Gravedad Inversa Selectiva

Hoy es un día más en el laboratorio situado a millones de kilómetros de casa. Aunque debería mentalizarme de que mi casa es esta ahora y durante los próximos 38 meses. He tardado más de 7 años terrestres en alcanzar mi destino, concretamente 2.774 días. A pesar de todos los trabajos que tenía programados desde mi despegue y del maravilloso gimnasio que hay a bordo de la nave Dragón V7 fabricada por SpaceX con la mejor tecnología conocida hasta ahora, ha sido un viaje muy aburrido.
Abro la puerta que da acceso al exterior y vuelvo a ver el mismo paisaje de todos los días, inalterable, silencioso, solitario. A veces pienso que no hay nadie más en todo el universo.
Este planeta no tiene que ver con ninguno conocido, no se parece a la Luna ni a Marte ni a lo poco que sabemos de Putón o Mercurio. En este planeta existe un fenómeno llamado gravedad inversa selectiva (G.I.S). Es un fenómeno que no se conocía hasta el momento, y que selecciona a su antojo a objetos o seres vivos para hacerles flotar por la ausencia de gravedad o no. Puedes permanecer pegado al suelo como si estuvieras en la tierra o puedes elevarte como un globo. Hay días que sufro este curioso estado gravitatorio durante unas horas y después desaparece. Por más que he investigado sobre el asunto no consigo la más mínima pista.
Otro detalle importante de la naturaleza de este planeta es que existe una atmósfera con oxígeno. Es más denso que en la tierra por lo que cuesta mucho respirar pero con el paso de los días te puedes acostumbrar. La vegetación es muy abundante y crece por todas partes. Gracias a la Gravedad Inversa Selectiva (G.I.S.), puedes encontrar plantas de gran tamaño en cualquier parte, incluso colgando de las cadena montañosa que yo he bautizado como Montaña Infinita. Con ayuda del altímetro y el satélite que siempre está sobre mi cabeza a poco más de 500 metros, he calculado su altura y es siete veces el Monte Everest con más de 61.000 metros. A simple vista no se ve la cima.
También hay que destacar la gran cantidad de agua acumulada en un inmenso océano que descubrí en mi segunda semana mientras exploraba con el Rover la zona marcada en el mapa que estoy elaborando como Zona Y3. Con este asunto estoy indeciso ya que no he conseguido un nombre adecuado para tan impresionante descubrimiento. A causa de la G.I.S., sus aguas forman figuras imposibles que se observan hasta muchos metros desde la orilla. En apariencia es como el agua que conocemos, transparente pero algo más espesa y sin llegar a tener la apariencia de gelatina. Me he atrevido a tocarla directamente, sin los guantes de protección y resulta muy agradable hundir las manos. De momento no pienso darme un baño hasta no saber qué puede haber en su interior.
Pero tengo que destacar el hallazgo más importante desde que estoy aquí. No por su inmensidad si no por su pequeñez. No todos los días los dedico a la cartografía del lugar ni a trabajar en el laboratorio. He elegido el lunes como día de descanso, como si fuera mi domingo. Y por qué el lunes, simplemente por darme ese gusto. Cuando todo el mundo conocido, es decir, la tierra, está trabajando el lunes, yo he decidido dedicarlo a curiosear sin más, sin saber qué me puedo encontrar. Mi lugar favorito para esto es la zona más próxima a la Montaña Infinita. En su pie se acumula mucha naturaleza que crece sin un orden lógico. También se pueden observar rocas con formas muy raras que en la tierra jamás se darían. Según mi diario, el lunes número 13 y mientras removía unas hojas sin una forma definida, salto sobre mi guante una especie de insecto del tamaño de una moneda de un céntimo de euro. Su comportamiento se podría calificar como descarado al no mostrar ningún miedo ante mi presencia. Me fijé que cambia de color dependiendo de dónde esté, algo parecido a un camaleón. También es capaz de imitar perfectamente cualquier sonido que se pueda oír a su alrededor, incluyendo la voz humana. Pero lo mejor es lo que yo creía que era su gran velocidad para desplazarse. Observé al pequeño ser vivo durante varios días para descubrir que carece de toda posibilidad de movimiento, es un ser inamovible. Lo que hace para desplazarse es la desfragmentación de sus células para componerlas de nuevo en otro sitio.

Espero poder terminar mi misión con éxito y poder regresar a casa. No quiero convertirme en un astronauta fantasma. Saludos desde mi planeta.