Divina Comedia

El plan no salió tal y como había esperado. Tardé cerca de dos horas en poder viajar al pasado. A cualquiera le puede parece una cantidad de tiempo relativamente corta. Pero lo relativo no es lo importante, sino el hecho. Y el hecho es que aquí estoy, en tierra de nadie. Desconozco el lugar por completo. Me temo que tampoco recuerdo el motivo por el cual me embarqué en ese viaje espacio-tiempo. El caso es que aquí estoy y no se está tan mal. Caminando entre los olivos puedo ver el cuerpo de una chica tumbado en el suelo. Me acerco sigilosamente a ella y la observo. Está magullada por todas partes. Escucho pasos y mi instinto hace que me esconda detrás de ese gran árbol.. Miro asustado como un ser de casi dos metros se acerca al cuerpo de la muchacha. <> pienso. Pero eso sería poco probable.
Al cabo de un rato, el ser se aleja y la chica vuelve a descansar sola. Me acerco de nuevo con extrema delicadeza y me dispongo a retirar la sangre que vierte por su boca. Saco un pañuelo de mi bolsillo y me percato de que cae una estampa pequeña. La recojo y la miro. Era la chica de la chica de la fotografía la que estaba tendida en el suelo. Carece de lógica todos estos acontecimientos. Abajo hay escrito un hombre: Beatriz.
La chica abre los ojos y empieza a habla en un tono casi inaudible.

- Dante, has venido...
- ¡Quién eres?- pregunté extrañado.
- Beatriz.¿recuerdas?
- No recuerdo nada-. Estaba confuso. Con un dolor fortísimo de cabeza.
- Viniste al infierno- dijo mientras recobraba el aliento y continuó- a por mí.
No paré a pensarlo demasiado, si era cierto o no lo que me contaba aquella chica pelirroja.
Recogí su pequeño cuerpo y me dirigí a la máquina del tiempo que estaba a unos pocos pasos. La dejé descansar dentro y apreté el botón de regreso al presente.

De este suceso hace ya tres años. Aún recordamos antes de dormir aquella historia. Debido al percance que tuve al viajar desde el presente al pasado mi memoria se me borró por completo. Ahora las máquinas del tiempo son mucho mejor que las de antes. Cada noche me acuerdo como pasé veinte largos años fabricando aquel aparato para rescatar a mi esposa de las garras del mal. Gracias a ella pude salvarla y traerla de nuevo a la tierra, desde el infierno.

FIN