Cambio de planes

“Líder farmacéutica patenta el medicamento del futuro”.
“Pero… ¿qué es esto?”. Se levantó del sofá, buscó el móvil y llamó a Ana. Apagado o fuera de cobertura. Lo intentó con el laboratorio, nada.
Con los zapatos a medio acordonar, bajó las escaleras y salió del edificio. Al llegar al laboratorio lanzó con fuerza el periódico sobre la mesa. Ana con la mirada roja y húmeda miró el diario.
—No lo entiendo. ¿Qué pasó?
—Supongo…el portátil… —contestó ella con la voz entrecortada.
Delante de la mesa y con el cuerpo inclinado hacia delante, Ana sujetaba su rostro con las dos manos. Juan con una vena a punto de reventar recorría a grandes zancadas cada uno de los rincones de la sala.
—¡Cinco años perdidos en esta jaula! —dijo Juan lanzando un puñetazo al aire.
Ana murmuró un lo siento y durante unos segundos sólo se oyó el sonido del fracaso.
—No es culpa tuya —susurró él con un manifiesto tono de derrota—. ¡Mierda!
Mientras la puerta golpeaba con fuerza al cerrarse, Ana se acercó a la ventana, con la mano izquierda separó dos de las láminas metálicas de la persiana, miró hacia el cielo y sonrió.