando un día tranquilamente por las calles de Niigata cuando, junto a un hotel local donde exponían sus proyectos una comunidad de científicos (aunque yo no soliese pasar cerca. No me interesaban demasiado las ciencias). Vi algo en el suelo, una máquina rara. Como yo soy muy curioso y aquello lo desconocía, decidí pulsar el único botón que tenía. Cerré los ojos, y lo siguiente que recuerdo es verme envuelto en un mundo nuevo. No sé dónde viajé, no sé qué ocurrió, pero todo me pareció muy raro. Era diferente a cualquier lugar de la Tierra del que tenía constancia. Había figuras muy raras por todas partes, todas parecidas. Era cómo una pequeña partícula con otras más pequeñas separadas en lo que parecían orbitales. Finalmente descubrí lo que había pasado. Me había reducido a una altura microscópica. Era algo más grande que un átomo, pero lo suficientemente pequeño cómo para apreciarlos y tocarlos.

Paseé tranquilamente por todos aquellos lugares maravillosos. Era un mundo increíble, y pude disfrutar de todo lo que se ve bajo el microscopio, incluso de lo que ni el microscopio puede ver. Decidí relajarme y disfrutar del paisaje. Entonces, pasó por allí un ser enorme, algo terrorífico. Más grande que una ballena, pero no era el único, había más al fondo. Aquello eran bacterias, pero descubrí que eran de las buenas, así que subía a una para que me transportara a más velocidad por aquel mundo microscópico. Era algo fascinante todo aquello.

Por el viaje vi muchos seres también grandes, cómo jirafas, pero mucho más pequeños que la bacteria sobre la que montaba. Había muchos, de formas y tamaños diferentes. Estaban inmóviles, cómo si no tuviesen vida. Por descarte y por sus características, descubrí lo que eran. Virus. Unos pequeños seres unicelulares que siempre hacen enfermar a los seres humanos y han causado millones de muertes a todos los mamíferos durante la historia. Es por ello que intenté matarlo. Observándolos atentamente descubrí algo. Todos ellos, sin excepción alguna, tenían algo sobre la cápside, una proteína. La golpeé para ver de qué estaba formada, pero era muy sensible, así que se destruyó y el virus desapareció. Des de ese momento, siempre que veía un virus le golpeaba la proteína para eliminarlo. Funcionó. Había descubierto una forma de acabar con cualquier enfermedad vírica. Si consigo crear algo que las encuentre y las destruya…

Seguía caminando observándolo todo y emocionándome cuando, de pronto, se escuchó un fuerte estruendo, y lo que parecieron gritos humanos a lo lejos. Parecía que cayesen los edificios y llegó una oleada de lo que parecían trozos de átomos chocando con otros. ¡Se autodestruían! ¿Pero no se suponía que era imposible destruir un átomo? La oleada se acercaba a mí. Algo atravesó uno que tenía justo delante, y un pedazo de átomo se dirigía a mí a gran velocidad.


Abrí los ojos. Las pestañas se me despegaban lentamente. Me levanté. Todo había sido un sueño. Era un nuevo día, el 28 de julio del 1945.

En un principio seguí con vida sin dar excesiva importancia a aquello, hasta una semana después. Recientemente empezado agosto me entero de que habían lanzado una bomba atómica en Hiroshima, y tres días después en Nagasaki, pero eso no era lo peor. La última no se dirigía realmente a Nagasaki, sino que su destino era Niigata, mi ciudad, aquel podría haber sido mi último día de vida. No sé si sentirme afortunado por no morir, o desafortunado por vivir en esta gran guerra y ver como tantos vecinos de mi país mueren a manos de esos americanos.

Meses después, aprendí cómo funcionaban las bombas nucleares. Justo como soñé. No sé por qué, pero me puse a investigar. Instintivamente pensé que el remedio a cualquier virus podría ser también real. Redacté la hipótesis, como dice el método científico, y fui a un centro de investigaciones científicas dónde me ayudaron para investigar. Tras meses de observaciones víricas a través del microscopio electrónico, vi que todos los virus tenían la misma mancha, la proteína soñada.

Tras años de dura investigación, encontré algo que podría dirigir, hacer atacar la proteína, y que hiriera al cuerpo humano. Empezaron las pruebas hasta llegar al doble ciego con humanos. Funcionó. Quise que el medicamento fuese público para que todo el mundo tuviese acceso. Había descubierto una forma de acabar con todas las enfermedades víricas.

Un mundo de sabios

Cuenta la historia que un antiguo hombre de Mesopotamia contaba con una gran sabiduría que le permitía ver el mundo de un modo diferente al de la época. Hay registros de que conocía la existencia de una fuerza que atraía los cuerpos a la tierra e incluso de que esta era redonda. Conocía de primera mano información que posteriormente Arquímedes descubriría. El error de este hombre fue no dar constancia de sus conocimientos y pasar desapercibido en la historia.

Yo he reflexionado en este tema y me he parado a pensar:

“Si todos estos sabios vivieran en las misma ciudad, justo en la misma época, la física y demás ciencias podrían haber dado un paso de gigante”

Esta idea rondo por mi cabeza días e incluso semanas, pensando que época sería mejor e imaginándome esa situación con todos esos sabios reunidos y aportando ideas. Seguro que a cualquier científico actual le encantaría estar en ese lugar, observando a sus referentes y debatiendo con ellos temas maravillosos y complejos.

Esa situación sería imposible de recrear por la diferencia de épocas en las que vivieron. Pero nosotros podemos hacer algo al respecto. Eses conocimientos que nos han aportado debemos usarlos para conocer mejor el mundo y responder preguntas creadas por fenómenos desconocidos. Pero nosotros, en cambio, los usamos para crear armas muy peligrosas o estropear nuestro planeta.

Debemos cambiar esta situación y empezar a mejorar el mundo para que las siguientes generaciones puedan recordar a estos genios al igual que nosotros. No tenemos derecho a quitarles ese privilegio.

Un profundo sueño

Me desperté sofocada y rápidamente me senté en la cama con las manos en la cabeza, bebí agua del vaso de mi mesilla y tras ello miré el reloj, las 5:47 a.m. Respiré hondo varias veces e intenté tranquilizarme y cuando lo conseguí pensé en mi horrible sueño: Estaba entre cuatro paredes que cada vez iban acercándose más a mí, tanto que acababan aplastándome. Volví a tumbarme en la cama e intenté dormir. Por la mañana me levanté y mientras desayunaba le conté a mi madre la pesadilla que había tenido. Mi madre no le dio mucha importancia ya que apenas me había escuchado y respondió con un simple “muy bien cariño” yo no quería discutir así que decidí pasar del tema. Miré el reloj y vi que se me hacía tarde así que cogí mis cosas y sin acabar ni siquiera de desayunar me fui al instituto. Las tres primeras horas, se me hicieron eternas pero por fin llegó la hora del recreo, cogí mi almuerzo y me reuní con mis amigas. Nos dirigíamos al patio. Yo ya había empezado a comer, ya que al no acabar de desayunar estaba hambrienta. Al llegar, nos sentamos en el banco de siempre y cuando ellas empezaron a comer yo ya había acabado así que me dispuse a contarles mi sueño. A mis amigas les fascinó bastante mi historia pero pronto cambiamos de tema. Horas después llegué a casa, comí, hice mis deberes, me duché, cené y nada más terminar me fui a dormir porque estaba muy cansada porque mi pesadilla no me había dejado descansar. Al día siguiente me desperté y me preparé para ir a clase. Mientras desayunaba intentaba recordar lo que había soñado la noche anterior, pero no conseguía recordarlo. Pasaron los días y yo llevaba varias noches sin recordar lo que soñaba, hasta que una mañana conseguí recordarlo: Yo iba caminando con una chica a la que no conocía de nada pero parecía ser mi amiga, de repente empezó a seguirnos un gato, el cual no le dimos importancia, pero cuando volvimos a girarnos hacía como doscientos gatos detrás nuestro, echamos a correr y hasta ahí es donde recuerdo. Me fascinaba lo extraños que podían llegar a ser los sueños y empecé a pregúntame... ¿Por qué lo hacemos? ¿Por qué a veces recordábamos los sueños y otras no? ¿Por qué tenemos pesadillas? De repente todo mi mundo giraba en torno a eso, los sueños, así que me puse a investigar. Descubrí que para soñar se necesita el cerebro casi en su totalidad y que la única parte que no funciona mientras soñamos es el centro lógico y por eso muchas veces nuestros sueños son tan irreales. Soñamos por la simple razón de que nuestro cerebro desecha y selecciona recuerdos durante ello. Pensaba en lo maravillosa que era la mente y de pronto, una idea se me vino a la cabeza. ¿Por qué no fabricaba una máquina con la que consiguiera meterme en los sueños de la gente? Por muy loca que pareciera mi idea yo me puse manos a la obra. Pasó mucho tiempo hasta que acabe mi artefacto. Había tenido muchos percances y lo repetí varias veces dando con los fallos hasta conseguirlo. Esa misma noche tenía que probarlo, así que a la 1:24 a.m. me escapé de casa y me colé encasa de Ana, mi mejor amiga. Lo enchufé, me lo coloqué a modo casco y conecté una pequeña pegatina en la sien de Ana. Conté del tres al uno y cuando abrí los ojos me veía en un mundo irreal donde Ana aparecía. ¡Lo había conseguido, estaba metida en el sueño de Ana! Era tan fascinante… Cuando acabó ese sueño recogí mi artefacto y me dirigí a casa. Me había quedado con ganas de más así que pensé que parar por algunas casas más no estaría mal. Pensé a donde ir y decidí que iría a casa de Marina, de Sofía, de Manu, de Elena… pasé por todos sussueños, era maravilloso. Al día siguiente en la hora del recreo todos mis amigos me dijeron que aquella noche había aparecido en sus sueños. Yo quería guardar mi secreto así que puse cara de sorpresa. Todas las noches fueron así, una detrás de otra. Yo cada vez estaba más obsesionada y acabé por enloquecer. Quise mejorar mi invención pero algo salió mal. A la noche siguiente fui a casa de Ana de nuevo, como todas las anteriores. Seguí el proceso de siempre y me metí en su sueño. Cuando acabó me dispuse a salir de su mente pero no podía. Probé de todas las maneras posibles pero nada funcionó. ¡Había quedado atrapada en la mente de Ana! Y poco a poco había acabado convertida en un simple sueño.

Un virus de otra galaxia

Hola, mi nombre es Alfredo y soy miembro de un grupo de personas que no están infectadas por el virus. Nuestra misión es encontrar una cura.
Hace un año los científicos encontraron en el espacio un enorme meteorito procedente del cinturón de Kuiper que se encuentra más allá de la órbita de Neptuno. En él se encuentran los asteroides más grandes. Los científicos creían que el meteorito pasaría cerca de la Tierra pero sin entrar en su campo gravitacional. Predijeron que se podría ver desde toda la Tierra. En España sería visto a las 12:15 horas de la mañana. Pero por desgracia los científicos estaban equivocados y el meteorito impactó en la Tierra. El impacto ocurrió en una zona muy poblada de la Tierra, India.
La gente creía que era sólo un meteorito, pero estaban equivocados. No había matado a nadie y había que retirarlo de allí. Todo el mundo quería comprar un trozo de meteorito por lo que se vendió por todo el planeta. Pero fuimos unos ingenuos ya que nos pusimos a investigarlo y no nos dimos cuenta de que contenía un terrible virus que afectaba a todo el sistema inmunológico, destruyendo las células defensivas del organismo, quedando expuestos a todo tipo de enfermedades.
La población podría morir de un simple resfriado. Al no haber vacunas para esa enfermedad no podíamos usar la respuesta inmunitaria específica. El problema era que si te contagiabas de la enfermedad no lo contabas y por tanto, la respuesta inmunitaria inespecífica no servía para nada. Solo había una opción pero era muy arriesgada. Primero había que seleccionar gente con un ADN muy distinto unos de otros para que pudiera continuar la raza humana con normalidad. El segundo paso era construir un gran espacio con diferencia de biomas para poder vivir de forma autosuficiente y sin contacto con el exterior. Por suerte, yo fui seleccionado para poder vivir en ese lugar. Contaba con todo tipo de comodidades, granjas, viviendas, fuente potabilizadoras de agua, campos de cultivo, etc. Las personas que vivimos ahí estábamos ordenadas por facciones y realizabas actividades diferentes.
Como no habíamos conseguido una cura había que salir al exterior y capturar a un humano que estuviera infectado por el virus y poder observarlo para conseguir una cura. Cuando salían al exterior los científicos tenían que salir escoltados por la seguridad del recinto y tenían que tener puesto un traje especial para no ser infectados. Lo más difícil era capturar al espécimen vivo. Una vez capturado lo subieron a un camión y lo llevaron de vuelta al emplazamiento, pero antes tenían que desinfectarse. Una vez allí lo llevaron al laboratorio para poder investigarlo y conseguir hallar una cura.

Al cabo de unas cuatro o cinco semanas, no lo recuerdo bien, la cura ya estaba casi completa y sólo faltaba probarla con algún infectado, que era lo más difícil ya que la vacuna se tenía que poner directamente en la arteria aorta para que viajara lo más rápido posible por todo el organismo.
Pasados 2 días el sujeto volvió a la normalidad, ya tenía defensas y podía crear anticuerpos. La vacuna del virus ya estaba fabricada. Quedaba fabricarla en serie y que todas las personas del planeta quedaran inmunes o con el virus erradicado de su organismo. Una vez producida la vacuna debía ser aplicada a todos los seres humanos. El protocolo sería el siguiente: se iría aplicando a la gente de menor edad y así hasta alcanzar a la persona más anciana y una vez todos divididos habría otros subgrupos dependiendo del mes en el que se había nacido. La cura fue todo un éxito ya que toda la población estaba curada e inmune en tan sólo 2 meses.
Ahora tocaba defenderse de futuras amenazas. Así que todos los países decidieron trabajar juntos para construir un arma de defensa contra los meteoritos y sería construido en medio del espacio. Al acabar la obra la Tierra quedaría protegida de futuras amenazas. Al trabajar todos juntos se eliminaron las guerras y el uso de combustibles fósiles. Se empezó a apostar por las energías renovables y cada país era autosuficiente y no dependía de otros países para poder subsistir. Se frenaría el calentamiento global y el aumento del nivel del mar. Al pasar unos años la Tierra era un lugar limpio, sin caza furtiva y no peligraba la desaparición de las especies. Se hicieron grandes avances científicos en todos los ámbitos: se descubrió la cura del cáncer, desapareció la radioactividad de la central ucraniana de Chernobil, había una colonia humana en Marte. Cada país tiene un trozo de la superficie marciana para que no ocurran disputas entre gobiernos, se han eliminado las armas y la corrupción ha desaparecido.
Ahora la Tierra es un lugar ideal para vivir en él, no como lo era hace 30 años.

Una historia microscópica

Una historia microscópica
Soy un microscopio, y voy a pasar a contaros como transcurren mis días, mi sueño siempre fue llegar a donde estoy ahora. Recuerdo que hace muchos años me encontraba en un pequeño laboratorio de un instituto y solo analizaba las raíces de las cebollas y algunos insectos pequeños. Hasta que un gran día, me trajeron a este hospital, y la verdad es que me siento muy orgulloso de lo que hago.
Actualmente me encuentro en un laboratorio del Hospital San Juan de Dios, en Barcelona. Mi función es analizar muestras de células obtenidas de enfermos de cáncer, y dependiendo de lo que se encuentre, se les puede dar cura y mejor calidad de vida a los enfermos. También analizo muestras de bacterias para detectar enfermedades infecciosas.
A veces es muy triste trabajar, porque los pacientes son niños. Y también es muy duro dar un mal diagnóstico, pero puedo decir que mi trabajo tiene una parte apasionante, porque con todos los adelantos que hay en la medicina puedo sentirme orgulloso de donde estoy.
Pero hay días en que tengo miedo de que me reemplacen, ya que me doy cuenta de que la tecnología va evolucionando, y yo me voy anticuando. La gente busca una maquinaria potente, donde puede hacerse observaciones más precisas y de mayor calidad.
Un día cualquiera estaba por mi labor, cuando escuché a los científicos hablar sobre un microscopio de luz ultravioleta, que se emplea para el análisis de ADN, drogas…
No me lo podía creer, aquel día había llegado. Me metieron en una caja totalmente empaquetada con miles de capas de celo. Además, me encontraba acorralado de porexpan.
Me parecieron horas, el trayecto no se acababa jamás. No podía dejar de pensar a donde me llevaran.
Al cabo de unas horas, note un movimiento brusco en la caja donde me encontraba. Me dejaron de manera cuidadosa en una superficie plana, al menos eso era lo que se notaba desde el interior, aunque no estaba seguro, con las millones de bolitas de porexpan, no era fácil de verificar.
Pasaron unos minutos hasta que escuché como el celo que rodeaba mi caja se iba despegando. Al volver a ver la luz del día, supe que me encontraba en una universidad, o algo parecido, había los mismos tipos de pupitres en diferentes alturas, las batas de laboratorio sucias…. No me podía creer, que haya vuelto al principio de mi historia, este sería mi destino, estaba destinado a observar las células de las cebollas. No me lo merecía, había trabajado mucho y ahora me lo recompensan dejándome en la casilla de salida.
De repente oí como alguien se me acercaba. Era un chico de unos diecinueve años, alto, con el pelo castaño y los ojos marrones. Me cogió con mucha suavidad y me dejó encima de una de las alargadas mesas del centro; se me quedó mirando durante unos segundos, me sentía incómodo, me miraba como si fuera algo extraño, como si nunca hubiera visto un microscopio. El chico salió corriendo al oír un ruido. Me quedé solo en medio del silencio.
De repente y sin previo aviso, un montón de chicos y chicas entraron en la habitación, todos con sus batas puestas. Se sentaron en los pupitres en silencio. Después de la manada de estudiantes, apareció una señora mayor con cara de pocos amigos que comenzó a explicar la tarea a los alumnos.
Me presentó delante de la clase como el nuevo miembro del laboratorio. Al acabar la explicación, de lo poco que me enteré es que hoy tratarían el sistema locomotor, concretamente el sistema muscular; supuse que observarían unas células musculares, y así fue.
Poco a poco me fui adaptando a esa manera de trabajar, no era igual de lujosa como antes, descubriendo curas contra enfermedades, ayudando a los demás…
Pero tampoco se está tan mal, también estoy ayudando a gente, que está enamorada de la ciencia, igual que yo.

Una simple mujer

Yo era una simple mujer a la que le gustaba calcetar, me liberaba del mundo mientras mis hijos de trece y catorce años jugaban en el bosque a que eran policias. Una tarde después de yo acabar una larga bufanda que le estaba haciendo a mi hermana llamé a mis hijos para que vinieran a merendar.

-Javieer, Pedroo - que así se llamaban, vieron para mi y se acercaron corriendo.-

-Dinos mamá.

-A merendar,que ya es hora.

Había un bocadillo y un platano, javier que era muy curioso me preguntó.

-¿De que se forma un plátano mamá?

Le dije que no sabía,pero si que tenía potasio, que es un elemento químico de la tabla periódica cuyo simbolo es K y su número atómico es 19, un metal alcalino de color blanco-plateado que abunda en la naturaleza o en los elemento relacionados con el agua salada u otros minerales.

-¿Y que es un metal alcalino? -pregunba Pedro

-Pues son seis elementos situados en el grupo 1A de la tabla periódica. Cada uno tiene solo un electrón en su nivel mas externo,con tendencia a perderlo que forma un ion positivo. Son el Litio,Sodio,Potasio como el del plátano,el Rubidio,Cesio y Francio-respondí

-¿Como sabes todo eso?-preguntó Javier.

-Pues hijo, como tu también fuí una niña con un profesor fantástico de física y química,y venga,ahora a merendar.

Mis hijos acabaron de merendar y se fueron otra vez al bosque a jugar, mientras yo, como siempre,me quedé en el sofá del salón calcetando una nueva bufanda y viendo una novela.

Al día siguiente vino mi hermana llorando por que su marido Federíco había muerto por un compuesto químico que le habían puesto en el café .Estubieron investigando de que había muerto y era Sarin,le estuvieron explicando que era el Sarin y es un arma química de guerra que actua como un agente nervioso.Los agentes nerviosos son agentes químicos de guerra mas tóxicos y de mas rápido efecto que se conoce.

Todo cuadraba ya que su marido era Físico y trabajaba con componentes parecidos a ese. Le di mi mayor pésame a mi hermana, y mientras detenían a los dos hombres que le habían echado eso a Federíco dado que les fué fácil ya que por culpabilidad se delataron.
Cuando ya había pasado un buen rato y mi hermana seguía llorando, le dije que se quedara en mi casa a dormir y así fue, espero que sepa superarlo.

Vacuna contra el Camelion

Nunca creí que iba a ser yo la que descubriera el gran poder del kirlo, esa misteriosa hoja verde. Aquel fue un año muy especial para mí.

Una mañana del mes de febrero, acudí al hospital con un fuerte dolor de pierna. Nada más entrar, noté que estaba pasando algo raro, los médicos corrían por los pasillos, todo estaba lleno de gente y nadie parecía estar en su sitio.


Cuando me llamaron para visitarme, una enfermera muy agradable entró de repente en la consulta pidiendo ayuda. El médico salió y le oí gritar en la habitación de al lado. Decía: - -“no puede ser ,“CAMELIÓN”, no es posible”.

Me pregunté qué podía ser eso. Cuando salí de la consulta, todo era muy extraño, los enfermeros lloraban, los médicos bajaban la cabeza. Aquella noche no pude dormir, en mi cabeza sólo oía la palabra Camelión. Me levanté, navegué en Internet y no encontré nada al respecto. A la mañana siguiente, ideé un plan para descubrir este misterioso asunto del hospital. No paraba de darle vueltas en mi cabeza.

Me disfracé de médico, y yo, aprovechando el desorden del hospital conseguí colarme. Nada más llegar a una pequeña sala, más de diez médicos y otras tantas enfermeras salían corriendo- Me pidieron ayuda, subimos a una ambulancia y, entre todos ellos, empecé a sentir mucho miedo. Hablaban de la gravedad de la enfermedad, si no se descubría una vacuna. Viajamos durante treinta minutos. Yo intentaba pasar desapercibida, cerraba los ojos como si estuviera dormida. No sabía lo que iba a pasar, estaba asustada y, a la vez, intrigada.

Cuando bajamos de la ambulancia, en un enorme bosque, vi arrastrarse a montones de enfermos, gritando de dolor, con la piel que se les caía a pedazos.¡ Tardaré muchos años en olvidar esta imagen!

Los médicos sacaron un maletín que contenía una vacuna nueva contra la enfermedad. Cada enfermo bebía una dosis de la vacuna. Pasados algunos momentos, los médicos empezaron a gritar. -”No hace efecto”, -”la vacuna no cura sus heridas y su piel se sigue cayendo”.

Me aparté para ocultar mis lágrimas. Me acerqué a un arbusto y vi a un niño pequeño llorando. Tragué saliva y arranqué una hoja de aquel misterioso arbusto. Intenté calmar al niño que tenía toda la piel rasgada y sucia de barro. Con la hoja arrancada del arbusto froté sus brazos y me quede sorprendida al ver que tenía la piel mucho mejor.

Sin que nadie notará lo que había pasado, metí trozos pequeños de la hoja dentro de la vacuna traída por los médicos, en los maletines.

Tenía miedo de ser descubierta, pero de pronto los médicos comenzaron a gritar : -”se recuperán, parece que la vacuna tiene solución”



Mientras, en el hospital aumentaba cada día más el número de enfermos. Los médicos y enfermeras empezaban a contagiarse.

Me sentía incómoda, no podía seguir ocultando más la verdadera razón de la cura. Se acercaba el momento de contar la verdad. Cuando iba a hablar con el jefe de los médicos, me enteré de que había muerto justo unos días antes.

Me reuní con uno de los médicos que habían viajado conmigo en la ambulancia. Le expliqué lo sucedido con las misteriosas hojas del arbusto. No se lo podía creer, me acusó de mentirosa, me insultó y me hizo abandonar el hospital.

Sentí que se me acababa el tiempo. Llamé a mi amiga y le pedí que me ayudara a buscar el bosque donde había encontrado las hojas. Recordaba haber pasado por el zoo, luego un puente estrecho en dirección a Burgos. Una vez allí, nos perdimos y no sabíamos volver al hospital.

Continuamos dando vueltas y, al final, di con el misterioso bosque. Estaba agotada, mareada y sin fuerzas. Sentí que me había contagiado.

Como pudimos, mi amiga y yo recogimos montones de hojas. Sentí que me desmayaba. Mi amiga llamó por teléfono rápidamente al hospital.

Cuando me desperté, estaba rodeada de muchos médicos y enfermeras. Me agradecieron lo que había hecho. Gracias a esas diminutas hojas mezcladas con su vacuna, habían conseguido curar a cientos de personas en ese último mes.




Nunca creí que iba a ser yo la que descubriera el gran poder del kirlo, esa misteriosa hoja verde. Aquel fue un año muy especial para mí.

Una mañana del mes de febrero, acudí al hospital con un fuerte dolor de pierna. Nada más entrar, noté que estaba pasando algo raro, los médicos corrían por los pasillos, todo estaba lleno de gente y nadie parecía estar en su sitio.


Cuando me llamaron para visitarme, una enfermera muy agradable entró de repente en la consulta pidiendo ayuda. El médico salió y le oí gritar en la habitación de al lado. Decía: - -“no puede ser ,“CAMELIÓN”, no es posible”.

Me pregunté qué podía ser eso. Cuando salí de la consulta, todo era muy extraño, los enfermeros lloraban, los médicos bajaban la cabeza. Aquella noche no pude dormir, en mi cabeza sólo oía la palabra Camelión. Me levanté, navegué en Internet y no encontré nada al respecto. A la mañana siguiente, ideé un plan para descubrir este misterioso asunto del hospital. No paraba de darle vueltas en mi cabeza.

Me disfracé de médico, y yo, aprovechando el desorden del hospital conseguí colarme. Nada más llegar a una pequeña sala, más de diez médicos y otras tantas enfermeras salían corriendo- Me pidieron ayuda, subimos a una ambulancia y, entre todos ellos, empecé a sentir mucho miedo. Hablaban de la gravedad de la enfermedad, si no se descubría una vacuna. Viajamos durante treinta minutos. Yo intentaba pasar desapercibida, cerraba los ojos como si estuviera dormida. No sabía lo que iba a pasar, estaba asustada y, a la vez, intrigada.

Cuando bajamos de la ambulancia, en un enorme bosque, vi arrastrarse a montones de enfermos, gritando de dolor, con la piel que se les caía a pedazos.¡ Tardaré muchos años en olvidar esta imagen!

Los médicos sacaron un maletín que contenía una vacuna nueva contra la enfermedad. Cada enfermo bebía una dosis de la vacuna. Pasados algunos momentos, los médicos empezaron a gritar. -”No hace efecto”, -”la vacuna no cura sus heridas y su piel se sigue cayendo”.

Me aparté para ocultar mis lágrimas. Me acerqué a un arbusto y vi a un niño pequeño llorando. Tragué saliva y arranqué una hoja de aquel misterioso arbusto. Intenté calmar al niño que tenía toda la piel rasgada y sucia de barro. Con la hoja arrancada del arbusto froté sus brazos y me quede sorprendida al ver que tenía la piel mucho mejor.

Sin que nadie notará lo que había pasado, metí trozos pequeños de la hoja dentro de la vacuna traída por los médicos, en los maletines.

Tenía miedo de ser descubierta, pero de pronto los médicos comenzaron a gritar : -”se recuperán, parece que la vacuna tiene solución”



Mientras, en el hospital aumentaba cada día más el número de enfermos. Los médicos y enfermeras empezaban a contagiarse.

Me sentía incómoda, no podía seguir ocultando más la verdadera razón de la cura. Se acercaba el momento de contar la verdad. Cuando iba a hablar con el jefe de los médicos, me enteré de que había muerto justo unos días antes.

Me reuní con uno de los médicos que habían viajado conmigo en la ambulancia. Le expliqué lo sucedido con las misteriosas hojas del arbusto. No se lo podía creer, me acusó de mentirosa, me insultó y me hizo abandonar el hospital.

Sentí que se me acababa el tiempo. Llamé a mi amiga y le pedí que me ayudara a buscar el bosque donde había encontrado las hojas. Recordaba haber pasado por el zoo, luego un puente estrecho en dirección a Burgos. Una vez allí, nos perdimos y no sabíamos volver al hospital.

Continuamos dando vueltas y, al final, di con el misterioso bosque. Estaba agotada, mareada y sin fuerzas. Sentí que me había contagiado.

Como pudimos, mi amiga y yo recogimos montones de hojas. Sentí que me desmayaba. Mi amiga llamó por teléfono rápidamente al hospital.

Cuando me desperté, estaba rodeada de muchos médicos y enfermeras. Me agradecieron lo que había hecho. Gracias a esas diminutas hojas mezcladas con su vacuna, habían conseguido curar a cientos de personas en ese último mes.

VIAJE INOPORTUNO

Anna era una joven adolescente, que se sentía muy sola por la muerte de sus padres seis meses atrás, por lo que ahora vivía con su abuela.
Anna se había juntado con un grupo de tres chicas más en el instituto las cuales también echaban en falta algunos familiares. Estaban muy deprimidas, por lo que las cuatro chicas decidieron ir a vivir a una isla desierta para medio año, quizás así desconectarían de la vida en el pueblo y se olvidarían de las recientes muertes.
Aquella isla parecía que nunca había sido descubierta por ningún explorador. Estaba en medio del océano Índico y poseía fauna y flora muy extraña y distinta de lo normal. Desde tortugas marinas con pinchos en el caparazón, hasta delfines rosas y lilas que parecían sacados de la misma China. Plantas de aloe vera con purpurina, arbustos multicolores…La vida en esa isla era totalmente diferente. Anna y sus amigas lo pasaban bien allí y cada día se topaban con algo distinto, cada animal era un amigo y cada planta un ser de compañía.
Hasta la fecha, todo iba en orden, hasta que un día dos de las chicas desaparecieron mientras habían ido a coger cocos. Anna y la única amiga suya que quedaba estaban muy preocupadas tras haber estado buscándolas tres horas y media. Al anochecer encontraron los cuerpos de sus dos compañeras, a su alrededor había un tipo de luciérnagas chupándoles la sangre. Asustadas, Anna y la muchacha decidieron que sería mejor regresar al pueblo y contar los últimos sucesos, por lo que aquella cálida noche tomaron el bote y se pusieron en marcha, sin dejar de estar extrañadas y asustadas por las dos últimas muertes.
En mitad del camino por el océano, un haz de luz se hizo en el cielo, y una gran ola consiguió atrapar a la amiga de Anna y llevarla al fondo del agua. Anna no pudo coger a su amiga, por lo que estaba sola, más que nunca, ya la presencia de sus padres cada vez se echaba más en falta.
Anna se armó de valor e intentó remar más fuerte para llegar pronto a su casa, lo que ella no sabía es que eso nunca llegaría a suceder.
Unos fuertes brazos saltaron por detrás de Anna y estrangularon su cuello fuertemente. En sus últimas palabras, solo pidió ayuda y susurró, -papás, ojalá pudierais estar aquí, conmigo, dónde la muerte se haría menos dolorosa-.

A la mañana siguiente, Anna amaneció sudorosa entre sus sabanas, todo había sido una pesadilla, la peor de su vida, junto cuando presenció la muertes delante de sus ojos.

Vivan las vacas

Corría el año 2025. Había mucha contaminación que hacía que el aire de las ciudades era impuro y la gente vivía mal. Pero en un pueblo llamado Morgadanes, aprovechaban el metano de las vacas que tenían para producir energía. Recogían el metano que expulsaban en cápsulas y los llevaban a las centrales donde con una pequeña mecha de fuego se provocaba una explosión que hacía girar todas las turbinas produciendo energía. Era un poco peligrosa, pero hacía que el aire estuviese menos contaminado y se produjese más energía de una manera distinta.
Hasta que un día, un espía ruso en busca de nuevas fuentes de energía, se infiltró en Morgadanes y comenzó a robarlas, y como allí vivían gracias a las vacas comenzó una crisis. Sus habitantes no sabían que hacer puesto que los pueblos vecinos no estaban dispuestos a venderles ningunas de las suyas por lo que no lo solucionaban.
Cuando el espía volvió a Rusia (con todas las vacas) empezó un experimento al aire libre para ver si podía conseguir energía de la misma forma que lo hacían en Morgadanes. El problema fue que al hacerlo al descubierto provocó una explosión tan grande que los enemigos de Rusia pensaron que les estaban atacando, y les devolvieron los ataques provocando la Tercera Guerra Mundial. Los rusos escondieron a las vacas en un bunker con objetos para sobrevivir mientras no acababan con la guerra.
Tantos ataques entre países hizo que el dictador de Corea del Norte lanzase su famosa bomba de hidrógeno sin conocer los posibles daños que podría sufrir. Evidentemente, su bomba acabó con toda forma de vida sobre la superficie de la Tierra. Sólo sobrevivieron un par de especies marinas… Y nuestras queridas vacas! Al ser los únicos que estaban a cubierto en el instante de la explosión, consiguieron permanecer con vida.
Al cabo de un tiempo abrieron la puerta del bunker y salieron. No estaba el mundo como lo recordaban pero se adaptaron rápidamente e iniciaron una evolución. Se proporcionaron mejor el peso de las partes del cuerpo para poder andar sobre dos patas, sus cuernos se inclinaron hacia delante, sus pezuñas se agrandaron… Todo un complejo de cambios hasta convertirse en la especie dominante y peligrosa que son hoy.
Corría el año 2025. Había mucha contaminación que hacía que el aire de las ciudades era impuro y la gente vivía mal. Pero en un pueblo llamado Morgadanes, aprovechaban el metano de las vacas que tenían para producir energía. Recogían el metano que expulsaban en cápsulas y los llevaban a las centrales donde con una pequeña mecha de fuego se provocaba una explosión que hacía girar todas las turbinas produciendo energía. Era un poco peligrosa, pero hacía que el aire estuviese menos contaminado y se produjese más energía de una manera distinta.
Hasta que un día, un espía ruso en busca de nuevas fuentes de energía, se infiltró en Morgadanes y comenzó a robarlas, y como allí vivían gracias a las vacas comenzó una crisis. Sus habitantes no sabían que hacer puesto que los pueblos vecinos no estaban dispuestos a venderles ningunas de las suyas por lo que no lo solucionaban.
Cuando el espía volvió a Rusia (con todas las vacas) empezó un experimento al aire libre para ver si podía conseguir energía de la misma forma que lo hacían en Morgadanes. El problema fue que al hacerlo al descubierto provocó una explosión tan grande que los enemigos de Rusia pensaron que les estaban atacando, y les devolvieron los ataques provocando la Tercera Guerra Mundial. Los rusos escondieron a las vacas en un bunker con objetos para sobrevivir mientras no acababan con la guerra.
Tantos ataques entre países hizo que el dictador de Corea del Norte lanzase su famosa bomba de hidrógeno sin conocer los posibles daños que podría sufrir. Evidentemente, su bomba acabó con toda forma de vida sobre la superficie de la Tierra. Sólo sobrevivieron un par de especies marinas… Y nuestras queridas vacas! Al ser los únicos que estaban a cubierto en el instante de la explosión, consiguieron permanecer con vida.
Al cabo de un tiempo abrieron la puerta del bunker y salieron. No estaba el mundo como lo recordaban pero se adaptaron rápidamente e iniciaron una evolución. Se proporcionaron mejor el peso de las partes del cuerpo para poder andar sobre dos patas, sus cuernos se inclinaron hacia delante, sus pezuñas se agrandaron… Todo un complejo de cambios hasta convertirse en la especie dominante y peligrosa que son hoy.

Vuelta al pasado

Pasaban los días y seguíamos igual, siempre con la mima historia, yo no aguantaba más, trabajábamos muchas horas para después recibir un simple sueldo. Trabaja de ayudante en una empresa de bolígrafos. Estaba en camino para sacarme la carrera, la cual no pude acabar por qué suspendí el último examen ya que me relajé y pensé que lo aprobaría, en el cual me jugaba el futuro. Yo estudiaba ciencia, aquella era la carrera de mis sueños, la cual yo quería estudiar, quería ejercer de profesora de física i química. Necesitaba volver a aquella época en la cual estudiaba y me preparaba para hacer de profesora, de lo que me apasionaba, la física. Hacíamos experimentos muy divertidos, y varios trabajos en grupo, pero siempre caía un examen que valía mucho, y en el cual te la a jugabas para poder aprobar la asignatura.
Un buen día, mientras me dirigía al trabajo, se me ocurrió que podía utilizar una máquina no del futuro sino del pasado, para volver a sacarme la carrera y estudiar lo que a mí me gustaba. Lo veía un tanto difícil, ya que el problema era de donde podía sacar yo en ese momento una máquina para volver al pasado.
Justo al lado de donde trabaja, había un sitio donde recopilaban cosas antiguas, y me acerque a ver si tenían lo que necesitaba. Así que entre, y nada más entrar la vi, aquella cosa con tanto brillo me miro, nos miramos, la observé y rápidamente conectamos, ella me necesitaba y yo también, y no me lo pensé, la compré. Tenía ganas de estrenarla con el viaje tan esperado que tanto tiempo llevaba soñado y que ahora podría cumplir.
Al llegar a casa, me preparé para realizar aquel viaje tan esperado. Coloqué la máquina del tiempo, tiré de la palanca y tasss…, aparecí estirada en el sofá, repasando para el último examen para poder sacarme la carrera. Me lo jugaba todo a vida o muerte, muy nerviosa yo, fui a la cocina y me preparé un té para relajarme, y pronto dirigirme a dormir.
Eran las 9:00, estaba sentada haciendo el examen, quedaban 5 minutos y me faltaba la última pregunta, la tenía que contestar rápido y bien.
Pasaron dos semanas, y el profesor llegó con los exámenes corregidos en la mano, muy nerviosa recé 4 o 5 veces, era o todo o nada, o un buen trabajo o no. Finalmente, conseguí mi objetivo, aprobé el examen con buena nota y de seguida, nada más echar el currículo me aceptaron de profesora de física en una escuela.
Yo tuve la suerte de tirar hacia atrás, con una máquina que no creía tener en mi vida. Con esto lo que quiero decir es que a todos los que estudiéis no solo ciencia, sino cualquier asignatura, estudiad que ese es el único futuro que tendréis.

YO ME PRESENTO

Hola que tal. He venido a presentarme al concurso. Yo soy un metal con una gran fama la gente y con una gran historia.
Llamé la atención del hombre por ser uno de los pocos metales que se encuentran en un estado “puro” y por ser tan resistente. Gracias a eso y a mi facilidad de encontrarme, porque no os penséis que estuve siempre tan escondido, la gente empezó a utilizarme y mi fama se impuso ante la piedra. Según seguían pasando los años estaba en los hermosos cabellos de las damas y adornando sus muñecas y sus orejas, también me empleaban como forma de pagos.
E viajado por todo el mundo y pasando por muchas culturas como Ejipto, Ptolomeos, Mesopotamia, Persia,… asta ahora. He dejado huella por donde fui pasando y provocando guerras y discusiones estilo la que está haciendo mi amigo el petróleo.
Sigo teniendo una vida muy atareada, la gente me sigue buscando y poniendo, sigo estando presente allí donde vallas.
Así finaliza mi currículum. Saludos atentamente Oro.

Zonas

Los tiempos han cambiado, la vida ya no es la misma para los humanos. Nuestro mundo fue colonizado y ahora está dividido en dos: la zona verde y la roja. En la zona roja viven los colonizadores y la zona verde viven los humanos. La guerra es constante por nuevos territorios. Pero ahora todo esto cambiará, por un plan llamado: el plan ACC. Nadie sabe de que trata. Mi nombre es Pérez y me han asignado para atacar como infiltrado en la zona roja. Ahora estoy en el límite de la zona verde; llamado ATP. El aire en este lugar huele mucho a pólvora. Hay muchos edificios altos donde vive la gente rica. El color de los vidrios reflejan un color azul. Todo el suelo está pavimentado. Se supone que me encontraría con el general aquí. Me muevo para encontrarlo. No puedo seguir soportando este olor a pólvora. Se escuchan gritos por todos lados. La gente se desploma. El general se aparece delante mío con una mascarilla.
-Ponte esta mascarilla ahora- , me dice con voz preocupada.
La tomo para ponérmela, pero empieza a oscurecer, no siento las piernas y siento un golpe sobre mi cuerpo. Despierto sobre una cama, la colcha con la que despierto está muy suave y esponjosa. Hay unos zumbidos retumbando en mi interior, me duele mucho mi cabeza. A lado mío hay una jeringa y en mi brazo un piquete; me habrán inyectado. Observo a dos personas detrás de la puerta son el general y un soldado. El soldado se va disgustado. El general entra y al verme despierto me pregunta.
-¿Ya estás bien?- me pregunta.
- Claro- , le respondo. -¿Qué ha pasado en la ciudad?- , le pregunto.
-Un ataque de los rojos, lanzaron gases mortales. Pero no hay tiempo para explicaciones, tienes que ir al otro lado para hacer la entrega; tú eres el último soldado de alto rango que tenemos.- me dice.
-Está bien.- le respondo frunciendo el ceño.
Me entrega un traje color rojo. Me doy cuenta que lo único especial de este traje es el casco. Me levanto de la cama y me dirijo hacia la puerta y se siente un temblor.
-¡Llegamos!- grita el general.
Salgo de mi cámara. Hay una puerta abierta donde está el general sujetando un arma. Me entrega el arma.
-Tómala, pero te doy un consejo: no confíes en nadie.- me advierte.
Al salir la nave en la que iba se va volando a una velocidad impresionante. Este lugar es rojo totalmente, no hay ninguna planta o árbol. Hay una mujer rubia con el mismo uniforme que yo.
-Mi nombre es Romina, y soy tu nueva compañera.- , me dice.
-Mi nombre es Perez.- , le respondo.
Me hace una seña para que la siga. Caminamos un poco. Se detiene y pone una cara de impresión.
- Aquí estaba la base, pero ¿Qué ha pasado?- se pregunta a sí misma.
Observo que solo hay ceniza en ese lugar. Mi casco apunta hacia atrás de mí. Volteo y hay una mujer y un hombre. Nos están apuntando.
- ¡Mueran!- nos grita el hombre.
Dispara una bola de energía con un arma y le da a Romina. Ella cae al suelo sangrando. Mi corazón se detiene al ver esta desastrosa escena. La mujer me dispara pero con un rayo menor. Siento un piquete en mi cuello y caigo. Despierto en una camioneta y veo al hombre disparando hacia la ventana, pero cae por la ventana. La mujer grita, pero no se detiene. Se escuchan disparos afuera. La mujer me pide que pase adelante.
- Si quieres vivir dispara. Vamos a aquella torre.- , me dice.
Al saber que mi vida está en riesgo empiezo a disparar por la ventana trasera.
- La mujer con la que estabas no era humana, sino una de las rojas; te quería matar.- me dice.
No le respondo nada pues mi mente no procesaba bien los acontecimientos ocurridos.
- Vamos a la torre para poder mandar una señal de vida y nos recaten.- me dice.
La idea me agrada, sin embargo sigo sin decir nada. Llegamos a la torre, agarra su arma y yo la mía. Ella y yo nos dirigimos hacia la puerta. Dispara hacia dos guardias. Entramos y está oscuro. Se prende una luz y está el general.
- Vaya con que sobreviviste- , dice el general.
-¿Pero qué?- me pregunto.
La mujer está detrás de mí apuntándome.
-Tú eras el único soldado que interfería en los planes de alianza de armas, para que los rojos nos den armas y destruir a nuestros enemigos.- me dice. - No te dije que no confiaras en nadie.- se burla.
-Maldito.- Le grito.
Me apunta con su arma y empiezo a correr pero siento un gran impacto en mi frente y...

Próxima parada: Londres

Próxima parada: Londres


Una luz tenue va abriéndose paso entre la oscuridad lejana y el chirrido de los frenos del tren hace levantarme sistemáticamente. Colgándome la mochila de un hombro me dispongo a entrar al vagón con decisión. Durante un instante llego a creer que hoy va a ser distinto, que hoy lo voy a conseguir. Pero pronto mis ilusiones se desvanecen, primero sus risas a lo lejos, luego su particular forma de arrastrar las zapatillas y finalmente los veo por e rabillo del ojo. Miro hacia otro lado deseando hacerme invisible.

- ¡Eh, mirar a quien tenemos aquí!
- ¡Pero si es el jeringuillas!
- ¡A por él!

¡Oh no! Grito sin poder reprimir-me. Al igual que en la película “El día de la marmota” aparecen de nuevo el grupo de cuarto de la E.S.O. que se dedican a mortificarme cada mañana.

Trato en vano de subir al tren, pero una mano me agarra de la mochila y con un solo movimiento salgo disparado al suelo del andén.

Pip,pip,pip,pip - Se cierran las puertas y el tren se aleja con todos los chicos de la banda mirándome a través de la ventana y riendo. Miro el reloj de la estación, menos cuarto, esta vez tendré que correr a tope. Me levanto y saco mi kit de emergencias de la mochila, me bebo mi Coca-Cola y me siento como Popeye. Arranco a correr con todas mis fuerzas y las lágrimas de los ojos no me molestan, no los necesito, mi cuerpo ya sabe el camino de memoria. Como ya he dicho antes, no es la primera vez ni la segunda que la banda me deja en el andén, de hecho este curso creo que he ido mas días corriendo que en tren. Mientras corro a toda velocidad, pienso en mi madre y no puedo evitar sonreírme, si me viera se desmayaría. Desde que me diagnosticaron la diabetes, no puede dejar de tratarme como a un bebé. Por mucho que los médicos le digan que debo hacer ejercicio, se niega a que mueva un solo dedo del pie. Se moriría si supiera lo de la banda.
Menos un minuto, entro en clase y el timbre suena detrás de mi. Buf, lo he conseguido de nuevo, pero esta vez ha ido muy justo.

En tutoría, el profesor nos recuerda que mañana debemos estar en el campo de atletismo a las nueve. Serán las pruebas Inter-escolares, y el primer chico y chica de cada categoría ganarán una beca para ir a estudiar un año al mejor colegio de Londres con todos los gastos pagados. – Me encantaría, es la mayor ilusión de mi vida, y voy a intentarlo con todas mis fuerzas, aunque sé, que no va a ser fácil. Muchos otros chicos de otros colegios y del mío propio, llevan meses entrenando.

Me despierto a las 5h de la mañana. Mi cabeza no deja de recordarme que debo dormir para tener fuerzas durante la carrera, cierro los ojos y espero, pero no me duermo, los chicos de la banda, el tren y la pista de atletismo no dejan de aparecer en mi duermevela. Estoy muy nervioso. Tomo mi medicación.
Por fin llega la hora. Una música alegre suena por megafonía y el speaker no deja de darnos ánimo a todos recordándonos las normas de la carrera, que son seis kilómetros, y como no, el nombre del patrocinador de las pruebas y el gran premio. Calculo que seremos unos quinientos corredores. La gente no deja de moverse algunos recorren distancias cortas para ir calentando Yo prefiero estar quieto. Pasan dos minutos de la hora de salida. Estoy en la cuarta fila, creo que entre los sesenta primeros. Ahora estoy muy nervioso.

De pronto, el pistoletazo de salida. Las primeras filas salen disparadas y ahora tengo espacio delante de mi. Comienzo a correr, tras unos minutos voy cogiendo el ritmo y empiezo a adelantar a algunos chicos. Ya no estoy nervioso, ahora me siento bien, en mi terreno. Adelanto a dos de la banda y me sitúo entre los diez primeros. Vamos deprisa, a unos cuatro minutos el kilómetro y algo me dice que puedo ganar. Cuándo queda un kilómetro estoy en tercera posición, los tres aceleramos, pero pronto quedamos sólo dos. Voy en segunda posición. Entramos en la pista de atletismo, dónde debemos correr los últimos 400 metros. Estoy tranquilo, siguiendo el ritmo del primero, y después de la última curva, cuándo quedan menos de 200 metros, respiro hondo, cojo aire y mis piernas responden a toda velocidad. Ahora soy yo, el que va en el tren y la banda se queda en el andén. Adelanto al primero, sigo corriendo y mi cuerpo rompe la señalización de llegada.

Radu y el insólito experimento

La carta decía así: estas líneas,Ana, son solo para ti y te serán entregadas poco después de que te deje. No te alarmes, intento explicarte lo que Ionescu pretende hacer conmigo después de morir. Estos últimos días he puesto un gran empeño en hablarte de él pero tú te has negado .Si tan sólo comprendieras las intenciones de Ionescu... Prométeme que, a partir de este punto, leerás detenidamente mi relato entero.
No me hace falta mencionar la situación en la que me llevó mi enfermedad. Aún lamento la irresponsabilidad de no haber acudido antes al médico. El cáncer es uno de los pocos males que no pueden curar los fármacos. Sin embargo, queda la cirugía que extirpa el cáncer a condición de que no se haya extendido demasiado. Pero en mi caso, demasiado avanzado, la invasión del páncreas acabó con mis expectativas de sobrevivir.
Estaba yo, en el hospital, con esperanzas de vida entre 1 o 5 meses, hasta que aparece Ionescu. Ocurrió hace 4 semanas antes de tu hora de visita. Estaba muy contento. ¡Radu! Eres justo la persona que estaba buscando.
Es cierto que Ionescu y yo nos entendimos muy bien. El es un mágnifico neurocirujano.
- “Dentro de unas semanas estarás muerto, ¿cierto?”
Era una pregunta ruda y demasiado directa.Creí razonable evitar ese tema
-“Todo se puede evitar mi querido Radu”- dijo entonces.
-“¿Qué quieres decir?” - pregunté nervioso.
-“ Quiero decir que estoy trabajando en un experimento y a ti podría aportarte grandes beneficios incluso después de muerto.”
-“No te entiendo ”
-Escucha atentamente, te tengo preparada una propuesta bastante interesante. Hace tiempo contemplé un corto donde se mostraba que el cerebro puede seguir con sus actividades siempre que reciba sangre suficientemente oxigenada. Quiero probarlo en un humano. ¿Qué te parece?
- Es una idea repugnante.
-Radu,piensa en tu cerebro. Está en perfectas condiciones.Almacena una vida de estudio. Te ha costado años convertirlo en lo que es para que ahora se vea obligado a morir con el resto del cuerpo.
-¿De qué podría servir mantener vivo mi cerebro si prescindo de los sentidos?
-Creo que podría proporcionarte un cierto grado de visión. Ahora cabe decir que, mientras estás vivo, no te tocaré ni un pelo.
-No quiero oír más.
-Espera, aún no has oído mi manera de proceder.
No me dejó protestar.
-Lo primero que haría sería asegurar el aporte de sangre con la ayuda de un corazón artificial. Una vez que el corazón para de bombear, los tejidos cerebrales mueren con gran rapidez. Luego localizaría los conductos por los que discurre la sangre hacía el cerebro. El cerebro recibe sangre de las arterías carótidas y esta es evacuada por dos venas: las venas yugulares.
-¿A continuación qué harías?
-Hincaría en cada una de ellas una aguja hueca, estas, a su vez, las conectaría al corazón mecánico mediante tubos. Lo pongo en marcha y tu cerebro tendría restablecida la circulación sanguínea.
Continue inmóvil.
El siguiente problema estaría en retirar el cadáver de tu cabeza. El cráneo también lo desprendería con una sierra. Este cuenta con tres capas independientes a su alrededor: la duramadre, la aracnoides, y la piamadre. Entre esas membranas se fábrica el líquido cerebroespinal, yo las dejaría intactas. El paso que sigue a continuación es el más complejo: descortezarte el cráneo y retirar los laterales del cerebro. Ahora queda unido por la columna vertebral y debo seccionar justo por primera vértebra cervical. Asimismo tendré preparada una cubeta llena de formol. Trasladaría todo a la cubeta: cerebro y arterías y venas y, en cuestión de segundos, activaría el corazón mecánico.
-Por supuesto. Por cierto, podría conseguirte un ojo dejando intacto un nervio óptico. He construído una especie de funda que sustituye la cuenca del ojo, esta y el globo ocular flotarán sobre la superficie del formol. Desde ahí, estarás observando el mundo desde tu cubeta.
-Una úlima pregunta. ¿Cuánto tiempo podrás mantenerlo vivo?
-¿El cerebro? Quien sabe... Las condiciones serían ideales, temperatura, presión... Calculo que podría vivir casi doscientos años. Mañana pasaré a verte.
Y así es como se marchó,dejándome en un estado turbador.
No estaba seguro, quería retroceder. Había algo muy repulsivo en que yo, accediera voluntariamente a verme reducido a un cerebro en un poco de agua. ¿Y si esa experiencia era realmente insufrible y dolorosa? Ya no podría ni siquiera echar a correr o gritar...
Me pasé largo rato pensando en aquello. De pronto se me ocurrió que,al igual que los que han sufrido una amputación de piernas experimentan la ilusión de que aún la tienen, podría suceder algo parecido respecto a mi cuerpo y cerebro. Seguir sintiendo calambres en la pierna, o un dolor de muelas muy atroz...
Aún así, al avanzar el día, cambíé de actitud y consideré verdaderamente la propuesta de Ionescu.

Relato de una maratón

Me llamo Vermiculus i soy un glóbulo rojo hematíes. Nací hace dos horas en la médula ósea, con unos cientos de miles de hermanos míos y voy a participar en la maratón del cuerpo humano que consiste en recorrer por todo el planeta humano pero sin salir de unas carreteras llamadas vasos sanguíneos. La carrera consta de 96.560 km i solo podremos descansar en unos países llamados aurículas i ventrículos en un continente llamado corazón. Será indispensable descansar porque además, llevaremos encima oxigeno y otras substancias metabólicas hacia las células de los países del cuerpo.
El día de salida era mañana y todos estábamos descansando en la médula ósea esperando el disparo de salida.
Día dos de mi vida y nos disponíamos todos a salir en el corazón, concretamente en el ventrículo derecho. La salida consistía en esperar al chorro de la sangre que venía de la aurícula derecha y aprovechar la fuerza muscular de la aurícula para salir y recorrer los primeros metros hacia el primer país llamado los pulmones para descargar nuestra primera dosis de oxigeno.
Así fue, y en seguida volvíamos a ser al corazón concretamente en la aurícula izquierda y tenia un breve momento para descansar físicamente y mentalmente por el gran en la gran casa llamada corazón.
En seguida bajaríamos a el ventrículo izquierdo para conectar con la arteria aorta y dirigirnos hacia órganos como el estómago, el riñón o el hígado. Con todo eso ya pasaban 50 días desde mi nacimiento y continuaba con el reto de la maratón.

Día cincuenta y uno de mi vida y estoy llegando a un país llamado cuádriceps y tenia que descargar un poco de oxigeno en este país para que tenga energía.
En mi día 75, al fin llego a los pies, el país situado a mayor latitud respecto al cerebro y ya somos menos al grupo delantero.
Me encuentro subiendo por unas carreteras llamadas venas en mi día 100 de vida y me acerco a mi meta, ya debo llevar 80.000 km y solo somos diez glóbulos rojos en el grupo delantero. Me estoy quedando sin fuerza.
En el día 110 de mi vida ya veo la pancarta de los 95.000 km y quedamos cinco al grupo delantero y ya no me quedan fuerzas.
Ese fue mi diario que hice hablando a partir de mi día cincuenta de vida y ahora os voy a contar lo que me pasó al final.
Solo me quedaban 300 metros después de haber recorrido todo el mundo humano, después de haber atravesado continentes como el tronco o la pierna, después de haber atravesado países como el bíceps o el pulmón, me caí. Iba yo por delante y tenía un grupo detrás que me perseguía de unos 1000 glóbulos. Yo estaba en el suelo y vi como me iban a atropellar y de repente me veo ganador en la línea de meta y todo el mundo aplaudía. Lo que me pasó, fue que me empujaron por la velocidad del “sprint” hasta llegar a la meta y pude ganar la carrera de mi vida, nunca mejor dicho porque iba a morir en seguida.

Semana Santa al Caribe

Cuando llegué a casa estaba muy contento, ya que por fin llegaba Semana Santa. Esta no sería una Semana Santa como las demás sino que por fin había conseguido lo que quería, ir al Caribe. Esto era un sueño para mí, llevaba muchos años pidiéndoselo a mis padres y al final por fin lo había conseguido.
El sábado nos levantamos temprano para coger el vuelo, era un vuelo muy largo y por eso lo cogimos muy temprano. Cuando llegué al avión me pedí el asiento de ventanilla para observar las nubes, como siempre hacía cuando iba en avión. Normalmente los vuelos que cogía eran de dos horas y me pasaba el rato escuchando música pero éste al ser tan largo me dormí.
Cuando llegué al Caribe hacia un sol espléndido. Yo no había visto nada igual, todo era muy bonito y tranquilo era impresionante. Cuando llegué al hotel lo primero que hice fue preguntar a mis padres que haríamos ese día, como ya era tarde nos fuimos a dar un paseo por la playa; yo me bañe ya que el agua estaba muy caliente. Por la noche cenamos muy bien y nos fuimos a un bar de esos tan bonitos que hay por allí.
La mañana siguiente fuimos al mar y ahí nos esperaban motos de agua. Yo subí a una con mi padre, mi madre y mi hermana en otra, nos dijeron de hacer una carrera y las ganamos. Luego hicimos un poco de submarinismo ya que había muchos peces de colores y muchos corales. El resto del día lo pasamos en la playa jugando. Al llegar la noche nos prepararon los del hotel una actividad nocturna con el resto de turistas, consistía en encontrar un objeto escondido por el patio del hotel, el que perdiese se tenía que bañar en la playa con la ropa puesta. Nuestro grupo perdió y nos tuvimos que bañar, pero sinceramente yo prefería bañarme que quedarme mirando a los otros. Después nos fuimos a dormir.
Al día siguiente nos bañamos con delfines. Fue muy divertido y bonito, podíamos jugar con los delfines, tocarlos y si les tirabas comida al aire saltaban y la cogían. Después de eso nos fuimos a una isla muy pequeña en barco y allí nos enseñaron a hacer surf ya que había muchas olas. El camino de vuelta lo hicimos con unos esquís acuáticos los cuales eran empujados por el barco. Al final el que conducía nos gastó una broma y empezó a ir muy rápido y terminamos todos en el agua. Cuando llegamos al hotel cenamos y nos fuimos a dormir.
Cuando me desperté me di cuenta de que era el último día, eso no me gustaba ya que me lo estaba pasando de maravilla en aquel viaje. Por la mañana nos fuimos al mar a nadar y entonces fue cuando mis vacaciones pasaron a ser las peores de mi vida ya que cuando estaba nadando vi una aleta de tiburón acercarse a mí, de pronto note una mordedura muy fuerte en mi pierna, después vi al tiburón irse y eso fue lo último que vi antes de entrar en coma.
Lo que os voy a contar a continuación me lo contaron mis padres ya que yo estaba en el hospital en coma. Se ve que los hospitales públicos estaban llenos y no podían atenderme, finalmente mis padres encontraron a un médico muy bueno pero que cobraba mucho, nosotros no teníamos dinero en efectivo y él solo lo aceptaba así, pero al ver mi estado y al ver que me estaba muriendo me atendió, lo primero que hizo fue amputarme la pierna para evitar que me desangrara. Al cabo de unos días yo desperté del coma y al ver que no tenía pierna me cogió una depresión, pero el médico me conto que era muy afortunado ya que últimamente mucha gente moría a causa de mordeduras de tiburón. Ese aumento de muertes causadas por tiburones estaba causado por el calentamiento global ya que al igual que los humanos a los tiburones les gusta el agua caliente y como en los últimos años la temperatura del mar ha aumentado, los tiburones se acercan más a las costas donde hay bañistas. Este aumento de muertes también está causada por el niño, un fenómeno climático cíclico relacionado con el calentamiento de las corrientes marinas que se originan en el Océano Pacífico. Yo al sentir eso me animé viendo lo afortunado que era, pues a pesar de que había perdido la pierna seguía vivo.

sin dejar rastro

Sin dejar rastro

Son las doce de la noche y seguía estudiando para el control de astronomía de mañana. Estoy agotada y esta explicación sigue sin quedarme clara:
“Una supernova es una estrella que estalla y lanza a todo su alrededor la mayor parte de su masa. Después de esta explosión se pueden producir dos casos: o la estrella se destruye por completo, o bien permanece su núcleo central, dando vida a un objeto muy grande como una estrella de neutrones o un Agujero Negro.”
Volví a mirar el reloj eran las doce y un minuto. Le dije a Dani que hoy no podíamos quedar porque tenia que estudiar. Dani es mi novio de hace dos años, creo que podría ir un rato a su casa, ya que estoy cansada de tanto estudiar.
Cojo las llaves y en menos de diez minutos me planto delante de su casa. Llamo a la puerta y veo que tarda en contestar así que cojo las llaves que me dio y entro.
Está todo oscuro, no veo nada pero sigo avanzando a oscuras intentado no golpear a nada. Quizá no está. No lo se, grito su nombre y nada, lo llamo al móvil y de nuevo nada, ahora empiezo a preocuparme, subo hasta su cuarto y veo que la puerta esta entre abierta, entro y me quedo atónita, esta besando a otra chica.
Creo que eché un grito y me fui lo mas rápido posible, no quería escuchar lo que me quería decir, ahora no. Pero antes de volver a pensarlo ya estaba en mi casa. Todo paso muy deprisa. Se que el me dijo que no era lo que parecía, ¿Cómo que no era lo que parecía? ¿Que parecía entonces? Mi viaje de vuela a casa me lo pasé en silencio sin decir nada solo pensando. No estaba llorando, solo estaba procesando todo lo que había pasado. ¿Cómo podía haberme hecho esto? ¿Hice algo mal? ¿No supe ser una buena novia? ¿O es él que es un cretino? No lo se, la cabeza me duele de tanto darle vueltas al asunto. Al llegar a casa estoy destrozada, empiezo a llorar, no puedo parar. Son lágrimas de rabia y de mucho dolor. No debería estar llorando por él. No se merece mis lágrimas ni mi tiempo. Ya no era mi corazón el que me decidía que llorara, no, mi corazón al entrar en su cuarto estalló en mil pedazos sin dejar rastro.
Entonces lo entendí y vi que mis apuntes estaban abiertos, me puse a repasarlos. Al igual que una estrella, mi corazón había explotado del todo dejándome sin nada mas que un espacio vacío en el pecho, como una supernova.
Seguí leyendo y al final de mis apuntes ponía:
“Se cree que cada galaxia se produce, aproximadamente, una supernova cada seis siglos.”
Supongo que esta supernova llegó antes de lo previsto.

Smallville

Voy a contar la historia de un pueblo el cual cayó bajo una maldición la cual hacía que cuando los habitantes llegaban a cierta edad adquirían poderes extraños tales como el del tío Earl el cual era capaz de escupir fuego por la boca ,pero lo interesante es que cada persona tenía poderes diferentes pero parecidos a los de sus familiares.

Esto se debe a que un día un señor del gobierno con traje negro y camisa blanca llego y vertió en el pozo de dónde bebía todo el pueblo un líquido el cual impregnó todo el agua y el cual bebieron todos los habitantes, esto trajo esta serie de cambios en el material genético de los habitantes.

Por lo visto este era un experimento del gobierno ultrasecreto y ajeno a la civilización .Desde aquel día todas las personas fueron cambiando y desarrollando sus poderes a medida que pasaba el tiempo. Hasta un mes después que fue cuando no quedó nadie sin que su ADN mutara desarrollando algún tipo de poder especial. Los poderes eran diferentes y iban desde poder ser invisible a súper velocidad otros como la prima Clarice que tenía poderes tirando a mediocres el suyo era el poder incrementar el volumen de alguna parte de su cuerpo mediante estirar y contraer los músculos los cuales eran más elásticos debido a la mutación.

Un día 4 meses después de al despertarme comencé a notar algo raro y empecé a enfermar algo raro dado que no era muy propenso a enfermar dado que el médico del pueblo decía que era de metabolismo fuerte. Pero yo no era el único enfermo del pueblo todos los niños y adolescentes de este sufrían fiebre y vomitos esto era algo que sucedía a raíz de los actos secundarios de los cambios de la genética repentinos . Pero se supone que yo no tenía poder lo cual me chocó bastante a la hora de enterarme de lo que pasaba, entonces dos días después me recuperé cosa que los demás no habían conseguido bajé a la cocina y comencé a escuchar a mi madre hablar sobre lo malas que eran las judías que había comprado y le dije que comprara otras. De repente se giró y me dijo que porque había dicho esto , le dije que era por las judías ella dijo que no dijo nada de las judías en voz alta. En ese momento me documenta que ese podría ser mi pode la Telepatía, a partir de ese momento comencé a escuchar lo que la gente pensaba lo cual a veces era muy divertido.

Dos semanas después llegaron los del gobierno con un pequeño comboy el cual estaba comandado por un general del ejército el cual cuando bajó del camión con sus 30 soldados dijo las siguientes palabras: " dado que el último ciudadano que quedaba sin mutación aparente a conseguido desarrollar una de aquí a un mes se celebrará un torneo de lucha que funcionará de la siguiente manera : combates individuales de tres minutos el cual en caso de empate se hará una muerte súbita la cual constará de un minuto. El concursante será descalificado cuando pierda el conocimiento, se encuentre en estado grave o se retire". También explicó más normas pero eran un rollo, al escuchar esto me alegré bastante dado que creía que podría ganar con mi habilidad pero otros también pensaban lo mismo así que todos comenzaron a entrenar duro.

Cuando llegó el día del torneo yo estaba muy nervioso dado que después de estar entrenando un mes me eliminarán en la primera ronda sería un poco patético pero como yo esperaba conseguí llegar a la fina, casi sin sudar . Para el último y más difícil combate me tocó contra el que yo diría que era el más fuerte de todos que era Víctor Crul quien antes de las mutaciones era ya un portento físico antes de todo esto de las mutaciones pero a parte ahora poseía convertir su cuerpo o partes de su cuerpo en acero cosa que hizo que yo combatiera a esquivar golpes y cuando él se cansara de mover su enorme cuerpo aprovechar el hueco que había durante 10 segundos en los cuales tenía que recuperar y volvía a su forma original que era cuando le podía atacar conseguí herirle bastante antes de que se recuperara pero al fijarme tanto en el ataque se me olvido contar los segundos y me agarró, me dió varios golpes muy fuertes los cuales no sé cómo aguanté pero una vez me dejó en el suelo para saltarme con sus 2 toneladas de acero me escabullí y sonó la campana que determinó el final del combate . Desgraciadamente por puntuación ganó él pero yo estaba satisfecho con el trabajo. Estas son las cosas que pasan en Smallville

Somnia 1614

Era una oscuridad total, todo era negro y en ese instante apareció un punto blanco. Tocarlo no servía de nada, estaba demasiado lejos, intentó llegar a él y entonces paró al instante. Miró hacía el punto blanco y de repente una luz se acercó cada vez más rápido, más potente, a punto de cegarlo.
No veía nada, sus ojos estaban adaptándose lentamente, y entonces pudo apreciar dónde se encontraba. En una especie de playa, a la luz de las estrellas de un cielo sin sol ni luna, con un mar de color púrpura y sobre una arena blanquecina. En eso momento unos seres se acercaban desde la lejanía hacía él. Cuando llegaron pudo verlos mejor, eran mujeres, mujeres de finos y delicados rostros. Una se le acercó y le susurró:
-Descansa, cierra los ojos. Pronto todo irá bien…
Tras acabar la frase el hombre empezó a cerrar los ojos, quedándole como último recuerdo la sonrisa de aquella joven mujer de cabellos color morado.

De nuevo abrió los ojos, se encontraba en una especie de diván acolchado con almohadas, miró a su alrededor y vio una mesa llena de comida y bebida. Se acercó a la mesa, el olor le invadía las fosas nasales, parecía ser delicioso, pero dudo si comerlo o no. Entonces entró una mujer, la misma que le había hablado antes, la de cabellos morados. Su cabello era del mismo color que sus ojos y su holgada túnica, y su piel era pálida como el puro blanco. El hombre intento articular palabra, pero al parecer no le salían las palabras de la boca. La mujer le sonrió y le ofreció con un gesto a que comiese y bebiese, a lo que el hombre aceptó sin duda alguna. Una vez hubo saciado su ansia la mujer volvió a parecer, cómo si supiese cada sensación que el hombre sentía. La mujer le volvió a sonreír y le dijo:
-Ven, dame la mano. Te mostraré el lugar, tenemos una sorpresa para ti.
El hombre le asintió mientras se ponía de pie y agarraba su mano extendida, tenía una piel suave y delicada, la miró a los ojos y le sonrió, y cuando volvió a intentar a hablar de nuevo fue en vano, no salieron palabras de su boca.
Salieron de la sala y caminaron por un pasillo, en un lado había un gran ventanal por el que podías ver el cielo y al otro lado se veían puertas a un jardín donde otras mujeres charlaban y reían. El hombre sonrió y siguió a la mujer por donde ella iba sin soltarle la mano.
Al final del pasillo se hallaba una gran puerta de mármol, en cuanto la mujer del cabello morado llegó a la entrada con el hombre, todas y cada una de las mujeres que había visto el hombre durante el trayecto se acercaron. Se quedaron quietas contemplándolos con cierta distancia, algunas susurraban entre ellas y otras simplemente tenían muestras de nerviosismo en el rostro. ¿Por qué?
-Sígueme -le ordenó la mujer, y el hombre no se negó.
Entraron en esa sala oscura iluminada por colores cálido que iban cambiando. La mujer llevó al hombre al fondo de la sala, y lo dejó sentado en un trono hecho con cristal de brillantes reflejos. El hombre se sentó y contempló a su alrededor.
Las mujeres que antes estaban observándole en la entrada fueron entrando y poniéndose una al lado de otra alrededor de la sala. Todas miraban al centro, donde la mujer cabellos morados estaba quieta, mirando al hombre a los ojos, seria y decidida. Cuando hubo entrado la última de todas, la puerta se cerró, escuchándose un crujido. Todas se quedaron quietas y miraron al centro, la mujer de morado indicó con gestos y sonrisas al hombre que se acercase a ella. Él se acercó, pero ya no intento decir nada, no podía.
Las cortinas que hasta ahora parecían inexistentes se abrieron, dejando ver un mar de cadáveres, y una especie de nave levemente destruida, en la que se podía leer “Somnia 1614”. El hombre se alarmó, tembló del horror y miró con los ojos empezándose a llenar de lágrimas a la mujer de cabello morado.
La mujer sonrió, poco a poco su rostro cambiaba, cada vez era más anormal, más… Extraterrestre. Entonces el hombre recordó todo. Él había sido pasajero del primer vuelo espacial, un crucero por el espacio, él y su familia. El hombre miró el dedo en el que lucía un anillo, y giró la mirada a fuera, a los cuerpos mordidos por mujeres. Lloró por su familia.
-Eres el último… Primero tus palabras, te dejemos callado -el hombre tocó su cuello, quedaba una notable cicatriz en él-, ahora tú.
Se abalanzó, y fue quién dio el primer mordisco.

¿Podemos estar seguros si salimos de aquí?

TAN SÓLO SEIS AÑOS

Solo era un niño con mucha ilusión que quería de mayor quería astronauta. La gente me solía decir ‘Con seis años, no iba a cumplir nada en esta vida’. Yo tenía claro lo que quería ser. Después de haber estado años aguantando lo que la gente me decía, llegó el día en que ya no puedo aguantar más y revente. Un hombre se me acercó y me pregunto mi edad.
-Diez años
-¿Qué te pasa?- me preguntó
-Quiero ser astronauta y llevo muchos años aguantando que la gente me diga que no lo voy a conseguir. ¡Estoy cansado!... –le dije, cuando me di cuenta que tenía una grabadora en la mano me calle y me fui.
Faltaban pocos meses para cumplir mis once años, entre a Facebook y mire las publicaciones, vi grabación y un comentario que ponía NIÑATO. Me pare a escucharlo, en ese momento mi cabeza reacciono de una forma en la que yo no era.
‘Me llamo Alexander y tengo casi once años, llevo desde los seis años que quiero cumplir mi sueño y lo cumpliré. Con seis años como me decíais ya se lo que quiero ser. ¿Es algo malo saber lo que uno quiere ser? A mí me parece que no. Ser astronauta es lo que muy poca gente puede llegar a ser, ya que pensamos que no sirve de nada y te pasas meses sin ver a la gente cuando vas al espacio. En muchos trabajos hay gente que se pasa meses y meses sin poder ver a su familia, el problema es que como soy un niño sin estudios aun pensáis no llegare a nada.’
Después de haber conseguido mi graduación y al ver que mis estudios de la eso me habían ido tan bien, me fui para el bachillerato científico. Recuerdo el primer día que entre por la puerta de mi nuevo colegio, Santiago Morera, como si fuera hoy mismo. Entre muy ilusionado y con muchas ganas de empezar a aprender cosas nuevas. Al empezar a dar la clase no entendía casi nada, pero a medida que iba pasando el tiempo ya lo entendía.
El día de mi cumpleaños, cumplía ya mis dieciocho años, era el día de mi graduación que acababa el bachillerato. Yo quería seguir siendo astronauta, y seguí mi carrera. Yo seguí mis estudios y me iba todo muy bien. Eche un curriculum y me llamaron cuando de repente me dicen:
-Te llamamos de EFSA ¿Eres Alexander?
-Sí, soy yo.
- Nos gustaría que vinieras el día diez de enero para hacerte una entrevista y también unas pruebas a Barcelona.- me dijo.
-Vale, ningún problema. Allí estaré, gracias por llamar.- Dije con mucha educación y agradecimientos.
Ese diez de enero cuando me levante a las diez, me duche y me fui de camino a Barcelona para hacer la entrevista. Una vez cuando llegue:
-Hola soy Alexander y vengo a hacer una entrevista.
-Sí, sí. Siéntese aquí que ahora le atendernos.- me dijo.
Cuándo acabe la entrevista, no me dio tiempo a salir por la puerta cuando me sonó el teléfono. Vi que era el número de EFSA y lo cogí. Me dijeron que si quería ir el día veinte de marzo al espacio para seguir investigando sobre mi carrera ya que les había gustado mucho como era y todo lo que sé, yo por supuesto que dije que sí.
Día tras día, momento a momento, todo el tiempo que iba pasando, yo cada vez estaba más y más contento. Iban pasando los días y yo cada día me preparaba más y más para irme al espacio. Se acercó el día para que nos íbamos al espacio, cuando sólo faltaba una semana para salir, nos pusimos a mirar el tiempo o si había algún meteorito. De repente fue cuándo mi jefe y yo nos pusimos a analizar el espacio y nos dimos cuenta de que sobre ese mismo día alrededor de la tierra pasaba un meteorito. Esperemos dos días más para haber que pasaba en la situación y sí, es cierto, el meteorito se iba va acercar a la tierra entre los días veinte y veintiuno. Me lleve una desilusión cuándo acabé de saber que no podía ir al espacio ya que corría un riesgo muy grande.
Acabé cumpliendo mi sueño de ser astronauta e ir al espacio. Desde que cumplí mi sueño me acordaba de toda esa gente que me decía que no iba a cumplir mi sueño y solo era un niñato caprichoso, eso me hizo ser cada vez más y más fuerte hasta llegar al punto que he llegado. Si a alguien le tengo que agradecer algo es a mis padres ya que han estado ahí en todo momento, y a todas esas personas que me decían que no iba a ser nada en este mundo.

Tercera Guerra Mundial

Año 2040. Tercera guerra mundial. Pero esta vez es diferente. No luchamos entre nosotros, luchamos todos juntos contra lo desconocido, los llamados Raptors; aliens llegados a la Tierra hace miles de años que habían sabido adaptarse para pasar desapercibidos, hasta el punto que ningún estado ni organización conocían su existencia. Muchos se preguntan por qué ahora, por qué no comenzaron la guerra hace miles de años. La respuesta es simple, los Raptors que se encontraban ya en la Tierra eran los exploradores, que se encargaban de asegurarse de que la Tierra fuera habitable. El verdadero ejército llegó hace un año después de años viajando.
Pero ya basta de historia, ahora vamos con la situación actual.

Me llamo Peter, soy teniente general de la Marina Estadounidense y, además, desde hace 5 meses trabajo en un proyecto en el que colaboran las mayores potencias mundiales con el fin de acabar con los Raptors y su imparable ejército que ya ha acabado con toda Asia del Este y se dirige hacía Arabia Saudí para acabar con uno de los mayores productores de Petróleo, nuestro principal combustible que se encarga de poner en marcha todos nuestros vehículos militares, por ello es imprescindible pararlos. Ahí es donde entra mi proyecto, que a través de la manipulación genética pretende disminuir el poderío físico que tienen los Raptors sobre nosotros y así poderles vencer.

Hace tres meses encontramos una manera de conseguir los súper guerreros, que acompañados de nuestra tecnología, podrían vencer a los Raptors. La idea era conseguir la parte del ADN que hacía a algunos animales especiales e introducirlo en el ser humano. Las últimas semanas hemos llevado a cabo una infinidad de experimentos a humanos sin haberlo probado en ratas u otro tipo de animales por falta de tiempo. Todas las personas con las que se ha experimentado han muerto. Seguimos desesperadamente intentando dar con la solución al rechazo que da el cuerpo a estas nuevas porciones de ADN.

Después de semanas de fracaso, hemos decido intentar capturar a un Raptor para poder estudiarlos y dar con una solución.

Una semana después llega el Raptor, capturado por los Militares en Turquía, a un paso de Saudí Arabia. Lo que demuestra que nos quedamos sin tiempo. Empezamos inmediatamente con el estudio del individuo. Mide unas dos metros y medio, tiene un color azulado y por raro que parezca comparte un gran cantidad de características con el ser humano: órganos, huesos...
Dos días después me llaman porque al parecer uno de los investigadores ha encontrado algo sorprendente. Ellos han conseguido lo que nosotros no, modificarse genéticamente para poder mejorar sus características. Esto puede ser la gran clave ya que los investigadores dicen que creen que pueden aprender cómo el método con el cual han conseguido dichas modificaciones pero necesitan tiempo, algo que no tenemos.

Un mes después nos enteramos que Arabia Saudí ha caído y seguramente dentro de poco Europa también. Ahora lo que nos queda es conseguir los súper guerreros antes que crucen el Atlántico.

Después de meses de investigación conseguimos averiguar cómo lo habían hecho. Tras un par de pruebas comprobando que funciona rápidamente, preparamos un programa de reclutamiento donde buscamos a los mejores de los que quedamos. Luego empezaron las modificaciones genéticas en los seleccionados. Aún así junto a ello íbamos a preparar un ejército a la última en tecnología para apoyarlos. También empezamos a preparar armas especialmente diseñadas para los súper guerreros.

Llego el día, los Raptors estaban a horas de las costas de Florida. Nuestro ejército se prepara para la gran batalla que decidiría el destino de la humanidad. De repente los Raptors llegan y comienzan a atacar. Al principio parece estar igualado. Después muestro ejército comienza a mermar en sus defensas ganándoles cada vez más espacio. Finalmente les derrotamos.

Este es el comienzo de un nuevo mundo. Después de más de un año y medio de batallas y sufrimiento hemos conseguido derrotar a los que casi nos extinguieron. Pero esta vez vamos a comenzar de una nueva manera, respetando nuestro mundo, ya que en este tiempo nos hemos dado cuenta lo que tenemos. Además los lazos entre las potencial mundiales, aún en pie, se han estrechado. Soy Peter y este es el comienzo del nuevo mundo que nos espera.

Transgénicos vs inteligencia

Me despierto, lo único que veo a mi alrededor son escombros, como si hubieran pasado por ahí millones de elefantes con la única intención de destrozar nuestra bonita ciudad. ¡Oh no, Esa odiosa melodía otra vez no! Ya creo haberla escuchado antes, esas odiosas notas que no dejan espacio en mi mente pipiripiripi.... ¡Dios mío! Tan solo ha sido otra de esas repetitivas pesadillas que no dejo de tener últimamente. Me doy media vuelta y apago el despertador, otra mañana más a las 7 de la mañana, debería haberme despertado hace por lo menos media hora, pero aquí estoy con ninguna gana de la misma rutina, o ruina como prefiero yo llamarlo, de siempre. No me gusta nada mi trabajo, de hecho he planteado en dimitir varias veces pero al final siempre reaccionó y actuó con madurez pensando en que es la única forma de la que puedo conseguir el dinero suficiente para subsistir porque, ¿quién va a querer darle trabajo a una chica como yo, que no sigue el patrón establecido por esta sociedad, de ser alta rubia y delgada con unos ojos de color azul cielo y una tez blanca? Desde que se implantó esa normativa de alterar los genes para que todos los niños y niñas del mundo sean perfectamente agradables a la vista y mejorar sus habilidades, las cosas no han hecho más que empeorar, ya que las personas como yo, nacidas de manera natural, sin ningún tipo de alteración genética, nos hemos quedado aislados, tenemos menos oportunidades de trabajo, ya que para los trabajos físicos cogen a aquellas personas más fuertes y para los trabajos de cara al público a aquellas más guapas, pero bueno, es lo que toca.

Tras este pequeño lapsus, salgo de casa y voy de camino a buscar a mi compañero y mejor amigo, para ir juntos al curro. Pero cuando llegó a su portal y le llamo como siempre dos veces para que baje no baja. No debo preocuparme, tal vez ha tenido un apretón de última hora, espero cinco minutos y vuelvo a llamar. Nada. Me estoy empezando a preocupar, así que opto por coger la llave escondida en su buzón y subir a ver qué pasa. ¡No puede ser! Me lo encuentro tendido en la entrada de su casa con un fuerte golpe en la cabeza. Esto ha ido ya demasiado lejos, le tomó el pulso y menos mal, todavía está vivo. Lo meto en casa, ya que ir al hospital no es una buena opción porque los más débiles no se merecen ser atendidos médicamente ya que es un malgasto de medicamentos y de tiempo porque según las autoridades, tienen menos esperanzas de vida y un mayor porcentaje de caer otra vez enfermos.

Cuando recobra el conocimiento me cuenta lo que ha pasado, otra vez esos malditos vecinos que se creen que por ser artificiales y más fuertes tienen más derechos que los demás... Esta vez han ido demasiado lejos, esto no puede quedar así. Por desgracia, es demasiado tarde para ir al trabajo, pero no pasa nada, mañana lo explicamos todo y será olvidado.

Volviendo al tema, Pedro, así llamado mi amigo, se está recuperando y no pierde su humor; "estas máquinas... Deberíamos apagarles el botón ya". En el momento que sus palabras salen de su boca, entran por mis oídos y llegan a mi cerebro, me surge una brillante idea. ¿Por qué no entramos a su casa y les cambiamos las pastillas que necesitan tomar para mantenerse? Así en frío no parece una muy buena idea, pero en el momento que les quitemos su medicación y le demostremos al mundo que la fuerza y la belleza no lo son todo, mi plan habrá sido completado.

Los siguientes días, nos las apañamos para hacer los trapicheos necesarios y poder darles su merecido, hasta que por fin, llega el día, ellos se piensan que están llenos de energía y vitalidad pero se equivocan, cogemos la cámara de vídeo, y les colocamos una gran piedra en la puerta de su casa, y como son tan chulillos intentan levantarla, pero qué pena, al no estar tan en forma, no pueden y su reputación queda hundida al estar todo grabado en vídeo, que como no, va a ser televisado y al final el mundo se dará cuenta de que los transgénicos no son más que una farsa. Y es que más vale maña que fuerza.

truenos

Brenda miró por la ventanilla del coche con el ceño fruncido, la lluvia empezó a caer con una furia torrencial. Había estado lloviendo todo el día, parecía que ya iba a parar, darle un respiro, pero claro, nada más llegar la lluvia volvió a hacerse presente.
Bufó maldiciendo por lo bajo. Se preguntaba como conseguiría llegar al hospital, estaba a solo a dos calles, pero dudaba siquiera poder dar un paso sin quedar calada hasta los huesos. Después de pensárselo corriendo del coche dando un portazo, sin protegerse de la lluvia. El agua se acumulaba en la cuneta y chapoteaba bajo sus pies ensuciando sus zapatos de agua y barro.
A los pocos minutos llego a las puertas del hospital jadeando. Tenía todo el cabello mojado y casi no podía ver nada por las gafas llenas de gotitas de lluvia.
Nunca había sido una mujer especialmente agraciada- por decirlo con palabras delicadas- tenia el pelo castaño oscuro seco, rizado y enmarañado. Sus ojos castaños parecían el doble de grandes a causa de unas gafas de cristales redondos en forma de culo de vaso, y sus rasgos eran asimétricos y desproporcionados, con una nariz demasiado grande y labios finos.
Nada más entrar paso por la recepción a saludar.
Renata tenía los ojos fijos en el ordenador y no reparo en su presencia.
-Buenas noches Renata- la saludo.
-¡Ah! Hola Brenda.- respondió levantando sus ojos del ordenador sonriéndole con animosidad.
-¿Tienes algo para mí?
-Espera un segundo- volvió a dirigir su mirada a su ordenador.
Brenda esperó tamborileando con los dedos.
El doctor Mark Donson se acercó con su el pelo grisáceo, entradas pronunciadas y un bigote recto. Era unos centímetros más altos, pero para ser un hombre era bajo.
-Necesito que encargues una radiografía urgente para el paciente Connor Blair- dijo Donson ignorando a Brenda.
-¿Es algo grave?- le pregunto Brenda.
Suspiro pesadamente, y le dio una mirada cansada con sus ojos hundidos con profundas bolsas.
-Eso suele implicar si digo que es urgente- respondió mordaz para volver a ignorarla.- Haz que me envíen las radiografías lo antes posible.
Dicho esto se dio la vuelta, Brenda lo siguió.
-¿Cómo esta el paciente?- lo sonsaco.
-Accidente de moto. Varios huesos rotos y posible traumatismo craneoencefálico.- recito sin mirarla ni una vez mientras seguía andando.
Siguieron andando en total silencio hasta que llegaron a una puerta.
Se giro de repente mirando a Brenda con ojos azules y fieros.
-Al otro lado de la puerta esta la familia del paciente- la informo analizándola con la mirada.- Si crees que me puedes ayudar a mí o a ella entra, si no te vayas.
Sin esperar su respuesta entro.
Brenda se tomo un momento para recuperarse de la sorpresa. Se recogió el cabello todavía húmedo, y lo siguió.
Donson se acercaba a una mujer que estaba sentada en una silla mientras se miraba las rodillas, y cuyos cabellos rubios le cubrían la mayor parte de la cara.
-¿Señora Blair?- pregunto Mark. La mujer levanto la cabeza y lo miro con sus grandes y expresivos ojos azules.
Brenda la miró con detenimiento, era atractiva con el pelo rubio por debajo de los hombros, aparentaba unos cuarenta y cinco años, e iba muy arreglada.
-¿Cómo esta mi hijo?- cuestiono la señora Blair, con su cara crispada de angustia.
Movía su pierna con nerviosismo.
Donson se aclaro la voz para hablar.
-En estos momentos estamos haciéndole diferentes radiografías para saber el alcance del accidente. Creemos que podría tener un traumatismo craneoencefálico grave.
A esas alturas la señora Blair emitía fuertes sollozos. Brenda sintió mucha pena por ella.
-Mama, ¿que pasa?- Brenda no se había fijado hasta esos momentos en la pequeña niña rubia sentada al lado de la mujer, que parecía estar apunto de echarse a llorar junto a su madre.- ¿Por qué estas llorando?
Su madre parecía haberse olvidado también de que estaba allí.
-Nada, cielo.- Intento sonreírle, pero la niña seguía preocupada.
-Si quiere puedo cuidarla, así puede ir a verlo- le sugirió Brenda.
La miro con suspicacia, no había reparado en ella. Dudo pero asintió.
-¿Vamos?- le sonrió para darle confianza. Dubitativa, la niña se le acercó. -¿Cómo te llamas?
-Avery- su voz sonaba muy tímida.
Brenda llevo a Avery a la sala de descanso.
Se oyó un trueno especialmente fuerte.
Avery soltó un gritito.
-¿Tienes miedo a los trueno?- le pregunto con ternura. Avery se quedo calla con las mejillas rojas.
-No tiene que tener miedo a los truenos- le sonrió.- ¿Ves esos rayos?- señalo por la ventana.- los truenos no son más que el cambio de temperatura que produce los rayos en la nubes.
-¿Qué?- bostezo.
-Da igual.- Avery se durmió en sus brazos. Brenda la siguió, soñó con un joven adolescente rubio consolando a su pequeña hermanita en una noche de tormenta.

Un día como otro cualquiera

El 10 de marzo era un día como otro cualquiera me levanté de la cama y prepare mi desayuno, mi hija y mi mujer ya no estaban en casa. Me vestí y cogí el coche.
Cuando llegue al campo me puse la bata y la mascar de gas cogí las bombonas y las prepare para la exterminación que daba comienzo en unas horas.
Aun que yo fuera el encargado de llevar la exterminación a cabo nunca me había parado a pensar que había dentro de las bombonas, era obvio que era un gas venenoso ¿pero cual y por que ese?
Al acabar mi jornada llegue a casa serian las 9 de la noche cuando recordé que mi vecino había trabajado en el mismo campo que yo durante mucho tiempo así que a lo mejor el podría saber de que tipo de gas se trataba.
Lame a su timbre, escuche unos pasos ligeros y un bastón, abrió la puerta y me dijo que entrara. Me senté en su sofá y me dispuse a preguntarle, el me contesto que se usaba monóxido de carbono (CO) también me explico que se usaba por que era un veneno rápido y no muy difícil de conseguí, también me dijo que se había causado mas de un accidente por culpa de que no se cerraran bien las válvulas y el gas escapara y que por eso la mascara es tan importante.
Después de esa charla volví a mi casa, le di las buenas noches a mi hija y me metí en cama, mi mujer me pregunto que había hecho durante todo este tiempo y yo le conté mi pequeña historia.
A la mañana siguiente me levante hice el desayuno y me fui a trabajar hoy no había ninguna exterminación así que me tocaba encargarme del cuidado de todo el materia coloque las bombonas de CO en su lugar con la mala suerte de que una se fisuró yo no me di cuenta hasta que me sentí sin respiración no pude hacer nada las mascaras de gas estaban demasiado lejos así que morí allí un día como otro cualquiera, morí igual que como había matado.

Un largo viaje

El muchacho del pelo rojo y la cara llena de pecas, con una camiseta roja sudada y unos pantalones azules como el agua del mar, alzo con mucho esfuerzo la botella de Coca-Cola, e inclinó la botella dejándonos caer como si fuese que estuviéramos en una cascada de un rio.
Yo y mi amigo, pasamos por la lengua y entramos en la boca y después en la faringe, estaba todo muy oscuro y no se veía nada en absoluto. Nosotros cogidos de la mano, durante unos instantes nos separamos y caímos por una pendiente muy larga, como si se tratara de un túnel sin final apenas. Llegamos al estomago y nos volvimos a reencontrar los dos, nos volvimos a agarrar muy fuerte para no volvernos a separar nunca más. De mientras veíamos a nuestros compañeros, conocidos… bajar a gran velocidad, que por la lejanía se veía una pequeña y extraña entrada muy estrecha. Entramos y de pronto nos empezamos a marear porque estábamos pasando por el intestino pequeño hasta llegar a la vejiga del muchacho. Estuvimos mucho por no decir una eternidad en aquel sitio, pero se debía reconocer que se estaba bien y caliento.
Al cabo de un par de horas, pareció que se había abierto una compuerta y nos precipitamos sin control hacia el exterior, llegando a un precioso rio de aguas cristalinas, donde había muchos peces, plantas y animales de otro tipo.
Mi amigo y yo estábamos alucinando por todos los paisajes, animales, plantas… que había en el exterior y en el interior del rio.
Recorrimos aquel mágico rio durante muchos y largos días, hasta llegar en un espacio gigantesco y muy diferente del rio en el que estuvimos. En ese espacio gigantesco había muchas especies de animales, también muchas otras especias de plantas. Al principio teníamos un poco de miedo pero al final nos acabo gustando.
De pronto hacia muchísima calor un calor sofocante que casi ni podíamos respirar, empezamos a ascender lentamente hacia el cielo grande y azul, nos dimos cuenta que cada vez que ascendíamos mas éramos mucho más pequeños de lo que éramos anteriormente. Cuando nos dimos cuenta ya éramos diminutos casi inexistentes, en ese instante pensábamos que íbamos a desaparecer para siempre, pero de repente paramos de disminuir de tamaño y nos situamos en una nube grande y blanca y giramos alrededor nuestro y vimos a nuestros compañeros de botella y familiares que habían pasado este viaje.
Caímos de la nube a gran velocidad y en ese momento vuelta a empezar.

Un mundo ciego

Aún recuerdo nuestra primera noche en aquel tejado con vistas al lago. Recuerdo cada palabra, cada suspiro. Recuerdo también tus ojos, brillantes, ansiosos por comprenderme. ¡Ah, como temblaba yo! Parecía una gota de lluvia a punto de caer al vacío. Oscilante, débil, desprotegida pero transparente. Subí allí dispuesto a desnudarme de todas mis mentiras.
Miramos el lago durante unos minutos. Sabía que estabas esperando a que hablara, pues en cuanto comencé, tus ojos se clavaron en los míos.
- ¿Nunca has pensado que pasaría si no tuviéramos estos cinco sentidos?
- Bueno, eso es como ser ciego, o sordo, o mudo, ¿no?
- No, no me refiero a eso. Me refiero a si tuviéramos otros sentidos completamente distintos a estos que tenemos ahora mismo.
- Creo que no llego a entenderte.
- Bien, vale, empezamos por otro lado entonces. ¿De qué color es aquel prado?
- Verde, bueno, lo sería si fuese de día.
- Vale, bien. Y tú sabes que es verde porque lo has visto muchas veces e identificas la imagen que crea tu cerebro con el color, pero ¿y un ciego? ¿Tú crees que un ciego podría saber qué es el verde?
- No sé, supongo que si ha nacido sin vista sería difícil.
- Bien, hagamos la prueba. Intenta imaginarte algún color que no exista.
- ¡Es imposible!
- Y sin embargo, deberían estar ahí, ¿no? Al fin y al cabo, el color es la imagen que crea nuestro celebro a partir de una onda electromagnética con una frecuencia determinada. El espectro no se acaba donde se acaban nuestros colores, sin embargo, no podemos ver más allá. Esto mismo le pasa a un ciego, solo que él sería incapaz de imaginar cualquier color. ¡La cantidad de cosas que se tiene que estar perdiendo!, ¿verdad? Los paisajes, los rostros, las películas, un buen cuadro… acerqué mi rostro al tuyo, para poder mirarte más de cerca. ¡Cuánto mundo que jamás podrán conocer!
- Cierto...
- Y ahora bien, ¿no crees que podríamos estar nosotros en la misma situación? Me explicaré: ¿Qué es el color? Distintas longitudes de ondas electromagnéticas que percibimos con las células de la retina. ¿Qué son los olores? Distintas partículas aromáticas desprendidas por sustancias volátiles que luego interpreta nuestro sistema olfativo. ¿Qué es el sonido? Nada más que vibraciones que se propagan por el aire. ¿Y por qué percibimos todo esto? Porque hemos evolucionado para tener estos sentidos. Nada más que por eso. Al fin y al cabo, el color, olor o sonido, no son más que unas cuantas propiedades físicas y químicas. Hay infinitas más. Por eso digo que estamos ciegos si entonces me hubiera estremecido nuestras narices se hubieran rozado. Lo afirmo ahora, y lo afirmaré siempre. Estamos todos ciegos, sordos, mudos. Porque hay un océano infinito de características que podríamos percibir si nuestros sentidos hubieran sido diferentes. Un océano infinito que no podemos llegar siquiera a imaginar.
Al acabar mi discurso, giraste la cabeza hacia el lago. Recuerdo que permanecimos así largos minutos, yo observando tu rostro, tú contemplando ensimismada el paisaje nocturno.
De pronto, me miraste con expresión aterrada y supe que habías comprendido.
- ¿Quieres decir que este mundo es así tan solo porque nosotros lo percibimos de esta forma? ¿Qué existen muchos mundos distintos a la vez que este, formados por las propiedades que nuestros sentidos no llegan a interpretar?
- Exactamente.
- Pero, ¿esto qué tiene que ver contigo?
- A partir de aquí tendrás que creerme. ¿Confías en mí?
- Si no lo hiciera, nunca hubiera subido a este tejado.
- De acuerdo. Entonces, imagínate que por una mutación genética hubieras nacido con otro sentido distinto. Digamos, por ejemplo, que no tuvieras tacto. Que tuvieras otra cosa totalmente distinta. Supongamos que pudieras percibir con tu piel la composición química de los materiales, pero no conocer su fórmula, simplemente poder percibirlo como una sensación.
- Pero, esto no es solo una suposición, ¿verdad?
- No, este es mi secreto. Cada vez que toco algo, la parte de mi piel que entra en contacto con esa sustancia se siente desplazada, como si estuviera en otro lugar en vez de pertenecer a mi cuerpo. Es algo difícil de explicar, como nadie lo ha experimentado antes, nunca se han creado las palabras para describirlo. Podría decirse que esa sensación equivale al color y la composición de ese material a la longitud de onda. Y ese desplazamiento puede ser agradable, molesto, y multitud de adjetivos más, que nunca han sido definidos. Es un mundo nuevo.
Otra vez mi rostro contra el tuyo.
- ¿Y qué se siente al besar?
- Que mis labios se transportan hasta un lago, como navegando
- Naveguemos juntos entonces.
Tan solo que esta vez no fue un lago, sino un océano eterno.

Un nuevo comienzo

Odio la rutina. Cada día hago lo mismo, me levanto a las cinco de la madrugada, me visto, voy a trabajar a la fábrica, luego llego cansadísimo a casa, ceno y para cuando me puedo ir a dormir ya es medianoche. Vivo en un gran bucle infinito que no acabará nunca y cuanto más tiempo pasa más cansado y mal me encuentro. Casi no tengo tiempo para mi família, hace más de cinco años que no paso la navidad junto a ellos y los hecho mucho de menos. Realmente nunca he tenido unas navidades típicas donde toda la família se junta, lo pasan bien, cantan villancicos, comen turrón, tienen una buena cena y al día siguiente cuando se levantan ven que tienen unos magníficos regalos bajo el árbol, decorado con unas preciosas luces de colores y brillantes bolas con los colores típicos. Al contrario, yo tengo que quedarme trabajando hasta las tantas y cuando por fin llego a casa todo el mundo ya se ha ido a su casa y mi mujer e hijos están durmiendo.

Acabo de recibir una gran notícia, por fin después de más de treinta años trabajando en la fábrica tendré mis primeras vacaciones de dos semanas, intentaré pasarlo lo mejor posible junto todos mis queridos pero desde hace un par de días que no me encuentro bien al salir de la fábrica, además, mis compañeros me dicen uno tras otro que estoy empezando a cambiar, pero no a cambiar emocionalmente como creía, sinó físicamente y no les entiendo, ¿como puede cambiar una persona físicamente de un día para otro?.
Cuando finalmente llego a casa, lo primero que pienso es ir a verme al espejo, y así lo hago aunque no me reconozco, no soy la misma persona que la que aparece en mi espejo. Ahora ya entiendo porqué me decían que estaba cambiando, parece que me han sacado de una serie de dibujos animados. Me lavo la cara para ver si es suciedad pero no, es como si estuviese incrustado en mi piel. No sé como decirlo pero esque estoy azul. Sí, azul, pero no azul como el cielo, estoy de un azul más chillón, más oscuro, ¿como ha podido pasar? ¿Desde cuando las personas pueden ser azules?. Voy corriendo a avisar a mi mujer y ella asustada me lleva rápidamente hacia urgencias. Allí me visita un médico, pero desgraciadamente no sabe que me puede estar pasando, es la primera vez que ve a una persona de color azul y por una parte no me extraño ya que no es lo más común pero por otra parte estoy más asustado, quizás no tiene solución y si así es no me quiero ni imaginar como sería mi vida.

Los dias pasan y pasan y cada vez estoy más azul. Me paso todos los dias de hospital en hospital, voy de médico en médico, me hacen todo tipo de pruebas y aún así ninguno no sabe que me pasa hasta que finalmente doy con un dermatólogo que por fin sabe porque estoy cambiando de color. Me dice que padezco de una extraña enfermedad llamada "argiria", una de las razones por la cual aparece es por demasiada exposición industrial y sí tiene solución, se puede tratar con una substáncia llamada hidroquinona, que reduce el número de gránulos de plata en la demis superior y alrededor de las glándulas sudoríparas de la piel, además de reducir el nombre de melanocitos.
Saber que puedo curarme es un gran alivio para mi família y para mí pero no creo que pueda permitirmelo, el tratamiento es carísimo y no tendría sentido ya que tengo que seguir trabajando en la fábrica para poder vivir bajo un techo.
No me queda otro remedio que acostumbrarme a ser azul y aprender a llevar ésta difícil situación. Sé que todo cambiará, la gente por la calle cuando me vea se me quedarán mirando extrañados y hablarán de mí con quien vayan acompañados, o se lo contarán a alguien por teléfono, pero pensándolo dos veces prefiero que unos extraños me miren mal a tener que sufrir todo esto yo solo. Suerte que tengo a mi lado a mi família que me apoya y me quiere pase lo que pase y, al fin y al cabo, para mí, eso es lo único que me importa.


Maria Ibáñez López

UN SUPERHÉROE GENÉTICO

Todo comienza a partir del milagro de la vida. El año pasado mis padres conocieron a un matrimonio, la mujer acababa de quedarse embarazada. Su marido, Sam, padecía fibrosis quística, y era uno de las pocas personas que habían sobrevivido más de veinte años a esta enfermedad, por tanto él era un milagro. Al cabo de cinco meses, Alicia tenía que someterse a unas pruebas del bebé, a causa de la enfermedad crónica de su marido, que era hereditaria. Ella se niega y decide que prefiere adivinarlo y experimentarlo en el parto, junto a Sam.

Este matrimonio, era una pareja de vida normal y de familia cristiana, esta era una de las razones de su respuesta ante las pruebas al futuro bebe, Josué. Sam tenía que llevar una vida muy sana y nutritiva a causa de su enfermedad, y esto hacía que Alicia alimentara bien al bebé.

Sam estaba al corriente de las investigaciones sobre su enfermedad, la fibrosis quística, pero no veía ningún avance viable, y esto le daba un poco de miedo ante el hijo que estaba esperando, ya que, su padre también padecía esta enfermedad y murió a los veintiún años. El ser él empresario, le permitía poder ahorrar y preparar un buen colchón de dinero por lo que pudiera pasarle a Josué, pero al ganar un sorteo comarcal de Nueva York, decidió donarlo a la fundación A.C.F.Q. que se dedicaba a aportar dinero a un grupo de investigadores de California que estaban logrando unos interesantes avances para la cura de esta enfermedad, aunque fracasaban en el último momento a causa de un desajuste en los últimos genomas, a los cuales les habían infiltrado esta vacuna.

Poco a poco se iba acercando el último mes de embarazo, y Alicia empezaba a sentir un cúmulo de dolores extraños en el cuerpo y cambios en sus hormonas, pero estos eran diferentes a los que normalmente ocurrían en los prepartos como la sensación de náuseas. Ella tenía dolores en las arterias, cambios de temperatura corporal, etc. Sam cada vez estaba más preocupado, ya que, pensaba que era su culpa, al no haber querido realizar las pruebas sobre cómo estaba el niño cuando los doctores lo sugirieron. Pero Alicia le consolaba diciendo que fuera como fuera Josué le iban a querer de igual modo, ya que, era su símbolo de amor.

Llegó el gran día, Alicia por la mañana rompió aguas, la tuvieron que llevar al Hospital, donde tuvo a su hijo Josué. Las enfermeras lo observaron atentamente y le comprobaron los primeros síntomas de un niño con fibrosis quística, probaron a frotar su piel, y luego chuparon cada una sus dedos, ¡se alegraron tanto de que no supieran a sal! Todos en la sala estaban eufóricos y afirmaron que todo lo que había ocurrido esa mañana era un milagro.

Cada mes le hacía pruebas a Josué, y a todos les extrañaba que este no tuviera indicios de ningún síntoma de la enfermedad hereditaria de su padre. Al cabo de tres años los médicos decidieron preguntar a Sam y Alicia si les dejarían hacerle un análisis, ya que, pensaban que algo tenía de especial ese niño genéticamente. Por tanto, al mes siguiente le practicaron el análisis, los doctores se dieron cuenta de que poseía una mutación genética distinta a los demás. Por esta rareza el médico solicitó a los padres si podría enviar esa muestra al grupo de investigadores de California que estudiaban la fibrosis quística, ellos aceptaron y se pusieron muy contentos, ya que, esto podría suponer un cambio en la vida de Sam.

Al cabo de unos cuatro meses los investigadores llamaron a Alicia y Sam, y les dijeron que su hijo tenía en su genética algo diferente que permitía permanecer sano siempre, a pesar de poseer mutaciones que a cualquier otra persona la matarían.

Cuando Josué ya tenía doce años, Sam murió a causa de la enfermedad y Alicia se quedó sola con Josué. Después de tanto tiempo en el trabajo recibió una llamada de la asociación A.C.F.Q, le dijeron que tenían una gran noticia para ella, pero que les gustaría hablarlo en persona. Quedaron en que acudirían a su casa a contarles la buena noticia. Resulta que Josué se podía considerar superhéroe genético, ya que, gracias a su análisis de sangre, y a las investigaciones de los científicos habían logrado encontrar un tratamiento para esta enfermedad. Y también gracias a Sam por sus generosas donaciones de dinero a la asociación. Por todo esto se le concedió a la familia Moltó un homenaje, y el placer de que Josué supiera que él no era el único en ser un superhéroe genético, sino que su nueva aventura sería encontrar a las doce personas más de todo el mundo que compartían su salvadora mutación.

Una caída misteriosa

Todo empezó cuando estábamos en una clase de física, empezábamos temario nuevo, la energía, el trabajo y el calor. El caso es que cayó un balón desde el piso de arriba, de forma vertical y nosotros, lo vimos por la ventana. Nuestro querido profesor de física aprovechó para introducirnos el temario con ese ejemplo. Empezó con la energía, la energía potencial. Nos dijo que un cuerpo de una masa determinada que caía desde una altura dependiendo de la gravedad tenía una energía potencial determinada. Nos escribió en la pizarra con un rotulador de color naranja la formula diciéndonos que la energía potencial era la masa del cuerpo u objeto multiplicada por la gravedad y la altura en la que se encontraba inicialmente. Entonces un alumno en el libro vio no sé qué de una energía mecánica y el profesor nos dijo que para saber la energía descubierta en el libro de física por nuestro querido compañero debíamos antes saber calcular la energía cinética. Nos contó la fórmula de esta diciéndonos que si multiplicabas un medio por la masa del cuerpo por su velocidad elevada al cuadrado lograrías encontrarla. Empezamos a hacer problemas para poner su famosa explicación, que procedía de la caída de un balón que nadie sabía ni cómo ni quien lo lanzó, en práctica. Una vez ya machacamos la unidad hicimos un examen por parejas para subir nota ya que el examen pasado de hidrostática lo suspendió la mayoría. Yo hice este examen con Sergi. Los dos habíamos suspendido con mala nota el examen anterior y el caso es que en este, no sabemos por qué, pero hemos sacado un siete y medio. Que contentos nos hemos puesto los doy hoy en clase cuando nuestro profesor nos ha dado la noticia. El caso es que el mismo profesor que me da clase de física es el que también me enseña tecnología. Aunque las dos materias sean de cálculos y semejantes no tienen nada que ver. En física no es necesario ser bueno con los números para aprobar, necesitas saber interpretar las cosas que te plantean. En cambio, en la tecnología, solo basta con aprenderte cuatro formulas y cuatro procedimientos para llegar siempre al mismo punto dependiendo del temario, ya sea calculo y análisis de circuitos eléctricos o llegar a construir el propio circuito eléctrico con puertas lógicas. Estoy más que contento con mi aprobado de física, ahora me estoy dando cuenta por donde van las cosas y estoy aprendiendo a utilizar mi capacidad mental de forma científica. Todo esto se le agradece a ese anónimo que lanzó ese misterioso balón por la ventana.

Una imagen duele más que todas las palabras juntas

Todo fue de repente, inesperado, en un abrir y cerrar de ojos. Ahora os contaré la historia que cambió mi vida.
Un día como cualquiera salí de casa un poco más temprano, para ser exactos veinte minutos, solo veinte, puede que esos veinte minutos me salvaron la vida. Como iba diciendo, al salir de casa pasé por una cafetería y me senté a tomar un café. Empecé a pensar en el día que me esperaba, el papeleo que tenía que ordenar en el trabajo y la hora en que saldría de trabajar. Al cabo de cinco minutos salí de la cafetería y puse rumbo a mi despacho, que está o mejor dicho, estaba en la duodécima planta de una de las torres gemelas. Como llegué temprano, decidí salir antes del trabajo y me dirigí al parque. Ese día hacían una exposición de ciencia y me fijé en el niño que iba con silla de ruedas, pensé como sería mi vida si yo estuviera en silla de ruedas, pero de seguida me lo quité de la cabeza. Volviendo para casa me acordé que me había dejado la autorización para que mi hija pudiera ir en aquella excursión. Hiendo hacia el despacho vi dos aviones que iban muy bajos y que se dirigían a las torres gemelas, en ese momento me paré en seco y me quedé bloqueada observando. Me vinieron un montón de preguntas en la cabeza, un montón de respuestas y ninguna lógica. Yo y toda la gente de mi alrededor estábamos quietos, sin hacer nada. Algunos lo gravaban, ya dirás tu porque. En el momento en que cerré los ojos para buscar alguna razón de los sucesos, pasó. Pasó aquello que nadie esperaba, abrí los ojos de inmediato y lo vi, lo vi con mis propios ojos. Me hacían daño los ojos de tanto fuego que había y me hacían daño las orejas de tanto ruido. La cabeza me empezó a dar vueltas. No lo podía creer, ¿qué estaba pasando? Volví a cerrar los ojos, y en cuánto los abrí ya no habían torres gemelas, no había nada. Nueva York había muerto de golpe. No sé porque pero empecé a correr, sin rumbo, corrí como nunca antes lo había hecho antes, hasta que mis piernas me dijeron basta. En ese momento de mi cuenta de lo sucedido, y fue cuándo cayo la primera lágrima de muchas, de demasiadas. No podía parar de llorar, estaba al suelo, tirada y me empezó a vibrar el móvil. Mi hija, mi única hija me estaba llamando y me volví a bloquear. Fui tonta al no tener fuerzas para coger-lo, hice sufrir a mi familia. Perdí la noción del tiempo pero recuerdo que pocos minutos de esa llamada me puse a correr hacia mi casa. Ésta vez corrí más deprisa, sabía que mi familia estaba sufriendo por mi, no sabían si yo estaba muerta, herida o viva. En realidad estaba las tres cosas, muerta y herida por dentro y viva por fuera. Creo que fue la vez en que el camino, rumbo a mi casa, se me fue más largo. Llegué, sin fuerzas, agotada, sin casi respiración, pero llegué. Al entrar vi a mi hija llorando mirando la tele y mi marido haciendo llamadas por teléfono, los dos se giraron hacia mi, corriendo vinieron y se tiraron encima. Me puse a llorar en medio de ese abrazo tan mágico. Cuándo me calmé un poco, les expliqué todo, cada uno de los detalles y contando eso me di cuenta que había sido una egoísta, había pensado en mi y solo en cómo me sentía yo. ¿Y mis compañeros? ¿Vivos? ¿Muertos? Y otra vez lloré. Pasé las veinte horas siguientes sentada en el sofá mirando el telenoticias. Todavía me costaba creerlo. El doce de septiembre salí de casa y fui hacia lo que quedaba de mi segundo hogar. Era impactante, no había nada. Pocas horas después supe que compañeros seguían vivos, y de mi planta, solo tres no habíamos muerto, y fue porque no estábamos dentro. Necesité días, psicólogos, tratamientos para recuperarme, pero nada funcionó. Nunca volví a ser la misma. Me destrozaba el corazón pasar por dos inmensos agujeros vacíos, dónde yo había pasado años casi viviendo en la duodécima planta. Me puse a pensar y recordé aquellos veinte minutos que me salvaron la vida, pero también pensé en aquel abrir y cerrar de ojos que me la cambió, para siempre.

Una vida dedicada a la ciencia

Hoy os contaré la historia de Fernando.

Terminó su carrera de Farmacia pero entonces supo, que después de tanto estudiar, vio que aquello no era lo suyo. Tuvo la gran suerte de empezar como aprendiz en la Fundación Puigvert, en el laboratorio y allí empezó su gran carrera profesional dedicado a la ciencia. Tuvo a un gran profesor y aprendió mucho. Era joven pero le gustaba trastear por el laboratorio con el microscopio.

Sus grandes amigos eran los microbios y las bacterias, los conocía, los identificaba, los estudiaba y los fotografiaba a través del microscopio. Aquello le dio tal experiencia que no solo resolvía casos clínicos sino que llego a descubrir un componente contra sus amigos los microbios de lo que ahora conocemos como el ‘Betadine’.

Fueron pasando los años, creció, dejo de ser un chaval a ser un científico muy reconocido en su campo, la microbiología de urología. Lo sabia todo del riñón y sus problemas. Se le abrieron las puertas de grandes laboratorios, que lo invitaban a hacer conferencias por todo el mundo, aunque su lugar favorito siempre fue México.

A sus 70 años, la Fundación Puigvert le invito a retirarse y Fernando, tuvo que aceptarlo. Decidió retirarse en su Masia, en Borredà, y disfruto de grandes momentos, pero aquello no le llenaba, necesitaba más.

Empezó a recopilar todas sus fotos científicas en un CD junto con sus casos clínicos y lo presento a un amigo. Le gusto tanto que le abrió las puertas de nuevo en México, dándole la oportunidad de dedicarse sin cobrar a enseñar a jóvenes científicos todo lo que él aprendió en su carrera profesional. Dio clases en China, Estados Unidos y sobre todo en México.

Fernando, ahora tiene 75 años, está dedicado a compartir todos sus conocimientos adquiridos durante tantos años dedicados a la ciencia.

Este relato esta dedicado a Fernando Dalet, mi abuelo, que tengo la suerte de tenerlo conmigo y disfrutar con él grandes momentos. Como fue nuestro viaje a la Riviera Maya.

Mi abuelo tenia que dar una de sus conferencias en Cancún y tuve la gran suerte de poderlo acompañar. Allí descubrí que era un gran científico, que una vez terminada su conferencia, la gente hacia cola para que le firmara su libro dedicado a los sedimentos urinarios y yo, a su lado, me sentí como el guardaespaldas de un gran escritor de best seller. No podía creer que aquel hombrecillo de pelo blanco fuera tan importante!!

Me siento muy orgulloso de tener un abuelo que ha dedicado toda su vida a la ciencia y ahora a compartirla.

Viaje al pasado

Es lunes por la mañana. Estoy sentada en la tercera fila, junto a mi amiga Alicia. Parece que el reloj no quiera avanzar. Justo ahora hace un ángulo perfecto de noventa grados, diez minutos más y ya se habrán terminado las clases por hoy.
Alicia es mi mejor amiga desde parvulario. Es alegre, simpática, extrovertida,… ¡Pero habla por los codos! Juntas somos como una macedonia, diferentes pero que unidas son la mezcla perfecta. El otro día íbamos andando por la calle y…
- Señorita García, calcule la velocidad de una pelota que rueda hacia la derecha, siguiendo una trayectoria en línea recta. De modo que recorre una distancia de diez metros en cinco segundos. ¿Me puede dar la respuesta, por favor?
No. Está volviendo a pasar. Día a día estoy intentando ser más fuerte y superarlo, pero parece que la gente no quiera lo mismo para mí. Por las noches no paro de revivir ese día, esas horas, ese momento.
La velocidad… ¿A qué velocidad debía ir ese coche, si con un simple golpe sacó a nuestro Audi A-3 de la carretera con mi padre, mi madre, mi hermano y yo dentro?
En este instante, muchos pensamientos inundan mi cabeza. Ninguno positivo. Es como si me quitaran de repente todas las endorfinas y las cargas positivas que hay en mi cuerpo.
Ellos no se lo merecían. Eran pan bendito. Eran adorados por todo el vecindario. Mi padre era físico, mi madre profesora y, mi pobre hermano aún estaba en cuarto de primaria. Dicen que todo ocurrió en menos de diez segundos.
Desde que en el instituto nos enseñaron como calcular la velocidad, más de una vez he intentado calcular a cual iba ese coche. Pero es absurdo, ya no están aquí conmigo.
Parece mentida como pasan las cosas. Te levantas por la mañana siendo la niña más feliz que puede haber en la faz de la Tierra y en un instante, le dan tres cientos sesenta grados por completo.
Me pasé tres meses en un hospital. Estaba en una situación muy crítica. Aún recuerdo lo que una enfermera me susurraba el día que yo entré de urgencias allí. No paraba de repetirme: lucha pequeña, coge todas tus fuerzas y lucha. Yo fui la única que sobrevivió. Nunca pensé que con lo ocurrido pudiera seguir adelante. Es difícil para mí, pero al final aprendí a transformar mis tristes pensamientos, en momentos agradables. Cada vez que me acuerdo de ellos, en mí, hay una parte que se pone melancólica, pero luego una voz interior me dice que lo tengo que hacer por ellos. Matilde, fue la que me hizo ver que yo aún tenía toda una vida para vivir.
-¡Isabela García! ¿Sería tan amable, de una vez por todas darme el resultado?
- Claro, perdón… La velocidad seria dos metros por segundo.

Vida subterránea

Año 3026. La humanidad había llegado casi a la extinción debido a las guerras por intentar dominarse unos a otros. La atmósfera era irrespirable y fría. Los humanos que resistieron vivían refugiados en subterráneos sin poder salir a la superficie. Pero aun así no habían aprendido de sus errores pasados. Se impuso un gobierno por la fuerza que controlaba a todos los humanos. A estos se les repartió según su posición social en distintos niveles. No había posibilidad de cambiar de una clase a otra.

Se hacía necesario salir a la superficie a buscar provisiones pero nadie podía sobrevivir fuera. No tenían luz ni agua corriente. Se les ocurrió crear seres humanos que pudieran resistir la atmósfera exterior. Para ello modificaron algunos genes y los implantaron a los humanos que pertenecían a las clases inferiores. De esta forma estas personas tenían la piel más resistente, podían obtener el oxígeno del anhídrido carbónico y eran capaces de ver en la oscuridad. No tenían ninguna diferencia física con el resto y pasaban desapercibidas, pero podían sobrevivir en el exterior.

Estos humanos modificados salían a la superficie y recogían cosas necesarias para la supervivencia en los subterráneos. Construyeron tuberías para llevar el agua, tendidos eléctricos… Los hacían trabajar sin descanso día tras día. La forma de vida en los subterráneos mejoró considerablemente.

Los humanos modificados eran en general aceptados pero se les consideraba inferiores porque salían a la superficie y tenían que trabajar. Ellos trabajaban con ganas para mejorar las condiciones de vida de todos, las suyas y las de los demás.
La población de las clases superiores comenzó a aumentar y los conflictos entre ellos eran cada vez mayores. La gente vivía muy ociosa y no valoraba lo que tenía porque no les costaba trabajo obtenerlo.

El gobierno decidió que lo mismo que había hecho con los trabajadores de la superficie lo podía hacer con las demás personas para crear una población de seres superiores. Se crearon genes para manipular a todo tipo de personas. Unos hacían que las personas fueran fuertes, otros que fueran muy inteligentes… Estos genes se comenzaron a implantar pero solo a las clases que ellos consideraban superiores. No se podían mezclar con los genes de los trabajadores de superficie porque los humanos no sobrevivían con los dos cambios.

En pocos años las diferencias entre clases sociales se hicieron muy evidentes. La clase dominante era físicamente más fuerte y lista y explotaba laboralmente a los que consideraban inferiores.

Comenzaron a tratar a las personas que consideraban inferiores con mucho desprecio. De lo que no se dieron cuenta es de que en esas condiciones de supervivencia no es mejor el más fuerte y el más listo sino el que se puede adaptar mejor al medio.
Los humanos modificados para sobrevivir en la superficie empezaron a cansarse del trato que recibían por parte de los demás humanos y decidieron construir ciudades en la superficie. Ellos no tenían ninguna problema para vivir allí. Dejaron de bajar a los subterráneos y se instalaron definitivamente en el exterior.

Pronto se agotaron las provisiones en los subterráneos, ya no llegaba el agua ni la luz…Los humanos listos y fuertes se dieron cuenta del error que habían cometido. Ellos no podían sobrevivir solos.

Los seres humanos vivimos en sociedad para beneficiarnos unos de otros, no para aprovecharnos de los demás. El ser humano es un ser social que necesita relacionarse e interactuar con otros humanos. No hay que intentar someter a otras personas para que hagan lo que a ti te parece que se debe hacer.

Pero el ser humano también necesita adaptarse al medio ambiente en el que vive. Los seres que se consideraban inferiores fueron capaces de comenzar una nueva existencia en la superficie, que aunque era hostil, les permitía vivir al modificar ellos sus características. Construyeron edificios, carreteras… y ciudades.

Casi todos los seres superiores que aceptaron su equivocación decidieron que era mejor adaptarse al medio y sobrevivir en sociedad que terminar solos en un subterráneo.Solo unos pocos no salieron de su error y vivieron para siempre en los subterráneos.
El resto modificó sus genes para poder adaptarse a la superficie y convivieron con el resto de los humanos participando de los trabajos. En ese entorno las clases superiores eran las que se adaptaran al medio por lo que ya no existieron más las diferencias sociales.

Volveré a soñar

Estoy sentada en la sala de espera del hospital. Como cada mes, me toca la revisión para controlar mi cáncer de tiroides. No estoy sola. A mi lado hay bastantes personas, entre ellas niños, muchos. Entro y para mi sorpresa veo que además del médico hay un grupo de especialistas de Naciones Unidas. Están haciendo un informe sobre las consecuencias de Chernobyl. Yo, como incontables personas de esta zona, soy una víctima, una más. Cansada, rehuyo sus preguntas, esquivo sus miradas… No es la primera vez que me someto a este tipo de interrogatorios y los aborrezco, los detesto. Sé que son necesarios y de gran utilidad, pero me hacen recordar.
Mientras se van interesando sobre mis condiciones de vida y mi enfermedad, no puedo evitar anhelar todo aquello que mi familia ha perdido. Sí, han pasado una treintena de años, pero mi casa sigue teniendo tal nivel de radiactividad que solo puedo permanecer en ella unos míseros minutos. Pero qué importa lo que mi familia haya perdido, si apenas queda parte de ella. Les cuento la suerte que corrió mi padre que murió en el accidente, pero que ni siquiera trabajaba en la central. Era bombero. Tras saltar todas las alarmas fue a socorrer a los trabajadores y a evacuar la zona, pero no se pudieron controlar las llamas del incendio que terminaron acorralándolo. Mis hermanos, mayores que yo, fueron uno de los miles de liquidadores que indirectamente dieron su vida. Debido a las altas radiaciones que sufrieron al limpiar los alrededores, padecieron el resto de su vida enfermedades que provocaron su fallecimiento hace cinco años. Por otra parte, a mi madre no fue la radiación lo que le hizo enfermar, sino el dolor. El dolor por la privación del amor de su marido y de sus hijos. Y la pena por quedarse sin techo, sin sus recuerdos y de verme a mí, que con tan solo diez años se me había terminado la infancia, y no solo eso, sino que iba a tener secuelas de ese suceso durante el resto de mi vida.
En cuanto a mí, les cuento que me encontraba en el bosque cuando se desencadenó la tragedia. Era uno de mis lugares preferidos, en donde jugaba todas las tardes con mis compañeros, pero ahora únicamente quedan árboles muertos y rojos, sin un ápice de vida. Cuando lo contemplo, apenas lo reconozco; todos aquellos árboles, animales y olores con los que crecí han desaparecido.
Me despido de los investigadores y de mi médico. Llego a mi casa, donde está mi madre. Precisamente hoy, 26 de abril, es el trigésimo aniversario. Enciendo la tele y en todas las cadenas hay documentales rememorándolo. Apago la tele. No lo queremos ver. No puedo seguir viviendo de esta manera. Allá donde miro solo consigo ver desolación, miseria, enfermedad… Pese a que no he conseguido ver tan siquiera cinco minutos seguidos de uno de estos documentales, sé lo que pasó. Todos lo sabemos y eso nos martiriza más. Pensar que fue causado al realizar una prueba para mejorar la seguridad es duro. Saber que hubo violaciones de la Ley de Seguridad lo hace insoportable.
Me bajo al local. Va a empezar el acto conmemorativo. Parece mentira, ya ha pasado otro año. Allí me espera Fedir. Es mi pequeño rayo de luz en este drama que nos envuelve. Llevamos dos años juntos y estamos pensando en casarnos. Él también perdió a su padre, creo que por esta razón estudió la carrera de Física Nuclear en la vieja Universidad de Kiev. Ahora, codirige un equipo de investigación dentro de la medicina nuclear. Me cuesta pensar que partículas que han causado tanta destrucción pueden llegar a curar un cáncer,y precisamente de tiroides.
Me siento junto a él. Tras el acto, nos quedamos a cenar. Estamos terminando el postre cuando veo cómo se le cae a un niño el helado de chocolate. Lo hemos hablado en repetidas ocasiones. Él es partidario de intentarlo, yo no puedo. No me siento capaz de traer a un niño a este lugar. No quiero correr el riesgo de que tenga malformaciones. No quiero que me tenga como madre, no, no le quiero someter a esta tortura.
Pagamos la cuenta. Me acompaña al lugar que ahora habito y nos despedimos. Entro y veo que mi madre ya se ha acostado. Me sonríe, le doy un beso y me retiro a descansar. Antes de apagar la luz, miro la última foto que tenemos todos juntos. Data del verano anterior al accidente. Cuando ya estoy inmersa en la oscuridad asaltan mi cabeza infinidad de preguntas. Entre todas ellas, la que resuena con más fuerza es si seremos capaces alguna vez de aprender de nuestros errores.
Voy sintiendo cómo los párpados me empiezan a pesar más, ¿seré capaz de soñar esta noche?

Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?

Era un día normal y corriente. Pedro había ido a la escuela, en la cual solo llevaba un par de meses, ya que él, junto a sus padre, se habían cambiado de ciudad debido a que su madre había encontrado un trabajo mejor del que tenía anteriormente. Como ya he dicho, no era un día diferente, o al menos, eso pensaba Pedro. Al entrar a clase a las 8:30 h, no solo entraron la profesora y los alumnos, si no que entró también otra persona. Al parecer, había entrado con ellos un chico de 25 años que se definía como “orientador”. El “orientador” (una palabra que Pedro nunca había oído decir) les iba preguntando a todos los niños a que se querían dedicar en el futuro. Los compañeros de Pedro iban diciendo lo que querían ser de mayor. Todos iban diciendo los típicos oficios: bombero/a, veterinario/a, médico/a… También estaban los que se creían graciosos, en este caso, Carlos y José. Carlos dijo que a lo que él se iba a dedicar era a ver la tele tumbado en el sofá; y José dijo que él iba a ser profesor, ya que así podría fastidiar a sus alumnos, al igual que lo hace ahora su profesora (estos comentarios no le gustó nada a su profesora, que le miró con mala cara). Todos estaban riéndose de lo que acababa de decir José, cuando el orientador le preguntó a Pedro:
- Y tú… ¿cómo te llamabas? – le dijo el orientador.
- Pedro – le contestó este
- Ah es verdad, lo siento, pero soy muy malo para los nombres – dijo el orientador.
- No pasa nada – le contestó Pedro
- Y bien Pedro, ¿tú, qué quieres ser de mayor?
- Pueeeees………………. No lo sé. Déjame un poco más de tiempo para pensarlo, la próxima vez que vengas te lo digo – le dijo Pedro. Nunca se había hecho esa pregunta, y necesitaba tiempo.
- Vale, perfecto, vengo otra vez mañana – añadió el orientador antes de irse- ¡Adiós!
- ¡Adiós! – le respondió la clase al unísono.
Durante el camino de vuelta a su casa, Pedro no sabía que iba a ser de mayor, así que decidió que se lo iba a decir a su madre, por si a ella se le ocurría algo. Al llegar a su casa, Pedro le dijo a su madre:
- ¡Hola mamá! – dijo Pedro al entrar.
- ¡Hola Pedro! Me voy ya, que tengo que ir a trabajar. Por cierto, hoy llegaré más tarde, que iré a visitar a tu padre al hospital, te he dejado la comida encima de la encimera - dijo su madre – Me tengo que ir. ¡No te quedes mucho rato viendo la tele! ¡Hasta luego!
- ¡Adiós mamá! – dijo Pedro entristecido, ya que no le había podido contar su problema.
La madre de Pedro, Carlota, trabaja como dependienta en una tienda de ropa. Carlota tenía que trabajar el doble para poder pagar la operación de Carlos, el padre de Pedro. Carlos llevaba 2 meses hospitalizado por una insuficiencia renal crónica que sufría. La insuficiencia renal crónica significa que tenía una disminución progresiva de la función del riñón, haciendo que se aumentaran el número de sustancias tóxicas en la sangre. Esto hacía que Carlos se tuviera que someter a una operación de riñón. Pero desgraciadamente, la familia de Pedro no tenía ese dinero, ya que, para esa operación, se necesitaban unos utensilios muy costosos y que no se encontraban allí. Así que,los médicos habían decidido mantener a Carlos en el hospital hasta que la pudieran pagar.
Al día siguiente, ya una vez en clase, el orientador le volvió a preguntar a Pedro:
- Pedro, ¿ya sabes a que te vas a dedicar en el futuro? – dijo el orientador.
- Sí, ya lo sé – le contestó Pedro
- ¿Y bien? – añadió el orientador
- Quiero ser médico – dijo Pedro – Pero no de esos médicos que solo se preocupan de cuántos minutos les quedan para acabar su turno; ni de esos que, parecen que no sepan nada, que, a la mínima, ya tienes con yeso el brazo entero (lo dijo por su propia experiencia). Yo seré un médico de los buenos. Me especializaré en enfermedades relacionadas con el riñón, para que todos los puedan estar con sus padres, y no que, solo lo puedan ver yendo al hospital
- Muy bien Pedro, me parece perfecto, ve a por ello – añadió el orientador.
Y eso hizo tras muchos años de estudio, Pedro consiguió lo que quería y se puso a trabajar en un prestigioso hospital en Barcelona. Allí vivía junto con su madre, que había conseguido un trabajo mejor, y con su padre, que, gracias al trabajo de Carlota, le habían podido operar.

Yo, el glóbulo rojo

Hola, mi nombre es William y soy un glóbulo rojo. Os cuento esta historia para que entendáis qué hacemos y cuál es nuestra función dentro del cuerpo humano.
Nací dentro de la médula ósea junto con mis cientos de millones de hermanos. El primer día de ocio, fue muy tranquilo, ya que no sabía lo que tenía que hacer exactamente e iba haciendo lo que quería, hasta que me encontré con un veterano en este oficio. Me lo explicó todo, que si tenía que recoger el dióxido de carbono, con qué cosas tenía que vigilar… así que yo consciente de lo que me había dicho empecé a hacer mi trabajo. Yo que pensaba que ya lo sabía todo después de la clase que me había dado aquel veterano, supongo que era uno de mis abuelos, estaba muy tranquilo, pero no fue tan fácil como creía. Él ya me advirtió diciéndome: seguramente te parece muy fácil lo que te estoy diciendo pero te será mucho más difícil hacerlo.
Y así fue. El primer día después de aquella clase con mi abuelo, ya tuve uno de mis obstáculos en la vida. Fue cuando tuve que ir a recoger el dióxido de carbono, me equivoqué de vena y fui a parar a un dedo del pie. Yo no entendía cómo había ido a parar allí. Me pasó porque dentro del cuerpo humano hay unos conductos llamados venas que lo que hacen es transportar la sangre hacia todo el cuerpo y yo me equivoqué de vena. Pero conseguí salir de allí gracias a unos carteles que te indicaban en qué dirección estaba cada cosa. Yo seguí la del pulmón y llegué a la vena pulmonar. Desde allí recogería el dióxido de carbono ya que si no lo recogiéramos, los seres humanos tendrían muy poca capacidad pulmonar ya que ocupa el espacio del oxígeno. Yo que estaba muy cansado, intenté ir a dormir pero me di cuenta que nosotros, los glóbulos rojos no podemos dejar de trabajar ya que si no el ser humano se moriría.
Ahora os voy a contar uno de mis peores momentos que pasé durante estos días de vida. Fue un día que seguramente Juan (dentro de la persona que estoy), estaba jugando a algo muy excitante, supongo que baloncesto, fútbol, tenis o algo por el estilo ya que nosotros no podíamos parar de hacer nuestro trabajo porque Juan necesitaba mucho oxígeno para que todas las partes del cuerpo le funcionaran perfectamente. Pero llegó un momento en el que Juan tropezó y se cayó haciéndose un corte en el brazo izquierdo. Fue en ese momento cuando yo casi doy por finalizada mi vida, ya que en la vena que se hizo el corte, era en la vena que yo, justamente en aquel momento estaba y lo que me ocurrió fue que al estar cerca de la herida, casi me iba hacia el exterior pero no, yo luché con todas mis fuerzas para poder sobrevivir y gracias a que yo estaba bastante fuerte, pude sobrevivir. Si la herida hubiese sido un poco más fuerte, yo quizás ya no estaría aquí.
Para terminar la historia, os cuento el final de mi vida, después de 120 días, junto con el resto de hermanos que quedamos, morimos después de una fantástica vida ayudando a Juan en su día a día.

Accident en recerca

Al laboratori de recerca biològica, en cap de setmana, el silenci és absolut.
En aquest moment, aparentment, l’únic habitant és l’Eloi.

Dintre d’una estufa d’incubació, i en una de les plaques de cultiu, creixen dues colònies: hi a una sembra en un costat i un altra a l’extrem oposat. Una cèl•lula, en un racó de la placa, capta del medi ambient una amenaça greu per la seva supervivència. Un adenovirus modificat genèticament i el seu objectiu és entrar al ADN tumoral i trencar-lo per a ser desactivat. És el treball de recerca de l’Eloi.
Des del comandament del nucli, l’ ADN, s’emet una ordre anomenada “G0” i que causa l’entrada de tota la cèl•lula en fase d’hibernació.
S’emeten senyals a l’exterior que es van repetint i repetint periòdicament. La resta de cèl•lules que l’envolten reben la informació de “G0” i totes queden en repòs.

Sona el mòbil de l’Eloi que l’agafa d’esme.
Sols s’escolta amb ressò, la seva veu:
- Hola Ramón, encara sóc aquí amb la merda aquesta del portàtil.
- A informàtica m’han dit que arriben senyals a l’escriptori d’algun lloc proper, però que ningú sap interpretar. Si surto del recinte del laboratori, s’aturen els senyals.
- Ja ho he fet. He anat traient d’un a un tot allò que pugui estar connectat al corrent i fins i tot he aturat el wifi. Sols queda el meu mòbil i l’estufa d’incubació. He provat de deixar el telèfon fora i no té res a veure.
- Sí, ara estic portant cada cultiu a la incubadora de l’habitació del costat sols en queden deu plaques.
- Cada 3 segons i catorze dècimes, capta com un missatge que està vuit. Ja en tinc uns tres milions.

Torna el silenci. Probablement l’Eloi escolta l’explicació d’en Ramón.

Dins les cèl•lules en hibernació i novament per ordre del seu nucli, s’organitza una inspecció, per tal de procedir a fer la reparació de tots els fragments d’ ADN. Així, quan es detecten ruptures, s’incorporen pedaços nous. El procés és llarg i laboriós i el resultat és una modificació significativa de l’original.
Tot un èxit, perquè amb les reparacions fetes, l’amenaça inicial ja no afecta gens, a la nova cèl•lula. Surt d’hibernació i comença una activitat febril, enviant uns senyals diferents.
De sobte, una cèl•lula es parteix i en resulten dos i de dos quatre. El cultiu està creixent a una gran velocitat. Quasi tota la placa està plena i ha canviat de color.

Se sent una alarma acústica de l’ordinador.
- Ep, Ramón, et deixo perquè ara han començat a entrar duplicats. ¡Apa noi!, i ara quadruplicats i els missatges són diferents. Ja parlarem. Adéu.

A l’interior de la nova cèl•lula, al mig del seu citoplasma, apareixen dues petites molècules idèntiques i amb aparença inofensiva . Simultàniament, al costat es formen dues molt més grans,amb estructura molt tòxica, però inactives.
En una mil•lèsima de segon s’ajunten les quatre per constituir una autèntica bomba i les escup a l’exterior. Totes a la vegada fan el mateix. En un segon, de cada una, en surten més de vint mil molècules. Un líquid viscós s’escampa per la placa.
Les cèl•lules del cultiu que estan a l’altre extrem de la placa, tenen com missió frenar qualsevol possible excés de creixement del primer cultiu.
El líquid viscós les destrueix. Ara, sense cap mena de fre, la velocitat de creixement és terrorífica.

L’Eloi, està segut davant l’ordinador, mirant fix la pantalla. Acaben d’entrar de cop dos mil en xifrats, una mica més pesants. Sent un soroll. Al cap d’un moment es sent com trencar de vidres. S’aixeca i va directe a l’estufa i obre la porta. Una placa ha fet saltar la tapa i dintre hi a una massa gelatinosa de color marró, creixent com una magdalena al forn. Cauen uns vidres de la placa. De manera reflexa, tanca la portà de cop. Agafa el telèfon i truca:

- Hola Ramón, torno a ser jo.
- No, no s’ha cremat res, encara, però quelcom greu i molt estrany està succeint en un cultiu.
- Necessito que vinguis de seguida. Per favor. ¡ Estic acollonit !

Nota picor a la mà. S’ho mira i veu un vidret clavat a sota del dit gros i just a la bora, una piga que no recordava que tingues abans . Va anar a buscar el registre dels cultius.
La tapa de vidre on estava el número d’identificació està feta miques. Descartant les altres nou plaques de la llista, la troba dins la secció de tumors: “melanoma molt agressiu”.
La piga de la mà ja es grossa com una taronja i ocupa tot el dit. ¡ Té molt dolor !

Al laboratori de recerca biològica, en cap de setmana, el silenci és absolut.
En aquest moment, aparentment, l’únic habitant és l’Eloi.

Dintre d’una estufa d’incubació, i en una de les plaques de cultiu, creixen dues colònies: hi a una sembra en un costat i un altra a l’extrem oposat. Una cèl•lula, en un racó de la placa, capta del medi ambient una amenaça greu per la seva supervivència. Un adenovirus modificat genèticament i el seu objectiu és entrar al ADN tumoral i trencar-lo per a ser desactivat. És el treball de recerca de l’Eloi.
Des del comandament del nucli, l’ ADN, s’emet una ordre anomenada “G0” i que causa l’entrada de tota la cèl•lula en fase d’hibernació.
S’emeten senyals a l’exterior que es van repetint i repetint periòdicament. La resta de cèl•lules que l’envolten reben la informació de “G0” i totes queden en repòs.

Sona el mòbil de l’Eloi que l’agafa d’esme.
Sols s’escolta amb ressò, la seva veu:
- Hola Ramón, encara sóc aquí amb la merda aquesta del portàtil.
- A informàtica m’han dit que arriben senyals a l’escriptori d’algun lloc proper, però que ningú sap interpretar. Si surto del recinte del laboratori, s’aturen els senyals.
- Ja ho he fet. He anat traient d’un a un tot allò que pugui estar connectat al corrent i fins i tot he aturat el wifi. Sols queda el meu mòbil i l’estufa d’incubació. He provat de deixar el telèfon fora i no té res a veure.
- Sí, ara estic portant cada cultiu a la incubadora de l’habitació del costat sols en queden deu plaques.
- Cada 3 segons i catorze dècimes, capta com un missatge que està vuit. Ja en tinc uns tres milions.

Torna el silenci. Probablement l’Eloi escolta l’explicació d’en Ramón.

Dins les cèl•lules en hibernació i novament per ordre del seu nucli, s’organitza una inspecció, per tal de procedir a fer la reparació de tots els fragments d’ ADN. Així, quan es detecten ruptures, s’incorporen pedaços nous. El procés és llarg i laboriós i el resultat és una modificació significativa de l’original.
Tot un èxit, perquè amb les reparacions fetes, l’amenaça inicial ja no afecta gens, a la nova cèl•lula. Surt d’hibernació i comença una activitat febril, enviant uns senyals diferents.
De sobte, una cèl•lula es parteix i en resulten dos i de dos quatre. El cultiu està creixent a una gran velocitat. Quasi tota la placa està plena i ha canviat de color.

Se sent una alarma acústica de l’ordinador.
- Ep, Ramón, et deixo perquè ara han començat a entrar duplicats. ¡Apa noi!, i ara quadruplicats i els missatges són diferents. Ja parlarem. Adéu.

A l’interior de la nova cèl•lula, al mig del seu citoplasma, apareixen dues petites molècules idèntiques i amb aparença inofensiva . Simultàniament, al costat es formen dues molt més grans,amb estructura molt tòxica, però inactives.
En una mil•lèsima de segon s’ajunten les quatre per constituir una autèntica bomba i les escup a l’exterior. Totes a la vegada fan el mateix. En un segon, de cada una, en surten més de vint mil molècules. Un líquid viscós s’escampa per la placa.
Les cèl•lules del cultiu que estan a l’altre extrem de la placa, tenen com missió frenar qualsevol possible excés de creixement del primer cultiu.
El líquid viscós les destrueix. Ara, sense cap mena de fre, la velocitat de creixement és terrorífica.

L’Eloi, està segut davant l’ordinador, mirant fix la pantalla. Acaben d’entrar de cop dos mil en xifrats, una mica més pesants. Sent un soroll. Al cap d’un moment es sent com trencar de vidres. S’aixeca i va directe a l’estufa i obre la porta. Una placa ha fet saltar la tapa i dintre hi a una massa gelatinosa de color marró, creixent com una magdalena al forn. Cauen uns vidres de la placa. De manera reflexa, tanca la portà de cop. Agafa el telèfon i truca:

- Hola Ramón, torno a ser jo.
- No, no s’ha cremat res, encara, però quelcom greu i molt estrany està succeint en un cultiu.
- Necessito que vinguis de seguida. Per favor. ¡ Estic acollonit !

Nota picor a la mà. S’ho mira i veu un vidret clavat a sota del dit gros i just a la bora, una piga que no recordava que tingues abans . Va anar a buscar el registre dels cultius.
La tapa de vidre on estava el número d’identificació està feta miques. Descartant les altres nou plaques de la llista, la troba dins la secció de tumors: “melanoma molt agressiu”.
La piga de la mà ja es grossa com una taronja i ocupa tot el dit. ¡ Té molt dolor !