RELATOS

El pequeño inventor

Era el día 6 de mayo de 2018, cuando aquel pequeño hombrecito de tan solo 18 años estaba a punto de encontrar un invento que revolucionaria el mundo.
Estaba como era habitual en su casa en el laboratorio personal, intentando encontrar esa forma de fusión donde podría conseguir crear O2 de manera artificial. Era las tantas de la noche, y no conseguía aún que le saliera, pero él no se rendía, seguía intentando poner H2O por aquí, CO2 por allá, estaba a punto de conseguirlo, pero aun no era el momento en el que encontraría ese invento, tuvieron que pasar muchas más horas para que al fin se hiciera famoso, él lo hacía solamente por encontrar la fama.
Pasaron 3 días más cuando al fin sin apenas salir del laboratorio encontró la solución para el oxígeno artificial creado por el, fue un invento que le dio muchísima fama acerca del mundo, pero lo que él no sabía con certeza era que es invento se usaría tan mal, él lo había encontrado pensando en una posibilidad aparte de por encontrar la fama mundial, y por el premio nobel, él había escogido este invento pensando en una posibilidad de crear algún tipo de bases marinas, o en un futuro no muy lejano, ir a exploraciones espaciales, pero usaron este tipo de oxigeno por hacer armas nucleares, pero antes de que consiguieran hacer estas armas nucleares, también consiguió crear hidrogeno en su punto más alto de la su carrera profesional, consiguiendo su segundo premio nobel, pero más adelante sí que fue un error este invento, ya que conseguirían crear la bomba más importante que se haya construido en el mundo.
No obstante todos estos inventos espectaculares, siguió intentando hacer los mejores inventos que uno pueda imaginar, pero en todas esas ocasiones fracaso una vez detrás de la otra, lo que le llevo a perder su buena fama, a hacer cosas que no poseían ningún sentido.
Pero a base de tiempo y esfuerzo, al fin pudo encontrar un nuevo invento, que es verdad que triunfo, pero también le llevo a su perdición, ya que pudo inventar un robot muy perfeccionado, pero este no estaba del todo bien programado, así que el robot tubo un deslice de personalidad y mato al gran científico, un científico que aun habiendo inventado muchas cosas sin sentido, fue uno de los mejores científicos que tuvo la historia, y este robot lo pudo perfeccionar su nieto, quien también gano algún premio nobel

EL PRECIO DE SER UN SÚPER-HOMBRE

¡Qué paradoja! En un quirófano fue donde me convirtieron en lo que hoy en día llaman "súper-hombre" y en ese mismo quirófano mi mujer perdió la vida dando a luz a aquello que se convertiría en lo más valioso de mi vida.

Durante muchos años me he considerado un hombre muy afortunado, y ya me ves, sentado en el suelo de mi despacho con la mirada perdida en la pared repleta de diplomas, títulos y premios en los que se puede leer: "Orden Estatal de Mérito Científico de Massachusetts", "Premio Internacional de Biología", "Medalla Darwin".... Todos estos reconocimientos científicos a mi nombre: Matthew Brown, y sin embargo, ya me ves...

Nací en una familia humilde como la de muchas otras, mi juventud se caracterizó por su monotonía, como la de muchos otros, y ahora en cambio daría lo que fuera por haber seguido siendo como uno más de aquellos otros...

Fueron mis ganas de cambiar esa vida y mis ansias de ser alguien mejor lo que me llevaron a centrarme de forma obsesiva en mis estudios de biología, especializándome en la rama de la genética. Siempre me llamó mucho la atención el área de los transgénicos, hasta entonces los podíamos encontrar en plantas y animales, pero yo fui más allá, y persiguiendo mi propósito por destacar sobre los demás, conseguí la forma de aplicar estas modificaciones en el ADN humano, que garantizaban la ausencia de enfermedades además de unas condiciones físicas de "súper-hombre" que permitían disfrutar de una vida larga y saludable. Esa obsesión me pudo más que el miedo a las posibles consecuencias y decidí entrar en quirófano para probar estas modificaciones en mi propio cuerpo.

Ante los espectaculares resultados, mi descubrimiento tuvo una gran aceptación, hasta tal punto que a pesar del elevado coste económico del complejo proceso de transformación, gran parte de la población quiso dar todo lo que tenia por conseguir someterse a ese tratamiento. Es fácil imaginar, la riqueza que con todo esto acumulé, proporcionándome una vida rodeada de lujos y abundancia desmesurada que no supe controlar y pronto me llevó a una vida desordenada y de derroche excesivo, que me hizo perderlo todo, haciéndome volver a la situación humilde y monótona de la que siempre había huido.

Fue entonces cuando conocí a mi mujer, a la que tanto le debo, ya que me enseñó a valorar y a ser feliz con esa vida que tanto había despreciado. Consiguió que yo me olvidara por un tiempo de mi condición de "súper-hombre" hasta que ella falleció al nacer nuestro hijo que con tanta ilusión esperábamos.

Desde entonces cada vez que me miraba al espejo y recordaba lo que era, no podía evitar culparme por su muerte, ya que nuestro bajo poder adquisitivo no nos permitió que ella pudiera someterse a mí mismo tratamiento, el cual la hubiera salvado. En esos momentos mi vida se centró en mi hijo, que era lo único que me quedaba. Esa angustia se agravó cuando leí un artículo sobre recientes estudios científicos, que revelaban las horribles consecuencias que mi descubrimiento causaba a los descendientes de todas aquellas personas transgénicas, que al poco tiempo se manifestaron en mi hijo.

De inmediato me puse en contacto con los investigadores que habían descubierto esas alteraciones, proponiéndoles trabajar con ellos en busca de una solución para el problema. Mis grandes conocimientos sobre el tema y la urgencia por encontrar el método para salvar a la población afectada hizo que aceptaran sin pensarlo dos veces mi ayuda. Mi propuesta fue basar nuestros estudios en analizar los animales transgénicos ya que en sus crías no se producían estos efectos.

El tiempo pasaba, el estado de salud de mi hijo empeoraba cada vez más, y las investigaciones no daban sus frutos, la cura no llegaba....

Mi ojos se inundan de lágrimas. Recordar mi historia se me hace muy duro pero aún más cuando pienso que por mi culpa otras muchas personas han sufrido lo mismo que yo. Como te decía, ya me ves.... Sigo aquí sentado en el suelo de mi despacho con la mirada perdida, tras haber recibido hace unos minutos la llamada del laboratorio confirmando los resultados positivos de nuestra investigación, por fin hemos hallado la solución a la enfermedad que afecta a los hijos de los transgénicos.

Mañana hará seis años que murió mi hijo.

Vuelvo a mirar los reconocimientos a mi trabajo y esfuerzo, que de nada me ha servido para salvar a mi hijo. Ya me ves... Aquí, lamentándome por haber querido buscar la perfección de un ser humano, y no haber sido capaz de comprender, que la perfección del hombre se consigue cuando es feliz. Y yo he desaprovechado esa oportunidad.

Ya ves qué precio tan alto he tenido que pagar por querer ser un "súper-hombre".

El resfriado

El resfriado
Estaba en la calle con mis amigas en una noche fría de invierno, me estaba helando de pies a cabeza, ya se habían ido todas, menos una. Estaba esperando a los padres de mi amiga para que la vinieran a buscar. Ella estaba, con guantes, bufanda y un abrigo tan largo que solo se le veían los tobillos y la nariz, mientras que yo solo me había traído, una chaqueta muy fina, que abrigaba poco. Al fin llegaron sus padres, me despedí y me fui a casa caminando poco más de una hora a cuello destapado. El viento era fuerte, frío y constante, era como si estuviera a pocos kilómetros del Polo Norte. Llegué a casa, saqué las llaves de mi bolsillo, entré, y mis padres se quedaron boquiabiertos al verme, yo a esas horas, con esa temperatura y con esas pintas, total, que directamente me tomé una ducha calentita y después fui a la cama.
Al día siguiente me levanté por la mañana con dolor de cabeza, le resté importancia, pero después hacia el mediodía me fui encontrando peor, y los estornudos hicieron su aparición. Acumulaciones de pañuelos en mi bolsillo, la cabeza parecía rodarme en círculos, me sentía mal. Cogí el móvil y anulé la cita que tenía con mis amigas, yo no podía ir en ese estado.
¡Me había resfriado!
Me acosté en el sofá, para ver si se me pasaba el dolor de cabeza, pero nada. Al entrar mi madre en el comedor, me puso el termómetro, i sí, tenía fiebre. Los mocos no paraban de aparecer, me goteaba la nariz, luego me vinieron los dolores en la cabeza, era horrible, me encontraba fatal, era como tener rocas en la cabeza. Empecé a hacer vahos para destapar la nariz. Ahora no eran sólo la cabeza y la nariz, sino también los ojos, me lloraban y estaban rojísimos, igual que la garganta, que me dolía mucho. No paré de toser durante un día entero, tenía una sensación de malestar general. Lo que mejor iba para estos casos era dormir, porque el dolor de los músculos se iba relajando, y seguro que me iba a sentir mejor.
En la mañana del tercer día, seguía igual, no mejoraba. Para almorzar, mi madre, me había preparado un yogurt con miel, para que se me calmara el dolor de garganta, y dos medicamentos que me tenía que tomar varias veces al día. Iba con una manta con la que me hubiera gustado desaparecer durante unos días y una mascarilla en la boca para no contagiar al resto de mi familia mientras estornudaba, tosía, o simplemente hablaba.
Mi garganta estaba al rojo vivo, mi cabeza a punto de explotar y todos mis huesos me pedían urgentemente que me metiera en la cama. ¡Los virus estaban ganando! Pero no podía permitirlo. Me fui a la cama con tres mantas encima y empecé a sudar. Sudé y sudé hasta mojar todas las sábanas.
Al cuarto día ya me encontraba mucho mejor, las aspirinas habían hecho su efecto, y el calor de la noche había conseguido matar a la mayoría de virus. Ahora ya no era contagiosa. Podía tragar de nuevo, mis bolsillos volvían a estar vacíos de pañuelos, mis ojos eran trasparentes como siempre. Mi vida social reaparecía. Si esto había sido un vulgar resfriado, no podía imaginar qué sería estar enfermo de verdad.

Alba Ginovart

El sexo, cadena opresora de la libertad

Desde el principio de los tiempos hasta la actualidad ha habido discriminación tanto positiva como negativa según el sexo. Si eres hombre la sociedad dicta que tienes que tener una complexión fuerte, tienes que ser alto, valiente y estar siempre dispuesto a brindar protección a una mujer. Si eres mujer tienes que ser más bien baja, delicada y delgada y con predisposición a complacer a los hombres. Incluso a pesar de que ahora los estereotipos han ido siendo más flexibles sigue habiendo exigencias sobre todo para el sexo femenino que tienen que tener un pelo perfecto, las medidas ideales, ir siempre depiladas, vestir según la última tendencia… ¿Y qué hay de las supermujeres? Capaces de levantarse por la mañana hacer la comida, ir a trabajar, llegar a casa y hacer las tareas del hogar sin olvidarse de prestar atención al resto de miembros que compongan su familia. ¿Y de los superhombres? Trabajan, juegan con los niños, ayudan a hacer las tareas domésticas… Esto ocurre en la edad adulta, pero lo cierto es que nos vamos adentrando poco a poco en esta dinámica. Desde que somos niños estamos condicionados por nuestro sexo; nos visten de una determinada forma, nos tienen que gustar determinados colores… ¡Hasta tenemos que jugar a determinados juegos! ¿A que se deben estas diferencias? Claramente el factor que más influye es el sexo que viene determinado desde que nacemos (o incluso antes) y que condiciona el resto de nuestra vida pero… ¿Por qué hombres y mujeres somos diferentes? ¿Desde qué momento lo somos?

Para responder a estas preguntas, es fundamental conocer los factores que interactúan para generar la diferenciación sexual. Es indiscutible, el papel que juega el material genético en estos eventos, y la interacción con el medio ambiente desde el periodo prenatal los dos factores principales.

En primer lugar, desde la fecundación se produce una diferenciación que viene dada por el espermatozoide que aportará un cromosoma X o un cromosoma Y al óvulo siempre X dando lugar a varones (XY) y a hembras (XX). Secundariamente, se precipitan una serie de eventos consecutivos, para lograr la meta final. Es así, como la diferenciación anatómica y fisiológica se apoya principalmente en eventos del desarrollo prenatal y de los efectos postnatales del crecimiento y el desarrollo. El sexo de un feto determinará no solo su vida a nivel social sino también a nivel sanitario puesto que recientes estudios han demostrado que los hombres tienen menos reconstrucción neuronal que las mujeres y mayor riesgos de padecer trastornos de demencia, hiperactividad y autismo entre otros que se desarrollarán a una edad temprana. Al contrario de las mujeres que tienen predisposición a trastornos alimenticios,ansiedad y depresión que aparecerán después de la pubertad.




En segundo lugar hombres y mujeres están expuestos a diferentes ambientes hormonales antes de nacer y esto se traduce en diferencias de sexo en el cerebro por lo que es posible obtener un ser humano nacido con características sexuales primarias, por ejemplo tener distinciones físicas clásicas del sexo femenino y poseer un cerebro con características típicas del sexo masculino, siempre y cuando todo acontezca en el periodo prenatal.

Por lo tanto, realmente somos diferentes, es indudable que nuestra fisiología, nuestro sistema hormonal e incluso nuestro comportamiento es distinto. Pero realmente fisiología y comportamiento no tienen que ir siempre ligadas por lo que nuestra anatomía no debería ser la clave de nuestro comportamiento. Creo que deberíamos desesclavizar a la libertad de expresión y de pensamiento, de actuación y de ser. Este objetivo un tanto ambicioso debería ser una de las claves principales en una sociedad futura para que haya una verdadera heterogeneidad en todos esos puntos enriqueciendo la creatividad principal fuente de cambio y progreso. Para conseguirlo debemos dejar a un lado los estereotipos, las clasificaciones y los clichés individualmente puesto que gente pequeña en lugares pequeños puede cambiar el mundo.

EL SUSTITUTO

Se puso su camisa blanca perfectamente planchada por su madre y cogió la americana oscura del armario, los pantalones y las curiosas zapatillas verdes que llevaba cada día importante desde el instituto. Mientras sujetaba su precioso y destrozado maletín con la mano izquierda, la derecha desayunaba un bollo de chocolate y nata que se derramaban por los lados haciendo que su lengua los lamiera sin dejar rastro. El reloj de pulsera hizo ese pip- pip presente en cada hora que pasaba, ¡ya eran las nueve de la mañana! Se despidió a toda prisa de su madre mediante un beso rápido y pegajoso, salió corriendo por la puerta y con su bici roja “vintage” recorrió todas las calles hasta llegar al hermoso edificio de cristal situado a tres avenidas más lejos del hospital.
Ató la bici con una cuerda como si de su mascota se tratara y atravesó la puerta, también de cristal, sujetada por un hombre de constitución armario. Fue directo al ascensor y subió hasta la última planta.
Sabía que había una docena de personas sentadas en círculo esperando que un hombre de casa rica y elegante se presentara para hablarles de las últimas novedades en fábricas muy eficientes pero con una gran emisión de dióxido de carbono. Por todo eso, nuestro querido John ha querido embarcarse en el viaje hacia comisaría con el motivo de quitarle la reunión al señor de trajes hechos a medida.
Entró en la sala con aire de superioridad como lo habría hecho el otro y, dejando el maletín encima de la mesa, se puso enfrente de todos los presentes y empezó a hablar.
- Buenos días, todos sabemos que estoy aquí para hablarles de las novedades para vuestras empresas que las lanzaran al Olimpo de las grandes cotizaciones en bolsa, pero no me apetece hablar sobre ello- todos se quedaron mirándolo mientras fruncían el ceño y preguntaban qué estaba pasando a sus consultores-. Los conozco un poco a todos- el señor Maurice se levantó y se disponía a irse- , como por ejemplo a usted- dijo John señalando a Maurice-: cada día pasa frente la casa de su vecina con la excusa de sacar a pasear el perro, se muere por besarla y tenerla entre sus brazos, necesita que el mundo siga igual para poder espiarla con tranquilidad mientras ella hace sus ejercicios aeróbicos.
Maurice se volvió a sentar y sacó su móvil para contemplar la foto de ella que había hecho tres días antes detrás de un arbusto.
John fue uno por uno. Les decía esos secretos ocultos que tanto deseaban sacar a la luz pero, por miedo a lo que dirían los otros, optaban por el silencio. Cuando terminó todos se quedaron perplejos y esperaban lo próximo que iba a decirles, había llamado su atención.
- Para hacer todo esto necesitáis estar vivos y para ello nuestro planeta, nuestro entorno, necesita estar limpio de productos químicos difíciles de descomponer y latir entorno a un aire puro para que todos sus habitantes permanezcan sanos. ¿Saben cuántas enfermedades hay nuevas en el mundo? Cada día muere más gente que no le proporcionan curas ni alimentos esterilizados mientras, gente que vive en unas condiciones óptimas, pueden llegar a la vejez. ¿Por qué no hacemos que el mundo sea mejor en todas partes y no solo en unos determinados países? ¿Tanto cuesta buscar otras soluciones medioambientales que no sean el uso de uranio y los grandes cementerios nucleares? Puede que se viva mejor aquí, sin preocuparnos de beber agua de un río cercano que está contaminado porque, para eso, tenemos el agua embotellada.
John terminó de hablar. Todos se levantaron con expresión seria. Al ver que no ocurría nada, John cogió su maletín con intención de marcharse triste por no haber resultado lo suficiente convincente como para que ellos respondieran. Alargó el brazo hasta tocar con la manecilla de la puerta y fue entonces cuando la sala de reuniones se llenó por completo de aplausos. Se giró. El señor Mathew apaciguó los aplausos y la euforia para poder hablar:
- Señoras y señores supongo que os habréis sorprendido tanto como yo al escuchar este hombre hablar de que nuestro planeta se muere por momentos y nosotros lo estamos enviando directo al cementerio. Hablo de hombre porque este robot creado por un humano ha sido más inteligente y tiene más sangre caliente que cualquiera de todos los humanos podrían llegar a tener. Chico- esta vez se dirigía a John-, nos has hecho dar cuenta que cada vez nos volvemos máquinas de producir dinero y pensar solo en nosotros mismos mientras máquinas que hemos creado nosotros, se vuelven más humanas.

El trágico viernes

El trágico viernes

-Hola Juan soy Teresa de tv1. ¿Me podrías explicar cómo sucedió todo detallasamente?
-Eran un sábado un sábado por la tarde. Encendí el ordenador y busque por internet Autoescuela Terrassa. Entre en la página principal apreté el botón de inscribirse. Rellene el formulario me dieron hora para el martes. Por fin tendría coche como todos mis amigos me puse a estudiar todo el fin de semana para el examen teórico y haciendo practicas . El lunes fue un día normal mis amigos se rieron un poco de mi porque aún no tenía coche, como siempre. Por fin martes tenía muchas ganas porque seguramente hoy tendría el carnet de conducir. Lo tenía a primera hora. Aprobé el teórico pero suspendí el practico. Me dieron hora para la semana siguiente. En esta semana fue al concesionario para comprar el coche. Ahora solo tenía que aprobar el examen. Practique mucho con el coche de mi padre.
Por fin, hoy era el día , el día en que me sacaría el carnet de conducir estaba muy nervioso. Salude a la que me examinaba se llamaba Rocío. Entre en el coche y al coger el volante las manos me temblaban estaba muy nervioso. Pero por surte todo salió bien y aprobé el examen. Para celebrar-lo quede el viernes con Miguel para irnos de fiesta. Por fin viernes, quedamos un poco antes para acabar unos deberes que los hacíamos en grupo. Fuimos ya para Barcelona pero para entrar en la discoteca estuvimos haciendo una hora de cola. Había un montón de gente. Me lo pase muy bien. Ya era muy tarde y Miguel mañana madrugaba así que nos fuimos para Terrassa. En la primera rotonda hubo un control de alcoholemia. Era la primera vez que unos policías me paraban estaba muy nervioso porque había bebido un poco. Me hicieron soplar pero nada, no di positivo. Fue un viaje tranquilo. Pero de repente veo un coche que iba en contra dirección muy rápido estaba muy lejos. Todo el mundo estaba pitando, incluido yo. Los coches pasaban como podían cada vez estaba más cerca de nosotros. Tenía miedo porque no había mucho. Suelto a poco a poco el acelerador. Giro suavemente hacía la derecha y el también giro a mi derecha. Cuando vi que estaba en frente mío no me dio tiempo a reaccionar y chocamos de frente. No recuerdo muy bien lo que pasó solo que escuchaba sirenas. De repente me despierto en un hospital. Juan, el médico me ha dicho que me han reanimado y que mi amigo está bien. Llevo tres semanas en el hospital ingresado i ahora acabo de salir.
- ¿Sabes porque te hemos hecho esta pregunta?
- Supongo que si para explicar en las noticias que ha sucedido. Contesto
- Muy bien pero no simplemente por esto sino porque has sido la persona que más tiempo has estado muerto. Lo normal son entre cinco y veinte minutos.

Elegía a los que no volverán

El día está triste, ¿Qué tendrá el día?
Andas, hablas, escuchas, lloras, sueñas, ríes, pero sin ella, aunque siempre pensando en ella. Andas y piensas: ¿La gente lo sabrá? ¿Notarán mi cara? ¿Serán conscientes de que el mundo sigue siendo el mismo aunque con menos esencia ya que falta ella?
Hablas de la vida y de la muerte como si fuera un juego, como si pudieras controlarlo, pero realmente, ¿entiendes los dos significados? ¿Vida? ¿Qué es la vida? ¿Esperar a que llegue la muerte? O ¿Qué es la muerte? ¿Volver a nacer? No lo sé pero lo que creo es que para morir se debe entender el significado de vivir. Escuchas y reflexionas, oyes problemas de la gente que en su momento te parecían grandes agujeros negros, ¿pero que es ahora mismo? Ahora mismo son agujas en pajares. Lloras sin saber porque, a veces por felicidad otras por tristeza pero a la fin ¿Por qué? ¿Para que vuelva todo aquello que ya no está? Sueñas, sueñas en que no se vaya, en que vuelva, pero mas que nada porque estas en un sueño, en una gran pesadilla de la vida, en el mismo túnel que te encuentras antes de despertar. Y ríes, ríes…
No sé qué pensar, ¿Quién lo sabe? Solo sé que no lleva ni un día con él y aquí abajo ya se la echa en falta, pero no vale llorar, no sin sonreír primero y recordar todo lo bueno que nos ha dejado aquí, todas esas sonrisas que nos ha sacado y todas aquellas reflexiones que nos ha aportado. Ahora mismo es como una estrella fugaz, esos meteoros, intensos flashes de luces que se mueven producidos por pequeños trozos de rocas interplanetarias y escombros colisionando e incendiándose al entrar en las capas altas de la atmósfera terrestre, como aquellas cometas que las ves, pides el deseo y no vuelven jamás, pero tu deseo queda allí, igual que su presencia. Ella se va, pero su presencia nunca, ya que nosotros somos parte de ella. La gente dice es ley de vida ahora ella descansa en paz y no sufre mas. Muy bien, pero nosotros también estamos aquí y aunque sepas como terminará todo, asumirlo cuesta y nuestro corazón no está en paz. Pero ¿Por qué? Tampoco tenemos con quien enfadarnos…
Un día me dijeron, no lo puedo asumir, y yo contesté ¿sabes porque la gente no lo puede asumir? Porque tiene miedo, miedo a olvidar, pero eso nunca, nunca, ¿y sabes porque? Porque asumir es llorar el dolor con alegría y quedarte con lo bueno, con aquello que te hace feliz. Pero tiempo al tiempo, no hace falta asumir con un día.
El día está triste, ¿Qué tendrá el día?
El día no está triste, tú lo ves triste, tu acompañas al día, tú lo quieres ver triste porque tu corazón está oscuro, ha anochecido, pero tranquilo, renacerá, volverá a aclarecerse, algún día, pero con ella, siempre con la ayuda de su presencia. Siempre con esa sonrisa que ella le dedicaba a la vida, y que ahora tú, le dedicas a ella.

Endovour 2200

Día 598 en la base espacial de endovour, hoy es 1 de enero de 2200, justo el día en el que tenía que acabar mis investigaciones y el día en el que supuestamente se acabarían los recursos. Desde niño nunca pensé en que llegaría tan lejos; es más, creo que todo empezó a los 11 años cuando el medico me hizo cerrar los ojos y me inyectó lo que llamaba él la cura del hambre ya que gracias a ella comías un 50% menos; lo que supuso un gran ahorro en casa ya que éramos 7 hermanos. Yo no era el mayor ni tampoco el pequeño sino el segundo más pequeño de todos. A pesar de ello pude estudiar y llegar a lo más alto en lo que me encuentro ahora.

Bueno, dejando aparte mi infancia. Me gustaría aclarar algunas cosas sobre le investigación que he realizado en la base durantes estos casi 3 años, podríamos decir ya. Tampoco quiero alargarme, así que seré lo mas breve posible antes de que venga el transportador espacial que en teoría vendría a recogerme. Este llega a las 11:00 hora lunar, así que me quedan unas tres horas. Me gustaría empezar por la empresa a la que he dedicado casi toda mi vida y para la que he conseguido grandes avances como la cura para todo tipo de ataques cardiacos y por lo que estoy aquí, la inmunidad al cáncer. Esta última es la que cambio el mundo y la vida de miles de personas, pero también la mía. No por la fama, eso no me preocupaba, si no por lo próximo que me encomendaron, por lo mismo que estoy flotando ahora en el espacio y por lo que estoy escribiendo esta carta.

El primer día aquí fue frío ya que el astronauta Harris no supo como activar la calefacción. Harris no se quejó ya que el era el único que tenia la piel tirotérmica; en otras palabras que no siente ni el frío ni el calor en un 78%. Pero menos mal que eso se arregló rápido, ya que la consiguieron activar al día siguiente desde el centro de mandos de la tierra. El primer año fue algo más que trabajo, diversión, ya que como en la empresa piensan que el espacio es inmenso pero a la vez aburrido teniamos la base llena de juegos y recreativos. El año se pasó volando y con pocos avances en la investigación pero sin sorpresas.

El segundo año fue el mejor en cuanto a trabajo pero el peor en cuanto a otras cuestiones. Todo empezó cuando Harris el hombre que no sentía el frío, preño a la astronauta Nicole; fue toda una sorpresa y también que tuvieran que abandonar la nave para que pudieran modificar correctamente al bebé para que pudiera sobrevivir mas de una semana en la tierra. Ya quedábamos 3, de los cuales lo único que hacían era presionarme con mis investigaciones en las que, siendo sincero, avanzaba lo que es poco, muy poco. Bueno, estos tres compañeros de expedición o como les queráis atribuir duraron en la nave bien poco. Luis que era el que se encargaba de un experimento relacionado con la botánica, al que conocía bien poco, decidió probar sus experimentos con él mismo; cosa que no resulto muy bien. Seguramente él pensaba que pasaría algo alucinante como en esas películas de súper héroes que se hacían en el siglo pasado. Después de estar un mes consumiendo lo que llamaba él el purificador ya que se supone que con ese tipo de planta conseguía que sus pulmones consiguieran más oxigeno. Pero no, lo único que consiguió fue obstruirlos llevándolo a la muerte.

Dicho esto y saltándome cómo esos dos tripulantes abandonaron la estación, quiero llegar al final de todo esto ya que todo este tiempo he estado trabajando en la solución para todos los viajes espaciales y la vida en el espacio. La modificación humana, la cual nos permite salir al espacio sin la necesidad de oxigeno o de respirar. Pensaba que sería algo imposible pero… creo que al final lo logré. No quiero volver allí abajo sin haber logrado el éxito otra vez; así que el científico Luis me ha estado suministrando los fármacos y vacunas en los que estuve trabajando. Por eso esta carta, ya que voy a salir ahí fuera a comprobarlo con mis propios ojos, así que si estáis leyendo esto la investigación fue un absoluto fracaso.

Estrellas

A mamá siempre le gustó hablarme sobre el universo, lo que más me gustaba eran las estrellas. Un día, cuando tenía unos 8 años, me empezó a explicar una cosa la cual se me quedó grabada para siempre…
–Cada uno tiene un poco de universo dentro suyo. -me dijo con una tierna sonrisa y señalándome el pecho.
-Pero… El universo es muy grande, y yo soy muy pequeña. –le dije yo, dudosa.
-Cariño, eres enorme. –susurró mientras se acercaba a mí para darme un beso en la frente. – Mira. –Señaló el techo de mi habitación y empezó a contarme una de las muchas explicaciones que tanto me fascinaban.- ¿Ves todas estas estrellas? Algún día van a desaparecer.
-¿Van a morir?-le dije triste.
- Si, amor. Pero, ¿sabes qué? Las estrellas, cuando mueren, explotan. Cuando pasa eso, todos los restos de esa estrellita se van a una nube y sirven para crear nuevas cosas.
Me quedé pensativa.
-¿Papá era como una estrella?
Mi madre me sonrió y me dijo:
-La más brillante de todas.

Cuando cumplí los 15 años le detectaron una extraña enfermedad a mi madre. No podía perderla, era lo único que me quedaba. Siempre que salía del colegio iba directa al hospital. Algunos días parecía que todo fuera a salir bien, que volvería a casa… Otros, parecía que estaba despidiéndose. Yo le contaba cosas nuevas que había descubierto, ella sonreía y me felicitaba. Me quedaba hablando con ella hasta que llegaba la hora de irme a casa de los vecinos, vivía con ellos desde que ingresaron a mamá. Cada vez estaba más débil, brillaba menos. Después de casi dos años luchando, llegó el día. Yo estaba en el colegio. El doctor llamó por teléfono porque quería hablar conmigo, ya sabía que no era nada bueno. Lo cogí temblando y hablé:
-¿Si?-dije tartamudeando un poco.
Escuché un suspiro por parte del doctor. Yo no paraba de repetirme lo mismo; “que no esté muerta”, “que no esté muerta”.
-Ha llegado la hora… Ven ya.-dijo él con una voz triste.
Me quedé en silencio, sin poder reaccionar.
-¿Alba?-dijo al ver que no contestaba.
-Ya… Ya voy. Gracias doctor. –colgué y me dirigí hacia el hospital.
Llegué después de un largo trayecto. No, el hospital no estaba lejos, pero al estar perdida en mis sentimientos, el tiempo iba a paso de tortuga.
Cuando estuve delante de la habitación de mi madre ya no estaba. Entré en pánico, ¿había llegado demasiado tarde? En ese mismo momento, interrumpiendo mis pensamientos, llegó una enfermera y me llevó hasta mi madre. La trasladaron a una habitación triste, vacía, silenciosa y apartada de todo. No pude evitar llorar al verla en ese estado, se estaba yendo. Me acerqué a ella y le di la mano, en ese momento se dio cuenta de mi presencia y me dedicó una sonrisa sincera.
-Hola mamá. –dije calmando mi llanto.
-Hola… amor… -dijo débilmente.
-Te quiero mucho mamá, muchísimo. –dije.
Sonrió.
-Yo más… Te he estado esperando… He resistido… Pero no podía irme sin ver a mi princesa…-dijo acariciándome el pelo.
-No me dejes, por favor. Primero papá y ahora tú. ¿Qué será de mí? ¿Por qué la gente a la que más queremos muere?-dije ya llorando.
-Dime, cuando vas a coger una flor… ¿Cuál arrancas?
-La más bonita… Mamá…
Y en ese momento, los pitidos de la máquina que estaba al lado de mi madre, invadieron la habitación.
-¡MAMÁ, MAMÁ! ¡DESPIERTA!-grité.- ¡AÚN NO!
Y volvió.
-Cariño… Esto… Se termina… -pronunció esas palabras con mucha dificultad.
-No quiero que esto se acabé, solo quiero que te quedes conmigo.
-Siempre lo estaré… Seré la estrella más brillante junto a tu padre…
-Siempre estaréis aquí dentro mamá.- dije señalándome el pecho. –todo mi universo, aquí dentro, para siempre.
Me sonrió, y se fue.
El electrocardiógrafo desprendió un sonido seco e interminable. Ella ya no estaba ahí, pero siempre estará dentro de mí, en mi universo.

EXPERIMENTO FALLIDO

Tras dos horas, por fin acabé de escribir la noticia que daría la vuelta al mundo, y que aprobaría que hay vida en otro planeta.
Me llamo Sara y desde hace un par de años trabajo en la NASA. Estos últimos meses hemos estado muy liados desde que descubrimos un nuevo planeta. Estuvimos estudiando todas sus características, la temperatura media, si había agua… Tras estudiarlo con mucho detenimiento y ver que la vida allí era posible, avisamos a nuestros directores para organizar un casting, y así conseguir voluntarios de todas las razas y edades para ir a Calta, el nuevo planeta que se sitúa detrás de la Tierra.
La verdad fue una sorpresa. Se presentaron más de quinientas mil personas. Tras hacer todas las pruebas médicas necesarias y estudiar con detenimiento sus diagnósticos, ya teníamos elegidas las personas que viajarían hasta Calta.
La primera semana había llegado y empezamos a preparar su cuerpo,
Tres meses preparando su cuerpo, y al fin era el día. Quince personas entre diecisiete y ochenta y cuatro años saldrían en unos minutos con destino Calta. Tanto ellos como nosotros, estábamos muy nerviosos.
Dos meses habían pasado desde que aquella nave había despegado. Y, cada día veíamos más difícil la vida allí, ya que todos rejuvenecían muy rápido. Los que tenían veinticinco años antes de llegar, ahora tenían diez, y nosotros aun no habíamos descubierto el porqué de aquella extraña razón.
Pasaron dos semanas más mientras intentábamos descubrir cuál era la razón de ese rejuvenecimiento tan rápido, cuando nos veíamos obligados a traerlos de vuelta a la Tierra. Según nuestros cálculos tras estudiar todos los casos, en dos días se volverían como bebés, y por las condiciones que allí había, morirían.
Por suerte todos volvieron a tiempo, y tras veinticuatro horas encerrados en unas habitaciones, recuperaron su anterior edad y aspecto.
Aquel experimento resultó ser un completo desastre, pero después de comprobar que todos estaban sanos, teníamos que volver al laboratorio. Ahora debíamos investigar el porqué de aquella extraña situación y como habían vuelto a sus edades y aspectos, ¿encontraríamos respuesta a este sinsentido?

Fin del mundo

Había una vez un hombre llamado John Williams y trabajaba en una empresa internacional, formada sólo por grandes científicos y gente muy lista y él era uno de ellos.
Se levantaba cada día a las 6 de la mañana para ir a trabajar ya que entraba a las 7 y salía de trabajar a las 9 de la noche. Él vivía solo, hacía tiempo que se había separado de su mujer ya que decía que no estaba para ella y estaba todo el día trabajando. Un día como cualquier otro, estaba en la empresa trabajando cuando entró en la sala de experimentos, una sala blindada ya que podían haber muchos elementos contaminantes y una vez se cerraba bien quedaba la sala aislada. Una vez estaba trabajando con un experimento muy importante que estaban buscando la cura para una nueva infección (undenge) que se basava en que se pudría todo el cuerpo y te transformabas insensible sin notar nada e incluso podías aguantar un disparo sin notarlo, únicamente tenias vivo el cerebro. Se te pudrían los dientes y te cambiaba todo el color de la cara, es decir, como un zombie.
Estuvo cuatro horas seguidas haciendo el experimento ya que estaban a punto de conseguir la cura a este nuevo virus, pero al cabo de tanto tiempo trabajando intensamente tuvo que parar cinco minutos ya que no podía seguir trabajando. Guardó el experimento y metió la contraseña que se tenía que meter para entrar y salir de la cámara. Una vez salió, no había nadie, revisó toda la nave, todos los despachos, todas las salas, todas las habitaciones, los baños, la revisó de arriba a bajo pero nada.
Comenzó a preocuparse y decidió llamar a sus padres, pero no contestaban y finalmente salió de aquella empresa multinacional para saber exactamente qué era lo que estaba pasando, abrió la puerta principal y vio trincheras en las que estaban todo de policías disparando, protegiendo la nave. Él fue al jefe del grupo y le preguntó qué estaba pasando y el jefe dijo que el virus "undenge" se había descontrolado totalmente y ya no había marcha atrás, era el fin de todo. Él tomado por el miedo y la angustia no pensó y decidió volver a entrar en la nave y meter toda la protección posible, cerró todas las puertas, ya que estaban todas blindadas, metió el modo de ahorro de energía, ya que se había ido la luz en todo el mundo y aquella empresa tenía capacidad para aguantar algunos días más sin luz, pero con el modo de ahorro de energía podía llegar a aguantar incluido meses. Él, Jack, ante esta situación en la que veía que se acababa el mundo decidió cerrarse y estar trabajando todo el día durante 2 meses para encontrar la cura al virus pero un día autoexplotó por error la sala donde hacía los experimentos y lo perdió todo y al final lo dejó correr y terminó enloqueciendo encerrado en aquella gran nave.

FUERA O DENTRO?

Solo faltan cinco minutos para que todo empiece, debo retener las lagrimas en mi, no puedo dejar que se me escapen delante de mis hijos, no quiero preocuparlos como lo estoy yo, los pobres solo saben que su mama debe someterse a una operación. Pero no saben que es esta operación puedo quedarme n coma, puedo quedar invalida o incluso morir. Pero lo peor es que si no me opero ya mi destino estará firmado.
Doy un beso a mis dos hijos uno a mi marido y un fuerte abrazo a mi madre. Me tumbo en la camilla respiro hondo, y escucho l voz del doctor como si estuviera en una capsula de cristal. Realmente no entiendo que me está diciendo, siento un pinchazo en el contra codo y empieza a nublarse mi vista. Siento como si saliera de mi propio cuerpo volando. De repente mi vista vuelve a ser normal, puedo ver mi cuerpo en la camilla y los médicos interviniéndolo, sigo observando la escena y parece ir todo muy bien.
Ya llevan veinte minutos en quirófano, y una de las enfermeras avisa preocupada al doctor diciendo:
-La perdemos doctor.
El doctor reacciona rápidamente pero yo puedo sentir como que todo ha cambiado no puedo volver a mi propio cuerpo, nadie me ve, nadie me oye.
De repente un flash deslumbra mi vista y cundo consigo recuperar la visión reconozco el prado donde veraneaba yo cuando era pequeña con mis padres y mis dos hermanos mayores. Todo era muy bonito y perfecto, pero era reconocible que eso no era real.
Si me concento mucho consigo escuchar las voces del doctor y mi familia comunicándoles que yo me he quedado en coma. ¿Pero cómo puede ser esto? ¿Y ahora qué hago?
El terror se apodera de mí, no sé si todo esto es una imaginación o no, no sé si todo esto es real o no. Lo único que sé es que puedo seguir sintiendo, escuchando, oliendo y degustando tal y como lo hacía antes.
Ya han pasado dos días desde que estoy aquí, empiezo a creer que todo esto si que es real, que estoy en coma y mi familia está sufriendo por mí. De vez en cuando escucho la voz de mi marido hablando con el doctor, el cual le explica que estoy en una situación muy crítica y que necesitan todas las autorizaciones para poder empezar a hacerme tratamientos y revisiones con el tac.
Ya van tres meses desde que estoy aquí, llevo varios días escuchando como el doctor discute con mi marido sobre desenchufar algo, que hacen todo lo posible pero que no cree que haya salida. Hay algo en mí que me dic que debo preocuparme por lo que están hablando, pero la otra parte me hace relajarme y pensar que quizás lo que se viene no es tan malo, que quizás solamente iré a un lugar mejor.
Siento una gran debilitación en las piernas, los parpados se me cansan y tengo una sensación de sueño muy grande. Intento llegar a la cama donde había estado durmiendo durante todo este tiempo. Pero hay algo que no me deja mover, me derrumbo en el suelo y caigo en el gran sueño de la vida, la muerte.

Futuro espacial

Yo creo que en un futuro podríamos llegar a vivir o por lo menos estar cierto tiempo en otro planeta. Supongo que costará mucho avanzar tanto en la tecnología hasta llegar a esto pero creo que algún día llegará, dentro de muchísimas generaciones, además esto sería un gasto muy grande de combustible y nadie podría permitírselo pero se supone que habrá una otra nueva tecnología que ocupe y pese menos y no sea tan caro el combustible. Si esto llega a estar muy muy avanzado muchas personas podrían tener su propio coche aeroespacial para poder ir a otro planetas, pero claro, todo esto debería estar tan avanzado que tendría que ser como nuestra realidad ahora mismo, que no sea como algo muy lejano de conseguir para todo el mundo, que sea como lo normal y corriente para todo el mundo. Luego claro, los cohetes o coches aeroespaciales de cada uno tendrían que viajar a la velocidad de la luz para poder llegar más rápido.

Los planetas a los que se podría viajar, creo que serían los del sistema solar ya que lo demás están muy lejos, y tendrían que estar rodeado de unas especie de burbuja que en el interior tenga las mismas características que la tierra ya que si no haría demasiado frío o demasiado calor para vivir, por lo tanto sería como vivir en un cápsula gigante, pero sería igual que la tierra, como otro país al que podrías ir a visitar, tendría hoteles, habria coches normales que no volasen para ir por el planeta.

Gleb,el niño que sobrevivio a chernobyl

Ayer, 25 de abril de 1986, recibimos una nota informativa del colegio que nos informaba de una excursión a una central nuclear cercana a mi casa.
Tenía muchas ganas de ir, hace mucho tiempo que me apasiona la física.
Cuando entramos nos dijeron que íbamos a contemplar y vivir un simulacro de pérdida de electricidad, por desgracia un aumento en la potencia de un reactor, que produjo el sobrecalentamiento en el núcleo, provocó una terrible explosión y expulsión de substancias radioactivas hacia la ciudad donde vivía, Chernobyl.

Esa es la narración de un niño de 14 años que sobrevivió a la explosión pero no a la radioactividad, por culpa de eso le fueron amputadas todas las extremidades.
El solo quería estudiar y ser físico pero ahora ya no puede.

Habilidades

— Bienvenidos al Experimento 3.2. —dice una voz femenina desde los altavoces de la nave— Despegamos.
La nave empieza a temblar. Me cojo tan fuerte a los brazos del asiento que los nudillos se me vuelven blancos. ¿Dónde vamos? ¿Porque estoy aquí? Mi cerebro va a cien por hora.
— En el Universo hay tres planetas. El nuestro, y dos desconocidos. El Experimento 3.2 consiste en saber si se pueden habitar. Por eso os hemos elegido. — vuelve a hablar la mujer— Cinco de vosotros iréis al planeta izquierdo, y otros cinco al derecho. Para hacer los grupos os haremos una prueba. Jake Roberts —un chico alto y rubio se levanta con soberbia y desaparece por una puerta que aparece enfrente.
Vuelve a su asiento medio dormido después de unos minutos. No parece el mismo de antes. Pierdo la cuenta de las personas que pasan por esa puerta y vuelven como zombis hasta que me llaman.
— Emma Clinton.
Entro en una sala azul, donde hay una mujer sonriendo en una silla.
— Soy Angie. Siéntate —dice—. No temas.
No tengo miedo, más bien es curiosidad. Me siento y me ofrece un vaso lleno de líquido azul, dice que es agua. Le contesto que no me engañe, que el agua es transparente. Sonríe. Me limito a beber el líquido. Cuando parpadeo ya no estoy en la nave, sino en un bosque oscuro, hace frío. ¿Qué pasa? Subo a un árbol con dificultades. No hay nada más que bosque, pero no muy lejos veo un brillo. Bajo de un salto y corro en esa dirección. Llego a una llanura dividida por un amplio río. Al otro lado hay una plataforma plateada. El brillo. Construyo un puente con unas ramas, llego al otro lado y voy hacia la plataforma. Cuando abro los ojos estoy de nuevo en la nave.
— Que raro... Y tienes el ritmo cardiaco estable —dice Angie cerrando un cajón con agujas— Entonces no te doy el tranquilizador. Puedes irte.
Me siento en mi sitio más despierta que los demás y con más curiosidad.
— Escuchad. Ese líquido ha entrado en vuestra personalidad y nos ha enseñado como sois, y lo que sois —explica Angie—. Os hemos dividido de manera que en cada grupo haya las mismas habilidades vitales para sobrevivir: fuerza, inteligencia, agilidad, velocidad y amabilidad. Planeta derecho: Mia, Jake, Colin, Emma y John. Bajad.
Nos ponemos trajes y cascos protectores. Una puerta se abre y nos deja ver un desierto.
— Sobrevivir. Buena suerte —dice Angie. Vuelve dentro de la nave y ésta despega.
Caminamos sin rumbo mientras voy pensando en todo. ¿Qué habilidad predomina en mi?
— Tenemos que buscar comida —suelto.
Asienten y después de horas encontramos un par de palmeras muy altas, y arriba unos cuantos cocos.
— Es la hora de saber quién es el ágil —dice John.
Jake intenta subir pero aunque se agarra bien, resbala. John y Colin ni siquiera consiguen agarrarse. Lo intento: abrazo con fuerza la palmera pero resbalo. Mia trepa tan rápido que cuando nos damos cuenta deja caer los cocos. Cuando baja me abraza, y me siento feliz. Por ella.
Al oscurecer acampamos en una zona sin desnivel. Jake parte de un golpe uno de los cocos con una piedra afilada. Los chicos y yo lo intentamos con los otros, pero ni siquiera se agrietan.
— Ya sabemos quienes son el fuerte y la ágil —dice John.
— ¿Pero de qué sirven las habilidades? —pregunta Colin.
— Para saber si todos los humanos podrían sobrevivir aquí —explico—. Cada persona tiene una habilidad vital seguro, y nosotros tenemos alguna muy desarrollada...
Un ruido tapa mi voz. De pronto una bestia con cinco cabezas sale de detrás de unos matorrales.
— ¡Escoged una cabeza y matarla! —grita Colin.
Escojo una cabeza. Veo a Jake luchando con la piedra, a Mia esquivando la cabeza del monstruo, y a John intentando calmar a la bestia. Me fijo en Colin, él también me mira.
— Creo que soy el rápido —dice entre dientes —. Entonces tú debes ser la...
Lista. ¿Cómo puedo ganar a una cabeza de un monstruo con inteligencia? Miro la cabeza. Echo un vistazo al suelo, no hay más que palos. ¡Palos! Antes me han ayudado. Cojo una rama y cuando la bestia intenta morderme se la pongo en el medio de la boca. Todos matan a su manera su cabeza. Jake con la piedra afilada, Mia consigue que se dé contra el suelo y quede inconsciente, John consigue que se duerma y Jake lo apuñala. Colin lo marea y también queda inconsciente. Algunos tienen arañazos o heridas superficiales. Nos abrazamos, y empezamos a reír.
— De momento hemos podido sobrevivir, significa que este planeta es habitable —dice Mia.
— Y que por fin sabemos realmente cómo somos —añado.

Historia de un superhéroe

Había una vez, o dos o tres o cuatro o cinco o no sé, las que tú prefieras, un joven y brillante científico. Eso sí, sólo existía un solo joven y brillante científico que estaba tan loco como el de la historia que te voy a contar a continuación.
Por si no te había quedado claro, era un científico joven y brillante que con su gran inteligencia hizo grandes contribuciones a la ciencia. Sin embargo, no era un joven y brillante científico común, de esas típicas ratas de laboratorio que no tienen nada mejor que hacer que jugar con elementos químicos o de esos que se ponen a reflexionar sobre la vida, el universo y cosas por el estilo.
Lo que hacía especial a este joven y brillante científico, para variar un poquito de adjetivos, era que lo importante para él no era dedicarse al desarrollo de la ciencia, sino lograr la evolución artificial de la raza humana.
Ése era su único sueño, pero nadie quería colaborar con él para convertir dicho propósito en realidad, ya que la gente consideraba que meterse en estos líos tan chungos era demasiado peligroso.
Tras cumplir los 69 años, su plan empezó a dar frutos, como: manzanas, fresas, arándanos… Es broma. Como iba diciendo su plan empezó a tomar forma. Lo primero que hizo fue recuperar su juventud para recuperar el tiempo perdido y, a continuación, se dedicó a producir clones de sí mismo para que lo ayudaran.
Bautizó a su laboratorio ‘’Lugar de experimentos artificiales complicados que demuestran que la raza humana puede evolucionar gracias a la ciencia y hacen callar a los ignorantes que no aprecian este trabajo’’, pero era demasiado largo i finalmente lo llamaron laboratorio. He dicho que era inteligente, no he dicho que tuviese un don para los nombres.
Pero todo esto que te he contado no es lo más importante. El verdadero objetivo del joven y brillante científico…
- ¡Cállate ya por dios! ¡Está historia es interminable! ¡Ve al grano y resúmemelo en veinte palabras o menos! Te he dicho mil veces que mi trabajo es ser un buen superhéroe y no tengo porque tragarme estos rollos. –
- Pero señor, debo informarle de la misión –
- ¡He dicho que me lo expliques en veinte palabras o menos! -
- Está bien, haré lo que pueda. –
- Ya has gastado seis palabras, usa bien las veintisiete que te quedan –
- Pero señor, ¿Usted sabe contar?-
- ¡Suéltalo ya! ¿Quieres?
- Este hombre es un peligro para la humanidad. Aniquílelo por favor-
- Eso es justo lo que quería oír –
Este superhéroe, que por cierto se llamaba Fin, era un superhéroe muy peculiar. Él decía que hacía de superhéroe solo de pasatiempo y cuando le tocaba cobrar, no aceptaba el dinero que le correspondía.
Su gran sueño era llevar un supermercado pero sin la ayuda de dinero extra. Lo de gran sueño lo digo porqué él quería que el supermercado fuera grande, no porque el sueño fuera muy ambicioso.
Sé que podría aceptar el dinero de su trabajo de superhéroe para emplearlo en su sueño, pero él era así. Digamos que era un poco tonto, por decirlo de una manera refinada.
Cómo estaba en el paro, digamos que tenía pocos recursos y estaba obligado a vestir de una forma un tanto ridícula. Cuando salía a luchar contra el mal, llevaba un traje de submarinismo amarillo fluorescente, una manta de gatitos que utilizaba como capa, un cubo de metal que le servía de casco y unas botas de esas para los días de lluvia.
Eso sí, a Fin no se le tenía que juzgar por su aspecto. Aunque no lo parecía por sus pintas, era un ser increíblemente poderoso. Sin duda alguna, el más fuerte de toda la asociación de superhéroes, aunque no fuese muy conocido. Pero como dijo el tío Ben, un gran poder conlleva una gran responsabilidad, algo que Fin no tenia del todo claro.
En la asociación de superhéroes era conocido como el ‘’cacas’’, porqué un día que el desayuno le había sentado mal, de repente, en medio de la clase…
- ¡Oye! ¡Para! ¡No hace falta que cuentes esas cosas de mi!
- ¿Se puede saber que estás haciendo aquí? El narrador soy yo y escribo mi historia como quiero.
- Pero es que te enrollas demasiado y me aburro hasta yo, el protagonista. ¡Pasemos a la acción de una vez! Si no quieres que salga de aquí y te haga una cara nueva.
- Está bien…-
- ¡Vamos allá!
Fin, después de un largo viaje a pie, ya que su capa de gatitos solo estaba para hacer de bonito y tampoco tenía dinero para otro medio de transporte, llegó a todo el laboratorio y se los cargó a todos. Tanto al científico, cómo a sus clones y a todos los monstruos horribles e increíblemente fuertes con los que había experimentado.
Fin de la historia.
- ¿Cómo? ¡Esto no puede acabar así! ¿Y todas esas descripciones épicas y sangrientas que tenías preparado para este momento? ¡Era mi momento de lucirme!
- Lo siento, pero no puedo trabajar con un protagonista que me cuestiona en todo momento.
- ¡Pues más lo siento yo chico! Aquí mando yo, que por algo es mi vida.
- ¿Así? Eso ya lo veremos.
A Fin le taparon la boca con esparadrapo.
- ¡Mpff!
- ¡JA! Ahora ya no estas charlatán.
Bueno, queridos lectores, ahora sí que definitivamente ha llegado el momento de despedirse.
Todos comieron perdices y fueron felices, o al revés, no me acuerdo la verdad.
Fin.
No es que haya nombrado al protagonista, es que quería marcar el final de la historia. Mira que yo también tengo un acierto para los nombres…

Implante coclear

IMPLANTE COCLEAR


Me llamo Andrés, normalmente me despierto, voy a trabajar, finalmente cuando vuelvo a casa tengo una maravillosa esposa y dos fantásticos hijos que siempre están ahí, tengo una buena vida, un trabajo, una familia…
Pero… hay un inconveniente en todo esto, tengo una severa lesión de oído llamada osteoclorosis, consiste en el crecimiento anormal de un hueso del oído que produce una fijación del estribo.
Debido a mi antiguo trabajo en una mina de Chile, voy al médico habitualmente y está todo bajo control, pero hoy me han dicho en la revisión que estoy perdiendo la capacidad auditiva paulatinamente, los médicos dicen que en principio si se opera no hay mayor problema pero de momento toca esperar unos meses.
Yo espero que no me tenga que operar porque confieso que el temor me invade cada vez que manejo la opción de someterme a esa operación que consiste en la extracción del estribo y se introduce una prótesis.
Pasados unos meses vuelvo al médico y efectivamente el diagnóstico del médico es cierto, me han dado hora para operar dos meses después.
Pasado un mes yo comienzoa notar que no escucho bien las cosas, he ido al médico y me dijo que había empeorado más de lo que él esperaba.
La noche previa a la operación, pasé toda la noche en vela.
Al fin ha llegado el día de la operación, mi nerviosismo incrementa cada minuto que pasa porque la operación se acerca, antes de entrar al quirófano tengo una charla con mi médico y me dice que no me preocupe porque los médicos allí presentes son unas eminencias en su campo aunque yo no estaba tan seguro como él, me despido de mis hijos y de mi mujer y me adentre en aquella sala repleta de instrumentos que acabarían hurgando en mi oído.
Cuando acabó la operación, me sentí aturdido completamente, no sabía dónde estaba no sé si era por la anestesia que previamente había sido aplicada en mi cuerpo para realizar la operación o simplemente porque necesitaba un tiempo para recuperarme.
Salí del quirófano y parecía que todo iba bien, escuchaba con claridad y me examinó el médico al día siguiente y efectivamente estaba todo en orden, la operación había salido bien, aun no me lo terminaba de creer.
Meses después el doctor me volvió a citar en su consulta, me examinó de nuevo y esta vez las noticias no eran tan buenas puesto que la prótesis que me habían puesto en la oreja no se sabe cómo, pero se había movido.
Los médicos estuvieron investigando en mi caso, pasaron días y días investigandolo que yo agradezco.
Finalmente llegaron a la conclusión de que si me volvían a operar el resultado iba a ser el mismo por tanto había que encontrar otra solución…
Los doctores hallaron una posible solución, no había riesgo alguno y era sencilla, la solución que me han propuesto es un implante coclear que es un implante de alta tecnología el cual transforma las señales auditivas en señales eléctricas las cuales estimulan el nervio auditivo.
Añoro tantas cosas, el simple hecho de escuchar a los pájaros cantar nada más levantarme antes era cotidiano, ni tan siquiera lo valoraba, el cariño de mis hijos cuando llego de casa y gritan ¡papa!, el simple sonido de las olas romper en la costa.
El único inconveniente de el implante era el precio, era muy caro puesto que era un dispositivo de alta tecnología, me hallo desesperado porque he ido al banco para sacar lo que tengo en mi plan de pensiones y que sorpresa, no me dejan. No sé cómo conseguir el dinero, se me han pasado múltiples ideas pero ninguna legal, solo hay una solución…
Un hombre me ofreció colar droga en Alemania, al principio me pareció disparatado pero luego me di cuenta de que no tenía alternativa…
Acepté, dije en casa que me iba a Alemania por motivos de mi oído, cuando estaba en el aeropuerto sudores fríos recorrían mi cuerpo de arriba abajo, no había alternativa, en ese momento pensé en lo mucho que dejaría atrás si me pillaban, me metí en un baño llame al tipo que me ofreció el trabajo y le dije que me echaba atrás, él me dijo que si lo hacía me matarían.
No tenía opción así que avancé por esa fila, el detector no pitó y me dejaron pasar, se me quitó un peso de encima como si llevase pesos de 50 kg en cada lado de mi cuerpo, desaparecieron de inmediato, finalmente llegué a Alemania entregué la mercancía y me dieron los 10 000 euros acordados.
Finalmente todo salió bien, yo volví a escuchar y mi familia y yo volvimos a sonreir.

La asmatica

La asmatica

Había una vez una jugadora de hockey. La acababan de nombrar mejor jugadora del mundo cuando durante un partido se empezó a ahogar la sacaron en ambulancia. En el hospital le diagnosticaron asma y le dijeron que tenía que dejar de hacer hockey porque sería peor para ella. Se lo dijo al equipo y todas le dijeron que lo dejara el hockey. Busco trabajo y cuando lo encontró se puso a trabajar con mucho entusiasmo. Se fue documentando mientras trabajaba. Se enteró de que hay diferentes causas que pueden ser lo que le provoca el asma. Fue al médico y se hizo pruebas. Las pruebas decir lo que el médico ya sospechaba que el asma era producido por pólenes y que eso le provocaba obstrucción bronquial. Le explicaron que esto le producía que los bronquios se le cerraran y que se ahogara. Le dijeron que tenía tratamiento pero que se debería operar y que la seguranza no lo cubría y que valía más o menos 10.000 euros. Se lo dijo a sus padres y éstos se lo dijeron a los del club. Los del club hicieron una fiesta benéfica. Recaudaron el dinero. Al día siguiente los padres la llevaron al club y todos estaban en el campo y había muchos periodistas y cámaras de televisión. Cuando entro todos la miraron y soltaron globos. Del susto que se dio le vino un ataque de asma tan fuerte que por poco se muere. Se desmayó y al despertar estaba en el hospital y en la habitación estaban sus padres y el director del club. Sus padres le dijeron lo mucho que lo sentían ya que ellos habían preparado la sorpresa, le dijeron que hubo una fiesta benéfica para recaudar dinero para su operación. Cuando se puso bien se fue a casa y seguir con su vida normal exceptuando que de vez en cuando iba al médico para pedir hora para la operación y para la preparación. Le dieron hora para un 18 de abril. Su vida prosiguió hasta que llegó el día indicado. Todo el equipo fue apoyarlo antes de que comenzara la operación. Comenzó la operación pero a la media hora de empezar hubo complicaciones ya que el doctor esperaba que los bronquios fueran un poco más grande de lo que eran. Al final se salió ya que era el mejor médico de España. Se pasó un mes en observación. Luego le dieron el alta pero le dijeron que nada de hockey o ningún deporte hasta dentro de seis meses. Los seis meses acababan de pasar cuando el médico le dijo que ya podía volver a jugar. Comenzó suave pero en muy poco tiempo ya volvía estar en un nivel similar al que estaba antes de dejar el hockey para el asma. Ya jugaba partidos de liga cuando un día le dieron un esticazo con tal mala suerte que le dieron en el cuello y se lo partieron ....
AHHHHHHHHHHHHHHHH !!!!!!!!!
-Hija: Mama, mama acabo de tener un sueño horrible.
-Madre: No pasa nada solo era un sueño.
-Hija: ¡¡¡¡¡Era yo de grande tenía asma, debía dejar el hockey y me operaban, volvía a jugar y me rompían el cuello!!!!!.
-Madre: Tranquila venga vete a dormir que mañana será un nuevo día.

LA CAPA DE OZONO

LA CAPA DE OZONO


Era una mañana fría de invierno, ese lunes era festivo, no tenía que ir al instituto, y tampoco tenía nada que hacer en casa.
Estaba desayunando tranquilamente, mientras leía el periódico. Entonces una noticia me llamo la atención, decía así:
“La capa de ozono se está destruyendo”
Continúe leyendo y la noticia hablaba de que la capa de ozono se está destruyendo, a causa de los gases contaminantes producidos por la actividad humana.
Pero yo no sabía que era la capa de ozono, y en la noticia no lo explicaba, así que me puse a buscar información en internet.
Encendí mi portátil, entré en Internet y me apareció lo siguiente:
Se denomina capa de ozono, a la zona de la estratosfera terrestre que contiene una concentración relativamente alta de ozono. Esta capa, que se extiende aproximadamente de los 15 kilómetros a los 50 kilómetros de altitud, reúne el 90% del ozono presente en la atmósfera y absorbe del 97% al 99% de la radiación ultravioleta de alta frecuencia.
Ahora que sabía que era la capa de ozono, llegue a la conclusión de que, si la capa de ozono se llegase a destruir quedaríamos expuestos a las radiaciones ultravioletas, que pueden producir cáncer de piel, cataratas, reducir la respuesta del sistema inmunitario, interferir en el proceso de fotosíntesis de las plantas y puede hacer que lugares verdes y fértiles se acaben transformando en desiertos.
Por eso con este relato quiero concienciar a las personas de que, si le queremos dejar este planeta tal como es a las próximas generaciones, tenemos que hacer un esfuerzo entre todos y cuidarlo.

La ciencia es la expresión final de la vida

Desde tiempos inmemoriales la ciencia ha sido la magia que rodea el mundo; uno abierto a simples aunque improbables posibilidades, el cual es sumamente interesante. No importa cuánto nos esforcemos, a veces aun no estamos preparados para ver más allá de lo que tenemos… y otras, imaginamos de más. Nos deprimimos pensando en cosas sin importancia y nos despreocupamos de la realidad… ciertamente, podríamos decir que la vida es probabilidad y estadística, unas matemáticas que solemos llamar destino; nosotros ponemos las cifras y los demás ponen los signos. Siempre ha sido así. Vivimos al son de la melodía de los cálculos que nos rodean, es una magia que exhala entusiasmo y determinación, al igual que lágrimas de dolor. No hay un escenario sobre el que poner estas palabras, ninguna situación para establecerlas… Simplemente podrás percatarte de que lo que escribo es cierto, y es que, después de todo, hagas lo que hagas siempre restarás algo… pero nadie te asegura multiplicar ni sumar otras. Mi profesora de matemáticas dice: “Las matemáticas solo cuentan mentiras cuando tú lo haces antes”; con ello puedo llegar a entender porque muchas de las veces que realizo un cálculo puedo equivocarme fácilmente en el resultado final: porque soy muy buena mintiendo. Y como yo, para mi infortunio, demasiada gente.
A los únicos números que no podemos engañar son los de la muerte, donde tienes que elegir cautelosamente el orden de los factores para sumar algo de tiempo. Pero cuando la cuenta da cero, debes estar preparado para asimilar que después de eso solo hay cifras negativas.

La ciencia, el portal hacia el cambio.

En un poblado de África-Subsahariana, aquel que sabemos que existe pero que ignoramos por miedo, unos niños de apenas 13, intentan cambiar su situación, haciendo lo que muchos no sabemos, inventar.
-Mira, lo ves, te lo dije, nada es imposible. -dijo orgulloso Iro. -
-Madre mía, mira. Tengo miedo, ¿ahora como bajo? -respondió Alaia asustada-
-Tranquila lo hemos repasado miles de veces, piensa, sé que tú puedes sola.
-No no, ayúdame, por favor. - gritó Alaia nerviosa-
-Me niego, como dice mi papa hay que arriesgar para obtener resultados. -replicó testarudo-
-Si no me ayudas, me enfado, irás tú solo a recoger los granos de café-dijo resignada-
-Vale, pero no sabrás como bajar, tú dirás. -tentó arrogante-
Alaia descendió suavemente, como un ave en una mañana soleada.
-Bueno, solo tenía que activar el segundo control y girar poco a poco la llave, da por perdida tu compañía bajo el sol-dijo Alaia regocijándose-
-No por favor, Alaia, no me dejes solo, sabes que no podré acabar el turno, y los señores son muy malos-contestó lloriqueando casi suplicando-
-De acuerdo tranquilo, te ayudaré, pero nunca más me vuelvas a hablar así-comentó satisfecha-
-Claro, claro, ¿pero sabes que en realidad sí que puedo no? es más, debo, mi papá siempre habla así a mi mamá y ésta nunca se queja como tú. -replicó-
-Ya, pero eso no está bien, ¿porque qué diferencia hay entre tú y yo? Es más, yo he diseñado la gran mayoría del proyecto. -debatió vanidosamente-
-Bueno yo también he hecho, a ver si ahora quedas tú de protagonista…-balbuceó Irio-
-Sí, sí…-contestó irónicamente-
-Bueno vamos a hacer los últimos retoques, coge esa piedra y esos metales que encontraste en el campo, vamos a unirlos con el alambre, para que circule la corriente. -
-Y ¿de dónde has sacado una pila? Nadie en el poblado tiene…
-La robé cuando fuimos a la ciudad grande- contesta Iro mientras este une los alambres y los metales.
-Así no tonto, está en el sentido equivocado, pon los polos al revés, así…-
-Y ¿tú como sabes todo eso?
-Yo también tengo mis secretitos, fui a la casa de los señores, un día que me tocaba limpiar el interior, y vi en un libro dibujos que se parecían a lo que queremos hacer, y lo cogí.
-Bueno esto ya está, dale al botón.
-Perfecto, vamos a enseñárselo a los demás.
- Nos podrían meter en una cárcel, nuestro invento, es traición, ciencia malvada…
- ¡Ya, pero...lo hemos conseguido! ¿Sabes lo que podría ayudar a la gente? Podrían ir a recoger agua al rio mucho más rápido y...
- ¿Te crees que no lo sé? Veo sufrir a mi familia como tú todos los días, desde el alba hasta el anochecer.
-Y ¿qué vamos a hacer? ¿Quedarnos parados, tirarlo al rio?
-Quizás sea mejor así, un sueño más hundido en el río bajo el agua.
-No, coge las alas, que vamos al poblado, cambiemos el orden, derroquemos al dictador…
- ¿Estás loca? Soltará al ejército y no llegaremos a nada.
-Eso dijiste el primer día cuando robamos aquellas primeras herramientas, recuerdas?
-Pero, ¿qué pretendes?
-Muy sencillo, compartir con la aldea nuestra ayuda y esperanza.
-Pero si ni siquiera acabamos de entender el proyecto nosotros mismos, su mecanismo sigue siendo un misterio, se podría decir magia.
-No, no es magia se llama ciencia, y tu yo lo hemos inventado, no dejes que tu mente se oscurezca con las limitaciones de nuestro pasado, es cierto que no comprendemos exactamente su funcionamiento, pero ven, siéntate, vamos a desmontarlo y a volver a montarlo.
- ¿Cómo? ¿Estás segura de que lo conseguiremos?
-Confía en ti.
Y así pasaron las siguientes semanas, bajo aquel árbol centenario, montando y desmontando, consultando aquel libro, que desgraciadamente no conseguía proporcionarles todas las respuestas con sus imágenes, reflexionando, escribiendo, creando. Con los pocos recursos de la vista y la deducción, una suma de voluntad y talento natural. Después de un tiempo, ya se podía percibir la silueta del objeto, su sombra contra la hierba. Y finalmente, un día, cuando el sol ya desaparecía por a montañas…
-Ya está, por fin, ¿quieres que volvamos a probar? -dijo Iro-
-Claro, pero ahora te toca a ti. -contestó Alaia-
-Ay Mungu Wangu, puedo sentir el aire, me siento…
-Libre?
-Sí, libre.
-Vamos, baja, rápido, antes de que oscurezca.
-Mostremos… nuestras alas (dijeron simultáneamente).

Sí, nosotros creamos, diseñamos, prácticamente cada día alguien en este planeta inventa algo, porque esa es la distinción del ser humano, evolucionamos, y el mundo con nosotros. Pero no he querido quedarme en este hecho sino hacer una crítica a nuestro egoísmo, porque hay millones de niños y adultos, que pueden y seguramente quieren colaborar en este proyecto, pero que están limitados por nuestra sociedad, dejemos volar la imaginación, o mejor dicho inventemos unas alas.

la cura

LA CURA
Suena el despertador y abro los ojos lentamente. Miro a mí alrededor, ¿cómo en tan solo dos años ha cambiado todo tanto?, ¿cómo es posible que todos los pocos humanos que quedamos tengamos que estar retenidos en bases militares? hace dos años era más inofensivo que un simple resfriado y ahora persona infectada, persona muerta. Casi nadie sabe nada sobre esa enfermedad solo que afecta al sistema nervioso central y que conforme pasan los minutos tu cuerpo se autodestruye por eso hay que tener mucho cuidado. Yo no sé de mis familiares desde hace año y medio, hace siete meses que me convencí de que estarían muertos en alguna parte de este destrozado mundo.
Me levanto de la cama y me dirijo hacia el comedor donde ya están todos en fila para coger la comida. Obviamente los científicos tienen prioridad sobre el resto puesto que excepto comer y dormir solo viven estudiando formas de curar la enfermedad. Veo a mi amigo Jorge y me reúno con él. Hablo con él un rato y me doy cuenta de que Jorge se ha apuntado al curso de científicos igual que yo
Al día siguiente Jorge y yo fuimos al laboratorio y nos hacen las pruebas pertinentes sorprendentemente nos aceptan a los dos. Nos explican los avances de la investigación y nos pusimos manos a la obra. Jorge pregunto por dónde podemos empezar y el científico dice que miremos los informes sobre el Uninovo Yo me quede callada y asiento, no me gustaba demasiado hablar.
Me paso el día analizando y comparando una persona muerta por una causa común y por el uninovo y puedo llegar a la conclusión de que la enfermedad se introduce en la médula espinal y de ahí se extiende por todo el organismo pero ¿cómo se extiende? ¿Cómo frenarla? Estas preguntas resuenan en mi cabeza y por más que lo intento no encuentro respuesta y mi mente se transporta a otro lugar en el que puedo ser feliz y estar con mi familia. Familia que probablemente esté muerta. Les debo esto, les debo encontrar la manera de frenar la destrucción de la humanidad. Sabía que no sería fácil pero esto está siendo decepcionante me paso las noches con insomnio pensando en el uninovo y cómo frenarlo.
Un día, como de costumbre estoy con Jorge en la fila del desayuno cogiendo algo para comer y de repente saltan las alarmas ¡Había un infectado dentro de la base! ¿Qué se supone que debo hacer? Nos han preparado para esto durante el tiempo que llevamos aquí pero se me ha olvidado todo. Estoy aterrada, creo que como los demás. Jorge me coge de la mano y tira de mí para sacarme de aquel lugar e ir al a el laboratorio. Es el único lugar protegido. Recorremos todos los pasillos hasta allí pero cuando quedan unos pocos metros para llegar veo a mi hermana de tan solo diez años llorando junto a mis padres. Suelto la mano de Jorge y corro hacia ellos como si no hubiera un mañana, como si ellos fueran mi salvación. Cuando me ven la cara les cambia. Pasa de una expresión de terror y tristeza a una chispa de felicidad. Cada vez corro más en mí y en que la vida se escapa de ella. No puedo remediarlo, ni detenerlo me siento impotente mi pequeña hermana fallece entre mis brazos y aunque había pensado que habían muerto ver cómo me deja es demasiado para mí. Entonces lo comprendí todo, me di cuenta de cómo funcionaba esa enfermedad. Como pude me levanté de allí y entre llantos me dirigí hacia al laboratorio. No salí de ahí durante semanas desarrollando la cura, todo por ella pero nada. Las semanas se convertían en meses y cuando estaba a punto de rendirme me di cuenta de por qué fallaba, por qué mi formula no funcionaba. Tras afectar el sistema nervioso se dirigía al corazón donde producía un paro cardiaco y morían. Jorge me ayudaba en todo se había convertido en un gran apoyo para mi, el me ayudó a desarrollar el suero que contrarrestaba la enfermedad.
Todo había acabado por fin. Lo mejor fue cuando pudimos salir al exterior y volver a nuestras “casas”. Yo me mudé a Washington y Jorge se vino conmigo. Éramos, como un gran equipo. Y aunque no hay día que no recuerde el cuerpo inerte de mi hermana mirándome ahora todo se hace más llevadero.
FIN

La explosión

Como cada lunes, la aburrida profesora de mates hablaba y hablaba sin que nadie la escuchara. Yo como de costumbre miraba por la ventana, me perdía en ese mundo exterior en el que anhelaba estar y no en esa cárcel donde me sentía oprimido. Justo desde esa clase se veía la central nuclear donde trabajaba mi padre, no estaba seguro si hoy tenía el turno de mañana o tarde.
De repente vi como estallaba por los aires una parte de la central. Se hizo el silencio en la clase nadie daba crédito del sonido que se había escuchado, la profesora nos dijo que nos tranquilizáramos, que de inmediato evacuaríamos el centro, lo último que podía hacer en ese momento era tranquilizarme, sabiendo que pudiera estar mi padre en la central. Una vez realizada la evacuación corrí como si no hubiera mañana hacia mi casa. Aporreé cuatro cinco veces la puerta, mi madre me abrió entre sollozos.
Le pregunte por papa, entonces ella me tranquilizó diciéndome que en el momento de la explosión él estaba en casa, pero se había ido a ayudar a la central. Me contó que era solo una pequeña fuga que no era muy grave, la temperatura del reactor 3 había aumentado por culpa de una avería en la refrigeración y se había producido una pequeña explosión debida a una nube de hidrogeno, papa se había ido para tratar de controlar la situación. Mi padre lo significaba todo para mí, él me había enseñado a querer a la gente sin esperar nada a cambio, me había enseñado todo el valor que consideraba que me hacían ser quien era, pero por encima de todo me había enseñado a no rendirme jamás. Así que le dije a mi madre que le iba a ayudar. Ella me intento contener, pero no fue capaz, cogí la bici y pedaleé hacia la central lo más rápido que pude. Al llegar me di cuenta de la gravedad de lo sucedido, mi madre me había maquillado la realidad. Un cúmulo de bomberos, policías, ambulancias invadían la puerta principal impidiendo el acceso a la central. Gracias a mis numerosas visitas de la central con mi padre, era conocedor de la existencia de una entrada trasera. Al entrar a la central me dirigí rápidamente al puesto de control, donde trabajaba mi padre. Dentro de la central la situación era tan caótica que nadie prestaba atención al hecho de un niño de quince años estuviera merodeando por esos pasillos. Todos los pasillos estaban iluminados de color rojo, el ruido de las alarmas era ensordecedor, veía gente corriendo arriba y abajo y sus expresiones faciales no me transmitían para nada tranquilidad.
Al entrar en la sala de control me encontré a mi padre como no lo había visto jamás. Estaba pálido y angustiado, me dijo que tenía que salir de la central, que era muy peligroso, el me acompaño a la salida y me dejo con la policía, medio un buen abrazo y me dio un beso en la frente, le saltaron un par de lagrimillas i se volvió hacia dentro, justo cuando cerró la puerta, exploto el reactor, fue la última vez que vi a mi padre, fue tan grande la explosión que desperté la semana en un hospital. Cuando desperté estaba dudando de si estaba vivo o muerto, solo veía una luz blanca, entonces sentí una presión en mi mano izquierda, donde estaba mi madre. Me dijo que papa había muerto y de que la explosión lanzó una gran cantidad de radioactividad que los médicos no sabían si sobreviviría, entonces ella se echó a llorar y me abrazo.
Y ahora que he estado dos semanas ingresado y estoy en las ultimas te leo esto mama para que sepas lo que yo sentí. Adiós mama, ella se echó a llorar, cogió el diario y me dormí ara siempre.

La felicidad para mí

Era un sábado por la mañana cuando escuche a Alex, uno de mis hijos pidiendo ayuda. Primero me asuste un poco pero enseguida supe que seguramente era Pía que se le hubiera vuelto a escapar. Pía es mi yegua, es de la raza Cuarto de milla, la raza más popular entre los amantes de los caballos. La tengo desde hace ya siete añitos, es de tamaño medio, muy rápida en distancias cortas y ágil, ella es muy tranquilita pero a veces con Alex se altera mucho y lo hace jugando, pero él siempre se acaba asustando. Vuelvo a escuchar otro grito y decido ir a echarle una mano, Alex siempre se encarga los sábados y los domingos por la mañana de ir a dar el desayuno a los caballos y sacarlos al campo, por eso Pía a veces hace el tonto.
Cuando llego al campo veo que Alex al final ha conseguido poner a Pía en el vallado y le ayudo con los otros caballos. Maestro el caballo de mi marido, es un caballo árabe, súper bonito, tiene un porte elegante y es muy ágil y poderoso a pesar de su conformación pequeña y compacta. Tan compactos que tienen una costilla, un hueso lumbar y dos vértebras menos que otros caballos. Son los caballos que tienen menos huesos. A este lo ponemos en un vallado a parte para no mezclarlo con las yeguas. Tenemos también a Lía, es el caballo de Alex es muy tranquila y se entienden muy bien, no como con Pía. Lía también es un Cuarto de milla como Pía. Y por último tenemos dos ponis que los montan mis dos hijas pequeñas, Lucía y Ana. Los ponis se llaman Rey y Spirit. Los ponis que hoy en día se usan para paseos, hace muchos años eran muy útiles para arrastrar peso en los pequeños túneles mineros. Además, están entre las razas de caballo más longevas.
Al acabar me voy con Pía sin siquiera silla, solo le pongo el bocado y nos vamos a buscar pan al pueblo para el desayuno. En menos de quince minutos ya estamos de vuelta y ya todo el mundo está despierto en casa.
Nuestra masía está situada en el campo y estamos prácticamente solos, solo de vez en cuando pasan algunos excursionistas o pastores con sus rebaños.
Tras desayunar, Alex nos llama y nos dice que el potrillo ya ha nacido. Corremos todos a verlo y es muy pequeñito. Al nacer, las piernas de los caballos tienen un 90% del tamaño que alcanzaran de adultos. Además, tienen la capacidad de correr tan solo unas horas después de su nacimiento. Y cuando se trata de correr, los caballos galopan a una velocidad promedio de 44 km/h, aunque el record de velocidad es de 88 km/h. Este potrillo es de pura sangre ingles que los crio yo misma para después venderlos y que sirvan para carreras. Son caballos esbeltos con las patas traseras ligeramente más largas que las delanteras, muy musculados pero muy nerviosos. Es la raza más rápida y más empleada en las carreras profesionales. Teníamos cinco caballos de pura sangre ingleses y ahora con el nuevo potrillo, que se llama Boliche tenemos seis.
Como cada sábado por la tarde nos fuimos a dar un paseo en familia con los caballos y acabamos como siempre cada uno galopando por su lado, sin límites y siendo felices.

La Galaxia del amor Infinito M-14

Dicen que el humano puede proyectar sus visiones a través del universo, pues escuchad con atención puesto que esta historia trata sobre la proyección del amor entre dos hermanos en el universo.
Esta leyenda comienza con el nacimiento de dos hermanos, desde pequeños parecían muy diferentes pero siempre tuvieron un vínculo muy sano, toda su niñez se ayudaban entre sí y se apoyaban siempre. En su décimo cumpleaños a los pequeños les regalaron un telescopio. Su madre con sabiduría les dijo a sus hijos: ’’ Con este artilugio podréis ver una de las mil maravillas del universo, puesto que dicen que cada una de las estrellas que hay en el universo es un sueño de una pequeña persona de este gran mundo’’. Ellos escucharon con mucha intriga y pasión y aquella misma noche los ellos empezaron a contemplar el gran universo que les envolvía, y así siguieron, cada noche que pasaban juntos al telescopio, los dos establecían un vínculo más grande entre ellos dos y el universo.
Una noche llegaron a un punto en el que el vínculo era tan inmenso que cuenta la leyenda que las dos almas ancestrales de ellos subieron al universo y se manifestaron como una preciosa galaxia enorme formada por otras dos galaxias unidas por un vínculo inseparable, actualmente conocida como M-14, pero algunos lo llaman la galaxia del amor infinito. También cuenta la leyenda que la madre cada noche mira por el telescopio y da las buenas noches a sus hijos.

El perro con sorpresa

Todo empezó el día de final de curso, yo llegué del colegio a casa, donde me estaban esperando mis padres. Lo primero que hice fue enseñarles las notas que había sacado. Entonces cuando mis padres hubieron visto todas mis notas me felicitaron porque había mejorado mucho desde el segundo trimestre, y al fin llegó el momento importante. Primero me dijeron que tenían una sorpresa para mi, pero que me la darían mañana, me dijeron que era una cosa que hacía mucho tiempo que les pedía pero que nunca me la habían comprado. En ese instante me di cuenta de lo que estaban hablando, de lo que más ilusión me hacia del mundo, que era tener un perro. Les pregunte si era un perro la sorpresa que tenían para mi y me respondieron que sí.
Al día siguiente nos fuimos hasta el criadero donde nos dieron el cachorro que encargó mi padre, era un macho que apenas tenía 3 meses. Cuando me lo dieron lo cogí y me lo puse en brazos y él me empezó a lamer. En aquel momento supe que aquel perro y yo íbamos a pasar muchas cosas juntos. Estuvimos un par de horas más donde el criador nos enseño su padre y su madre y también como estaban los cachorros de bien tratados. Nos explicó un poco como teníamos que alimentarlo y cada cuanto más o menos teníamos que llevarlo a la peluquería, etc. Después nos lo llevamos para casa y mis padres me hicieron prometer que iría a pasear al perro y que me ocuparía de cualquier cosa que le ocurriese cuando ellos no pudieran ocuparse de él.
Pasaron los días y los meses y el cachorro se hizo más grande, él era un perro de una raza poco común y desde que era pequeño había tenido problemas en los ojos, desde pequeño siempre le habíamos puesto gotas en los ojos. Los perros de su raza, que eran muy pocos en el país, tenían problemas de estos, pero además esta raza tiene mucho pelo en la cara y le tapan un poco la visión. Nos empezamos a dar cuenta que comenzaba a darse muchos golpes porque no veía el obstáculo. A veces jugando con otros perros se daba contra un árbol, cuando los otros perros lo esquivaban o incluso por la calle si había una columna se había dado alguna vez contra ella. Cuando estas cosas empezaron a frecuentar, nos fuimos al veterinario y este le hizo una revisión a fondo del ojo. Cuando este acabo nos dijo que en el ojo tenia algo muy extraño, como unas burbujitas dentro y nos dijo que tenia que mirarlo con más calma. Le administro unas gotas para dilatar el ojo y verlo mejor. Cuando el veterinario hubo acabado nos dijo que antes de asegurarnos lo que tenia el perro, quería hacerle una ecografía en el ojo donde había visto el problema. Cuando la ecografía estuvo echa nos dijo que al perro tenía una malformación congénita, y que además ésta le provocaba una catarata. Nos dijo que la malformación era irremediable pero que la catarata se le podía operar cuando fuese más madura. Nosotros nos quedamos muy sorprendidos al ver que le pasaba esto porque el perro tenia pedigrí y tenían la obligación de dárnoslo sin ningún problema hereditario. Estuvimos hablando con el criador y nos dijo que nunca le había pasado una cosa igual, aunque des de entonces los padres de nuestro perro no han vuelto a hacer ninguna camada.
Llegó el día de la operación y fuimos todos a acompañar a nuestro perro a la operación, estábamos todos muy nerviosos porque podía quedar ciego del ojo que le operaban. Tardaron unas cinco horas pero se nos hicieron eternas y cuando llegamos nos dijeron que había salido todo bien. Estábamos todos muy contentos y al cabo de un par de minutos nos trajeron a nuestro perro. Todos empezamos a decirle cosas y el estuvo muy feliz de vernos, lo supe por como movía su colita. No pudimos abrazarlo mucho porque llevaba campana y no se le podía tocar mucho el ojo. Durante los próximos días tuvimos que echarle muchas gotas, y aunque no le gustaba nos recompensaba ver como cada vez abría más el ojo. Tuvimos que llevarlo a parques donde no hubiesen perros para que no jugara y se hiciera daño. Al cabo de los meses tuvimos que ir a menudo al veterinario para controlar que todo estuviese bien.
Desde entonces no tuvo más problemas, aunque sabemos que va a perder la visión del ojo donde tiene la malformación más deprisa que los demás. Pero hasta que no llegue ese momento, vamos a disfrutar de largos paseos que recordará tota la vida.

El profundo sueño

Juan era un niño de 12 años vivía en una ciudad cual quiera, le encantaba jugar a futbol, aunque no era una persona que no destacaba especialmente en el equipo. Tenía dos hermanos, ambos mayores que él. La casa en la que vivían era más bien pequeña a pesar de que tenía un baño, tres habitaciones, una cocina y un pequeño comedor donde pasaban mucho rato toda la familia. Juan era un niño muy reservado aunque sorprendente porque a la que hablaba un poco, con pocas palabas todo lo dejaba más que claro.
Des de que Juan es pequeño que es sonámbulo. En su casa ya lo saben ya que cuando ni tan solo tenía 4 años se levantó de la cama y fue a la habitación de sus padres. Ellos creían que había tenido un mal sueño y que por ello estaba allí, pero enseguida se dieron cuenta de que hablaba mientras dormía. Al detectarlo tomaron medidas, aún así tienen esa cosa que les impide dormir profundamente por temor a que pase algo alguna noche. `
Al principio fue un tanto curioso porque se dieron cuenta que la mayoría de veces que era sonámbulo coincidía con los días que entrenaba. Hablaron con bastantes personas, algunos amigos de los padres que pasaban por los mismo con sus hijos, familiares, médicos, etc. Llegaron a la conclusión que eso pasaba porque venía tan cansado que su sueño era más profundo e aquí la respuesta de porqué esos días.
También les informaron de que aquello era algo normal y que no se preocuparan demasiado, sin embargo así lo hicieron porque a medida que iban pasando los años cada vez eran menos los días que se levantaba por las noches, así que el temor cada vez era menor y podían dormir más tranquilos.
Un día a Juan le pidieron que después de su entrenamiento se quedara para entrenar con otro equipo de categoría mayor porque necesitaban gente urgentemente. Ese día acabó que no sentía las piernas, no tenía fuerzas. Tan solo al llegar a casa cenó y se fue a su cuarto, donde había su hermano mediano, con el que compartía habitación.
Se dejó caer en la cama y resopló. ¡Que día tan duro aquél La primera hora en el colegio exámen de Matemáticas y por la tarde doble entreno. Sin pensárselo dos veces cerró el luz y se puso a dormir.
A media noche Marc, su hermano notó como la corriente de aire acariciaba su cara. Al principio no le dio importancia, hasta que quiso darle. Se levantó de la cama y vio cómo su hermano caminaba lentamente hacia el pasillo, y siguiendo el pasillo se dirigía a la puerta que daba directamente a la calle. Marc se puso muy nervioso, no sabía cómo racionar, mientras le daba vueltas iba recordando lo que una vez le dijeron cuando era más pequeño y era que no puedes despertar nunca a un sonámbulo o puede ser peligroso.
Al final decidió avisar rápidamente a sus padres. Ellos se levantaron de un salto y entre todos lo hicieron entrar acompañándolo con palabras y gestos muy suaves. A la mañana siguiente todos recordaron el profundo sueño que debía estar teniendo para no enterarse absolutamente de nada y decidieron poner unos cascabeles en la puerta para que no pasara de nuevo.

El robot… ¿humano?

Todo estaba perdido. El experimento acabaría con toda la ciudad. En ese instante el robot salió descontrolado del centro de investigación. La policía lo intentó de todas las formas posibles: le lanzaron balas, granadas, ácidos… Nada consiguió pararlo. Luego un grupo de científicos se puso manos a la obra para intentar destruir la capacidad de autoaprendizaje del robot.
Mientras tanto el profesor seguía en su laboratorio lamentándose. Todo era culpa suya, él había inventado el software que le permitía aprender y tener sentimientos. Nunca estuvo convencido de que los robots pudieran aprender pero le pagaban para que lo intentara. El robot que había creado (y que estaba destinado a ser el gran invento del siglo) estaba siendo desarrollado para trabajar como sirviente en todas las casas.
El profesor decidió dejar de lamentarse y ponerse manos a la obra para buscar el error que se había cometido en la programación del robot. Solo descubriendo sus puntos débiles se podría parar. Al parecer, al tener la capacidad de autoaprendizaje descubrió que iba a ser utilizado como un esclavo y comenzó a desarrollar sistemas de autodefensa. Cada hora que pasaba, el robot se hacía más y más inteligente.
Los habitantes de las ciudades cercanas fueron a refugiarse al centro de investigación. Era el lugar más seguro de la zona, pero eso no quería decir que el robot no sería capaz de entrar. La búsqueda de errores en la programación no daba frutos puesto que el robot tenía la capacidad de ir modificándose a sí mismo. En esos momentos no sabían cómo sería la programación del robot ya que la habría cambiado al menos un par de veces.
El profesor sabía que para poder pararlo se necesitaría algo más que un software. Él lo había creado y había hecho demasiado bien su trabajo: el robot pensaba como un humano. Así que se puso a pensar como pararlo teniendo en cuenta que pensaba como un humano. Creyó que para poder pararlo habría que pensar como humano. “Si yo estuviera en esa situación, ¿cómo reaccionaría?”-pensaba el profesor. Inmediatamente se dio cuenta de que a él no le gustaría ser esclavizado y tener que trabajar sin descanso cumpliendo las órdenes de una familia. Creyó entonces que para poder pararlo debían apelar a sus sentimientos humanos (que también le habían sido programados) para que dejara de destruir todo a su paso.
El profesor fue a comunicar sus avances a los militares que llevaban a cabo la misión. Cuando el profesor expuso su teoría, los militares comenzaron a reír mientras el general le contestaba: -¿Enserio crees que dejando de lanzar armas y dándole un ramo de flores se parará el robot? Mientras tú has pensado estas pamplinas, nosotros hemos desarrollado una estrategia de verdad: vamos a lanzarle una bomba atómica que destruya la ciudad… y por supuesto también al robot.
El profesor se entristeció. Si los militares llevaban a cabo su plan, perdería su ciudad, su casa y todos los recuerdos que allí tenía. Sabía que eso destruiría al robot, pero estaba convencido de que debía ser el último recurso. Por eso decidió arriesgarse y salir a la calle (o lo que quedaba de ella) e ir a buscar al robot. Sin más armas que la palabra. Cuando estuvo frente al robot le dijo:
- “Yo te he creado y yo tengo la culpa de haber facilitado que seas esclavizado, así que mátame solo a mí en vez de matar a toda la ciudad. Pero antes quiero proponerte un trato: sé que piensas y sientes como un humano, ¿por qué no eres un humano? Sé uno de nosotros y nadie te hará daño si tú no nos lo haces.
Entonces el robot se paró, el profesor respiró aliviado y contestó que aceptaba el trato. Desde ese momento el robot fue tratado como una persona normal: debía ir a trabar, aunque tenía derecho a descansar. Enseguida la sociedad lo aceptó como uno más y vivió felizmente siendo un humano. El gobierno creó unas leyes que prohibían la inteligencia artificial para evitar otra situación parecida. Finalmente, aunque el robot estaba programado para vivir doscientos años, cuando pasaron noventa, vio que todos sus amigos habían muerto, decidió apagarse ya que él lo que quería era vivir como un humano.

EL SUEÑO DE JAIME

EL SUEÑO DE JAIME

Jaime acababa de despertarse de un sueño profundo el cual había tenido en la clase de matemáticas, como le pasaba en todas las clases, siempre se ponía a soñar con los ojos abiertos, es decir, se empanaba.
Sin darse cuenta, Jaime se encontraba en clase de naturales donde el profesor Morató estaba explicando sobre posible vida en el espacio y de cómo el universo se creó.
El tiempo pasaba y pasaba y Jaime seguía empanado en su mundo, el profesor se dio cuenta sobre esto así que decidió preguntarle sobre el tema del que estaban hablando.
-Jaime?
-Cómo crees que se creó el universo?
En ese instante, Jaime se sumergió en uno de sus sueños:
-Jaime? Jaime!
-Eh…Donde estoy?
-Tío…Estábamos intentando crear vida humana en una mota de polvo para saber nuestro origen, para eso nos reclutaron… No te acuerdas?
-Aaah si ya me acuerdo.. – inventó Jaime
-Bien! Pues prosigamos! – el compañero de Jaime se puso a hacer diversos cálculos en una pizarra, a veces cogía frascos con líquidos de diversos colores, etc…
-Acércate Jaime acércate –dijo su compañero enseñándole una cúpula con una mota de polvo -vamos a hacer magia… Mira por ese microscopio!
Jaime miró por el telescopio al mismo tiempo que su compañero inyectaba la substancia que había dentro de la jeringuilla y lo que vio fue una civilización, era como la vida real.
Jaime se despertó de su sueño y vio a todos sus compañeros y al profesor Morató que le estaban mirando, todos estaban esperando una respuesta.
-Vas a contestar a mi pregunta? –dijo el profesor
-Yo creo que el mundo en realidad fue creado por humanos o una especie ajena la cual quería saber sobre el origen de la vida humana, es como las típicas granjas de hormigas donde las vas observando.
-Que imaginación tiene este niño –dijo el profesor riendo
Su cara cambió y dijo: Estas castigado.

El tour de europa

El tour de Europa
Era una vez un gran ciclista llamado Juan Ramón de la Rosa, el había ganado todos los premios de cursas de ciclistas tanto de montaña como de carretera. Este era muy rico gracias a sus carreras ganadas. Era un hombre aun joven con 32 años de edad, vivía en Barcelona en una mansión con coches, piscina... Tenía todas las medallas y trofeos enmarcados o en vitrinas de vidrio, pero su medalla más preciada sin duda y con razón era la medalla del tour de Europa. El tour de Europa era la cursa mas larga i complicada de todo el mundo. Todo tipo de ciclistas de todo el mundo iban con objetivo de ganar esa carrera. El tour trata de rodear toda Europa. La competición podía tardar hasta 15 meses de duración, en un principio unas 50,000 personas participaban en la cursa, a la mitad solo llegaban unos 5,000 personas y hasta el final solo 100 personas. Era una cursa en la que se necesitaba muchísima fuerza física tanto psicológica. Juan Ramón, se había estado preparando por esta competición desde que tenía 17 años, el padre de Juan Ramón era José de la Rosa, el también había sido de los mejores ciclistas y mas reconocidos de todo el mundo el apellido "de la Rosa" había ganado muchísima fama ya que José tenía 3 medallas de ganador del tour de Europa. Juan Ramón inspirado con la fama de su padre tenía en mente ganar el tour desde bien pequeño. Para Juan Ramón cuando llegó a la meta con primera posición fue la mayor sensación del mundo para el, tras haber estado 13 meses en bici solamente parando para comer y dormir.
Una tarde normal estaba Juan Ramón en su casa en su gran piscina, cuando llegaron unos hombres trajeados. Juan Ramón se fue a abrirlos. Los hombres trajeados le dijeron a Juan si podían hacerle unas preguntas, Juan los invitó a entrar y los llevo al estudio, ahí estaban todas sus medallas i justo al medio se encontraba la gran medalla del tour de Europa. Y finalmente empezó la entrevista.
- Es usted Juan Ramón de la Rosa ganador del gran tour de Europa 2,046-2,047?
-Si
-Vera usted, nos han llegado fuentes de información que afirman que usted se dopó para hacer el tour de Europa. Sabe usted que es el doping?
-No mucho la verdad.
-El doping es una substancia química que te permite no tener tanta fatiga al realizar deporte i tener más fuerza en el cuerpo. Es evidente que en el mundo del deporte está completamente prohibido.
-Quieren decir con eso? Que yo me dopé?
-No es una suposición señor es una afirmación. Hay muchas fuentes que afirman incluso usted sale en unas grabaciones mientras se dopaba. Así que queda usted totalmente penalizado, i por supuesto se le retira la medalla del tour de Europa i todas las fortunas que ganó gracias a todas las carreras que usted gano haciendo trampas.
-Pero ustedes no pueden hacer eso, me llevarían a ruina!
-Ese no es nuestro problema señor. Usted a manchado el apellido "de la Rosa" que tanto le costó a tu padre de hacerlo famoso.
Juan Ramón se quedó completamente pobre. Un día ya no aguantaba mas la vida de pobre que llevaba así que salto de un puente y cayó al mayor rio de la ciudad. No se supo nada mas de el y su famoso apellido no se recordó nunca mas.

El viaje a la revelación

Ya, es el momento. Es la hora. Es el momento de cambiar al mundo. Es la hora de hacer historia.
Y sobre mis hombros está el deber de hacerlo. ¿Quién más lo hará si pocos creen en esta posibilidad?
Los generadores están listos, la computadora está programada, la máquina está arrancando con un suave murmullo y yo ya estoy dentro de ella.
Mi respiración se agita pero me obligo a mantener la calma, es crucial mantener un completo autocontrol y estar sereno hasta que todo termine. Mi vista vaga hasta la mesa sobre la que se encuentran todas mis investigaciones de los últimos años, encuadernadas y organizadas de manera que si algo sale mal alguien pueda acceder a ellas y continuar con esto. Si alguien lo hace, si llega el caso… incluso podría traerme de vuelta.
Una pequeña voz en lo recóndito de mi mente, que reconozco muy bien, murmura algo sobre paradojas temporales, pero no le presto atención a la irritante voz de Philip, mi antiguo ayudante, ¡ojalá pudiera despedirlo de mi mente como lo hice de este proyecto!
Mi mirada pasa de la mesa a la chimenea en la que chisporrotea un alegre fuego, ajeno al evento extraordinario que está por suceder frente a él, y de allí a otra mesa sobre la que se encuentra una fila de manzanas. Sonrío. Cada una de las frutas está junto a un papel que indica el día de la semana en el que la puse allí, así podré saber cuántos días atrás he viajado en el tiempo; y por su putrefacción sabré si he viajado hacia el futuro. ¡¿No es brillante?!
Un poco más a la derecha está un montón de trece tapas de botella que fui poniendo cada hora a lo largo del día, por si el viaje no resulta ser tan largo.
Me encantaría que la máquina fuese llamativa y sencilla, pero es una enorme mole de cables y piezas pesadas; si alguien lo viera ya creería haber viajado en el tiempo al pensar que se encuentra frente a la imprenta de Gutenberg, o a la primera computadora programable, Z1, del alemán Zuse. También me gustaría que tuviese la opción de elegir exactamente a qué fecha quiero ir, como en las películas, pero eso vendrá después. Primero debo probar que funciona y luego perfeccionaré cada mínimo detalle.
La máquina lanza unos cuántos pitidos y mentalmente hago una lista de las cosas que haré cuando pueda moverme a través del tiempo a mi gusto, todo lo que podré cambiar. El reloj colgado de la pared frente a mí marca los segundos que pasan, tic tac. Lo primero será evitar decirle a Madeleine lo que le dije aquella tarde, y así arreglar las cosas entre ambos; debo admitir que esa fue una de las principales razones que me impulsaron a embarcarme en esta travesía, a encerrarme en mí mismo. Luego seguirán cosas de menor importancia, como concientizar al mundo sobre el calentamiento global desde muchos años antes, e incluso evitar dos o tres guerras, poner un poco de arsénico en la bebida de Hitler y tal vez publicar en su tiempo esa foto suya en pantalón corto y pose sexy. Será genial.
Pero ¿acaso no podría hacer algunas de esas cosas ahora? Podría hablar con Madeleine y pedirle perdón, aún no es tarde para hacer algo contra el calentamiento global e incluso hay muchas guerras futuras que podrían evitarse. Lo de Hitler… es arena de otro costal. Pero podría cambiar muchas cosas aquí y ahora.
¡¿Qué hago entonces dentro de esta cosa?! ¿Tratar de ganar tiempo perdiendo el tiempo creando una máquina del tiempo?
¿Por qué depender de una máquina?
Desesperadamente desabrocho el cinturón de seguridad (que nunca está demás), pero antes de que pueda bajarme la máquina empieza a soltar sonidos estridentes y vaharadas de humo pestilente. Siento un retorcijón en el estómago y al bajar trastabillo hasta estrellarme contra la mesa de las manzanas, frente a las tapas. Un vistazo a ellas me hace dar varios pasos hacia atrás hasta chocar contra la humeante cosa. Once. Solamente once de ellas.
Esto no puede estar ocurriendo. Dos horas.
En un arrebato tomo las carpetas con todas mis anotaciones y las arrojo al fuego. Mi labio inferior tiembla pero no puedo permitir que llegue a saberse, no debe ocurrir. La máquina ya no se encuentra en un estado funcional, los cables están derretidos y el humo son prueba suficiente. Por mi mente pasan todas las consecuencias que podría causar mi descubrimiento, y ya no hay vuelta atrás.
Ya solo quedan cenizas.
Antes de que mi determinación flaquee, abandono la habitación, cerrando la puerta con ímpetu mientras busco el número de Madeleine en mi lista de contactos, porque nunca lo borré. Haré que mi sacrificio valga la pena.

Encerradas

ENCERRADAS

15:32
Hola, soy Gala y me he quedado encerrada en el ascensor de mi piso con mi vecina, que por cierto tiene ¡28 gatos! Esta loca, lleva la media hora que llevamos encerrades en el ascensor hablando de sus gatos, de como se llaman de sus historias de todo lo que les pasa, y además se cree que me interesa pero no es cierto, ni nada parecido, me parece un palo como la copa de un pino. Me esta poniendo muy nerviosa, es claustrofobica y esta todo el maldito rato pegada a mi, con su jersey de lana gruesa de color mostaza, que ya tiene mil años que hasta hace bolitas, que con solo verla ya me entra calor, sus pantalones de pana de color índigo están mugrientos y asquerosos.... ew! Me da un asco.

16:14
Ya llevamos tres cuartos de hora y me continua hablando de sus gatos, y ya no puedo mas, por favor que alguien nos saque de aquí, me está taladrando la oreja.

Y si cae el ascensor? Que voy a hacer? Los ascensores van a aproximadamente a 72 km/h (cuando cae) y si a mi me pasa? Tendria que morirme con la vecina? Vaia muerte...

16:57
Perfecto lo que faltaba ahora va y se apaga la luz y mi vecina MªDel Carmen esta cada vez mas pegada a mi , la lana de su jersey me esta empezando a irritar la piel, ella, lleva un sombrero, que le queda horroroso, es de color fucsia con reflejos marrones o algo así.

17:08
Aleluya la luz ha vuelto a aparecer, la señora continua abrazada a mi, ya tengo suficiente calor como estar encerrada aquí, en medio del agosto que los del Servicio deben estar de vacaciones y por eso no nos oyen, y yo me iba de vacaciones al caribe, y voy a llegar tarde al aeropuerto, y probablemente perder el avión, y mis vacaciones se Irán al garete, vaya desaste.

17:11
No me lo puedo creer creo que he sentido vozes que decían que nos venian a recatar, por favor que vayan rápido.

17:14
Si! Porfin!Un bombero esta abriendo la Puerta del ascensor, madre mia al final al cabo de una hora y cuarto que hemos pasado juntas creo que nunca mas le voy a dirigir la palabra, como me vuelva a hablar de un gato, de un solo gato os juro que la mato. Un momento,que es eso? había un botón de y no lo hemos pulsado, que estupida soy, voy a decírselo a la vecina .

-¿Mª del Carmen, tu has visto el botón de alarma que había en la pared del ascensor?
-Si, ¿por?
-¿como?! Y no lo has pulsado!
-no
-por que?
-porque quería pasar un rato con tigo, no tengo amigas , nadie con quien confiar, no tengo famila, estoy sola solo tengo gatos, pero no me hacen demasiada compañía, yo solo quería probar de conocerte ya que casi nunca hablamos ...
-pero Mª del Carmen todo esto por querer hablar con migo? Pero si podías venir un dia a mi casa a tomar un café, y podíamos charlar como ahora, pero sin estar tan apretadas y pasar tanto calor.
-lo se pero seguro que no me hubieses abierto la Puerta. (me mira durante unos instantes y se va)

Me voy corriendo al aeropuerto que no llego.

20:28
Al final he llegado, ya estoy en el avión, y de camino al Caribe voy a pensar sobre mi vecina que puede que esté tan loca por que no tiene a nadie con quien confiar ni nadie con quien contarle tus miedos, no me extraña que este loca si con las únicas cosas en las que puede confiar son sus gatos, pero ningúna persona. Sabes que? voy a echar una cabezadita y a pensar sobre lo dicho.

Entretenimiento de uno, felicidad de muchos.

Kevin, un niño de ocho años vive con su padre y su madrastra ya que sus padres se separaron hace más o menos cuatro años.
Kevin desde pequeño, aprendió a ser independiente, es decir, supo valerse por sí mismo porque prácticamente todo el día estaba sin sus padres. Sus días empezaban a las ocho de la mañana cuando su padre antes de irse a trabajar lo despertaba, el niño pasaba todo el día en el colegio hasta las cinco que volvía a casa, y allí se pasaba todas las tardes solo, jugando o tramando planes para entretenerse hasta la hora de cenar, que su madrastra volvía del trabajo.
Una de aquellas infinitas tardes que Kevin pasaba en casa se le ocurrió reunir todos los objetos raros que su padre guardaba en el desván. Tras finalizar la investigación en aquel enorme desván, el niño no sabía qué hacer con todas esas cosas por lo tanto, se sentó en el sofá a pensar, y al cabo de unos diez minutos una idea le vino a la cabeza, y él, con su aún inocente mente decidió que iba a inventar una máquina del tiempo. Se puso manos a la obra, mezcló cables y más cables que su padre había guardado del anterior oficio y finalmente el niño pensó que lo tenía todo listo. Definitivamente dio por terminada su invención y media hora antes de que su madrastra viniera, decidido a que ese artilugio tecnológico iba a funcionar se dispuso a conectarlo a la electricidad. Kevin con la máquina conectada observó que esa no era la invención que él había ideado sino otra que hacía que los cuerpos flotasen, es decir, eliminaba la gravedad en los espacios cerrados.
Cuando la madrastra de Kevin llegó a casa el niño quiso explicarle lo que había inventado pero ella no mostró mucho interés por lo que le contaba. En cambio, el padre se ilusionó tanto que quiso probar aquel invento del que le había hablado tanto su hijo. Definitivamente alucinó, y como no quiso esconder aquel maravilloso invento del que estaba orgulloso porque lo había inventado su hijo fue corriendo la voz.
Eran muchos los que visitaban la casa de Kevin debido a su nueva habilidad en su mayoría se encontraban personas invalidas, gente que se habían quedado en una silla de ruedas el resto de su vida. Ya no iban a poder sentir lo que era estar de pie, pero por lo contrario, en aquella habitación donde se encontraba la máquina todo el mundo, tanto inválidos como los que se encontraban en perfectas condiciones, estaban en situación de igualdad. Por lo que ese elemento hizo felices a miles y miles de personas con esa discapacidad.
Kevin aunque fuera muy conocido en todo el país seguía su vida normal, iba al colegio y cada día como siempre no veía a sus padres hasta la hora de cenar pero no se quedaba solo ya que gracias a su propia invención tenía decenas de visitas cada tarde.
Una tarde sin que el pequeño se esperase nada, llegaron un grupo de jóvenes estudiantes de la escuela de ciencias más importante del mundo, al ver aquella máquina se quedaron alucinando y decidieron que el niño podía llegar más lejos en la ciencia. Por lo tanto, le propusieron que formara parte del equipo de investigación científico, a Kevin le hacía muchísima ilusión ya que le encantaba y sus padres por la felicidad de él aceptaron la propuesta.
Por ello nunca tenemos que dejar de hacer lo que realmente nos gusta, por mucho que te digan que eres pequeño y no puedes hacer grandes cosas tienes que luchar por tu sitio, y el del pequeño Kevin era la ciencia.

Eva

Eran las 9:25 de un martes lluvioso de noviembre cuando conseguí finalizar la fase dos de mi estudio. Por aquella época, estaba trabajando en desarrollar la regeneración de las células ciliadas del oído a través de las células madre. Hacía semanas que había empezado a aplicar mi teoría con ratones blancos con células ciliadas muertas, y ese día por fin había obtenido grandes resultados. ¡Había conseguido que recuperaran su audición!
Llevaba trabajando en este asunto desde que me licencie en biología hacía ya diez años y me llenaba de orgullo saber que por fin podía pasar a la fase experimental en humanos.
Después de una búsqueda intensiva encontré a Eva, una joven de veinticinco años que había perdido su audición a los siete. Rápidamente, se ofreció voluntaria porque nada conseguía mejorar su calidad de vida.
Meses después llegó el día de la operación, realizada por el Dr. Wells. La operación consistía en introducir un líquido con cloruro de sodio y células madre que regeneraba las células ciliadas muertas por unas nuevas con reserva de oxígeno.
Las horas de la operación, donde yo no estuve presente, se me hicieron eternas. Espere y espere hasta que por fin Eva despertó de su anestesia y pude hablar con ella.
Al llegar a la sala la llamé y de repente vi sus lágrimas caer por sus dulces y sonrosadas mejillas. ¡Me escuchaba, el compuesto funcionaba!
Durante los meses siguientes, cada semana Eva venía a mi laboratorio para su revisión auditiva y cada semana podía descubrir algo nuevo de ella. Era una chica guapa, inteligente que por desgracia había sufrido mucho en su vida por su pérdida de audición.
Inevitablemente no tarde en enamorarme de ella i ella milagrosamente se había enamorado de mí. Todo sucedió en su última revisión. No sé si fue porque posiblemente no la volvería a ver jamás o porque en ese instante me arme de valor pero, la bese. La bese intentándole explicar lo que jamás sabría decirle con palabras, y para mi sorpresa me correspondió.
A partir de ese día, empezamos lo que se le puede llamar una relación. Me llamaba en sus descansos del trabajo, cenábamos juntos todas las noches e incluso me convencía para salir de mi oscuro y desordenado laboratorio más a menudo.
Salimos durante un año, hasta que ella decidió dar un paso más y me pidió matrimonio. Sin dudarlo acepté y el día de la boda descubrí que ella estaba embarazada de ti. Creo que se fue el día más feliz de mi vida.
Durante los primeros meses del embarazo todo salió perfecto pero en el último mes algo cambio. Eva siempre se encontraba mal, le pitaban los oídos y empezaba a escuchar ruidos que no debería poder escuchar después de la operación.
Al hacerle varias pruebas resultó que el compuesto había creado un efecto secundario a largo plazo que mantenía siempre les células regeneradas excitadas provocando algo parecido a un “súper oído”.
Esto para alguien que había pasado de una ausencia de audición a una audición correcta en prácticamente un año era algo abrumador. Por no mencionar los vómitos y cansancios provocados por su embarazo.
Me encerré varios meses en el laboratorio intentando encontrar una cura que estabilizará el compuesto, pero a pesar de mis números intentos no la encontré. Todos los días observaba a Eva cuidarte y desesperarse porque escuchaba demasiado fuerte tu llanto, o escuchaba demasiado cerca una música que se encontraba a tres calles de distancia.
Supe que empezaba a perder la cordura y la paciencia cuando empezó a arrepentirse de haberse ofrecido voluntaria a la operación, cosa que nunca había hecho. Frustrado por ver a mi mujer así volví al laboratorio decidido a no salir de ahí hasta encontrar una cura. Y de hecho, la encontré. Conseguí elaborar un pequeño líquido que estabilizaba a las células durante 24 h.
Esa noche, llegue lo más rápido posible a casa para darle la sorpresa a Eva, pero fue ella quien me la dio a mí. Al entrar encontré a Eva colgada de las aspas del ventilador, con un pequeño papel en sus manos: su carta de suicidio.
Y des de ese día decidí que jamás volvería hablar del tema ni a practicar ciencia. He cumplido mi promesa durante más de treinta años, hasta hoy. Hoy he roto mi promesa y te he traído a mi laboratorio para que sepas como conocí a tu madre.

Fer

Y se encontrada sentado al lado del fuego, sujetando, con una mano, la pipa y ,con la otra, uno de sus libros. Se acercaba el invierno y las temperaturas allí arriba eran muy bajas. Miró la hora ; eran las cuatro de la tarde y como cada día tenia que trabajar en su nuevo libro.

Fer era un hombre jubilado, de unos 74 años, a quien le fascinaba la naturaleza y todos sus componentes. Estaba especializado en medicina y, aunque estaba jubilado, seguía dando clases en las universidades. Era un hombre muy sabio y, una vez jubilado, se dedicó a escribir libros sobre todos sus conocimientos del sedimento urinario o patologías infecciosas. El éxito de sus libros fue tan grande que le propusieron dar conferencias en diversos países de América sobre los cálculos renales. En Méjico la gente estaba fascinada por todos sus conocimientos.

Nunca se cansaba de aprender cosas nuevas. A pesar de tener un piso en la ciudad, prefería vivir en la montaña, rodeado de lo que le hacia sentirse feliz y de aquello que le hacia levantarse cada día con una gran sonrisa. Allí no tenia ninguna preocupación, se divertía a su manera.

Un día cuando se levantó, decidió hacer una excursión por la montaña. Abrió la ventana, todo estaba lleno de escarcha. ¡Que frío! pensó. No obstante, haría la excursión.

Empezó a caminar. A medida que iba avanzando notaba que el suelo resbalaba pero él continuó su marcha. El camino se iba estrechando y cada vez era más difícil andar. Llegó a un punto donde solo podía poner un pie y, de repente, éste resbaló. Vio como la vida se le pasaba por delante, empezó a recordar quien era, su familia, amigos, conocidos, alumnos… y no sabia cómo pero se encontraba colgando de una rama. Esa rama le había salvado de la muerte. Cuando llegó a casa empezó a estudiarla y fue entonces cuando empezó a fascinarle todo el mundo de las plantas. Decidió estudiarlas una a una. Cada mañana salía por la montaña a buscar nuevas plantas y especies y cuando llegaba a casa las estudiaba: sus orígenes, su uso, beneficios ... Aprendió cosas que nunca hubiera pensado: plantas que podían hacer café, plantas que curaban heridas, plantas medicinales, plantas alucinógenas, plantas carnívoras, plantas comestibles… Adquirió un gran conocimiento botánico y se atrevió a escribir varios libros.

“Nunca es tarde para aprender y descubrir cosas nuevas”, era la frase que les repetía a sus alumnos.

Física del desamor

Andaba sin rumbo, mirando a mis pies. Estaba lloviendo y me mojaba, pero no me importaba, hasta lo agradecía. De esta forma, mis lagrimas se mimetizaban con las gotas de lluvia que resbalaban por mi cara, hacia el suelo. El profesor de física nos había explicado la fuerza de la gravedad: que todo se ve atraído hacia el centro de la Tierra por la fuerza de la gravedad y que yo no me veía absorbida por ella porque el suelo ejerce una misma fuerza en sentido contrario. No lo entiendo. Según él todo se rige por fuerzas físicas y reacciones químicas. Que me haya enamorado de un chico son sólo un conjunto de reacciones químicas, pero ¿cómo unas simples reacciones químicas que pueden escribirse en una hoja de papel pueden doler tanto? No lo entiendo.

Mi vida parecía no tener sentido. No importaba nada. Mis amigos habían intentado consolarme, pero sus palabras parecían estar carentes de sentido para mí. Todos lo sabían. Todos lo intuían. Pero mis reacciones químicas parecían haberme nublado el sentido común. El mundo continuaba girando. La vida continúa igual, sin que nada se haya detenido, ni siquiera mi corazón, que seguía latiendo con un ritmo constante, aunque tuviese dolor, una presión muy fuerte en el pecho. ¿Acaso él tampoco entendía lo que estaba pasando? Está diseñado sólo para latir, pasar sangre de sus aurículas a sus ventrículos, y esto lo continúa haciendo a buen ritmo, no ha dejado de funcionar... Pero noto un gran dolor en el pecho, como si me hubiesen aplastado el corazón, como si no pudiese respirar por una opresión.

Todo lo que estaba a mi alrededor me parecía una de tantas fórmulas que decía el profesor, una de esas que todos entendían y yo no. Esas que se usaban en los problemas y yo no sabía cual poner. No todos los problemas tienen solución y, en este caso, lo mío parecía el mayor problema, que ni el mismísimo Einstein podría resolver. ¿Qué sabrán ellos del amor? ¿Qué sabrán ellos de los cambios de temperatura que siente mi cuerpo cada vez que lo miro? ¿Qué sabrán ellos sobre las diferentes fórmulas que se necesitan para querer a alguien? No tienen ni idea de mis reacciones químicas y, mucho menos, de la física que me importa. Me refiero a la física de distinta manera, esa que sientes con el primer beso, o con el primer contacto. Ahora todo dejaba de tener sentido para mí, incluso la unión entre protones y neutrones, que hasta ellos son egoístas, simplemente por el hecho de dejar a los electrones apartados, lejos de su núcleo, pero no lo suficiente como para que estén libres.

De repente, me detuve. Me deslumbró una luz reflejada en el suelo mojado. Era un rayo de sol que rebotaba en un charco y me iba directamente a los ojos. Me cegaba. Miré hacia arriba. A pesar d e continuar lloviendo, había salido también el sol. Y entonces lo vi, majestuoso e imponente, brillante y colorido. Un gran arco iris aparecía en el cielo negro. Y lo entendí. Parecía una moraleja que la naturaleza me daba: por muy fuerte que sea la tormenta, un rayo de sol te llena la oscuridad de color. Esto también nos lo contó nuestro profesor, y ahora lo entendía. Básicamente, es óptica. Es la refracción de la luz cuando pasa a través de las gotas de agua. La luz cambia de dirección, y esa luz blanca del sol, formada por ondas de luz de todos los colores, se separa, y cada onda va a diferente velocidad, puesto que tienen diferente frecuencia. Igual yo voy más lenta en superar las cosas. Siento en diferente frecuencia que mis amigos. Ahora lo entiendo.

Fusionador de Elementos

Mi vida era aburrida, todos los días eran iguales, no había nada que hacer en el año 2121. Ahora lo único que puedes hacer es intentar inventar algo útil. Mi mejor invento, el Fusionador de Elementos modelo UV-2000. Con él puedo recoger los cuatro elementos básicos para crear vida.
Pero un día, ocurrió lo peor. La contaminación había influido de tal manera en la atmósfera terrestre que provocó que la órbita del planeta se deformara. Seguramente en unas horas Marte chocaría contra la Tierra. Este accidente fue declarado emergencia mundial y recomendaron a los habitantes del planeta ponerse las gafas especiales que creó mi tío que se utilizan para tener un campo de fuerza alrededor de tu cabeza y que crean oxígeno mezclando átomos.
Por fin, algo que hacer, sabía que tenía que repoblar el planeta con bosques, ríos, mares, montañas y vida… Mientras esperaba a que los planetas chocaran me dispuse a iniciar el PCCM, Programa Contra Catástrofes Mundiales. Fue un poco improvisado pero serviría. Constaba de seis puntos:
Primero, preparar todo el material necesario para utilizar el fusionador. Segundo, sobrevivir al impacto. Tercero, encontrar agua. Cuarto, encontrar tierra. Quinto, hacer fuego. Sexto, crear aire. Esto es lo más difícil, tengo que emplear el Mezclador Molecular y juntar por lo menos los gases más importantes, por si acaso me llevaré una muestra de aire de ahora mismo que aún hay atmósfera con oxígeno.
Lo tenía todo preparado, ahora tenía que esperar el impacto, punto primero conseguido. Por la televisión retransmitían el choque. Tres, dos, uno… un ruido estremecedor agitó fuertemente la Tierra. Por la ventana pude ver muy a lo lejos como una sombra enorme caía sobre el continente. En ese momento la pared se derrumbó por la onda expansiva y me empujó contra el armario. Punto dos conseguido, había sobrevivido.
Cogí mis cosas, me despedí de mis padres y les dije que volvería en unos días. Al salir todo lo que pude ver eran muchas llamas. Edificios destruidos y nada verde, toda la vegetación había desaparecido. Me costaba respirar, conecté mis gafas, mucho mejor…
Llegué a un lugar donde estaban haciendo obras. Quedaba una excavadora que funcionaba. La encendí e intenté hacer un agujero lo más profundo posible. Al final, llegué al agua. Estaba sucia. La filtré y la metí en un bote de muestras para juntarlo con los demás en el fusionador. Punto tres conseguido.
Par encontrar tierra lo más fácil sería irme a Almería. Encontraría rápidamente tierra o arena, que también funciona con mi fusionador. Una vez allí, me dispuse a buscar tierra. Entre muchas rocas encontré un agujero en el que no había mucha arena pero la suficiente como para que funcionara.
Para hacer fuego saqué el mechero antiguo que usaban más o menos en el año 2016 que me regaló mi abuelo. Como decía lo tradicional es mejor que lo moderno. En este caso no, a lo mejor el mechero era demasiado antiguo, no tenía gas. Ahora tendría que encontrar sílex y acero para producir fuego. Acero ya tenía. La mayoría de objetos que guardaba en mi bolsa tenían acero. Pero me faltaba sílex. La verdad, no sabía dónde encontrarlo. Me acordé de que mi madre tenía una colección de minerales en la que podría estar ya que me dijo que tenía cuarzo, que pertenece al mismo grupo de minerales que le sílex. Tras mucho buscar al fin lo encontré. Realicé la “maniobra para encender fuego con piedras” y después de muchos intentos tuve éxito, ¡ya tenía fuego! Para guardar el fuego en el bote de muestras utilicé el Capturador de Elementos que reducía la llama de fuego a una píldora color rojo mucho mejor para transportar y no quemarte. Ya solo quedaba el aire.
Pensé que como ya tenía la muestra de aire sería fácil “capturarla” en la píldora. Pero en vez de poner el Capturador en su función principal lo puse en modo ELIMINAR O2. No me lo podía creer, había eliminado todas las opciones que tenía de crear aire. Estaba tan enfadado que me quité las gafas y las lancé contra el suelo. Me costaba respirar, y ahí tuve la solución. Por suerte no se habían roto. Me las volví a poner pero esta vez coloqué el Capturador dentro del campo de fuerza de las gafas. Cuando empezó a salir oxígeno conecté el aparato y conseguí tener una píldora de oxígeno. Con el Mezclador Molecular junté la muestra de aire y la píldora y obtuve aire.
Ya solo quedaba confiar en que el fusionador funcionara. Coloqué los botes en la máquina y esperé. Entonces una bola de energía que era vida explotó contra la Tierra y se crearon los bosques y los ríos y montañas con nieve. Por fin la tierra era como antes.

GENETAS 24.3

Desde que llegué nadie para de mirarme. Siento todas sus miradas en mi nuca, sé que se giran para ver si en verdad soy yo, Genetas 24.3, o así me llaman. Llevo dos años en esta nave gigante la cual no se hacia donde se dirige, siendo consciente de lo que causó en mi la separación de mi familia y la llegada a este frío y tétrico lugar. Cuando llegué, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, como si las personas que me rodeaban no fueran lo que yo pensaba. Con el tiempo, todo fue cambiando, lo que anteriormente veía espeluznante, ahora me parecía impresionante, supongo que he aprendido a amar, si es que es posible el uso de esa palabra en esta era, todo lo que me rodea.
Esa mañana salté de la capsula tan rápido como pude y fui a ver a mi superior o Genetas 4.6, como él prefiere que le llame. Me sentía motivada y con ganas de aprender, era mi día, estaba segura de ello. Al llegar a su oficina me senté y espere en su despacho hasta que él, después de cinco llamadas, apareció. Le conté como me sentía, mis decaídas y le hablé de mis extraños sueños, en los cuales era producto de un laboratorio. Él, consciente de mi situación me pidió que le siguiese a otra habitación. Era un laboratorio, tal y como el que aparecía en mi cabeza cada noche. Con voz pausada comenzó a hablar:
- Genetas 24.3, voy a explicarte el trabajo que realizamos en esta nave, Transtrania. Pensábamos que hasta dentro de 4 años no podrías asimilarlo pero las conclusiones que has dado hoy sobre el asunto me han demostrado tu total madurez a una edad temprana. En este espacio nos encargamos de trabajar con unos microorganismos diminutos, llamados células, los cuales intercambiados con otras crean nuevos microrganismos, normalmente, mejorados. Estas células se reproducen dentro del organismo femenino de mayor tamaño y día a día forman parte de una persona tal y como nosotros, igual de humana, los Genetas. Una vez este proceso ha finalizado, esos niños son llevados al programa de inserción a la sociedad. Se trata de la búsqueda de familias adoptivas con condiciones parecidas al sujeto creado para poder criarlo y guiarlo libremente hasta tener los dieciséis años, en los cuales, se les separa de cualquier vínculo familiar y son transportados a esta inmensa nave, donde podrán vivir el resto de sus vidas. Como tú has podido pensar, formas parte de uno de ellos, al igual que yo y un cuarto de la gente que se establece aquí.
- Eso explica bastante las cosas. Pero sigo sin saber la razón por la que estamos aquí dentro y no en cualquier residencia.- contesté pensativa.
- El aislamiento de los Genetas junto a los mortales nos permite la tranquilidad de comprobar las consecuencias que todos estos cambios pueden originar en el mundo ya que es una técnica recién creada.
La chica, que no creía lo que sus oídos habían escuchado, atormentó a su superior con un cumulo de preguntas después de haber oído toda esa información. ¿Cómo habían sido elegidos los mortales de la nave? ¿Por qué decidieron crear este proyecto? Y, la que más le atormentaba después de una gran reflexión sobre la vida a la vez que asimilaba: ¿Se había descubierto alguna terrible consecuencia desde el comienzo de la operación? Genetas 4.6 muy a su pesar comenzó a explicarle cómo los Genetas habían establecido mucho más poder que los mortales, que el riesgo de tener alzhéimer era más alto en personas modificadas aun cuando habían sido creados para ser más inteligentes que los demás, sin faltar ningún detalle necesario en la explicación.
Genetas 24.3 al volver a su habitación no pudo hacer otra cosa que darse una ducha rápida y meterse en su capsula; esta vez dormiría mejor que nunca ahora que ya sabía el por qué de cada una de las cosas que le habían ocurrido en su vida. Como adulta y responsable que era, al dia siguiente, se encargó de pedir trabajo en la oficina de recursos humanos, a lo que ellos, asombrados, dieron el visto bueno después de haberle hecho los necesarios preliminares antes de trabajar. Su vida había dado una vuelta completa en menos de veinticuatro horas, lo mejor que dio aún mucho más de que pensar y contemplar en los nuevos conceptos de vida. ¿Seguro que estas viviendo tu vida y fijándote más en lo propio?

Guerra Transgénica

9/2/2008

"Es obvio que no podemos hacer personas transgénicas" Erwin Wagner.

24/10/2071

Aún se recuerdan las palabras que dijo ese señor hace 63 años, suponemos que el señor se refería al tema moral de modificar a las personas genéticamente, y no a la imposibilidad de hacerlo, pero en cualquier caso parecen totalmente desmanteladas dichas palabras.

7/5/2098

Me encuentro en manos de mi mentor, el comandante Wazowski, que me ha estado explicando todo lo sucedido, ahora mismo en el mundo nos encontramos en un período de guerra donde los temores de nuestra sociedad se han hecho realidad, el cambio climático y la falta de recursos nos han acechado, han puesto en guerra a todas las naciones del planeta Tierra, aunque como bien me ha comentado, actualmente no podemos considerar naciones más que a EE.UU y Rusia debido al gran imperio que habían formado cada uno por su lado, 52 años habían pasado desde la última guerra, cuando aún Inglaterra podía ser considerado un país. Si, lo sé puede sonar extraño que me estén contando esto como si hubiese vuelto a nacer, así es como algunos lo llaman pero no es ahora cuando lo explicaré, el caso es que he tenido que estar 9 años siendo intervenido en una "operación", aunque como yo, también miles de compañeros más.

El detonante de todo lo ocurrido fue aquella guerra, donde los soldados, los aviones de combate y cargamento, las armas y los vehículos no parecían lo suficientemente poderosos para batirse entre ellas, o al menos no como ellos querían, de una forma rápida y ágil para poder proclamarse campeón absoluto. Desde entonces nosotros, los soldados, hemos sido convertidos en super-soldados con los sentidos y la fuerza aumentadas, unas ventajas que según he podido entender hemos obtenido al perder nuestra humanidad mediante grandes avances biomecánicos, donde se nos ha remplazado las extremidades por unas robóticas, ya no éramos soldados normales sino que somos homorobots (como se nos denomina) que hemos sido rediseñados para tener todas las cualidades necesarias para ser los más efectivos en el campo de batalla. Las autoridades llevaban un tiempo pidiendo con ímpetu unos soldados que pudiesen correr más rápido que los mejores atletas, que pudiesen sobrevivir sin dormir ni comer durante un periodo prolongado viviendo de sus reservas de grasa, que puediesen regenerar las extremidades perdidas, que fuesen capaces de levantar pesos incalculables, y que puediesen comunicarse telepáticamente. Todos estos avances con un fin, el de que Estados Unidos sea la única nación imperante.

También existían los soldados que rechazaban dicha modificación, esto no era una idea muy inteligente pero ellos se defendían diciendo que la esencia de los propios seres humanos es la de tener capacidad de evolucionar, mejorar y desarrollarse mediante sus propias habilidades y posibilidades con todas sus virtudes y sus defectos; seguramente estas serían las últimas palabras que alguien escucharía de ellos si entran al campo de batalla donde ya nada es como antes, ahora están invadidos por drones autónomos y robots humanoides poderosamente letales que acabará con ellos de una forma inmediata.

Si esta guerra no consigue declarar a un ganador claro esto tendrá mayor transcendencia que la que ha tenido cualquier guerra hasta el momento, ya que los viajes espaciales ya son una realidad y la vida humana en el espacio no está lejos de existir, en 2016 los multimillonarios eran los únicos que podían acceder al espacio, por lo que eran muy limitados los viajes al espacio, solo para los que estaban dispuestos a pagar decenas de millones de euros, pero ahora 8 décadas después, los avances han hecho posible y más que común los viajes interespaciales por lo que ya que se amenazan entre ellos para conseguir hacerse con algunos territorios extraterrestres.

Todos estos avances son ahora las características, de millones de soldados, pero hay que tener en cuenta que no están solos, que otras miles de millones de personas no han recibido este cambio; de momento no hay acercamiento entre homorobots y personas, pero qué sucederá cuando todo esto finalice o de alguna forma tengan que relacionarse con la gente corriente, con el señor que trabaja en la panadería, con su mujer, con sus hijos, o incluso con aquel policía que le está multando por haber aparcado en doble fila. Entonces ¿Qué sucederá? ¿Todos estos avances genéticos se volverán en nuestra contra?

Historia de los supersoldados

El pasado atentado en Francia ocasionó aproximadamente 130 muertos. Un yihadista se inmoló en un famoso restaurante parisino, ocasionando un total de 200 heridos.
Nuevo atentado en Bélgica. Varias personas pertenecientes al ISIS, detonaron sus cinturones explosivos originando cerca de 35 muertos en el metro y aeropuerto de Bruselas.
Atentado en Iraq. Un terrorista suicida causó alrededor de 30 muertes a la salida de un partido de fútbol, en la capital iraquí, Bagdad.
Eran noticias habituales en los telediarios, ya casi ni nos sorprendían. Pero, ¿qué se podía hacer para evitarlos? Había muchas opiniones al respecto: que si bomba atómica al ISIS, que si intervención militar en Siria, que si intentar pactar un tratado de paz, que si cortar los suministros enviados a países como Siria…
Todas y sin excepción tenían inconvenientes. Sin embargo el gobierno de Estados Unidos barajaba una posibilidad remota, arriesgada, pero única. En realidad, este método ya se intentó ejecutar en la segunda guerra mundial con el bando nazi. Consiste en alterar la genética de un ser humano con el fin de que este sea más resistente e inteligente para fundamentalmente, las guerras.

24/6/2017 Ciudad de Nueva York
El inspector militar se encargó de dar personalmente la carta que decía: reunión secreta el 29/6/2017 en la “Casa Blanca”, a todos aquellos que cumplían todos y cada uno de los requisitos. Tenían que tener una constitución atlética, además de un coeficiente intelectual mayor de 115.

29/6/2017 Casa Blanca, Washington
“¿Han llegado ya todos?” – preguntó el Presidente
“Sí señor” –respondió el inspector.

Una vez ya todos reunidos dentro de la sala, el Presidente les explicó detalladamente sus intenciones.

“Bien señores, estáis hoy presentes, como muchos sabréis, por los gravísimos atentados que han ocurrido en distintas zonas del mundo y que han ocasionado tantos problemas durante estos últimos meses. Nuestra solución es muy compleja y a la vez peligrosa, pero está claro que no nos podemos quedar de brazos cruzados. Nuestra idea es haceros más fuertes, ágiles… en resumidas cuentas, haceros supersoldados. Todos aquellos que no queráis uniros a este proyecto, este es vuestro momento de marcharos. Por otra parte, los interesados venid conmigo.”- les ordenó el presidente.
Todos los valientes entraron a otra sala parecida a la anterior pero esta está resguardada con numerosos militares.
El plan, consistía en transformarse genéticamente. Este proceso era largo y costoso. Primero debían entrenar duro durante un año para después ser sometido a la difícil operación. Y por último ser asignados en diferentes misiones para acabar hasta con el último terrorista. Se estimaba que estas misiones iban a durar años, incluso décadas. Una vez transformados, vivirán todos en un cuartel secreto en el norte de Rusia, donde no pudieran ser encontrados.
3/7/2018
Era una calurosa tarde de verano, todos los hombres ya estaban preparados para someterse a la operación. Para esta, habían contratado a los mejores médicos del mundo. Su misión era alterar su sistema genético de modo que estos supersoldados sean resistentes al hambre al sueño y por supuesto, inmunes a las temperaturas extremas y al dolor. Sería una especie de biorobot con base humana, una auténtica máquina de guerra.
12/10/2018
Todos los militares eran conscientes de la dificultad de la misión. Eran conscientes de que era casi imposible de derrotar a todo un ejército que no teme a la muerte. Eran conscientes de que muchos iban a morir… Pero lo más importante, era que ya no tendrían contacto con el resto de la población, no volverían a ver otra vez a sus familias, no verían crecer a sus hijos… El Presidente lo dejó muy claro: no podréis interactuar con las personas “sanas”, por seguridad, ya que no sabemos cuáles pueden ser los efectos secundarios de esta operación.
13/10/2018
A la mañana siguiente, no queda rastro de vida en todo el planeta. El Estado Islámico había lanzado varias bombas de hidrógeno repartidas por todo el mundo para acabar con los infieles y llegar al paraíso con su profeta, Alá.

Sin embargo, en el norte de Rusia, era todo distinto. Había un pequeño grupo superviviente. Tal vez se trataba de los supersoldados, o tal vez, de los yihadistas escondidos ahuyentados por la muerte. Lo que está claro, es que nunca lo sabremos.

IDILIO DEL MAGMA

Emana grandeza, es fuerte e imponente y a su paso deja rastro, ¿Quién podría compararse con él?; Su fuerza nace de la decadencia de las fortalezas que están en lo más profundo de la madre tierra, ¡rocas que se han fundido para dar paso a este titán sin corazón! La presión interna de la tierra, los elevados infiernos que las rodeaban, las impenetrables fortalezas conocidas ahora por los mortales como rocas se funden, características adecuadas para el nacimiento de nuestro protagonista.
Nuestro imponente dios nacido de las profundidades siente que no puede mostrar su poder si continua dentro del seno de su hogar infernal, decide entonces brotar a la superficie, a causar terror entre los débiles de carne que han vivido en paz durante mucho tiempo.
Busca salidas, por los primos mares que siempre han conocido la superficie, pero estos lo detienen cuando este intenta subir, de una manera brusca detienen su fuerza y lo devuelven a la forma de sus progenitores, el magma regresa a su casa para recuperarse y considerar otro plan.
Las aguas se sienten molestas por las intenciones del magma, ¡ellas nunca habían querido que su primo pícaro naciese! Gracias a él sus fuertes protectores las rocas habían dejado de ser, ¿y si luego nos cubre y nos seca? En tono preocupado dijeron las aguas del pacífico, ¡detengamos al monstruo en las profundidades! Las aguas del índico aprobaron la noción, las aguas del antártico se opusieron ¡¿y el equilibrio!? ¡Dejadlo ser!
De inmediato las aguas del Ártico se levantaron por sobre sus cascos: ¡por cosas como estas yo soy mayor y tú pequeño! ¡Mirad como estas de reducido por la temperatura de nuestro suelo que aumenta conforme él se acerca!; el Antártico se ocultó tras un iceberg. “La decisión está tomada” afirmo el Océano Atlántico, levantando la sesión deciden el plan para acabar con su ahora enemigo en común el Magma.
El magma está en su seno anhelando escuchar los gritos de los mortales de carne ante su presencia fundidora, planeaba pasar sobre ellos y que sus carnes se emparejaran con el tono carmesí de sus llamas, se prepara para un sueño profundo y un buen despertar lleno de gritos y sufrimiento.
Al día siguiente temperaturas bajas llamaban a su puerta, el magma respondió con lentitud y a cierta distancia, las bajas temperaturas lo hacían adoptar forma fija: “¿Quién es?” el visitante de temperatura menor solo le advirtió: “deja de intentar subir a la superficie o a tus progenitores volverás” el magma, molesto iba a salir a ver el rostro de su visitante amenazador, pero al llegar a la puerta ya no había nada, quedo resentido por no haber respondido, sin embargo Salió a dar un paseo para despejar sus ideas, y de pronto la amenaza volvió a su mente, esto lo puso iracundo y poco a poco empezó a crecer y crecer y a aumentar su calor, y así creo su salida a la superficie.
Había un punto de calor fuerte en lo alto del nuevo ambiente, y en lo plano de la tierra se encontraban estructuras triangulares y de ellas salían los mortales de carne, ¡lo había logrado!
Las aguas del pacífico aterradas se desplazaron en busca de las aguas del Atlántico y al encontrarlas le contaron a secas la noticia, el Atlántico con calma decidió convocar a los demás y arreglar un plan definitivo para acabar con el magma.
Las aguas del Antártico se desplazaron en busca del magma y le conto los planes de sus hermanos, el magma se enamoró perdidamente de su temperatura fría y por la fluidez de sus aguas, las aguas del antártico estaban engullidas en el sentimiento de amor por el magma, era un amor correspondido.
Sus cuerpos totalmente opuestos de temperaturas opuestas se complementaron entre sí, y poco a poco la temperatura del lugar fue cayendo, y el magma ardiente y poderoso junto a las frías aguas del Antártico se unieron en el afán de sentir al otro, ese amor se solidificó lentamente.
Decidieron escapar, ¿para dónde? No sabían, el todo era alejarse de los otros 4 océanos. El magma decidió buscar un lugar fuera de la madre tierra, así que salió para tener una mejor vista, el Antártico reposaba en la morada del magma, llego entonces el pacífico ante ella, y con un esbozo de sonrisa le hizo entender que no volvería a ver a su amado.
Salió a toda prisa, ya era tarde, su amado estaba solidificado frente a sus cristales, ahora solo era una roca volcánica.
De su idilio surgieron frutos y estos fueron las bellas rocas plutónicas con la fuerza de su padre y bellos cristales que recordaban a las aguas de hielo de su madre.

Kilómetros de Radiación

Era el año 1945, estaba junto mis compañeros en el frente del campo de una guerra, ambos bandos estábamos muy igualados, ni uno ni otro avanzaba terreno.
De mi grupo no sobrevivieron muchos, solo yo y dos más junto con los que estaba intentando sobrevivir a la locura y la muerte de la guerra. Haber visto como nuestros compañeros moría de un modo tan brutal y devastador, nos había creado un trauma que teníamos que superar si queríamos seguir viviendo.
Ese día nuestro capitán murió a causa de una bala enemiga; mis compañeros no se podían organizar bien, por ello decidí tomar el mando para que pudiéramos sobrevivir todos juntos i volviésemos a casa.
El mismo día que perdimos a nuestro capitán, decidí hacer una incursión al campo enemigo y conquistar terreno junto a mis compañeros y otros más. Así que justo cuando anocheció empezamos la marcha hacia el campo enemigo, nadie estaba preocupado pues lo que hacían lo hacían por salvar a sus familias que sufrirían si no ganaban esta guerra.
En la incursión de esa noche, conseguimos matar a muchos enemigos, así conquistando terreno; eso sí, tras dominar más terreno conseguí que ningún soldado que me acompaño muriese en esa batalla.
Cuando se hizo de día, avisamos a los demás soldados para que se instalaran en la zona que era aliada des de la incursión. Cuando ya se instalaron decidimos que a la noche celebraríamos esa victoria, de haber conquistado una base enemiga.
En la noche, todos bebimos licor y carne (cosa que no nos podíamos permitir si no era ocasiones especiales), todo parecía ganado ya, hasta que paso un avión enemigo por encima nuestro. Pensamos que era un avión que vino a observar como estábamos organizados, pero al rato lamentamos haber conquistado ese lugar.
Cuando parecía un avión inofensivo de observación, vimos que soltó algo, como un misil pequeño i solitario. Nos alejamos todo lo que pudimos y, en nuestras mentes pensábamos: “será solo una bomba para asustar-nos, no hay preocupación alguna”. Muy equivocados estábamos en ese momento.
Cuando toco tierra, una onda expansiva grande y rápida nos alcanzó, era muy abrasador el gas que expulsó, pude observar en ese momento como la piel de mis compañeros se derretía al igual que la mía.
Lamentándolo toda mi vida, fui el único superviviente a ese ataque enemigo, el cual según me han explicado trataba de una nueva arma jamás conocida por el ser humano.
Ahora que tengo mucho tiempo libre, lo he dedicado a escribir mi propia historia de la guerra y la aparición de esa nueva arma. En la actualidad ya han descubierto que es, según parece es una bomba atómica, compuesta por elementos radioactivos y temibles para las personas.
Este relato lo hago en honor de aquellos soldados que lucharon junto a mí, y que lamentándolo toda la vida murieron en la guerra.
Firmado por:
Ryu Nagasaki, ex soldado de la armada japonesa.

La bicicleta

Esto que explicaré, me pasó un miércoles por la tarde, y como todos los lunes y miércoles, tenia entreno de tenis a las seis en punto. Yo, salí del colegio, como siempre, a las cinco en punto.
Llegué a casa al cabo de diez minutos, merendé y me puse a hacer los deberes en mi habitación. Ese día, por mala suerte, los deberes, no eran pocos, así que empecé a hacerlos y se me pasó el tiempo volando, estaba muy concentrada, miré el reloj, y … Eran las seis menos siete! Y aún no me había puesto la ropa para hacer deporte, y lo peor, es que cada vez quedaba menos tiempo para el entreno, en el que tenía que estar en cinco minutos. Me vestí todo lo rápido que pude. Recordé lo que me había dicho mi madre, que esa misma tarde no me podía acompañar al club, porque tenía mucho trabajo. No era la primera vez. Cuando eso pasaba, me quedaban dos opciones, la primera era ir andando, ya que vivíamos muy cerca, y en un cuarto de hora andando ya estabas al club, y la segunda opción, era coger la bicicleta e ir con ella. A causa del tiempo que me quedaba, elegí la segunda, la de la bicicleta, pero sino, hubiera elegido ir andando, ya que ir en bicicleta no me gustaba tanto, porque el medio de transporte más peligroso era ese. Cogí la mochila de tenis, bajé al parquin, fui donde se encontraba mi bicicleta, la desaté y subí.
En bicicleta, solo se tardaba unos diez minutos aproximadamente. Estaba yendo todo el rato por el carril bici, vi a más gente con bicicleta, iba todo lo rápido que podía para llegar lo menos tarde posible. Una vez llegué al camino para ir club, ya que allí no había tráfico, y tampoco veía ningún coche en marcha, sino que todos estaban aparcados, aproveché para ir, aún más rápido de lo que había ido, a la vez que volvía a mirar mi reloj. Me alegré cuando vi que solo eran las seis y dos minutos, y pensé que tampoco llegaba muy tarde, pero si justito. Fue en ese momento, cuando dejé de estar atenta mirando el reloj, que por mi desatención, al camino, que no estaba asfaltado, la rueda delantera choco contra una piedra, y me caí de la bici chocando contra el suelo. No era una piedra muy grande, ni tampoco muy pequeña, pero si lo justo para que hiciera que me cayera, Cuando caí, mi rodilla choco contra el suelo, lleno de arena y piedras pequeñas.
Fue un gran susto para mí, pero me tranquilicé al ver que solo me sangraba la pierna por el roce con el suelo, y que no era nada, solo una pequeña herida. Fui caminando, con la bici a mi lado, hasta dentro del club. Allí me curaron la herida, y me paró de sangrar, pero continuaba teniendo dolor. Pensé en todas las prisas que había tenido esa tarde, para llegar a la hora para hacer tenis, y que al final no lo podría hacer. Así que me senté en un banco, a mirar cómo otros hacían tenis hasta que llegó mi madre. Fuimos a casa y cenamos también con mi padre.
A partir de ese día, cuando cogía la bici, tenía mucho más cuidado y estaba más atenta, pero también intentaba esquivarla siempre que podía.

La cara oculta de la revolución genética

Estamos en un mundo muy diferente a cómo se conocía antes; todo el mundo conoce las maravillas que el ser humano es capaz de crear, todos los límites que podemos romper, y por desgracia, no todos saben qué consecuencias pueden traer...

Hace 10 años comenzó todo con el descubrimiento de un nuevo método “natural” para poder crear alimentos, animales e incluso humanos (en menor medida) transgénicos. Este método hacía que los alimentos adquirieran más nutrientes y que estos a su vez reaccionarán de una manera más potente dentro de los organismos. Los animales genéticamente modificados se crearon con el fin de controlar grandes masas de animales que estaban reproduciéndose sin control; aunque se descubrió más tarde que esto se debía a los alimentos transgénicos que ingerían. Irónico, ¿no creen? La creación de unos llevó a los otros.

Sin embargo, lo que llevó a la modificación genética del ser humano fue la codicia oculta en los propios hombres y mujeres que controlaban la naciones en esos tiempos... todos querían el método “revolucionario” para crear seres que poco se alejarían de un superhéroe. Consecuencia de todos estos hechos: el estallido de la guerra...




22 de noviembre de 2157

Hacía ya varios meses que el mundo se había sumido en el caos por controlar todas las fuentes de recursos científicos que proporcionaban la oportunidad de conseguir esos “súper soldados”.

Europa está completamente ocupada por los Estados Unidos, que se había anticipado a China debido a que combinaron los pocos soldados experimentales (así llamados los que habían sido sometidos al cambio genético) con infantería mecanizada (exoesqueletos que proporcionaban más movilidad al soldado) y los robots de combate HKM-35 (robots diseñados para suplir la falta de soldados).

Sin embargo, al ser China uno de los países que desarrolló el gen que permitía modificar el ADN humano, esta contaba con una producción estable de soldados experimentales y la batalla en el frente de estas dos grandes potencias no era agradable de observar...

4 de Diciembre de 2157

Hoy a las 9:00 comienza la operación R.U.I.N de la cual me han encargado su éxito. Esta misión desempeñará un papel fundamental en el cese de la guerra, y tendrá un objetivo ambicioso como es el de asegurarse eliminar el laboratorio Kaervin, principal creador de muestras clandestinas del suero C (el cual, al inyectarse en un ser humano hacía que sus genes mutarán).
En resumen, tenemos que eliminar al vendedor de armas que está “manteniendo” la guerra, se mueve por todo el continente asiático y posee un armamento que se asemejaría al Apocalipsis mismo,... pero nuestra ventaja es que nosotros no pertenecemos a ningún bando conocido, somos... fantasmas... ángeles de la guarda, los diez contra la “gloriosa” revolución genética que llevó a la pérdida y olvido de la palabra humanidad.


7 de Diciembre de 2157

La misión comenzó hace tres días, y ya hemos perdido a dos hombres, Víctor Bedril y John Pane, que yacen ahora en las cercanías del conflicto; no tardarán los soldados en luchar en ese territorio.

Estábamos cerca de unos de los edificios que creíamos seguros para pasar la segunda noche cuando fuimos asaltados por un grupo de lo que parecían unos desertores del bando chino. No creo que nos atacaran por ver las armas que llebamos, sino por el refugio que íbamos a conseguir para tener un poco de paz.

Noté algo distinto en uno de ellos, tenía parte del brazo derecho negro como el carbón y era más bien como si el brazo se le estuviera atrofiando o... ¿mutando?. Su conducta era más agresiva, diría que instintiva.


26 de enero de 2157

Tras más de 15 días de búsqueda, por fin hicimos contacto visual con el objetivo. El plan de entrada era sencillo y una vez dentro nos dispusimos a poner en marcha el plan de destrucción.

Todo parecía fácil y sin ningún contratiempo gracias a los trajes mimetizadores, hasta que nos encontramos en un corredor con diversas salas en las que se podían ver los ensayos médicos que más tarde daban fruto a los “soldados de nueva generación”, pero algo no parecía encajar...

Con todo dispuesto y una carga de 100kg en explosivos colocada por todo el laboratorio, salimos lo más rápido posible por donde habíamos entrado y cuando pasábamos por el corredor me percaté de lo que en realidad era ese “laboratorio” y que clase de tratamientos hacían. Vagamente en la carrera conseguí leer: “muestra 48 – anti virus mutable C”


3 de Agosto de 2168

Hace años que la guerra acabó, y lo único que recuerdo es aquella gran explosión que debió verse varios kilómetros a la redonda y ese sentimiento de desconcierto, de no saber si había destruido la causa de la guerra o aquello que podía pararla...

Supongo que ya nada de eso importa.

La ciencia está detrás de todo

Eran las cuatro y media, y era una de esas tantas tardes las cuales no tienes nada que hacer. Así que me puse a leer el periódico, yo por aquel entonces tenía unos 20 años. Pasaba las páginas, y después de tantos titulares de corrupción y atentados, vi un anuncio de un espectáculo en mi pueblo. Se trataba de un faquir, que había venido a España a mostrar todo lo que aprendió en su país natal.
Como esa tarde no tenía nada que hacer, como dije anteriormente, decidí ir a ver el espectáculo. Éste comenzaba a las siete de la tarde, y como la plaza del pueblo, que era donde se celebraba el espectáculo, estaba cerca de mi casa, me puse a investigar sobre los faquires. Resulta que los faquires son ascetas los cuales ejecutan retos de la resistencia física, tales como caminar sobre fuego o cristales, introducir antorchas y cuchillos en su boca, o incluso acostarse sobre camas de clavos. Estas facetas me apasionaron, por lo que fui aún más intrigado a observar el espectáculo. Eran ya las seis y media de la tarde, por lo que no pude saber cómo lograban hacer todo esto, así que pensé que al acabar el espectáculo intentaría hablar con el faquir.
Llegué a la plaza, había muy poca gente, pero fue mejor, ya que pude ver los espectáculos más de cerca.
Salió el faquir, y realizó todos los espectáculos. Quedé asombrado por como andaba por encima del fuego y como se metía el cuchillo en la boca, pero lo que más me deslumbró, fue cuando se tumbó sobre la cama de clavos. Me parecía imposible que no se clavara ninguno, así que al acabar el espectáculo, intenté hablar con el faquir. Fue imposible, tenía que marcharse rápido para viajar a Nigrán a seguir con sus espectáculos.
La intriga podía conmigo, así que al llegar a casa fui directo al ordenador a ponerme a investigar. Y si, si que era posible tumbarse en la cama, ¡no era ficción!
Resulta que todo tiene su truco, y el del faquir es el siguiente:
El parámetro más importante en el que nos debemos fijar es la presión. La presión es la fuerza ejercida por unidad de superficie (P=F/S). La presión aumenta cuando aumentamos la fuerza, o cuando disminuimos la superficie y viceversa. Cuanto mayor sea la presión, mayor dolor sentiremos. En este caso, la fuerza se mantiene constante, y es igual al peso del faquir (m·g). Pero, ¿y la superficie? Cuando nos pinchamos un solo clavo, la superficie es muy pequeña, pero cuando lo hacemos con 200, ésta aumenta proporcionalmente por lo que la presión disminuirá 200 veces. Entonces, en contra de lo que pudiera parecer, cuanto mayor sea el número de clavos, menor presión habrá y, por lo tanto, menor dolor.
Aún siendo esto cierto, no deja de ser sorprendente a la par de peligroso, porque si comete un fallo y hace más fuerza de la adecuada, se podría hundir en la cama de clavos.
A partir de ese momento, en el cual descubrí el valor que tiene la ciencia en cada cosa que vemos, me apasiona mucho más, y por eso ahora mismo estoy estudiando Física en la universidad de Vigo. El espectáculo del faquir fue un evento que me cambió la vida.

La constancia

Esta es la historia de cuatro compañeros de clase de un colegio situado en algún punto de la geografía española, de hecho podríamos situarlo en cualquier lugar, pues la historia y su moraleja son recurrentes.
Carlos el bravucón, Gerardo el maquiavélico, Iván el estudioso y Lorenzo el introvertido.
Gerardo y Carlos se pasaron su infancia y su adolescencia maquinando uno, y llevando a cabo el otro todo de tropelías, bravuconadas, vejaciones y humillaciones a compañeros y cualquiera que se les pusiera a tiro o estuviera de moda. Gerardo siempre salía indemne de cualquier castigo por hacer honor al dicho de tira la piedra y esconde la mano.
Carlos, por el contrario, siempre solía ser represaliado aunque por su ascendencia familiar, de alto rango social y económico, casi siempre salía bien parado (hay cosas que no cambian).
Por otro lado Iván, solitario y tedioso, encaminó su infancia y adolescencia a algo que le apasionaba; la ciencia. A ello se encomendó en cuerpo y alma.
Por último Lorenzo, el introvertido, que se pasó todo este periodo del que hablamos siendo la diana de Gerardo y Carlos para sus burlas y chanzas, sufriendo lo indecible para intentar sobrellevar las situaciones. Gordo , tonto, friki y demás adjetivos eran sus motes habitualmente. Bien … el tiempo pasa muy deprisa … muchos años más tarde ya mayores y en plena recesión económica, Carlos y Gerardo contrajeron una grave enfermedad infecciosa en el trabajo que desarrollaban, ambos eran miembros del equipo de limpieza de las alcantarillas pues su nivel de estudios adquiridos no les dio para más.
No tenía cura y todo el equipo científico de la universidad de Houston, trabajó sin descanso durante muchos días y muchas noches para encontrar una cura para la nueva cepa del virus que estaba acabando con la vida de Carlos y Gerardo.
Cuando todo parecía perdido, un técnico de laboratorio y un médico epidiemiológico españoles dieron con la vacuna casi sobre la bocina … se llamaban Iván y Lorenzo…
Moraleja… La bondad, humildad y constancia hacen al hombre más humano y el engreído, arrogante y déspota se muestra tal como es desde la infancia.

La donante transgénica

Los transgénicos son considerados dioses; seres perfectos sin debilidad alguna y con mucho poder (económico, social, político…) y obviamente toda la gente los odia o los envidia; yo era uno de esos, pero ahora os contaré lo que me hizo cambiar mi punto de vista.
Era el 21 de Mayo de 2010 cuando me desperté gritando en la cama, había tenido un sueño muy raro, algo que ver con que me moría porque la sangre no me llegaba al cerebro, supongo que es normal ya que me diagnosticaron que mi sangre era demasiado débil y que podría morir; desde entonces, veo la vida más oscura. Volviendo a mi historia, me levanté, desayuné y me fui a la universidad.
Como todos los días, Claudia me está esperando en la puerta mirando el móvil (qué raro) mientras está en una pose ridícula ya que es mitad pose molona mitad sentada.
- ¿Qué intentas con esa pose? - le preguntó a Claudia.
- ¿No es obvio? Esperarte.
- Estás ridícula con esa pose.
Dio un respiro.
- A veces creo que no tienes sentido del humor - soltó.
Empezamos a caminar juntos hacia la parada del bus para coger el 212 y que nos llevase a la entrada de la universidad. Ya en el bus, Claudia me suelta.
- Óscar, últimamente te veo más decaído de lo normal.
Sonreí forzosamente.
- ¿Por qué lo dices?
- Se te nota, vas más agachado de lo habitual, no me cuentas nada interesante y sobre todo en los ojos, tus ojos ya no brillan como lo hacían antes, has perdido el interés por vivir. ¿Verdad?
Claudia tiene esa virtud de adivinar siempre lo que estoy pensando o lo que me pasa, me fastidia mucho pero a la vez me alegra ya que siento que estamos muy conectados.
Le digo en tono irritado.
- Ya vale. ¿Déjame en paz quieres?
- Pues sí que estás borde hoy.
- Pues eso.
Fin de la conversación, no hablamos en todo el día.
Al día siguiente no encontré a Claudia esperándome, supongo que es normal ya que me porte muy mal con ella; decidí tomar el bus solo. No me di cuenta de que me había dormido hasta que desperté dolorido y con fuego a mi alrededor, me levanté alarmado temiéndome lo peor y mis temores se hicieron realidad, acababa de sufrir un accidente de tráfico.
Me llevaron al hospital y me dijeron que me había roto la pierna izquierda y varios huesos, también dijeron que aunque no fuese nada grave, había algo que no encajaba, unos huesos rotos no bastarían para estar en peligro de muerte pero en cambio yo sí que lo estaba, además había perdido mucha sangre. Supuse que sería mi “enfermedad”, tenía que serlo.
Los médicos intentaban hacer todo lo que podían para intentar salvarme pero no me podían transferir sangre ya que el hospital era muy pequeño y mi tipo de sangre era 0+, la única opción era pedir sangre a los transgénicos, y eso sería como convertirse en su esclavo. Estaba seguro de que me moriría pero de repente vi a una joven de mi edad, era guapa y parecía buena persona, y al verme me dijo.
- Ostras que mala pinta tienes chaval - dice preocupada.
- Ya ves, gajes del oficio jajaja – digo de mala gana.
- He oído lo que te pasa, acabo de venir al igual que tú pero ya eres novedad. ¿Quieres que te eche una mano? Soy transgénica así que no importa qué tipo de sangre tienes ya que yo puedo darte de la que seas.
De repente, la joven no me parecía tan buena gente.
- ¿Qué quieres a cambio, dinero, que mate a alguien, ser tu esclavo? – le solté con miedo.
- ¿De qué hablas, medio muerto? – responde enfadada.
- ¿Por qué harías eso?
- Pues porque quiero ayudarte, imbécil. – dice irritada.
Tuve que reconocer que nunca pensé que Laura, la chica transgénica, me ayudara. Pensaba que moriría sin más, pero Laura al donarme la sangre, pude sobrevivir e incluso mejoré con mi problema de la sangre. Ahí fue cuando decidí que, igual, no todos los transgénicos eran malos; le debo mucho a Laura aunque no la volví a ver, así que no puedo devolverle el favor, me dio mucha pena ya que pensé que nos podríamos llevar bien.
Cuando me dieron de alta, Claudia estaba esperándome en mi casa, (tiempo atrás, me vino la mala idea de darle llaves a Claudia de mi casa por asuntos que no voy a contar ahora) dormida y al parecer, cansada. Yo esperé hasta que se despertó y al verme de nuevo, le brillaron los ojos, y con la sonrisa más dulce que hube visto jamás, me dijo.
- Bienvenido a casa, Óscar.

La extraña y yo

La extraña y yo
En 1954 en una pequeña ciudad de Kansas, había una mujer de la que todo el mundo hablaba, decían que era extraña, que pocas veces salía de casa, seguramente estaba en el sótano, o eso decían, solo salía de casa para ir a una herboristería de plantas aromáticas y raras pócimas.
Una vez un niño la había visto en un pantano mientras cogía ranas. Le llamaban la mujer del silencio, pero en realidad se llamaba María Antonieta de la Rosa Giménez Villar, y como el nombre era muy largo, prefirieron apodarla María Rosa Giménez. En los tiempos en que frecuentaba la escuela siempre estaba sola, metida en el laboratorio del señor Adolfo. Nadie sabía qué hacía.
Bueno el caso es que, varios años después, descubrieron que en su sótano hacía experimentos, con pócimas raras y esas hierbas aromáticas. Un día el mismo niño que la había visto coger ranas, la siguió hasta su casa sin que ella se enterase. Entró por una ventana que conducía al sótano; ahí se encontró a la mujer, haciendo unas mezclas de pócimas muy extrañas, con trozos de ranas que encontraba en el pantano.
Por suerte, él pudo marcharse antes de que ella lo viera. Al día siguiente, la observó en la herboristería y fue a su casa. Entró, bajó las escaleras que llevan al sótano y contempló todo lo que había allí; enseguida comprendió que es mujer no cogía solo ranas, también ratas, arañas, saltamontes, insectos…
El chico no se enteró de que María Rosa ya había llegado y ella situándose detrás de él, le susurró suavemente:
-Hola chico, ¿qué haces aquí, te gusta?
El chico se asustó y giró inmediatamente, para pedirle disculpas por entrar en su casa, y ella le respondió que no estaba enfadada, aunque no hacía falta entrar sin permiso ya que podía ir libremente si, verdaderamente, le gustaba la ciencia. Él no sabía exactamente lo que era la ciencia, pero ella le explicó todo al detalle y cómo estaba investigando sin descanso para llegar a sintetizar compuestos orgánicos con impurezas de cromo, hasta alcanzar la fórmula perfecta. Después de unos meses consiguió al fin su objetivo científico y lo publicaron en todo el mundo.
-Muy bien Alejandra –me dijo el profesor, -has hecho un buen relato.
-Gracias profesor- le dije entusiasmada.
Al llegar a casa le conté a mis padres el relato que había escrito y cuánto le había gustado la historia sobre María Antonieta de la Rosa Giménez Villar a mi profesor de física y química.

La física en mi cabeza

Lo que hoy os voy a contar una cosa que me pasó hace unos días y que me cambió la forma de ver la física.
Todo empezó el sábado por la mañana cuando me desperté con una rara sensación que apenas le di importancia, bajé a desayunar y mientras exprimía unas naranjas para hacerme un zumo viendo la rotación del exprimidor, en mi cabeza empezaron a aparecer fórmulas matemáticas y números que calculaban tanto la velocidad como la aceleración del exprimidor. En ese momento me quedé anonadado y me fui a lavar la cara para despertarme.
Una vez ya listo me fui a dar una vuelta por el paseo que pasa por la playa de mi pueblo, mientras paseaba me encontré con un ciclista que me adelantó y en ese momento volvieron otras fórmulas distintas a mi cabeza que me calculaban también la velocidad y la aceleración del ciclista. Ya en ese momento me empecé a dar cuenta de lo que me pasaba, lo que yo veía eran las fórmulas de la clase de física del viernes, en la que dimos las diferentes maneras de calcular el movimiento según su tipo, de ahí que cuando estaba exprimiendo las naranjas me apareciese la fórmula del MCU (movimiento circular uniforme) y que cuando vi pasar el ciclista estaba la del MRUA (movimiento rectilíneo uniformemente acelerado). Una vez que me acordé de esto me puse a buscar otra cosa en movimiento para comprobarlo, y me fijé en un paracaidista el cual según mi cabeza iba a 10m/s con una aceleración de 2m/s antes de abrir el paracaídas, después redujo su velocidad a 5m/s y la aceleración a 1m/s. Me quedé realmente sorprendido al ver que era capaz de calcular todo eso de memoria y sin apenas haberlo practicado.
Ese fin de semana no paré de buscar cosas en movimiento para calcularlas y por supuesto que el lunes se lo comenté a mi profesor de física y química el cual se quedó totalmente sorprendido de lo que era capaz de hacer. Ahora pienso que si soy capaz de hacer esto, quien sabe si cuando demos el siguiente tema que trata sobre las fuerzas que se le aplican a un objeto, no seré capaz de hacer lo mismo y quedar flipando de nuevo.
Bueno espero que os haya gustado mi pequeño relato sobre lo que me pasó ese día y que hiciese que os interesaseis un poco más por la física.

La gota

Empecé mi vida en el cielo, hice muchas amigas, cada una de nosotras éramos diferentes, cada una teníamos un diámetro diferente.
Nos notábamos muy ligeras pero cada segundo, cada minuto, y cada hora que pasaba sentíamos que desaparecía esta ligereza y cada vez nos sentíamos diferentes cada momento que pasaba hacía más frio, y de repente empezaron a caer todas mis amigas. Yo pensé que nunca más nos volveríamos a ver, y de repente empecé a caer al vacío, el aire me llevaba de una parte a otra, estaba al lado de muchas amigas mías y caíamos a la misma velocidad, hasta que llegamos a un destino, choque tan fuerte contra el suelo que salpique. Caí en el pico de una montaña, casi no había oxígeno, entré en un rio y todas mis amigas y yo formábamos un gran grupo y bajábamos a gran velocidad y nada se nos resistía, nos lo llevábamos todo por delante, ramas, piedras, arena… todo lo que se ponía per el medio. Llegamos a un sitio gigante había muchas como nosotras pero eran diferentes. Hacía mucho sol entonces muchas de nosotras nos empezamos a evaporar y luego condensarnos éramos como una gran masa de humo blanco de una forma irregular, el vapor de agua nos había hecho crear esa especie de humo que era una nube. Nos aligeramos y nos íbamos desplazando por todo el cielo, nos cruzábamos con muchas nubes y cambiaba nuestra densidad hasta un punto que volvimos a caer pero ahora entonces de ir por un rio por el exterior fuimos por un rio que pasaba por dentro de una montaña gigante y todo estaba oscuro no se veía nada, lo único que se veía era una esfera al final del rio que entraba un poco de luz y cada vez nos acercábamos un poco más. Hasta que llegamos y desembocamos un océano gigante el océano pacifico, luego otra vez el mismo ciclo. Lo cierto es que era el ciclo del agua, todos los días, todos los meses y todos los años hacíamos lo mismo. Empecé a pensar y a pensar hasta que llegue a una conclusión, que era una pequeña y diminuta gota de agua.