RELATOS

La gran excursión

Después de un largo y agotador vuelo desde america del sur y de una semana de excursiones por el amazonas , por fin había llegado a Vigo , donde me esperaba mi familia , realmente no sabia por donde empezar a contar mi gran experiencia , en una semana había aprendido más que en todo el curso.
Todo empezó hace un mes , me había presentado, recomendada por mi profesora , a un concurso de botánica en la que si ganabas podrías disfrutar de una semana en la gran selva , el amazonas ,yo decidí presentarme , no perdería nada. Después de esperar una semana a eses resultados , mi profesora me comunico que yo había sido seleccionada junto dos otras cinco personas más como ganadoras y que me iría un semana de viaje.
Estaba de los nervios cuando llego el gran día, no había dormido apenas en toda la noche , no sabía que iba a pasar , como serian mis compañeros de viaje, ni si experiencia seria como yo la imaginaba. Llegue al aeropuerto y me encontré con unos compañeros fantásticos , y a partir de ahí supe que posiblemente lo pasaría tan bien como en mis sueños.
Despues de tres días agotadores recorriendo el amazonas , nos encontramos con un paisaje nada esperado , habíamos estado viendo maravillas de la naturaleza y nos encontramos con un paisaje desolador , sin apenas vegetación , nuestro guía nos explicó que se trataba de lluvia acida se forma cuando la humedad del aire se combina con los óxidos de nitrógeno, el dióxido de azufre y el trióxido de azufre emitidos por fábricas, centrales eléctricas, calderas de calefacción y vehículos que queman carbón o productos derivados del petróleo que contengan azufre .En interacción con el agua de la lluvia, estos gases forman ácidos nítricos, ácido sulfuroso y ácido sulfúrico. Finalmente, estas sustancias químicas caen a la tierra acompañando a las precipitaciones, constituyendo la lluvia ácida , nos explico que esto sucedía en muchos sitios , era algo frecuente debido a la contaminación que sufría nuestro planeta a día de hoy . Inspeccionamos la zona ,que era inmensa, y a todos nos costo creer lo que veíamos ,rompía nuestros esquemas después de tantas zonas llenas de vegetación que habíamos descubierto antes.
Fue una semana que paso volando , llego el viernes y no me lo podía creer había sido una excursión increíble y ni si quiera viéramos un cuarta parte de esa gran selva y a la madrugada siguiente ya regresábamos , fue sin duda alguna la mejor experiencia de mi vida y demuestra que si uno se propone algo con esfuerzo lo puede conseguir.

La intolerancia

Yo i mis compañeras éramos las proteínas que juntas formábamos el gluten i vivíamos en una espiga de trigo, todas sabíamos la única razón para la que estábamos allí era para ser absorbidas por un humano. Cuando llego la época de la cosecha todas estábamos impacientes porque eso era un paso mas para completar nuestro objetivo de ser absorbidas por un humano, después molieron el trigo y lo convirtieron en harina de trigo. Llegamos a un supermercado y estuvimos un par de días allí, al segundo un hombre compro la harina i yo estaba muy contenta porque sabia que aquello significaba que nuestro objetivo se iba a completar pronto, pero por un momento me imaginé lo peor porque que pasaba si ese hombre no compraba la harina para cocinar y la compraba para que unos niños jugasen con ella, esa era mi peor pesadilla y ya había oído historias sobre otras proteínas que habían acabado así. Llegamos a un horno y el hombre entro dentro, me quede mucho mas tranquila. Al día siguiente por la mañana utilizaron la harina para hacer un croissant, cuando ya estaba echo nos pusieron al croissant y a nosotras dentro en el aparador de el horno. Entraron una mujer con un niño pequeño, el niño parecía que quería el croissant pero se fueron sin comprar nada, yo estaba indignadísima y aquello no se podía consentir. Entro otro niño que era algo mas grande y compraron el croissant, yo que era algo pesimista ya me extrañaba que todo fuese tan bien, y efectivamente algo malo tenia que pasar cuando el niño estaba a punto de morder el croissant se le cayo al suelo, yo pensaba que eso ya era el final porque me habían explicado que cuando la comida cae al suelo los humanos ya no se la comen, pero entonces vino el primer niño que entro al horno cogió el croissant del suelo y se lo comió. Caímos en el estomago ya veía la recta final pero cuando no había salido del estomago vi como las demás proteínas de gluten no eran absorbidas por el intestino y este se irritaba entonces una fuerza nos empujo hacia arriba y salimos por donde habíamos entrado al cuerpo de ese niño, entonces supe que ese niño nos había expulsado de su cuerpo porque era celiaco, y al final todo acabo en que un perro se comió lo que el niño expulso pero no quiero hablar de eso.

La Luna y la Tierra

Mi hermana y yo éramos inseparables. Jugábamos juntas a los muñecos, mirábamos vídeos en internet, nos explicábamos todo… Éramos una familia feliz. Pero un día mi madre se fue. Se fue al otro lado y nos dejó. Dejó a mi padre, dejó a mi hermana y me dejó a mí también, pero a cargo de la casa. Tenía que lavar los platos, limpiar, poner a lavar la ropa, de todo. Mi padre me ayudaba mucho. Junto con los estudios, que cada vez se ponían más difíciles, ya no tenía tiempo de jugar con mi hermana. No hacía nada en la casa y yo me enfadaba con ella. La trataba como si fuera mi hija y a ella no le gustaba. Nos empezamos a separar, a desunirnos. Ella con su móvil y yo centrada en mis estudios y en ayudar en la casa. Poco a poco Liz, que es como se llamaba, se fue juntando con chicos de otros colegios y, a la vez, la edad del pavo la atrapó. Empezó a pensar que era más importante tener amigos que tener familia, empezó a mentirnos sobre con quién salía y adónde iba. Nosotras apenas hablábamos. Cada noche me preguntaba “¿Dónde está mi hermana?” Era obvio que estaba a la habitación del lado, pero esa niña de allí no era Liz, no era mi hermana. Cada día menos nos hablábamos, pasó de explicarme todo a decirme: “Idiota” o un mediocre “Cállate” al día. Éramos la Luna y la Tierra, cada día nos alejábamos un poquito, 3’8 centímetros. Por mucho que fuera poquito, algo era. Tenía miedo a que el día llegase, el día que el hilo se rompiera, pero sabía que llegaría. Ya no se podía tirar atrás, la gravedad mandaba. Era imposible ganar y superar a la gravedad. En este caso la gravedad eran los hechos, los daños, las acciones, la sociedad. Se iban acumulando y cada día nos separábamos. “El día que nos separemos será una catástrofe, seguro.” Pensaba una y otra vez. Yo intentaba unirme a ella, a volver a ser todo como antes. Le intentaba hablar pero nunca me escuchaba. Le intentaba hacer reír, pero nunca sonreía. Intentaba que me mirase, pero nunca me veía. Era como si no existiéramos, ni mi padre ni yo. Al final dejé de intentarlo, sabía que no podía hacer nada, ella era así. Lo que no sabía era porque y eso me mataba. ¿Era por mí, por ser mala hermana?; ¿Era por la muerte de mi madre?; ¿Era por mi padre, por no dejarle quedar, de vez en cuando? Ni idea, nunca lo supe y nunca lo he sabido. Recuerdo el día en que mi padre me preguntó si hacía algo malo como padre. Fue el día más triste de mí vida, que mi hermana hiciera dudar a mi padre de su propia persona me rompió el corazón. Le contesté: “Papá, eres el mejor amigo, la mejor persona y el mejor padre del mundo. Ni se te pase por la cabeza que tienes la culpa de que Liz sea así.” Intenté decirle a mi hermana pero pasaba de mí totalmente, me ponía de los nervios y le gritaba. Lo que no podía aguantar es que a pesar de gritarle y de llorar delante de sus narices hacía como si nada, continuaba con el móvil. Nos seguíamos separando, cada día un poquito, pero claro, multiplica un poquito por trescientos sesenta y cinco que son los días del año. Al final, el hilo se rompió. La gravedad pudo con todo, nos pudo separar. Separó a la Luna y a la Tierra. Los días eran más largos, yo lloraba cada día más y me hundía frecuentemente. Me di cuenta de que mi hermana, mi Luna, mi Liz, era fundamental para mantenerme en vida a mí, a la Tierra, a Teresa. Así que un día la cogí de la cara, la miré fijamente a los ojos, aunque ella se me estaba resistiendo, me estaba gritando y me estaba insultando, me decía: “¡Suéltame! ¿¡Qué haces, tía?!” “Escúchame, por favor aunque sea una sola vez, por favor, Liz. Te lo ruego.” Vi que se preocupó por un instante, lo vi en sus ojos. Se dio cuenta de que en mi voz había algo importante, así que por una vez en mucho tiempo me escuchó. “Vuelve a mí. Vuelve a ser mi Luna. Volvamos a estar unidas. No puedo vivir sin ti, sin estar a tu lado.” Nos miramos y por una vez en cuatro años nos volvimos a abrazar.

LA MÁQUINA DEL TIEMPO

¡Muy buenas! Os presento el invento que me ha costado años y años hacer: la máquina del tiempo. Ya sé lo que estáis pensando, que es un invento muy típico de películas y cuentos, que ya está muy visto, que es poco original y bla bla bla… Yo también lo pienso, pero desde pequeñita había soñado con ser una inventora excelente y construir una para poder viajar por todas las épocas del mundo, porque también me encanta la historia. ¡Vaya! Creo que no me he presentado. Me llamo Sonia y tengo 32 años, de los cuáles he pasado casi la mitad intentando realizar esta fantástica máquina del tiempo. Como ya he dicho, me gustan muchísimo la Historia y la Ciencia, que es lo que me ha facilitado fabricar este artefacto.
Bueno, a lo que iba: os quejáis mucho de mi invento pero, ¿os imagináis todas las cosas que podríais hacer con él? Lo bueno que tiene es que es para todos los públicos: desde jóvenes aventureros hasta los adultos más tranquilos.
Bien, tú que eres todavía estudiante y tienes un examen de Historia, supongamos que del antiguo Egipto. No te sale una pregunta y tienes miedo de suspender. Coges la máquina y viajas a la época de los antiguos egipcios. Observas bien todo a tu alrededor, haces unas cuantas preguntas a los lugareños y tomas algunas notas o fotografías. Ya puedes regresar a tu época y completar el examen. ¡Listo! Apruebas y en casa te felicitan. La otra opción es volver al momento en el que estabas en casa estudiando o a cuando la profesora explicó eso en clase.
También puede que estés en un complicado examen de física o de química, y que no entiendas nada de nada. Con miedo a suspender, puedes coger mi maravillosa máquina del tiempo y retroceder hasta la época y el lugar en el que vivían Einstein, Rutherford, Faraday o incluso Newton. Entonces puedes hablar con ellos todo el tiempo que necesites hasta que entiendas todo lo que te preguntan en el examen (o incluso, haciendo algunas trampillas más, puedes llevarte contigo el examen y que te lo hagan ellos). Y así has conseguido fácilmente el 10 y has dejado a tus profesores realmente asombrados con tus conocimientos.
Ahora supongamos que eres un adulto y te dedicas a la Arqueología o a la Historia y has encontrado unos restos de una antigua civilización desconocida hasta ahora. Tras algunas averiguaciones sobre la época y el lugar de los restos, puedes coger mi invento y viajar hasta allí. Apuntas lo necesario, tomas algunas fotografías y vuelves a la actualidad; ya de vuelta completas tu trabajo, te suben el sueldo y consigues todo tipo de conmemoraciones por tu labor. ¿Ves cuántas ventajas?
Pero como todo invento fantástico, tiene sus pegas. Tienes que tener cuidado de a dónde y cuándo vas, porque si, por ejemplo, viajas a la Edad Media, te pueden tomar por brujo y acabar achicharrado en una hoguera. No podía ser todo perfecto, ¿no? Aunque hay que reconocer que está bastante bien.
Seguro que ahora, después de mi maravillosa charla sobre viajes fantásticos por el tiempo, tienes tantas ganas como yo de usar mi máquina. Pues bien, vas a tener que esperar unos años más, porque en realidad la máquina no está del todo hecha, sino que era un pequeño prototipo que tengo que perfeccionar. Sé que ahora mismo estarás cabreado conmigo por todo esto y que te habrás quedado con las ganas de probar mi máquina del tiempo, ¡así que mucha paciencia y muchas gracias por tu tiempo! Total, ¿qué son unos años de espera comparados con la cantidad de siglos por los que podrás viajar?

La misteriosa fuerza

Cuando tenía seis años padre me dió un juego muy raro. Me dijo que era su juego favorito a mi edad.
En la caja ponía “Geomac”. No sabía lo que quería decir.
Abrí la caja y me encontré con unos palitos de colores de la medida de mi pulgar y unas bolitas muy relucientes.
Al coger un palito todos se pegaron entre sí al instante. Me asusté pero continué tirando de ellos hasta formar una gran línea que se rompió por la mitad.
Con dificultad saqué uno de los palitos pero “una fuerza misteriosa” quería que no se separaran.
De golpe, la otra punta de la “cuerda” se engancho a mi coche de juguete, ¿cómo podía ser eso?.
Mi madre entró en mi cuarto a coserme los bajos del pantalón y cuando dejó el costurero cerca de las bolitas los alfileres corrieron mágicamente hacia ellas. Se formaron bolitas “erizo”, ¡qué divertido ¡
Cuando conseguimos quitar todos los alfileres decidí ir al cuarto de mi hermano a enseñarle mi “magia”. Puse los palitos y las bolas encima de su escritorio y la pantalla del ordenador empezó a distorsionarse. De pronto se volvió toda azul. Mi hermano me pegó un buen grito y me echó a empujones de su cuarto. Tras cerrar la puerta oí que decía : “¿ a quién se le ocurre jugar con imanes cerca de un ordenador?!”.
Fui corriendo a buscar a mi padre, le conté lo sucedido y tras ponerse la mano en la cabeza y salir pitando hacia el cuarto de mi hermano , descubrí que la fuerza de atracción provocaba misterios de risa y misterios de no tanta risa.

La noticia de mis sueños

LA NOTICIA DE MIS SUEÑOS
Estaba sentada en mi sofá. La verdad, es que lo único que me apetecía era irme a dormir pero sabía que si me tumbaba en mi cama no conciliaría el sueño hasta bien entrada la noche así que me puse a leer el periódico para ponerme un poco al día de las noticias. Ninguna noticia me resultaba realmente interesante como para leerla completa, pero en la última hoja, encontré una que si que me llamó verdaderamente la atención. Su titular decía: EL MONO LUMINESCENTE.
Si te soy sincera aquel título me hizo mucha gracia, pero la verdad es que tenía cierta curiosidad por leerla, así que decidí hacerlo. Al terminar de leer aquella noticia, no paraba de darle vueltas. Me resultaba tan sorprendente que se pudiera crear algo así que mi subconsciente quería investigar sobre todo aquello, y, claro, la paciencia no es una virtud por la que yo me caracterice, me levanté, cogí mi ordenador, un cuaderno y me puse manos a la obra.
Abrí Google y puse el mismo título de la noticia. Al principio encontraba páginas que no me solucionaban nada pero a los pocos segundos encontré una que pareció interesante. Decía algo así como que se habían creado por primera vez monos transgénicos que incorporan en su ADN el gen que codifica la proteína verde fluorescente. Mi intriga cada vez era mayor, mi cansancio pasaba desapercibido y sabía que, si lo dejaba para mañana, no sería capaz de dormir tranquila. Continué investigando y empecé por el principio ¿Cómo era eso de que se le podía incorporar ADN a un ser vivo en la propia vida? Tras varios minutos encontré algo sobre La tecnología del ADN. Se trata de unas técnicas de laboratorio que permiten combinar el ADN de distinto origen, incluso de diferentes especies, en una única molécula de ADN. Los científicos utilizan estas técnicas para trasferir genes de unas células a otras utilizando un vector. Comprendí lo que estos científicos habían hecho: transferir el gen de luminiscencia de la medusa al mono.
Eran ya las cuatro de la mañana y mis ojos se cerraban, así que decidí irme a dormir. Me fui con una sensación extraña. Me gusta la ciencia, es mas soy profesora de Biología, pero no me veía capaz de poder crear algo como lo hicieron aquellos científicos. Era algo casi imposible y digo casi porque a mí me gustan los grandes retos. Cuando me desperté por la mañana busqué al grupo de científicos que crearon tal criatura y me puse en contacto con ellos. A poco más de las dos de la tarde recibí su respuesta a mi e-mail en la que decían:"En un mes tenemos programada una conferencia en Madrid a la que puede usted asistir y en ella explicaremos todo lo que quiera saber sobre proceso".
Pasado el mes, allí estaba yo, una hora antes de lo establecido porque quería intentar hablar personalmente con los científicos. No pudo ser pero no pensaba rendirme. El proceso había sido el mismo que aparecía en Internet y les confesé que yo quería crear algo así. Al principio se echaron a reír, pero luego logré convencerlos y me dieron la oportunidad de viajar con ellos hasta su gran laboratorio y empezar poco a poco. Naturalmente decidí ir. No perdía nada y seguramente conseguiría aprender cosas nuevas, además, quizás podría lograr mi objetivo. Llegué muy emocionada y entusiasmada por aprender más y enseguida me puse a leer algunos libros que encontré por allí. Al día siguiente empezaron a enseñarme como funcionaba todo aquello. Debíamos estudiar la parte más segura para poder coger el gen y después utilizar un vector para poder pasarlo al otro individuo. Allí nada parecía imposible, para todo había una solución o una explicación, todo resultaba tan fácil...No sé por qué dichosa razón se me ocurrió contarle mis planes al jefe del equipo, pero supuse que él podría ayudarme con mi invento. Dos semanas después nos pusimos manos a la obra. Le quitamos el gen de luminiscencia a una medusa que habíamos estado estudiando durante dos semanas, escogimos un vector y lo inyectamos a una persona que se había ofrecido para hacer aquella locura. No sabíamos el porqué pero aquel hombre estaba seguro de que todo saldría bien y confiaba en nosotros. A lo largo de un día, conseguimos paso a paso finalizar el proceso. No teníamos prisa, todo tendría que salir bien, no podía fallarnos nada y estábamos seguros de que lo habíamos hecho correctamente. Varios días después, comprobamos que nuestro experimento había funcionado. Parece una gran locura pero sí, habíamos conseguido crear a una persona que emitía luz. Ahora la noticia que leí aquella noche y que se convirtió en la razón de todo me tendría a mí misma como protagonista del maravilloso invento

La pequeña decepción de Snow

-!Al fin! Hoy es el día!-Decía una chica de unos dieciocho años de edad.
-Claro que sí Sombra, pero recuerda que debemos tener cuidado, ya que el viaje será bastante largo y dicen que hay avalanchas, ya sabes que no quiero perderte como a nuestros padres.-Contestó su hermano Snow, el cual tenía unos vente años pero aparentaba diecisiete.
-Lo sé Snow, pero estoy emocionada, hoy será el día en el que volveré a ver a Axel.-Sonríe felizmente, ya que volvería a ver a su novio y mejor amigo.-Hoy es su cumpleaños y podré volver a estar con él, pero…mañana tendré que decirle que no podemos seguir juntos…-Ríe nerviosa y en ese mismo instante recibió una llamada de su novio y mejor amigo.
-¿Sí?-contesta al teléfono.
-Hola Sombra, tengo que decirte que debo cortar contigo ,lo siento ,me he dado cuenta hace poco de que quiero a Nelly y no puedo seguir contigo, espero que aún podamos ser amigos.
-No te preocupes, ya me había dado cuenta hace unos días, cuando fuy a verte y te vi besándola, y claro que podemos seguir siendo amigos, pero debo colgar, adiós.-Cuelga el teléfono sin darle tiempo a contestar.
-¿Que quería?-Le preguntó su hermano, pues estaba sonriendo algo que era poco habitual.
-!Me ha dejado!-Decía la chica dando saltitos de alegría mientras su hermano la miraba con cara de “y te pones tan contenta”.
En ese momento la chica, que llevaba un anillo de plata que le había regalado su ahora exnovio, lo tiro por algún rincón de la habitación.
-Sabes hermanito, aún, me acuerdo de esas lecciones de Física y Química que me dabas para aprobar.
-¿En serio? Pues dime lo que sepas sobre la plata si es que de verdad te acuerdas.-Le contestó retante a su hermanita pequeña.
-¡Pues vale! A ver…La plata es un metal de transición de color grisáceo, con la abreviatura “Ag” ya que en latín plata es “Argentum”, su numero atómico es cuarenta y siete, está situado en el grupo once de la tabla periódica de elementos, se encuentra en la naturaleza en estado sólido, es maleable y dúctil, es muy usado en joyería, también tiene una buena conductividad eléctrica y térmica y su punto de fusión es de 961,78 grados centígrados. ¿Algo más que quiera el señorito?-Le contesta burlonamente.
-Pues sí.-Contesta riéndose.-Ahora me dices también lo que sepas del Oro y de la Astronomía.
-Por mi bien.-Sonríe burlonamente.-Empiezo por el oro o “Aurum” en latín está ubicado en el grupo once de la tabla periódica ya que es un metal de transición de color amarillo, su abreviatura es “Au”, es pesado y maleable, utilizado mucho en joyería, conduce muy bien la electricidad y el calor y su punto de fusión es de 1064 grados centígrados y al igual que la plata se encuentra en estado sólido en la naturaleza y es escaso.-Sonríe.
-Te falta la Astronomía hermanita.-Sonríe retadoramente.
-Pues es la ciencia que se ocupa del estudio de los cuerpos celestes del universo como: los planetas, las estrellas, los satélites…Es una de las pocas ciencias en las que los aficionados, como tú y como yo, pueden desempeñar un papel activo especialmente en el descubrimiento y seguimiento de fenómenos como curvas de luz de estrellas variables, el descubrimiento de asteroides y cometas…Y eso es todo.
-Pues sí hermanita, mis lecciones te han servido de mucho.-Sonríe orgulloso mientras se ríe.
-Pues claro, tú siempre has sido un gran profesor; y por eso he cogido el teléfono móvil y lo he buscado en Internet como hacías tú cuando éramos adolescentes.-Le contesta riéndose, mientras le enseña el teléfono móvil, el cual tiene la página Web con la información de la Astronomía abierta.
-Eres…-Antes de que pueda acabar la frase, Sombra le interrumpe.- ¿Adorable y más lista que tu? Ya lo sabía.-Empieza a reírse empezando a correr, ya que su hermano intenta cogerla para hacerle cosquillas en venganza por dejarle en ridículo aunque nadie se había percatado.

La teoría de VdL

Se había instalado una penumbra mañanera en la cocina de Sergio, con la suficiente luz como para ver el ascendiente humo que se escapaba de la taza de café recién hecha, junto con su aroma inconfundible y profundo. Ansiaba dar el primer trago, pero el café seguía hirviendo. Su novia, Carolina, Caro amistosamente, compartía trabajo con él, lo que hacía más fácil las conversaciones entre ambos.
-Te juro que pensé que no existía esa estúpida teoría.- Se disculpaba Sergio, con un no habitual tono iracundo, pero respetando el volumen.
-Tranquilízate cariño, explícame tu teoría y la original.- Le calmaba con su dulce voz aguda.
- A ver todo comenzó cuando leía las historietas de aquel libro viejo de leyendas de mi abuela, y en una de esas historietas se hacía mención a un agujero infinito. Un hombre caía por ese agujero y moría de viejo. Entonces, me puse a pensar que físicamente eso era imposible, ya que el hombre adquiriría una aceleración y al principio, llegué a pensar que moriría antes por desintegración que por hambre. Desarrollé más la teoría hasta darme cuenta de la imposibilidad de la segunda posibilidad (la propuesta por mí), y relacioné la energía con la masa de un cuerpo que caía hacía un vacio con una gravedad de 9,8 m/s2 (la habitual de la Tierra). Con lo cual, cuando más se aceleraba, más energía adquiría, con lo cual más masa, haciendo así que la aceleración fuese más difícil de adquirir. Y pensé de repente en la velocidad de la luz, no sé fue algo repentino. Pero si el cuerpo alcanzase la velocidad de la luz, entonces la masa sería infinita, y eso sería imposible… Y reflexioné que si presentaba esta teoría… No sé… Obtendría algún merito… Pero me di cuenta de que era idiota infinitamente. Esa teoría la desarrolló Einstein, y ni siquiera me di cuenta de ello.- Se llevó las manos a la cara en símbolo de lamentación.
- Bueno seguro que ya encontrarás alguna teoría que te catapulte a la fama como tanto deseas.
-No lo sé. Si tan solo se pudiese encontrar un elemento especial que superase la velocidad de la luz sin ninguna complicación.-Iba a dar el primer trago al café cuando de sopetón mientras caminaba hacía un lugar con más luz, fuera de la penumbra, resbaló con el parqué recién encerado y el café salió volando por el aire, hasta colapsar contra el suelo, y que su líquido se esparciese por el suelo rápidamente. Fue entonces, cuando en la cara de Sergio se dibujó un rostro de iluminación y alegría.- Lo tengo cariño ¡Lo tengo!, un sólido adquiere masa y la masa la adquiere el cuerpo entero. Pero, ¿un líquido? Un líquido puede dividirse y aún así adquirir aceleración. Me explico. Si cae por el agujero infinito con la gravedad terrestre un líquido, este también va adquiriendo masa, pero, si este cuerpo se divide, también se divide la masa adquirida con él. Suponiendo en un caso hipotético que a medida que adquiere masa, se divide, llegaría a tener siempre la misma masa cada una de las divisiones del líquido, con lo cual, siguiendo con una aceleración constante, podría ser en un caso remoto que alcanzase velocidades extremas a lo largo del tiempo.
-No te voy a negar la teoría cariño, pero mejor vete a ensayarla y a intentar demostrarla para que adquiera una base fija.

La Tierra a juicio

-Oh… vamos, señoría ¿quién es capaz de creer a este deficiente?
-¿Podría explicarse, por favor?
-Primero, este sujeto dijo que es posible crear luz de la nada ¡sin fuego! Después, aclara que los hombres lobo o los vampiros no podrían existir. Loco, ¿verdad? Y ahora sale con esto… que la Tierra no es plana, sino redonda. ¡Puff, por favor!
-¡Y todo eso no es más que la verdad!
-¡No son más que patrañas!
-¡Silencio! ¡Silencio, por favor! Sr. Smith, entendemos muy bien que usted piense que esos planteamientos del Sr. Sawyer son delirios de un pobre joven que está poniendo un pie en el camino de la locura y las falsas esperanzas. Pero deje que el hombre se explique.
-De acuerdo, sí, ¿por qué no?
-Le tomo la palabra su Señoría. Algunos de ustedes, por no decir todos, tendrán dudas pero… ¿No es la duda uno de los nombres de la inteligencia?
-No se demore y explíquenos el porqué de sus teorías.
-¡Sr. Smith! Continúe Sr. Sawyer.
-Oh mi querido Roger, no se las explicaré, se las demostraré; con pruebas. Las palabras son algo efímero, en cambio una evidencia es algo inmarcesible.
Me da algo de vergüenza, incluso podría decirse que deshonra, aunque no lo negaré, este descubrimiento que está trayendo tanta discusión. Fue una serendipia y, a la vez, un momento de completa epifanía.
Les entiendo perfectamente cuando piensan en mi severo desequilibrio mental por afirmar el hecho de que algo tan evidente como que La Tierra es plana sea una calumnia… Yo también lo pensaría, de no ser, por estos indicios: uno muy claro es que todos nosotros tenemos… ¿cómo decirlo? un volumen y una masa; todo eso gracias al diseño del planeta. Si este fuera plano, nosotros también lo seríamos Simple, ¿no?
-La verdad, no puedo refutar eso ¿Usted Sr. Smith?
-Estoy en una situación igualitaria a vos.
-Me siento halagado por sus palabras pero sigamos con las pruebas. La siguiente que les traigo es, en realidad, la primera que descubrí y se trata, nada más y nada menos, que simple y pura lógica.
-¿Podría razonar esa respuesta, por favor?
- Por supuesto, señoría. Verá, si usted observa un pájaro, véase una golondrina, volando rumbo al horizonte, según su dialéctica se precipitará al borde del planeta… Piensen ¿Dónde acaban esas pobres aves? ¿Desaparecen? ¿Se salen del mundo o simplemente lo rodean? Lo dejo en sus manos, queridos amigos.
- No le comprendo.
-Verá Sr. Smith, si La Tierra fuera plana esas golondrinas caerían al vacío. En cambio, si esta fuera redonda o con una forma similar, podrían seguir su camino sin problemas y llegar a donde quiera que se dirijan ¿Entiende?
-Necesitaría razonarlo por mí mismo pero sí, le entiendo.
-¿Señoría?
-Bueno, he de decir que esa es una lógica irrefutable ¿Tiene algo más que añadir a su defensa Sr. Sawyer?
-Solo que me siento orgulloso de cómo he defendido mi persona, mi honra y, sobre todo, mi creencia.
- De acuerdo, entonces. Conocerá mi veredicto en unos días. Muchas gracias, pueden retirarse.

La verdad os hará libres

Vaya, ya llego cinco minutos tarde, buena va a ser la impresión que voy a causar en el complejo. En fin, soy Joe Miller, de Minessota. Para poneros un poco en situación, vi un anuncio en el periódico sobre ser sujeto de pruebas junto a otros 200 más, me ofrecí y fui aceptado. Todo por la ciencia. Podría ser cierto, si no tuviera una hipoteca que pagar y un capricho, sí, esa moto que me quiero comprar. Eran 300.000 dólares, casi nada.

Al llegar allí, me encontré de todo: palidez, nerviosismo, curiosidad por cómo acabaríamos, —como era mi caso—, y muchas emociones más. Todo ello ante un trato indiferente de los científicos o lo que fueran, que no ayudaba demasiado a tranquilizarnos.

En la sala de espera, decidí leer para no aburrirme alguna información más sobre aquel experimento que encontré como propaganda. Así me enteré de que nos iban a inyectar un hongo, el Ganoderma lucidum, que mejoraría nuestra capacidad de regeneración y nuestro sistema inmunológico sin aparentes cambios… En teoría.

En un momento dado, entramos todos en cámaras distintas con un científico y un militar armado, cada uno. Aquel llevaba una jeringuilla, la cual me inyectó, aunque no sé cómo pudo hacerlo, pues la tensión en mi brazo era máxima… tan fuerte apretaba los bíceps. Me quedé sin respiración y mirando a los ojos de aquel hombre sin decir palabra alguna, ya que me fijé en la etiqueta de la jeringuilla: Cordyceps Unilateralis. Lo que me dijo a continuación fue: "No había otra manera. Lo siento."

Genial. Típico. Ya me podía ir despidiendo. Pero no, lo que sentí después fue algo mucho peor que morir. Era un terrible dolor en el estómago, como si me ardiera todo el vientre. Parecía que se extendía, mientras yo me revolvía en el suelo intentando aguantarlo, y finalmente me desmayé.

Al despertar, me encontré al médico en una esquina, y una extraña planta brotaba desde su vientre. Vi unas extrañas marcas en la pared como si de arañazos se tratara, pero ni rastro del soldado.

Me incorporé, pero me sentía muy mareado, y en mi cabeza oía gritos de personas que pedían auxilio, voces que me sonaban aunque no sabía de qué. Cogí la vacuna maldita, y la tiré al suelo con todas mis fuerzas. Pero lo peor de todo estaba por llegar. Se trataba del instante en el que miré mi mano, y la noté distinta, quizá por el aumento de tamaño, o quizá porque parecía una rama. Muy nervioso, opté por mirarme en el espejo, cosa que mejor hubiera sido no haber hecho. Era un maldito árbol con patas, como los Ents de Tolkien (pero más pequeño), con la cabeza medio abierta, y agujeros en ciertos puntos de las extremidades superiores. Me daba miedo de mí mismo.

Al salir de la cámara, escuché gritos y corrí hacia el lugar de donde venían. Contemplé una escena de violencia, en la que el militar que estaba en mi habitación disparaba a otros como yo. No los recordaba, debían ser cobayas igual que yo, que también habrían acudido a las oficinas, con los que me había reunido anteriormente. Todo pasó muy deprisa. No recuerdo por qué pero opté por abalanzarme sobre el guardia con una increíble rapidez y fuerza y sobre todo, mucha rabia. Noté cómo esas grietas de mis brazos liberaban un polvo amarillento. Qué raro, parecían semillas. Aquel militar se revolvió un poco hasta que quedó inconsciente. Necesitaba averiguar qué estaba ocurriendo.

Escuché un "gracias", tendría que haberlo dicho alguno de esos a los que ayudé porque me miraban fijamente, y sin embargo no vi que sus labios se movieran. Entonces comprendí que nos podíamos comunicar con la mente, ¿podía ocurrir algo más en esta pesadilla? Les dije que buscaran a los demás, que les ayudaran de la forma en que pudieran y que esperaran en la entrada sin irse y sin hacer demasiado ruido, por si acaso.



Rompiendo puerta a puerta no hallé nada excepto en una.

Al entrar en la habitación, un hombre estaba atrincherado detrás del escritorio con una pistola, suplicando auxilio. Le pedí explicaciones y entonces lo entendí todo. El hongo introducido cambiaba nuestro comportamiento, buscando otros seres en los que soltar esporas para que el hongo pudiera sobrevivir, como la estructura del cuerpo del científico de mi habitación. Pero el experimento falló ya que conservamos la razón, y no nos comportamos como "zombis" ni como esclavos.

Le agarré del cuello y le dije: "Nunca más hagáis esto, mintiendo a gente inocente." Y me fui, mientras le oía llorar.

Los doscientos nos dirigimos al norte, en busca de una zona despoblada y decidimos alejarnos del hombre y de su crueldad. Éramos monstruos y lo sabíamos.

Si alguna vez nos avistas, corre, pero no avises a nadie... Por favor.

La Vida De Un Meteorito

Hola soy Peter, no soy ni seré nada en especial, tan solo soy un pedazo, que viaja por el espacio atraído por la fuerza de la gravedad. Nunca he conocido otro lugar, el espacio y la oscuridad es mi hogar. A veces pasó por algún lugar brillante como una esfera de luz, que cada vez que me acerco más hace calor. Muchas veces veo a gente igual que yo, unos mas grandes otros más grandes o otros más pequeños.
Siempre nos saludamos y nos despedimos, tan solo tenemos unos segundos para comunicarnos. Siempre he soñado en llegar en algún planeta y desparecer, así es nuestra vida naces te mueves y mueres, y después dicen que hay un mundo mejor donde te puedes mover a tu antojo sin que nadie ni nada te controle, pero eso solo son leyendas y no creo que sea verdad.
Iba dando un paseo nocturno como siempre, pero llegue a un lugar diferente, un lugar donde había una enorme estrella de lava y de luz que tenia diferentes planetas alrededor, que gravan entorno a la estrella enseguida me di cuenta que me dirigía a un planeta, note una sensación rara en mi cuerpo oscuro y robusto, pensé que ese planeta podía ser mi final, también tenia ciertas dudas porque quizá por culpa de unas piedras pequeñas per numerosas que estaban alrededor de un planeta muy grande y amarillo me podrían desviar pero pensé que con mi cuerpo que era bastante grande no pasaría nada, la verdad es que soy bastante grande comparado con mis otros hermanos, pero la verdad es que eso no importaba porque igualmente acabarías muriendo.
Así que seguía avanzando ya había pasado ese planeta raro de las piedras la verdad es que era como un anillo, pero cambiando de tema, seguía avanzando.
Me acorde de mis amigos, de la gente que había conocido de los lugares en que había estado, todo eso desaparecería dentro de muy poco, y que no volvería a existir nunca más.
Pase por al lado de un planeta de un color rojizo, con montañas era muy bonito y a la vez misterioso, de lejos se veía un satélite de color blanco, era pequeño comparando con los otros que había visto y al lado había ese planeta al que me dirigía, avanzando llegues al satélite, era blanco muy blanco y se apreciaban como agujeros en la superficies y lo que más me llamo la atención fue una cosa rara era como un palo clavado con un trapo de colores rojo y blanco que no supe ver muy bien, pase muy rápido el lugar donde estaba y ya estaba casi dentro del planeta, era azul y verde su clima era muy agradable, estaba muy entusiasmado pero sentía temor porque ya no volvería a vivir y todo cambiaría.
Ya había llegado llegue dentro de la órbita gravitatoria del planeta y empece a calentarme mucho, y a caer en picado hacia lo azul, pensé que la caída seria muy dolorosa y tenia miedo, estaba cada vez mas calienta y me estaba haciendo más pequeño cada vez, ya estaba apunto del final un golpe y todo se acabaría, la caída no fue dolorosa aun seguía vivo, entre en un sitio donde habían cosas vivas y no se veía el final era un azul oscuro muy tenebroso, toque al final pero no me morí m quede ahí quieto, la caída no había sido suficiente fuerte para morirme, y aun sigo aquí recordando mi vida, como empezó todo y como acabara porque aun no ha acabado.
Así es la vida de un meteorito, dura y larga.

LA VIDA DE UNA PATATA

Acabada de nacer estoy, y me dirijo a mi casa subterránea con mis padres y mi hermano, que todos ellos grandes son. Ahora es primavera, y ya hace una semana que nací, y cada dia que pasa me alimento de tierra y agua, que hay por los alrededores de nuestra casa, cada dia voy creciendo más. Hoy al ir al médico nos han dicho que nosotras las patatas nuestra esperanza de vida es de diez meses, dicho así unos 300 dias. Todas nosotras en nuestra ciudad subterránea estamos hasta los 200 dias, a partir de esos 200 dias sobrevivimos como podemos, todo eso empieza por culpa de los gigantes nos vienen a recoger hasta llenar bolsas enteras para luego alimentarse de nosotras. Muchos familiares míos; tíos, abuelos, y otros que ahora no voy a mentar ya se fueron al viaje sin retorno, a la boca del gigante.
Una semana después me encuentro llorando en mi cama se han llevado a mis padres, y ahora mi hermano cuida de mí.
A medida que va pasando el tiempo ya es verano y de vez en cuando caen tormentas, y se provocan como tsunamis, la tierra se inunda, y se crea mucho barro, pero eso a mí me conviene porque otros animales salen a pasear y yo me alimento de organismos muertos y agua. Ahora que ya es verano hace mucho calor, ahora soy de los grandes de todos mis amigos, pero solitaria porque mi hermano ya no está, esta raptado, tan solo me quedan tres meses de “buena vida”. Este verano mes estoy poniendo morenita, y a pesar de todo eso todos los dias vamos a la piscina municipal yo y mis amigas, donde hay cucarachas, hormigas…
El otoño ha llegado, hoy es el dia, hoy es el dia en que los gigantes nos escojan, nos encarcelen en bolsas o en redes a mí y a mis amigos. Una vez nos explicaron que cada una de las bolsas de patatas eran destinadas a diferentes pueblos o ciudades, y que con las patatas se podían hacer diferentes comidas. A medida que pasa el otoño nuestra bolsa se va vaciando, y por lo que he podido observar, para comernos nos despellejan y nos cortan nuestras extremidades, y solo se comen nuestro corazón, algún son chafadas puré, otras patatas son troceadas para tortillas…
Ha pasado este otoño en un abrir y cerrar de ojos, y ahora estamos en invierno, no sé porque pienso que está llegando mi momento porque soy de las únicas patatas que quedan en la bolsa.
Hoy ha llegado el dia, los gigantes nos sacan de una patata en una de la bolsa, me han cogido, y me han metido bajo de una fuente enorme de agua caliente, pero ahora me están secando. ¡Por favor que dolor! Me están despellejando, me estas quitando la piel, por favor mis últimas palabras: sea quien se quién me coma, que disfrute de mi gusto, y que le de placer comerme, hasta otra mundo, pronósticos cumplidos, más de 200 dias vividos.

Larga vida y eclosión poblacional

Cuando desperté ya era demasiado tarde para solucionarlo.
Después de tantos años desarrollando esta teoría,no podía parar sus consecuencias.
Y os estaréis preguntando cuál fue ese maravilloso descubrimiento que hizo que mi vida fuera una lucha de sentimientos encontrados y que me hizo acabar en una miseria de la cual jamás podría regresar.
Pues bien, hace unos años, cuando yo aún era un joven inmaduro y sin conocimiento de la vida,tuve una visión esperanzadora que podría salvar a la humanidad de la muerte. Esa luz que me llenó la cabeza de preguntas,experimentos,hipótesis… era conocida como ciencia de la cual yo no había oído hablar. Comencé a escribir aquellas teorías recitadas por las voces que surgían de mi cabeza,ese tormento no me dejaba conciliar el sueño. Todas las noches se repetían, incluso había veces que las oía a todas horas,pero eso no era lo peor, sino que no podía hacerlas parar e incluso me poseían para que hiciera lo que ellas querían.
Con el paso del tiempo decidí recopilar todos aquellas experiencias,todo lo estudiado y al fijarme bien en aquellos garabatos descubrí que había encontrado el sérum de la juventud eterna,el bien más buscado y codiciado por tantos.
Rápidamente salí de mi despacho,gritando desquiciado intentando encontrar a alguien a quién contarselo pero había pasado tanto tiempo allí metido que ya no había nadie a mi alrededor.Me dí cuenta en ese momento que era un monstruo antisocial encerrado en su castillo. Pero en aquel preciso instante estaba tan eufórico que me daba igual en la persona en que me había convertido,había descubierto la Telomerasa, una enzima de las células cancerígenas que podía solucionar miles de problemas en el mundo.
Tanto esfuerzo valió la pena cuando la mayor empresa farmacéutica y las más prestigiosas universidades comenzaron a trabajar en lo que había descubierto.Mucho tiempo invertido para ver que en pocos meses aquello ya no eran solo letras y dibujos, sino que había tomado forma de ampolla en el interior de la cual había un líquido verdoso.Esta velozmente se comercializó para la gente pudiente, debido al precio elevado que tenía, pero después de 5 años años ya era accesible para todo el mundo,incluso para los más pobres.Toda la población ya no tomaba como necesario lo de comer, sino que lo único que hacían era comprar y comprar mi producto para sentirse más jóvenes.
Esto desencadenó una situación de desesperación global, ya no quedaban más medicamentos,se había acabado la materia prima que nos lo proporcionaba, es decir, la gente con cáncer, ahora estaba sana y las células no volvían a reproducirse,lo que hizo que el mundo se rebelara contra el sistema y contra mí.
Al ver la situación que había provocado,pensé que tenía que esconderme en el lugar donde lo había creado todo, mi único refugio.Tras largas horas de ver a la gente destruyendo cosas,atentando contra otra gente por ese maldito sérum, llegué al sitio deseado, donde por fin encontraría la paz.
Nada más pisar aquel suelo bendito que un día me hizo tocar el cielo, sentí que ya nada iba a ser igual, toda la humanidad se mataría,los unos a los otros, por mi culpa. Entonces me dí cuenta que no debía continuar aquí.


P.D: Esta carta se la envío a la única persona que la leerá, Mildret, mi ama de llaves.Quiero decirte que al ver la situación de mi despacho no te asustes.Sólo deseo que lleves mi cuerpo inerte a las gentes que protestan, y que dejes que se ensañen con él. Atentamente,George Stuart.

Ley 48

Ley 48/2504, de 29 de febrero.

Artículo 98:
1. La nueva especie, denominada minusgenus, ha sido creada con el único objetivo de satisfacer las necesidades del ser humano, cumpliendo todas sus órdenes sin posibilidad de rechazarlas.
2. Esta nueva especie no tiene permitido sentir las emociones propias del ser humano, como son el dolor y el placer.
Si se incumple alguno de estos puntos el individuo, de la especie minusgenus, debe ser desconectado y reemplazado a la mayor brevedad posible.

Individuos 00011101Y, macho, 00101101B, macho.

Sentía el sabor de la hierba contra mi lengua y el humo siendo retenido en mis pulmones. Procedí a expulsarlo sintiendo como se deslizaba entre mis labios para, a continuación, dar otra calada. Giré mi cabeza para poder contemplar como Bryan hacía lo mismo.
Tenía los ojos cerrados y los labios entreabiertos, se encontraba desnudo como prueba de lo que acababa de suceder. El solo recuerdo provocaba en mi cuerpo sensaciones, hasta hace poco, desconocidas para mí. Notó que lo estaba mirando y abrió los ojos para dirigirme una mirada cargada de lujuria, al mismo tiempo que, se aproximaba para sentarse sobre mi regazo.
Rodeó mi cuello con sus brazos mientras yo posaba mis manos sobre su cintura. Separó sus labios al mismo tiempo que cerraba sus ojos, quedando indefenso ante mí. Me aproximé a su boca a la vez que lo apegaba a mi cuerpo, comencé un beso lento, apenas un roce de labios, y dejé que mis manos vagaran por su cuerpo mientras él hundía las suyas en mi pelo. Su boca era áspera y sabía a marihuana, pero no quería despegarme de ella.
Oímos pisadas, sentí como su cuerpo se tensaba y separaba su boca de la mía. Escondió su cabeza en mi cuello y se aferró con más fuerza a mi cuerpo. Comenzó a temblar a la vez que dejaba escapar débiles sollozos. Escuché la puerta ser forzada y como era abierta. Eran cinco agentes, iban armados. Sentí como me separaban de Bryan. Sus sollozos se habían incrementado, convirtiéndose en gritos que inundaban la habitación. Las últimas palabras que pronunció, antes de ser desconectado, fueron su sentencia de muerte. Lo dejaron tirado en el suelo y se aproximaron a mí.
- Yo también te quiero.- susurré.

El individuo 00011101Y, de la especie minusgenus, ha sido desconectado.

LO QUE NO SABE EL MUNDO

Nos íbamos acercando cada vez más, hoy era el día de la inauguración de la primera estación aérea de la tierra, aquellas descomunales y gigantescas columnas nos hacían ver diminutos, estábamos entrando al avión y la azafata nos pidió los billetes y el pasaporte, se lo dimos y nos dejaron pasar, teníamos la fila numero treinta y dos, dos asientos consecutivos para mi amigo y yo, nos conocimos en la universidad, por casualidades de la vida coincidíamos en la clase de geología y nos hicieron hacer trabajos en pareja, a partir de ahí nos fuimos haciendo más y más amigos hasta ahora. Hace unos días vimos un artículo en el periódico que hablaba sobre la estación aérea, es una pequeña ciudad que han construido a treinta y dos mil pies sobre la superficie de la tierra y su función es subir hasta allí en avión y esperar a que la tierra gire para bajar en el sitio que desees, de esta forma no se gasta tanto combustible y no hay tanta contaminación, aunque tardes más, ahí arriba hay muchas cosas para hacer según lo que he leído, lo hablemos y decidimos ir a la inauguración, con lo que me han costado los billetes espero que valga la pena. Faltan cinco minutos para llegar y tengo que admitir que estoy un poco nerviosa, nos avisan de que nos abrochemos los cinturones porque estamos a punto de aterrizar, notamos una pequeña turbulencia y el avión empieza a correr por pista, cuando llegó nos dimos prisa en coger nuestro equipaje y salimos al exterior, era impresionante, habían construido una ciudad flotante de la nada y lo mejor es que desde la tierra no se ve, tenía edificios altísimos, muchas zonas ajardinadas y todo parecía un planeta distinto, habían logrado crear un ecosistema totalmente ajeno a las influencias de nuestro planeta. Nos hicieron un tour por la plataforma con un guía turístico muy agradable, luego fuimos a un café a descansar un poco del viaje, el guía nos acompañó hasta nuestro hotel, hacíamos una noche allí, ya que nuestro destino estaba bastante lejos, al día siguiente desayunemos, recogimos nuestro equipaje y nos dimos un último paseo, habíamos pasado muy buenos ratos juntos, él y yo contemplábamos las vistas de la tierra y la luna, había silencio, pero no era un silencio incomodo, era un silencio agradable, no hacia falta decir ni una sola palabra, se acercó a mí, poco a poco fue acercando sus labios a los míos y nos besamos, fue un beso cálido, bonito y en ese momento supe que le quería de verdad, me cogió de la mano y me susurro al oído un dulce te amo.

Loky el perro lobo

Era una mañana cualquiera en Jackson Hole Mountain Resort, Mike y su perro lobo Loky. Loky es un perro de avalanchas, cuando hay un alud Mike y Loky salen corriendo hacia el lugar del hecho y con el estupendo olfato de Loky encuentra a las víctimas del alud antes de que se ahoguen, todo eso con la indicaciones de su instructor Mike. Pero qué pasaría si Loky se encontrara solo en un alud, es decir sin Mike. Pues esto paso esta mañana después de haber caído un metro de nieve polvo, Mike y Loky salieron a Hacer freeride (esquí fuera pista) subieron montaña arriba hasta llegar al punto más alto, Mike era un experto del freeride pero nadie es suficiente experto ante los fenómenos de la naturaleza, aun mas en alta montaña. Mike i Loky empezaron a vagar cumbre abajo y de repente el suelo, que parecía estable, se abrió una grieta gigante encima de Mike. Loky estaba más arriba y no le paso nada pero Mike empezó a bajar juntamente con la alud como una bola más en aquel inmenso infierno, Loky solo veía una nube gigantesca de polvo blanco y de repente vio a un bulto rojo, Mike había podido activar a tiempo el sistema AVS, el sistema AVS es como un airbag que llevan incorporado en la espalda los esquiadores de fuera pista expertos para poder salir de la alud sin lesiones, Mike parecía no haberse hecho daño pero de repente un segundo alud empotro a Mike como si de un tren de carga se tratara, Loky permanecía inmóvil arriba sin saber que hacer. Esta vez el alud era mayor y el sistema ABS no funciono, cuando la nube de polvo desapareció Loky empezó a correr olfateando cada centímetro del alud hasta que sintió un olor familiar, empezó a escavar hacia abajo donde encontró a Mike medio inconsciente. Loky agarro a Mike por la mochila hasta sacarlo entero del alud, una vez fuera de peligro Mike empezó a moverse un poco y cogió la botella de whiskey que llevaba Loky en el cuello, el whiskey reanimo a Mike y pudieron volver al centro médico de las pistas donde curaron sus heridas y también las de Loky que al escavar como un loco se hizo daño en las patas. Loky, junto con un perro de policía k-9, fueron los primeros seres no humanos a ser condecorados por el estado. Esa fue una de las mil aventuras que compartieron Loky y Mike, dos grandes amigos. Hoy en día Loky sigue corriendo por la nieve en busca de heridos pero sin su fiel amigo Mike, que no pudo luchar contra un cáncer en el páncreas y dejo solo a Loky, pero el no quiere dejar de buscar entre la nieve como si Mike estuviera allí adentro.

Los pies en la tierra

Eran las seis de la mañana, Edward se encontraba en la estación espacial de Houston, Texas, a solo 100 quilómetros de cumplir su sueño, ser astronauta. Aun así, estaba muy nervioso y temblaba un poco porque sabía que este podía ser su último día si algo salía mal. Con esos nervios y ese enorme traje espacial chorreaba de sudor. Pero él era un hombre de fe sabía que no podía salir mal, un montón de ingenieros, astrónomos, físicos y muchos más habían estado trabajando en esa misión, la de llegar a Marte.
Su familia estaba allí despidiéndose de él por una temporada y animándolo a cumplir su sueño. Junto a ellos sus compañeros de viaje también se despedían de sus familiares y amigos.
Entonces llegó la hora, después de las últimas instrucciones del director de la misión y la revisión del cohete, se dirigieron hacia sus puestos.
Primero encendieron motores, luego controlaron la estabilidad, después los cinturones de seguridad y entonces la cuenta atrás, diez, nueve, ocho, siete, a Edward le iba el corazón a mil y miraba hacia delante con determinación, seis, cinco, cuatro, se agarraba intensamente a la silla mientras cerraba los ojos con fuerza, tres, dos, no pensaba en nada, tenía la mente en blanco, uno, ¡despegue! Se encendieron los propulsores bruscamente, agitando a todos los tripulantes como si fuesen muñecos. Fuera estaba lleno de periodistas y cámaras que grababan el despegue del inmenso cohete.
Se dirigía hacia arriba cada vez más rápido, pero de repente algo fallo el gigantesco artefacto creaba una parábola descendente, iba a impactar a gran velocidad. Nadie se lo podía creer un final muy trágico para esas valientes personas que habían arriesgado sus vidas para fines científicos y que tenían una enorme ilusión.
Pocos segundos más tarde el cohete cayó en el océano creando una grande explosión.
Oyó unas voces que le gritaban mientras abría los ojos lentamente.
- ¡Edward, Edward!
- ¿Cómo te encuentras? Te has desmayado mientras salíamos de la atmosfera.
Por suerte había sido un sueño.

Marie

Cada paso que daba me quemaba mas, los rayos del Sol me penetraban en la piel, estaba hambriento y el agua del mar me llegaba por los tobillos, debido a la destrucción de los polos. Pero no me rendiría, necesita verla, saber que aún seguía viva.
Yo solo era un niño cuando empezaron los problemas y la gente solo sabia empeorarlo, las ventas de los vehículos y los sprays subían cada vez más, destruyendo la capa de ozono, nuestro escudo contra el Sol, incrementando cada vez más el efecto invernadero, la lluvia ácida, y ya no queda mucho de los polos. Ahora ya nada es igual, sólo hay mar y ciudades enteras destruidas.
Las personas no se atreven a pisar la calle, por miedo a mirar lo que pudieron impedir.
Ya nadie vive más de los cuarenta años porque cada vez hay más cánceres de piel, quemaduras, golpes de calor, infecciones, ceguera… Tantas cosas que se pudieron impedir si cada uno pusiera un poquito de su parte…
Mi única ilusión en este momento es saber que ella esté bien, por quien sigo vivo y me expongo ahora y cada día a la gigantesca bola de fuego que está encima de mí.
Ella es mi hija. Tuvo la gran mala suerte de nacer albina, sin melanina que la proteja en este tiempo. Ingresada en uno de los pocos hospitales activos que quedan me espera cada día a qué baya a verla , después de ir a trabajar para poder pagar sus medicinas.
Dicen los médicos que no sobrevira, que su piel no aguantará en este planeta, que el cáncer acabará tarde o temprano con ella. Pero yo no lo puedo aceptar, aún no asimilo que mi niña de ocho años vaya a morir, y lo que me da más rabia es que morirá por la culpa de la estupidez humana, sin tener culpa de nada...
Su madre, mi esposa, murió por una explosión en el laboratorio donde trabajaba mientras intentaba buscar una solución a la gran contaminación. Marie, nuestra hija, sólo tenía cinco años y desde aquel momento hago todo lo que puedo para poder pagar su tratamiento, sólo, sin ninguna de los ayuda de los gobiernos para que siga viviendo, pero también ¿que pensaba?
Ellos tienen la culpa de todo, ellos lo pudieron parar a tiempo pero su avaricia les corrompió, con Estados cada vez más y más corruptos que sólo querían aprovecharse de la Tierra para tener cada día más dinero. Dinero y más dinero, ellos mataron a millones de personas, a mi mujer, y ahora pretenden asesinar a mi hija, como si sólo fuéramos números, y todo por ser más ricos, aprovechándose de las personas, de su desesperación que ellos mismos crearon para que le pidiéramos favores a cambio de enriquecerse.
Nos vendieron el capitalismo como un sueño, pero pocos se lo podían permitir. Nos vendían coches, pero los gobiernos son los que están asociados con las petroleras, por eso nos lo vendieron, y por eso las energías renovables eran tan caras, por eso se le puso un impuesto a la energía solar, porque son ellos los que están detrás de las empresas eléctricas, para así poder enriquecerse a costa de nosotros.
Pero lo más triste es que no hicimos nada para pararlo, lo sabíamos y nos quedábamos en casa sentados en el sofá, con la calefacción encendida y mirando la tele, empeorándolo, nos lo merecemos. Pero no Marie, una niña inocente, una de tantos niños y niñas que murieron y morirán por nuestra culpa y por culpa de los gobiernos corruptos, ellos no tenían la culpa...
Y ese fue mi sueño doctor, ya no se que hacer, aún no ha pasado pero tengo miedo a que puedan ocurrir todas esas cosas horribles, las pesadillas me atormentan cada noche, que puedo hacer?
-Tu ya lo sabes, ¡impídelo!

Memorias de un futuro lejano

El abuelo Mowak carraspea entre palabras mientras continúa con su narración. Las pausas para coger aire cada vez son más prolongadas, castigo de sus décadas como fumador, característica de aquellas generaciones anteriores imperfectas donde prevalecían los vicios sobre lo correcto. Afortunadamente esto ya no pasa.

Esta vez ha parado durante un periodo más largo de lo habitual y ha podido mirar alrededor, esbozando una mueca de desaprensión más que comprensible ante las podridas paredes de madera que nos rodean.

Finalmente prosigue y su voz suena alta y grave, atrayendo la atención de todo el mundo, como cuando era orador en una de esas conferencias en las que armado solo con un micrófono defendía el sentido común de las barbaridades que algunos se empeñaban en vendernos como nimiedades, "simples caprichos sin importancia", "accesorios con un fin estético" decían, "¿no le parece bien que todos seamos distintos señor Berg? ¿Acaso preferiría que todos llevasen uniforme y cabezas rapadas?".

Como iba diciendo, continua narrándonos una historia cuyo final conocemos, pues vivimos en él.

-"... Todo empezó con pequeñas decisiones, aunque poco habituales, y económicamente difícilmente accesibles para la gente de a pie. Podías elegir el color de ojos, el del pelo y poco más. La población lo veía como una divertida extravagancia de aquellos famosos que decidían recurrir a estas técnicas, pero pronto, cambió".

De nuevo para y tose y posa sus ojos en mí, permitiéndome apreciar la tristeza encerrada en su mirada. Pasa la mano por su pelo canoso, otro rasgo de esos que nacieron antes.

-"La gente, la p*** gente, siempre tienen que hacer lo que hagan los malditos famosos... Los que acudían a estos métodos empezaron a contarse por miles y millones. Las empresas ganaban y ganaban dinero, los laboratorios se multiplicaron y se extendieron como un incendio veraniego. Cada día salían al mercado nuevas posibilidades. El progreso fue meteórico. En veinte años podías elegir la altura, los principales rasgos de la personalidad, una amplia gama de colores para piel, ojos, pelo... . Era fácil ver niños plateados, pequeños de pelo turquesa y hasta recién nacidos de iris gris que ya median su buen medio metro".

Se levanta y nos da la espalda. Hunde sus manos en los bolsillos de su gruesa gabardina, lanza un suspiro y continúa.

-"Algunos nos alzamos en contra de esta aberración: manifestaciones, recogidas de firmas, revueltas... todas fueron aplacadas por los gobiernos, que se estaban enriqueciendo enormemente. La fuerza policial era tremenda, nos aplastaban como si fuéramos nosotros la amenaza, como el dueño que reprende a su perro por ladrar cuando este le intenta avisar de la presencia de un ladrón. No gané nada, solo perdí. Perdí al amor de mi vida, perdí mi norte y perdí mi todo. Una pelota de goma. Algo tan tonto como eso. Un golpe en la sien dejo tendida en el suelo a mi Lara, madre de mi hijo, con sus ojos verdes abiertos de par en par..."

Hace una pausa y se lleva la mano a los ojos, para contener las lágrimas, esta vez no ha sido el aire, sino un nudo gigante en la garganta. No hace falta que continúe porque todos sabemos lo que pasó entonces, mi abuelo se lanzó contra la policía e hirió a dos de gravedad antes de ser detenido y encarcelado durante tres años. Mi padre Oblak fue llevado con los servicios sociales pero poca gente quería adoptar a un "uniformado" que es como llaman a los no modificados. Tardarían en reencontrarse.

Parece haber podido rehacerse, aclara la garganta, y gira para vernos a todos aún callados, incapaces de movernos, con la vista fija en él.

-"Cinco años más tarde una nueva puerta se abrió, la modificación genética en personas ya nacidas. Los seres ya no eran solo "perfectos", inmunes a cualquier enfermedad sino que ahora podían modificar por completo su cuerpo en cuestión de una semana. Era un descontrol y, como el universo, tendía al caos.

Finalmente, hace cinco años se introdujeron las características animales. La gente podía tener piel de leopardo, alas como las águilas, colas como los monos, dientes felinos... Esto se les fue de las manos. Estas modificaciones transferían a las personas un instinto animal primario fortísimo."


"Y así concluimos la clase de hoy chicos, mañana continuaremos la lectura de las memorias de capitán Gael Berg y veremos la estrategia que tomó su abuelo, el general Mowak Berg, para acabar con la sublevación de los modificados, y la sucesiva reconquista de la minoría uniformada."

MI CEREBRO Y YO

Esa terrible sensación de que el universo está contra ti. Poder apreciar como tu vida puede cambiar en tan solo 1 día, 24 horas, 1440 simples minutos. Despertarte con una sensación de vacío que inunda tu cuerpo de incertidumbre, levantarte a duras penas apoyando tu maltrecho pie en la gélida loza de tu apartamento y correr las cortinas permitiendo a los tajantes rayos de sol dar una apariencia de luminosidad a tu habitación a la par que te dejan aturdido.
El alcohol, formidable amigo en la noche, vengativo amigo durante el día. La cabeza me daba vueltas, no conseguía establecer una historia persistente de la noche anterior. Flashbacks aleatorios abordaban mi cabeza, presentándose como un haz de luz que atraviesa tu mente como una puñalada. Sin embargo, no eran suficientes. Tan solo contaba con la borrosa imagen de escenas sueltas de la noche anterior, diez llamadas de mis amigos y un mensaje de hacía 10 minutos: “Pon la televisión”. No hubiera importado si hubiese tardado otros veinte minutos en encender la televisión, no se hablaba de otra cosa. Atropello y balazo en la cabeza. Demasiadas señales y poca capacidad para interpretarlas aquella mañana, ¿podía haber sido yo?
Líneas de teléfono apagadas, puertas de pisos que no se abrían a un amigo y una sensación de amargura recorriendo mi cuerpo, definitivamente estaba solo. Decidí dar un paseo para despejarme, dejar que la ciudad invadiese mi mente con los recuerdos tratando de concebir una mínima idea de que había sucedido aquella encubierta noche. No me asombra la idea de que no utilicemos más que el diez por ciento de nuestra capacidad cerebral, es impresionante lo que podemos hacer, pero lo sería más todavía en el caso de aumentar el rendimiento. Nunca os lo podríais imaginar. Sentir que tu cerebro es una base de datos inagotable con la incansable necesidad de saber más, recordar cualquier imagen que hayas visto tan solo una vez en la vida o manejar las infinitas posibilidades de acción en una situación en milésimas de segundos. Realmente podemos optar a ello. Eché un vistazo sobre ello en internet y había numerosas páginas que lo tenían como principal tema de discusión, pero una en especial me llamó la atención. Decían conocer el método de aumentar la capacidad de las conexiones interneuronales. Sin embargo, antes de poder conocer más sobre el método la página se me cerró automáticamente y el móvil estalló en una nube de humo.
Al regresar a casa la puerta estaba forzada, aunque todo parecía normal. Tan solo había un sobre pegado en la puerta de mi nevera que decía: “Ayúdate a recordar”. Dentro no había más que una pastilla. ¿Qué podía hacer?, podía llamar a la policía, mala idea dada mi condición; o podía fiarme de quien hubiera entrado en mi casa para no llevarse nada, tan solo para dejarme una pastilla. Siempre recordaré la primera sensación que tuve cuando mi cuerpo asimiló la pastilla. Fue una bomba eléctrica que recorría mi cuerpo hasta llegar a su motor, el cerebro. Podía recordarlo todo, no solo de la noche anterior, sino a lo largo de mi vida. Podía recordar las sensaciones de mi primer beso, el miedo del primer día de instituto e incluso trasladarme a cuando era un bebé. Ahora todo estaba claro, llamé a la policía y esperé a que vinieran a por mí para el interrogatorio, sabía quién era el asesino, lo había vivido en primera persona.
“La noche había empezado tranquila tomando unas cervezas y viendo el fútbol, nuestro equipo había ganado y la euforia nos empujó a celebrarlo a lo loco. Las discotecas estaban en el centro de la ciudad, yo ofrecí mi coche porque siempre soy el que menos bebo. Anduvimos deambulando, siendo el centro de las miradas y arrasando con las existencias. Allá donde entrábamos sembramos el caos. La noche se consumía rápido y nuestro hígado no soportaba más alcohol, por lo menos el mío. Nos habíamos encarado varias veces con aficionados del equipo contrario, nada de otro mundo, un par de puños y empujones. No me dejaron conducir, nos disponíamos a regresar a casa cuando uno de esos locos aficionados nos atacó. Dimos marcha atrás, él se puso delante del coche y el nerviosismo hizo acelerar. Por una simple cuestión de física el tío salió por los aires. No sabíamos que hacer, lo metimos en el coche y lo llevamos a las afueras, ninguno quería ir a la cárcel, decidieron acabar con él. Yo estaba totalmente en contra, pero mi conciencia no podía luchar contra mi estado de embriaguez, y me cargaron el muerto.”
Había sido traicionado por mis amigos, todo les podía salir bien, pero una misteriosa pastilla me había dado lo que necesitaba. Ahora ya nada se interponía en mi camino, estábamos solos, mi cerebro y yo.

MILENIUM

Nunca se sabe lo que va a pasar, hasta que ocurre, eso pensaba Marina, pero a veces puede sorprenderte.
Marina tiene 15 años, es de mediana estatura, sus ojos son los más bonitos que nunca habrás visto, aunque son marrón avellana, son preciosos por que transmiten tantas cosas con su mirada…pero aquella mañana transmitían miedo. Marina tiene leucemia, cuando recibió la noticia tenía 10 años, pensó que todo pasaría rápido, pero se equivocó.
La semana pasada cuando el doctor la visitó le informó de que su organismo y su sangre estaban peor de lo que todos esperaban. Su padre es gemólogo, él ha criado a Marina y le ha inculcado muchos valores. Su madre murió cuando ella apenas tenía 2 años.

Pasados algunos meses…

Todo ha empeorado, Marina lleva mascarilla allá donde va, el médico le da como mucho 1 año de vida. En estos meses como Marina no acude a la escuela por su enfermedad, acompaña a su padre en busca de preciosas piedras. Un día encuentra una cueva un poco alejada que está llena de piedras de todos los colores, hay piedras que contienen agradables olores nunca descubiertos y eso la llena de felicidad, desde ese día su padre y ella construyen una pequeña cabaña en aquel preciosos valle, así, están más cerca de la cueva. Marina se siente bien cuando está en aquel lugar.

La mañana del 18 de noviembre de 1998 Marina, fue ingresada en el hospital, se estaba muriendo. Pidió que la llevaran a la pequeña cueva que había descubierto. Allí se dio cuenta de que era su hora, se reuniría con su mamá, a la que había echado tanto de menos. Antes de morir le dijo a su padre que había encontrado una preciosa piedra de color perla, la había guardado porque quería que su padre fuera reconocido por ello.

Después de su muerte, el mundo se enteró de el descubrimiento de aquella piedra, a la que llamaron Milenium ya que con ella se habían salvado miles y miles de vidas de personas con leucemia, todo el mundo se preguntaba que era lo que contenía esa piedra para poder salvar tantas vidas, contenía una sustancia muy poco conocida que hacía que el organismo y la sangre de personas con leucemia se limpiara y no provocara la muerte.

Marina fue enterrada en un precioso ataúd fabricado con aquella piedra. Ella tenía la certeza de que con aquella piedra todo cambiaría y así sucedió, no se equivocó cuando pensó que la vida de personas con leucemia cambiaría a mejor y la de su padre también cambiaría. El padre de Marina iba a visitarla al cementerio todos los días, ¡La echaba demasiado de menos! Pero, ¿Qué había sido de aquella cueva en la que Marina murió? Ahora era un museo construido en su honor donde había un montón de piedras recolectadas que daban por perdidas y allí era el único lugar donde había miles de piedras curativas para los enfermos de leucemia.

Las cosas malas vienen pero las cosas buenas también pueden ocurrir. La muerte de Marina dolió, pero gracias a ella, miles de personas vivían. Aunque aquella muchacha estaba muriendo, nunca dejó de pensar en los demás y nunca dejó de luchar. Estaba llena de vida, y aunque su luz se apagó nunca dejó de alumbrar.

No hay aire en el espacio.

Y el beso detuvo el tiempo, haciéndose dueño de cada segundo.
Todas aquellas cosas que le hacían sentir completamente indefensa y diminuta, como la constante expansión del universo, habían salido a la sala, que ahora vacía de aire parecía la viva imagen de la vía láctea; llena de cuerpos aislados, de emociones y constelaciones.
Se sentía como si estuviese flotando en esos segundos de incertidumbre, como si su pequeña habitación hubiese perdido el 9’8 que expresaba la gravedad aplicada encima de todos los objetos y cuerpos, aquella que le impedía elevarse hasta perderse en la mesosfera.
Ella no era nada, una partícula, una remota estrella situada a años luz de paradero desconocido. Pero en aquellos momentos se sentía un todo, aun sabiendo que no era nada, solo una acumulación de átomos y materia gris. Energía destruida y reconstruida, metamorfosis constante.
Todo le daba vueltas, órbitas constantes en su pequeño universo.
Alejada de existencia dudosa y frágil. ¿Debía haber perdido ya su fulgor?
Los años luz le impedían saberlo pero en aquel efímero instante todo parecía cobrar coherencia.
El constante caos que eran sus ideas había cesado, dando paso al cosmos más breve y fascinante que jamás pudiese haber imaginado.
Tenía miedo de abrir los ojos y que de repente todo se desestabilizara, de que aquellos espacios desconocidos de antimateria entre el uno y el otro crearan un agujero negro que los arrastrara hasta acabar con lo que en aquel momento eran.
Sentía auténtico pánico al vacío, a aquello que desconocía, a oscuridad después de aquel Big Bang que acababa de suceder.
Sus labios se separaron y le miró a los ojos.
Dos perfectos planetas del color de Neptuno con un brillo digno de alfa centauri que junto a las tonalidades de los anillos de Saturno de su piel y las constelaciones formadas por las pequeñas pecas de sus mejillas creaban el mejor de los lugares para perderse.
Las pupilas de ambos se encontraron creado una nebulosa o quizás un cúmulo estelar.
Ya ni lo sabía, era tal la galaxia que acababan de formar que hasta dudaba de no haber caído por un agujero de gusano.
Con sumo cuidado, intentando que la ingravidez no se hiciera con ella se acercó a su oído y le susurró:
-No hay aire en el espacio.

No un día culaquiera

Parecía un día más en la vida de Eva. Se había levantado a las siete como todos los días y se preparaba para ir a trabajar al laboratorio del Centro de Investigación Doctor Fleming, de Madrid.
Un pensamiento la asaltó, “Si sale bien el proyecto en el que estamos trabajando, la calidad de vida de muchos pacientes de Alzheimer y de sus familias mejorará ostensiblemente lo cual hará que esas familias serán un poco más felices”. Sonrió satisfecha pensando en todas las horas de sueño y de ocio que su trabajo le absorbía.
Cuando le encomendaron la responsabilidad de dirigir la Unidad Biofísica del Centro de Investigación, la posibilidad de poder coordinar a un equipo formado por neurólogos, ingenieros, informáticos y biólogos, le pareció un sueño hecho realidad. Aunque de momento le creaba grandes dosis de ansiedad no saber qué podían esperar de ella y de su equipo. Sin embargo, todo cambió cuando le encomendaron la labor de investigar sobre el Alzheimer, dado que el principal patrocinador del Centro de Investigación para el que ella trabajaba estaba interesado en que los esfuerzos del centro se dirigieran hacia ese campo, y en cierto modo Eva también estaba muy sensibilizada con el tema... No en vano, su abuela Carmen llevaba ocho años padeciendo la enfermedad y Eva veía cómo su abuela se iba deteriorando con el paso del tiempo.
Mientras bajaba en el ascensor para coger el metro al trabajo, pensaba en todos los escollos que habían tenido que salvar para sacar a flote su proyecto, cuyo germen surgió de un incidente que le ocurrió a su abuela Carmen. Un día salió de casa a dar un paseo, según ella, y luego no supo volver. Aquel día tuvieron mucha suerte porque un vecino que siempre la veía pasear acompañada, la vio sola y sin rumbo, y le preguntó si se había perdido. La angustia de su familia terminó cuando este vecino acompañó a Carmen a su casa.
Este incidente despertó en Eva y su familia la necesidad de tomar precauciones para que esto no volviera a ocurrir, pero también la certeza de saber que a veces es inevitable que suceda. Así surgió la idea de crear un microchip que el paciente llevaría prendido de su ropa que enviaría al cerebro impulsos eléctricos. Estos impulsos eléctricos activarían las conexiones interneuronales cuando el paciente se alejara del domicilio más allá de la distancia acordada de antemano, ya que dicho microchip iría conectado a un ordenador situado en el hogar familiar. Además, al activarse las conexiones interneuronales del paciente, se produciría una reacción inmediata en su sistema nervioso central, haciendo que este regresara a su casa por sí mismo. Por otro lado, el mismo microchip enviaría un mensaje al móvil del cuidador principal para que este se percatara de lo que estaba pasando.
Mientras se dirigía al trabajo en aquel vagón de metro rodeada de desconocidos pensaba lo mucho que aquel trabajo podría cambiar la vida de muchos de ellos. Esta reflexión la hizo sentirse afortunada de tener la profesión que había elegido y se sentía doblemente dichosa por contar en su equipo con gente tan entregada y preparada como ella para conseguir llevar a buen puerto este proyecto.
Cuando se puso la bata blanca para empezar aquel nuevo día de trabajo y miró al resto de sus compañeros, supo que aquel proyecto tenía un gran futuro y que toda la ilusión que estaban poniendo en él tendría su recompensa en el bienestar de miles de familias que sufrían y sufrirían la enfermedad de Alzheimer.
Sí, ese día la actitud de Eva cambió, y ella y sus compañeros se involucraron en lo que sería el proyecto de sus vidas.

Oscura realidad

Estoy tumbada en la cama y escucho voces. ¿Alguien me llama?. Imposible, no tengo a nadie. Intento volver a coger el sueño cuando vuelvo a sentir “Sara”, y sigue “Sara, ven conmigo”. No me lo creo, es la voz de mi madre.
Me levanto deprisa y voy en su busca. No veo nada, pero se que esta cerca. Siento su perfume. Aquel perfume que odiaba cuando era pequeña pero que ahora es lo que más añoro de mi infancia. Ando despacio y a tientas, me conozco la casa de memoria. Aunque si encendiera la luz, ¿de que me serviría?. Bajo las escaleras que llevan a la sala de estar y tropiezo con algo. Tarda unos segundos en desaparecerme por completo el dolor del pie y sigo andando. De repente me doy cuenta que no se donde voy, que estoy siguiendo ni como va a acabar la cosa. Recapacito brevemente sobre la situación y me vuelvo a la cama. No es posible que haya sentido la voz de mi madre. No, no lo es. Ella falleció hace dos años en aquel terrible accidente de tráfico. Cierro los ojos, pero dormirme resulta imposible. Sigo oyendo su voz. Me tapo los oídos con la almohada pero la sigo oyendo, como si su dulce voz necesitara ser escuchada por mi. Intento ignorarla pero la escucho cada vez mas cerca. Y entonces lo noto. Noto una mano agarrándome el brazo. Noto la mano de mi madre agarrándome el brazo. No necesito tocarla para saber que es ella. Su mano esta helada, como solía estarlo siempre que llegaba a casa y me acariciaba la cara. Lleva puesto el anillo que le regaló mi pare el día de su cumpleaños y oigo el sonido de la campanilla de su pulsera favorita cuando mueve la mano y susurra “Sara, despiértate, estoy aquí”. Levanto la mano para tocarle el rostro pero no toco nada.
Me despierto sofocada y angustiada. Muevo las manos a mi alrededor, pero no, ella no esta aquí. Es en este mismo momento que me doy cuenta que todo ha sido un sueño. Estoy en estado de shock y un poco mareada, así que decido coger el bastón y voy a la cocina a por un vaso de agua. Me siento en la mesa y reflexiono. Nunca había tenido una experiencia imaginaria que pareciera tan real. Des de que perdí la vista a los cuatro años hasta ahora nunca había tenido un sueño completamente oscuro. El médico ya me dijo que a medida que pasara el tiempo las imágenes que mi cabeza recordaba y reproducía en sueños se irían volviendo cada vez mas borrosas hasta que no viera nada. Aún así, nunca le creí. Mis últimos sueños ya no tenían casi color pero seguía distinguiendo formas y tal vez algún lugar, pero el de hoy ha sido completamente opaco. Como bien me dijo podría oír, tocar y oler, pero no ver, como me ocurre en la vida real.
Vuelvo a la cama y cierro los ojos. Desearía que mi sueño se cumpliera pero, la realidad supera la ficción, y lo que se fue ya no va a volver. Pensando durante unos minutos en esto, caigo redonda y espero profundamente dormida a que empiece otro día en mi oscuro mundo solitario.

Pan Bimbo

En la clase de ciencias estamos estudiando los hongos y como lo hacen para descomponer la materia orgánica. La profesora de este año es nueva y con los experimentos ha metido la pata alguna vez y les tiene miedo, pero lo que ha pasado hoy ha sido preocupante.
El día de hoy tenía que ser muy especial para toda la clase porque hoy hacía tres semanas que lo habíamos hecho. ¿Y qué habíamos hecho os preguntareis? Pues hace tres semanas habíamos cogido pan “Bimbo” y lo habíamos mojado con agua . . . Quizá un poco más de lo que la profesora nos dijo, después de mojarlo lo envolvimos en papel transparente de cocina. Para que no entrase el aire, la humedad no se evaporase y se pudiera descomponer mejor.
Se suponía que hoy lo miraríamos en el microscopio . . . En cuanto la profesora ha empezado a retirar el papel transparente, que ya no era transparente sino de color marrón, con los guantes, la bata blanca, las gafas protectoras, un bisturí y unas pinzas porque le da mucho asco.
A continuación a sacado el pan húmedo, se ha mareado, se iba a sentar y . . . ¡De repente se ha desplomado! Se ha caído hacia un lado y se ha dado un golpe en la cabeza . . .
No se movida, así que hemos avisado al profesor de tecnología que es la aula que está al lado y en diez minutos ya llegaba un ambulancia para llevársela. Antes de irnos a casa nos han dicho que estaba bien, que por suerte solo había sido un susto. En tres semanas estará de vuelta y terminaremos el experimento.

LA GRAVEEDAD..

Hoy no tenia nada que hacer, estaba aburrido en el sofá de la casa de mi abuela viendo una película de terror la cual me parecía muy aburrida, yo soy mas de estudiar, me encanta las mates y sobre todo la física, osea que llamé a mi amigo Nico y nos fuimos a un museo científico. A el no le gustan esas cosa, dice que son de frikis o que no sirven para nada, pero yo quería demostrarle que no tenía razón.
Llegué a casa y me puse a buscar sobre la fuerza de la gravedad, ya que me parecía un tema interesante y creo que así haría cambiar de idea a mi amigo.
Descubrí que gracias a una simple manzana caída de un árbol, Newton averiguó que la fuerza que ejerce una partícula puntual con masa m_1 sobre otra con masa m_2 es directamente proporcional al producto de las masas, e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa, esto es, que cualquier objeto que no esté sujeto se caerá al suelo.
Quedé con Nico y se lo conté, le explique que si no fuese gracias a esto no tendríamos aviones, cohetes... pero a el no le interesan estas cosas, seguiré investigando yo solo y espero hacer algún día algún descubrimiento como el de Newton.

La luna

Me llamo Rodrigo y tengo seis años y mi sueño es ir a la luna, a mi padre le gusta mucho el espacio, los planetas, agujeros negros, etc…
Mi padre siempre me dice que en la estancia que tuvieron los astronautas fue algo mas que pisar la luna sino contactar con extraterrestres.
Hola de nuevo, soy Rodrigo y tengo veinte años, capitán del grupo alpha 2 junto con el americano Mc Danphee y el chino Joang Mafu, los tres estamos elegidos por una compañía espacial española creada hace un par de años en Galicia.
Estoy en la sala de reunión esperando al director ejecutivo de la misión alpha 2 al lado mío está el gran millonario Jay Brand con su empresa “Love the life” que será nuestro principal inversor en este proyecto, ha pagado una cantidad brutal en este proyecto, nos sorprende que una empresa mundialmente famosa pague tanto dinero por un proyecto interesante pero a la vez arriesgada.
Me levanto cansado pero a la vez alegre al ver que queda menos de tres días para que se inicie el despegue del cohete Moon-2, ahora voy hacia la sala de entrenamientos para acabar de acostumbrarme a la gravedad lunar que parece lo más fácil del mundo pero porque hay que controlar muy bien los saltos que haces para no desviarte del sitio.
Entro en un sitio oscuro, una cúpula de cristal, a fuera se ve al general estadounidense Gregory Walcott, se apaga las luces y se ve la superficie lunar con la diferencia de que la gravedad disminuye bastante y mi misión es tratar de colocar aparatos de comunicación sin que se muevan ni que se rompan en el acto porque sino nos pasa eso en la luna se corta la comunicación con la Tierra y moriríamos en menos de dos meses porque no habría tanta comida para una misión pensada para una larga estancia en la luna.
Hoy es el día de despegue hacia la luna durante un mes, parece poco pero es bastante tiempo, me cojo en el asiento esperando a que despegue ya porque el tiempo se me vuelve muy lento, y por fin escucho la cuenta atrás y me cojo lo mas fuerte posible a la silla para no ponerme mas nervioso y también para que se me haga el tiempo mas corto.
Llego a la luna con mis dos compañeros, lo primero que hacemos es construir la casa en cual nos refugiaremos durante un mes completo o mas si se complica la cosa que lo dudo pero nunca se sabe, Joang Mafu se va a buscar rápidamente los suministros de comida y yo de mientras me voy a dar un paseo por los alrededores por si encuentro algo que nos pueda llamar la atención, Mc Danphee prepara la casa al completo con todos los detalles, cámaras, televisión,etc…, poco a poco me voy adentrando en la zona oscura de la luna y eso no me gusta pero m entra la curiosidad de entrar haber que hay y también ver si lo que me decía mi padre es verdad o simplemente un rumor que se había inventado sobre la luna.
Me adentro al lado oscuro de la luna con una lámpara que brillo lo suficiente para ver, me siento seguro al tener una arma especial para estas misiones ya que en cualquier momento puede pasar un imprevisto como este que seguro que me voy a encontrar.
Caminando me encuentro una especie rara que no para de moverse pregunto por radio a Mc Danphee y a Joang Mafu si había alguna raza habitando este satélite, no recibo ninguna respuesta por parte de mis compañeros y eso significa que estoy fuera de comunicación y esto no me gusta nada, algo me tira al suelo y me arrastra pero no veo quien me arrastra, intento con los puños deshacerme de las manos que me agarran pero el intento es inútil y veo que las oportunidades se me oscurecen y me dejo llevar.
Narrador: Una semana después se informa a la prensa y a todos los medios de comunicación la desaparición de Rodrigo en la parte oscura de la luna en la misión Alpha 2, el padre reclama a los Estados Unidos que pasa en la luna y que se están ocultando información que el mundo debe saber.


La luz de la vida

Hacía frío en la cueva. Todos estábamos tapados con las pieles de la manada de ñus que los padres habían conseguido atrapar y cazar. Estábamos comiendo su carne. La carne era roja como esa cosa que nos salía en las rodillas cuándo nos caíamos. Era difícil de triturar con la boca, así que teníamos de romperla primero con las manos y después triturar muy fuerte. Ya llegaría el día en el que la carne fuera blanda y fácil de triturar. 
Al cabo de un tiempo, el día empezó de mal pié, ya que el gran azul estaba triste y lloraba. Nuestros pelos se volvían negros y densos, y unas mariposas del color de la piel corrían por nuestras patas y brazos. El viejo de la familia lo llamaba agua y decía que era lo que mandaba, junto con el viento y la madre tierra. El cielo estaba gris, y cada vez más oscuro hasta llegar el punto en el que oscureció el cielo completamente. Las ramas de los árboles bailaban muy bruscamente con una música atronadora de golpes muy fuertes. De repente una gran iluminación salió de entre las nubes y una raíz amarilla fue brotando hasta llegar a un sitio de la montaña. Así estuvimos toda la tarde y llego la hora de la comida oscura. Yo cogí el trozo de carne que me tocaba y me fui unos pasos lejos de la cueva. Seguían cayendo raíces de esas, hasta que una alcanzó el árbol de delante mío y empezó a brillar. No solo brillaba sino que el árbol hacía que me ardiese la piel. Me escocían tanto los brazos, que solté el trozo de carne y se me cayó en la luz esa. La volví a coger y había cambiado totalmente. Tenía un color marrón y además, al probarlo, se derretía en la boca. Se había acabado triturar, con esa luz se había acabado mi problema. De repente la luz se fue. No podía comprender lo que había pasado, porqué se había ido? 
Lo fui a explicar a mi familia. Nadie me creía, no podían creer que cayeran raíces amarillas de el cielo. El viejo se me acercó y me pregunto sobre todos los detalles de mi experiencia. Le expliqué que empezó a sonar un ruido muy fuerte. Le expliqué también la danza de los árboles.
- Cuéntame lo de la luz esa!!!- me dijo el viejo agarrando mi brazo.
- Suelta mi brazo! Te explico. Esa luz era muy brillante y parecían hojas moviendose, pero de color de eso a lo que tu llamas sangre, eso que usa el tío para hacer pinturas. Aquello me hacía arder la piel y entonces solté la carne. Se oyó un ruido como el de las hojas rompiendose. Al cabo de un rato , cuando había encontrado un palo, cogí el trozo y me lo comí. Oh que bueno estaba el trozo de carne, se derretía. Ah otro detalle. Hubo unos conejos que empezaron a correr, cómo si tuvieran miedo.
- Dices que daba mucho calor pues ya se como hacer esa luz. La utilizaremos para la carne y probaremos de cazar con ella.
El viejo, a la mañana cogió dos palos y empezó a frotarlos. Me dijo que me acercara a ver si lo que sentía en los brazos era eso. Si lo era. El siguió frotando hasta que de repente empezó a salis humo. Tiró cuatro hojas secas y salió la luz! Era como la que yo había visto pero mucho más pequeño. El viejo empezó a tirar ramas y piedras. Las ramas se convertían en luz también pero las piedras no hacían nada, era como si no fuesen luminosas. 
Lo fuimos probando varios días hasta que se terminó la comida. Era hora de ir a cazar, y decidimos coger lanzas de luz. Fue todo tan fácil. Salimos de la cueva y empezamos a caminar. Seguimos el rastro de una manada de búfalos, animales difíciles de cazar. Encendimos las lanzas y los búfalos quedaron tan sorprendidos, que murieron al instante, una lanza por búfalo. Increíble.
A eso lo decidimos llamar fuego. A partir de aquél día, usábamos el fuego por muchas cosas a parte de por cazar y comer. Lo usábamos para iluminar, al fin y al cabo era una luz, calentarnos, pero sobretodo, el fuego nos unía.
Costa16

La misteriosa carta.

La misteriosa carta:

Llamaron al timbre, eran las 7 de la mañana de un domingo del mes de abril y como dice el dicho en abril aguas mil. Lloviendo salí de casa hacia mi portal y me dejaron una carta sin ningún remitente. Estaba mojada y tenía un color crudo y antiguo.

Me disponía a abrirla, pero de repente sonó el timbre del microondas. Ya se había calentado mi cafecito con leche, lo cogí corriendo, me senté en el sofá e intente abrir la carta.

La abrí y me sorprendió. Hablaba del famoso 22 de abril de 1616, la muerte de Miguel de Cervantes y de Willian Shakespeare.

La empecé a leer pero no me la esperaba así. Memoricé que Cervantes y Shakespeare en el año 2016 hacen 400 años que murieron.

La releí y decía...

En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme....

Pero eso no era lo más importante, la carta cambió de tema por completo y empecé a leer algo sobre los planetas, pero me extrañó leer eso. Ya que ni Shakespeare ni Cervantes tienen nada que ver con los planetas. Pero bueno continué leyendo...

En el universo hay 8 planetas:
Mercurio, Venus, Júpiter, Marte, Saturno, Urano, Neptuno y la Tierra.
Los planetas se denominan cuerpos celestes. Los planetas son Órbitas alrededor de una estrella y no emite luz propia.

La carta decía muchas cosas interesantes pero era muy largo y me salté un par de cosas, volví a coger la carta cuando hablaba sobre Plutón. No sabía que ya no era un planeta. Este cambio se produjo en 2006, primero se le reconocía como planeta enano, pero se cambió como asteroide con muchos otros. Está situado a continuación de la órbita de Neptuno y su nombre se debe a un dios romano llamado Plutón.

Me salte también esa parte y por último leí algo sobre el Sol.

El sol es una estrella que da luz y calienta todo nuestro planeta. En realidad es una pequeña estrella de infinitas que existen. Se encuentra en el sistema solar. Es una bola casi perfecta de plasma y está formada por Diferentes gases, el más abundante es el hidrógeno..

Me estaba cansando de esta tontería, si la carta tiene que ver con la muerte de Cervantes y Shakespeare no sé por quė me están hablando de los planetas, que sí que entiendo que es muy importante e interesante, pero me parece un cachondeo esto. Cervantes ha sido y será uno de los mejores escritores del mundo que creó a Don Quijote, un personaje muy importante en la literatura española y universal, y Shakespeare, que es inglés, es un director de teatro que hizo obras fantásticas como la historia de amor y de tragedia de Romeo y Julieta y otra obra de teatro como la de Hamlet.

Me levanté del salón, fui a la cocina y tiré la carta a la basura. Me entró una idea sorprendente que consiste en escribir un libro sobre Miguel de Cervantes y sobre Willian Shakespeare. Así que esa misma mañana empecé y no paré hasta la noche.

Las biografías de Cervantes y Shakespeare las van a conocer todos.

La noticia

Me desperté con un fuerte dolor de cabeza y nada más abrir los ojos solo divisaba una masa de color blanco y conforme centraba la mirada me di cuenta de que me hallaba en un hospital y me golpeó un fuerte hedor a hospital, pero no le di importancia ya que se trataba de un hospital…

Todo estaba desierto por lo que decidí levantarme e ir a investigar por mi cuenta. En mi planta no había nada pero por otro lado parecía como si hubiera habido movimiento cinco minutos antes. Me asomé a la ventana más cercana y solo se veía terreno sin edificar, oí un ruido y nada más girarme un objeto me golpeó la cabeza.

Lo próximo que vi al despertarme fue la misma habitación blanca en la que me encontraba antes, pero esta vez mucho más ajetreada. Había enfermeras correteando de un lado para otro con instrumentos que mi cerebro no consiguió identificar, pero no transmitan mucha confianza… y unas ocho personas más que se encontraban en la misma situación de desconcierto que yo, desorientadas en la cama y con multitud de tubos conectados a maquinas saliendo de nuestros brazos. Aún un poco aturdida, creo recordar que vi un hombre mayor vestido con una bata blanca que supuse sería el medico. Este nos explicó algo sobre un experimento y modificación genética pero no lo recuerdo todo porque no me encontraba en mi mejor momento. No entendí nada de lo que pasó ese día hasta que llegué a casa una vez que el médico nos hubo dado de alta a todos, no me di cuenta de que algunos de mis sentidos se habían intensificado. Por ejemplo llegué a casa y no encontraba las gafas que uso normalmente, pero no hizo falta porque veía perfectamente; para cenar pedí una pizza y pude olerla desde mi salón cinco minutos antes de que llegase el repartidor con ella, noté como mis reflejos aumentaron, cuando sin darme cuenta casi tiro un jarrón con flores pero lo cogí en el ultimo momento…

Al día siguiente mientras me dirigía a la universidad me detuve en un quiosco que me pillaba de camino al ver mi cara en la portada del periódico. Cuando lo abrí por la página de la noticia reconocí las caras de las otras ocho personas que vi en el hospital. La noticia decía: El Instituto Nacional de Investigación esta llevando a cabo un experimento en jóvenes elegidos aleatoriamente sobre modificación genética… Al principio no supe como reaccionar por lo que tiré el periódico y me fui corriendo a casa sin saber como tomarme semejante noticia así, en frío. Es decir, sabía que algo había pasado en aquel hospital pero nunca me podría haber imaginado que me hubiese pasado aquello a mí. Después de darle muchas vueltas al asunto y de haber discutido los pros y los contras me convencí a mí misma de que aquello no estaba tan mal y que debía de sentirme orgullosa y afortunada por haber tenido semejante oportunidad para ayudar a la ciencia a cambiar el mundo y el desarrollo científico; quien sabe, quizás en un futuro gracias a este experimento lleguemos a los 200 años de vida…

Ya más tranquila, salí a la calle a dar una vuelta y despejarme un poco y me di cuenta de que la gente me miraba y se giraba cuando pasaban por mi lado (seguramente por la noticia del periódico y pensarían que soy un monstruo) pero cuando fijándome mejor en sus rostros observé que no me miraban con desprecio y como si fuese un animal tras un cristal en un zoo sino con admiración y con una chispa de esperanza (en el desarrollo de la raza humana supongo) lo cual me hizo sentir mucho mejor y orgullosa de mí misma. Pasados unos días el Instituto contactó con los nueve de nosotros para concertar una reunión. Una vez estuvimos todos allí, el doctor nos explicó mas detalladamente el experimento y una vez acabada la reunión nos preguntaron si estaríamos de acuerdo en seguir adelante con los tratamientos para mejorar nuestro organismo y nuestras capacidades; nos lo podrían haber preguntado desde un principio pero en ese momento creo que a ninguno importó porque nos encantó la idea y todos respondimos que sí con una sonrisa en la cara. Nos pasaron a una sala de espera, y allí se encontraba el periódico con nuestra noticia, lo cogí y avisé a todos para leerla de nuevo todos juntos. La primera vez hace unos días no caí en ello, pero ahora sí, la noticia decía claramente que el experimento contaba con diez jóvenes y ahí solo estábamos nueve, creo que a todos se nos pasó lo mismo por la cabeza y enseguida nuestra sonrisa desapareció...

La paradoja

Oh, ¿ya es de día? ¡Sí! Es el momento perfecto para estirarse lentamente, primero las patas delanteras y después las traseras… ¡Estupendo para comenzar la jornada!
Siguiendo con las rutinas de cada mañana, un buen lametazo también es importante, no puedo descuidar la higiene.
Qué sol más bueno entra por la ventana, creo que hoy pasaré todo el día tumbado al sol, igual que ayer. Pero voy a acercarme más. No sé por qué ha puesto mi cojín en este rincón tan alejado y frío.
¡Oh, una luz! ¿De dónde viene? Ah, el humano ya está ahí dentro, con sus pizarras y sus cálculos. Con el hambre que tengo… ¿Por qué nunca se acuerda de poner comida en mi plato? Luego se queja de que estoy siempre fuera y nunca me ve pero, ¿cómo cree que sobrevivo?
No sé si ir hasta allí y ronronearle un poco. Puede que si subo a la mesa se acordará de que existo y de que estaría bien darme de comer.
Tendré que maullar, porque no parece que me esté oyendo. Los gatos somos silenciosos, sí, pero este hombre se concentra tanto en su trabajo que no oiría ni el rugido de un tigre. Tendré que probar otra táctica. Saltaré sobre esta mesa llena de papeles.
Ahora sí que me ha visto… ¡No me apartes de esa manera, que algún día podría ser que no cayera de pie! ¿Qué es esto? ¿Dónde me he caído? ¿Es una nueva caja de arena? Pero no me saques de aquí, que es muy acogedora. ¿Porque estás poniendo esa cara de físico iluminado? ¿Qué se te está ocurriendo?
-¡Eres un genio!
¿Por qué gritas eso? Creo que es un buen momento para salir y tomar el sol. Ya buscaré algo para comer en casa de la vecina.
¿Que estás haciendo? ¿Una lata de paté en vez del pienso seco que me pones cada día? Al fin has entendido que necesito calidad de vida.
Bien, ya puedo salir a fuera a tomar el sol. ¿Qué te pasa, no quieres que me vaya? Bueno, no hay nada interesante por aquí, salvo esa caja en la que me he caído antes. Sí, esa en la que estás poniendo una ampolla.
¿Ahora sí que quieres que me ponga dentro? Vale, pero no la cierres. ¿Me oyes?
Schrödinger, esto no me hace ninguna gracia…

La Rueda

Esto es el año 3.500 antes de Cristo en Mesopotamia, donde vive un cazador llamado Jonny, el cual se levantaba todas las mañanas en su pequeña casa en la montaña y comía un buen desayuno para coger fuerzas para la caza. Jonny tenía una mujer y dos hijos de tres años los cuales tenía que alimentar.
Jonny se dedicaba más que nada a cazar renos y luego vendía sus cuernos y se comía la carne con su familia. El cazaba con arco o sino con lanza pero había un problema, que Jonny se iba a cazar lejos de casa y cuando mataba a los animales tenía que llevarlos de uno en uno i hacer varios viajes. Tenía que pensar una forma más rápida útil para llevar los animales y poder hacerlo todos a la vez y no de uno en uno. Como todo hombre de la casa Jonny cortaba leña para calentar la casa en tiempos invernales y un día en el cual hacia mucho frio, el se dio cuenta de que el tronco de un árbol rodaba con lo cual se le acudió una forma para llevar los animales sin tener que hacer fuerza el rodillo. Empezó a utilizar esa técnica el día después pero había varios problemas, cuando ponías los animales encima de una caja cuadrada i la ponías encima del tronco esta se caía por delante, al cabo de muchos días de pensamiento y pruebas y más pruebas invento el trineo que era muy útil en las bajadas tan empinadas que había en la montañas, lo que hacía era tallar unas planchas en forma afilada y encima un tablón y creando así el trineo. Pero también tenía un gran problema que era, en las rectas el trineo no servía de nada entonces decidió cortar el tronco en dos redondas unida por un eje y así creo la rueda. Este invento se hizo famoso en el pueblo de golpe ya que era uno de los inventos más útiles que habían visto, pedias llevar cualquier mercancía sin tener moverla ya que tenía unas ruedas que lo hacían por ella. Jonny se convirtió así en unos de los mejor inventores la historia, ya que hoy en día de maneras diferentes pero muchas maquinarias se utilizan de la misma manera con unas ruedas y un eje.
Pol Camats

La Tercera Guerra Mundial

Año 2244, los niveles de agua líquida no contaminada a nivel mundial están por debajo del 2%. Durante los dos últimos siglos la cantidad de agua contaminada ha ido creciendo exponencialmente, todos los países se han saltado los convenios creados entre ellos que obligaban a reducir la contaminación hídrica.

Debido a esta situación tan crítica, Estados Unidos decidió llevar un plan en secreto que consistía en explotar el único recurso de agua limpia que quedaba en la Tierra, la Antártida. El casquete polar estaba casi derretido debido al aumento de temperaturas.

El ejército estadounidense empezó a establecer bases en la Plataforma de Hielo Ronne, ya que se les había establecido a ellos sacar el hielo de ahí por si había algún altercado, y así fue. Rusia detectó unos edificios sospechosos con uno de sus satélites GLONASS y ya se imaginaban lo que estaba ocurriendo.

Enviaron ahí su ejército para evitar que los estadounidenses se llevasen el hielo, lo cual hizo estallar la que ya llaman tercera guerra mundial (2217-2234). Ningún otro país se quiso meter debido a las consecuencias nucleares que podría haber tenido sobre su territorio, afortunadamente no se detonó ninguna bomba nuclear.

Rusia estableció su campamento base en Mirny, territorio suyo. Las condiciones en las que tenían que enfrentarse eran extremas y muchos morían antes de ir al frente debido a las bajas temperaturas y fuertes tormentas que frecuentan la Antártica. La guerra se desarrollaba muy lentamente debido a estas condiciones.

Estados Unidos desarrolló unas armas que decidirían la guerra, una serie de humanos trangénicos. Este proyecto se llevó en secreto porque había mucha gente en contra de los transgénicos debido al fracaso de algunas plantas transgénicas en el pasado. Daban una considerable cantidad de dinero a las madres que decidían embarcarse en este proyecto que consistía en que unos días después de haber sido fecundadas, acudían al médico y les decían que iban a quitarle una de las células de la blástula (etapa antes de que ser forme el cigoto) para experimentar con células madres y que no tendría ningún efecto en el bebé. Pero en realidad, lo que estaban haciendo era insertarle un gen de uno de los zorros del ártico, el cual descendía hasta en 10ºC el punto de congelación de la sangre. Afortunadamente los niños/as nacieron bien.

A los 5 años de nacer estos niños/as; el ejército se encargaba de raptarlos, llevárselos a un campo base y entrenarlos ahí para la guerra.

Al llegar a los 15 años este grupo de 1000 adolescentes, y la guerra ya llevar 16 años empezada, se les envío a la Antártida. No tardaron mucho en hacer replegar las tropas rusas que habían ganado mucho terreno en los últimos años, esto sucedió ya que estos transgénicos aguantaban perfectamente las condiciones de temperatura de la Antártida. En 5 meses habían conseguido lo que los rusos en 5 años, los rusos no se explicaban cómo esto podía estar ocurriendo; y tras otros 5 meses, los rusos se encontraban acorralados en Mirny, decidieron salir a luchar contra los estadounidenses ya que les doblaban en número. Esto pilló a los estadounidenses desprevenidos, pero tuvieron la fortuna de que en medio de la batalla les sorprendió una de las muy comunes tormentas de nieve, muchos de los rusos murieron de hipotermia y los pocos que sobrevivieron fueron asesinados por los transgénicos. Ahí terminó la guerra, con la victoria de Estados Unidos.

En la actualidad, han pasado ya 10 años desde que la guerra terminó y Estados Unidos sigue abasteciéndose de agua de la Antártida; otros países han encontrado otras soluciones para obtener agua potable. Los 1000 transgénicos tienen ya 26 años y ninguno de ellos ha conseguido asentarse ni tener ninguna relación íntima con nadie; tras unos estudios, se ha llegado a la conclusión de que el gen del zorro de la Antártida que se les inyectó antes de nacer no se encarga solo de bajar la temperatura de congelación de su sangre sino que también está encargado de hacer que el zorro, al hacerse adulto, se mantenga aislado de los otros zorros para así no tener que preocuparse por la supervivencia de nadie más que la de él mismo, esto hace que estos transgénicos sufran una especie de autismo que les impide embarcarse en ninguna relación de ningún tipo. Se seguirán haciendo investigaciones pero lo más probable es que estas personas continúen al margen de la sociedad y sin asentarse toda su vida. Esta información es confidencial, pero no puedo seguir dejando a la sociedad al margen del desastre que ha cometido nuestro país y continuar realizando todo lo que se me manda desde arriba.

General David LaPoint del Ejército de Estados Unidos

La unión hace la fuerza

En un lugar de Officinalis, cuyo nombre procede de la medicina, vivían dos magníficos científicos llamados Cervantes y Shakespeare. Cervantes era un hombre muy inteligente pero el pensamiento que tenía sobre su enemigo Shakespeare le desquiciaba. Sin embargo, a Shakespeare le daba igual lo que su "compañero" inventase o descubriese hasta que un día coincidieron en la oficina de patentes. ¿Tendrían el mismo invento? Estaban sentados en el mismo banco y los dos poseían un papel extraño en el que salían formulitas que solo ellos, los científicos, podrían descifrar. Hubo un gran silencio en la sala hasta que Shakespeare quiso entablar una conversación:
Mmm... Hola...- dijo Shakespeare poco convencido
Hola- contestó Cervantes con voz gruñona y seca
¿Se puede saber porque estás aquí? ¿Tienes algún invento que quieras patentar?- preguntó Shakespeare con tono desafiante
Bueno... No quiero darte muchas pistas porque no te veo como si fueses fiable. Te lo contaré pero sin ningún mínimo detalle y sino lo has oído bien te lo aguantas,
¿entendido? Ayer por la noche, estuve investigando sobre la gente que sufre algunos síntomas como tener sed inusual o constante necesidad de orinar, como le sucede a mi hijo. Entonces, decidí hacer una especie de investigación para parar esos síntomas y, descubrí una cosa. Esa cosa no te la diré. - prosiguió Cervantes en la conversación
¿No lo dirás enserio, no? Hace tres semanas, mi abuela sufrió una serie de síntomas que se basaban en la pérdida inusual de peso y en la fatiga e irritabilidad extrema. Tras lo cual, decidí investigar sobre ello y descubrí que había un antídoto llamado... Mmm... Creo que no le puse nombre- continuó el científico inglés
¡Esto no puede ser! Llevo meses y meses investigando sobre esto y ahora no puedes llegar tú y arrebatarme el mérito que me merezco- Cervantes contestó y parecía que se subía por las paredes
No voy a perder el tiempo contigo. Hagamos una cosa, podemos explicar el invento entre los dos... Porque lo tuyo es para los diabéticos,¿no?- preguntó Shakespeare con voz agradable y acento inglés
Si, mi invento se basa en una especie de defensas- afirmó Cervantes
Los dos científicos que habían llegado a un acuerdo, entraron a la oficina de patentes donde firmaron un papel para proteger su gran invento. El hombre que se encontraba en esa sala les propuso que fuesen a la ciudad de artes y ciencias para exponer ese invento y que fuese aprobado por lo grandes científicos expertos en la medicina para poder ser utilizado ya en los centros médicos. Desde entonces, habían dejado de ser enemigos para poder empezar una nueva carrera médica con grandes descubrimientos.
Una vez que llegaron allí, dejaron las maletas a un lado y se dirigieron al laboratorio científico. Los médicos les escucharon atentamente mientras explicaban en que se basaba esa medicina. Shakespeare, empezó explicando el nuevo antídoto medicinal:
"Este medicamento es como una llave que abre la cerradura de las puertas de las células del cuerpo para que la glucosa, el azúcar que contiene nuestra sangre, pueda entrar y sea utilizada como energía".
Y Cervantes prosiguió:
"Este elixir tiene un papel de gran importancia en cualquier actividad del cuerpo humano. Este sustitutivo es la sustancia necesaria para metabólizar el azúcar y no sufrir tantos síntomas hasta llegar a la muerte".
Tengo el presentimiento de que sois unos grandes científicos. Vuestro medicamento me ha impactado mucho en la forma en que lo habéis presentado- aclamó uno de los científicos
Otro científico quiso saber más sobre esta medicina y preguntó cuál era la fórmula.
Así pues, Cervantes cogió una tiza y la escribió en la pizarra mientras la explicaba:
"La fórmula se basa en una estructura polipeptídica en forma de hexágono. Se puede observar cuatro radicales diferentes...".
Uno de los cuatro científicos que estaba en ese laboratorio, llamado Frederick Banting, propuso un nombre para este medicamento:
"Lo llamaremos... Insulina"
El gran descubrimiento quedó bautizado.
Este año se celebra el aniversario de la muerte de los dos grandes científicos:
Shakespeare y Cervantes, Cervantes y Shakespeare.

Fin

PD: Cervantes falleció debido a que tenía la enfermedad de diabetes tipo 2.

La verdad puede seguir siendo un misterio

Todo estaba negro, no podía ver. No sabía dónde estaba, qué estaba sucediendo. Tenía miedo. De pronto oí voces, pero no sabía lo que estaba sucediendo, qué estaba hablando la gente. Lo único que sabía era que estaba en una cama y que tenía algo atado a mi mano. Estaba tan asustada. Quería creer que estaba soñando, así que decidí calmarme y eventualmente me quedé dormida otra vez, al menos creo que lo hice.

Todo era un borrón. Después de unas horas desperté y me di cuenta que esto realmente estaba pasando, pero ahora que vi estaba en una habitación. Era como un laboratorio. Estaban trabajando personas que llevaban trajes o vestidos, era una hora muy ocupada del día. Miré alrededor de la habitación y vi a otra mujer en la cama junto a mí, era mi amiga Mariana. Ella estaba preocupada y tenía miedo. Me levanté y caminé hacia ella. Tomé su mano y tranquilamente le dije, --Levántate y ven conmigo para ver dónde estamos y lo que está sucediendo.

Después de un largo paseo por los pasillos grises, encontramos una puerta que nos condujo a un balcón. Cuando lo abrimos vimos que estábamos en una isla, pero no parecía nuestro planeta tierra, era diferente. Los árboles eran de diferente color, el agua era irreal, todo parecía una historieta. Miramos alrededor, pero no vimos nada familiar. De repente escuchamos un ruido, nos asustamos, pero de nuevo todo era negro.

Nos despertamos en un cuarto azul. Lo único que pude sentir fue dolor en los brazos y en la cabeza. Estaba débil, pero no estábamos solas. Había más gente que nos rodeaba. Parecía que nos estaban haciendo pruebas o diagnosticando algo. Una mujer de negro caminó hacia nosotros y nos explicó que estaban haciendo un experimento de modificación genética. Era difícil entender lo que ella estaba diciendo, ya que pude notar que el castellano no era su idioma materno. Nos dejaron ir a casa con un pase bajo una condición: si contestábamos al teléfono en cuanto nos llamara la Institución. Firmé los papeles para irme casa, quería irme lo más lejos posible de allí. Nos metieron a Mariana y a mí en un coche que nos llevó a casa. Nos sentamos y nos miramos, todo era muy raro. Podíamos escuchar todo lo que nuestros vecinos estaban hablando. Yo podía detectar los olores de la panadería que estaba calle abajo y mi vista era increíble. Era como si pudiera ver el más mínimo detalle a mi alrededor. Era increíble y espantoso a la vez. Agotadas nos fuimos a la cama.

El sonido de la radio nos despertó. Eran las noticias. El reportero estaba hablando sobre la población elegida para ayudar a una institución con el experimento de modificación genética. Rápidamente encendimos el televisor y vimos que cinco de nosotros habíamos sido escogidos para ayudar a la institución a continuar con el experimento. De repente sonó el teléfono. No queríamos contestar. Teníamos miedo. Nosotros no habíamos firmado el pase para esto. Teníamos muchas preguntas que no podrían ser contestadas en ese momento. El teléfono no dejaba de sonar. Tenían todos nuestros números de teléfono. Decidimos responder, porque nos dimos cuenta nos encontrarían de todos modos. Al coger el teléfono la mujer de negro nos dijo el nombre de la calle y el tiempo en que necesitábamos estar allí. Sinceramente teníamos miedo, no nos sentíamos cómodas con lo que teníamos que hacer, porque como cualquier otro ser humano, lo primero que nos vino a la mente era lo que otros pensarían de nosotras. Después de hablar un rato nos dimos cuenta de que tal vez no sería tan malo. Podríamos ayudar al desarrollo científico.


El viernes siguiente fuimos a la reunión. Esperamos la mujer de negro. Ella vino y nos explicó lo que estaban planeando hacer. Otra vez comencé a preocuparme porque nadie estaba muy seguro de lo que nos estaban explicando. No nos quedaba más remedio, había que hacer lo que nos estaban indicando. Los cinco fuimos divididos en dos grupos, tres de ellos en un grupo y Mariana y yo en otro. Después de varios años de pruebas el experimento terminó. Al salir de la Institución solo estábamos Mariana y yo.

la vida de una gota

Era un día soleado y caluroso de agosto, yo estaba con mis amigas todas juntas, muy tranquilas, extrañamente casi ni nos movíamos. Nosotras siempre estábamos alborotando, ya que nos encantaba movernos. Ese día notábamos una extraña sensación de deshidratación, pero era extraño porque nosotras estábamos formadas al cien por cien de agua. De repente me acordé del primer día que empecé a ver la luz porque antes estaba en las profundidades del mar, que era un sitio negro y oscuro dónde de vez en cuando notaba alguna cosa que pasaba por mi lado. Eran los peces que se movían ágilmente en el agua del mar y casi me rozaban.
De repente mis amigas me gritaban, noté otra vez aquella extraña sensación, todas empezamos a subir para al cielo. Una gritó“nos estamos evaporando”. Yo me quedé sorprendida, no savia donde iba, mi cuerpo se dividía en partes, yo miraba i veía una luz que me alumbraba sin ver nada i todo era azul. Estuvimos subiendo poco rato, de repente entramos en una especie de nube de color blanco y allí nos reunímos todas. No sabíamos muy bien donde estábamos. Allí teníamos como un profesor, que se hacía llamar Lluvia y nos explicó donde estábamos y qué misión que teníamos que cumplir.
El profesor Lluvia nos explicó que cuando la nube tiene un mal día o se enfada se pone de un color gris-negro, y eso no es una buena señal, porque si llora nos expulsa hasta volver al suelo. Resulta que hay veces que puede ser el final de nuestras vidas, o, podemos resucitar a la vida. Todo depende de nosotros. Una de las advertencias que nos dijo el profesor Lluvias fue que no corriéramos mucho porque nos podíamos congelar si la temperatura está a cero grados o menos. Teníamos que recorrer 1.800 metros de altitud por suerte que era bajada. En aquellos momentos mis amigas y yo no perdimos la esperanza de resucitar. Nos explicaron muchas cosas, pasó mucho tiempo y mientras esperábamos disfruté con mis amigas al máximo por si llegaba el día.
Finalmente llegó el día, la nube se enfadó, estaba de color gris-negro, mis amigas y yo decidimos hacer una carrera, a ver quien llegaba al suelo antes. El profesor LLuvias nos avisó. Preparados, listos, ya! buena suerte! Yo me lancé de allí con una gran potencia de 19 km/h. mis amigas iban mas rápido, yo era la última. De repente ya veía el suelo, era fantástico, pero si no recuerdo mal, nos dijeron que si no caíamos al mar podría ser el final de nuestras vidas y era difícil sobrevivir. Yo miraba y miraba, pero no encontraba el mar. Alguna de mis amigas iban llegado al suelo, yo era la última pero aun podía avanzar a alguien así que me di impulsó para superar a mi amiga. La avancé con tan potencia que en un instante llegué al suelo. Tardé unos 4,5 minutos en llegar y me encontré otra vez con todas, estábamos todas las gotas divididas en grupos .Yo estaba con mis amigas intentando encontrar el mar, como nos dijo el profesor, pero no lo veíamos, habían edificios por todas partes y un montón de gente. Mis amigas y yo nos empezamos a preocuparnos, no queríamos morir. Estuvimos pensando a ver si encontraríamos un plan para salir de allí antes de morir aplastadas por la gente. De repente vino algo que no había visto nunca en la vida y justo donde estábamos nosotros levantó la pata y nos bañó con un liquido caliente de color amarillo. En unos instantes se fue la oscura nube y vino el sol , era horrible el calor que estábamos pasando. Algunos de mis amigos se morían, entre las pisadas y el calor, desaparecían y yo no savia que hacer. Ya solo quedábamos mi amiga y yo, justo a nuestro lado había unos agujeros metálicos que apestaban mucho pero era nuestra salvación. Nos tiramos por allí y llegamos a un sitio horrible dónde no podíamos ni respirar. Aquellas turbulentas aguas nos arrastraban, mi amiga se quedó atascada a un sitio yo no pude volver atrás, me arrastraban hasta que vi una luz que me alumbró la cara. Había llegado por fin otra vez al mar, que era mi lugar, mi sítio y me alegré mucho. Había conseguido sobrevivir gracias al profesor Lluvias, pero ya no sería lo mismo sin mis amigas.
Y esta es la historia de una pequeña gota de agua de mar.

La Vida Del Mañana

Un día tan agradable y feliz como siempre se despertó María, una profesora de Naturales de un colegio de primaria. Cogió su teléfono móvil y subió las persianas, luego fue a la cocina y llamó a un robot, alto, con un delantal y un gorro de cocinero. El robot inmediatamente se encendió, y ya programado empezó hacer las tortitas que siempre desayunaba María. Se las comió y se vistió rápidamente.
Salió a la calle y se preparó para arrancar el coche.

Cuando llegó a IDEO un colegio de primaria y secundaria situado en Madrid(Las Tablas) se fue a la clase donde le tocaba, en este caso era el laboratorio.

A las 9:00, María empezó la clase con los alumnos de 6ºA. Empezó escribiendo en la pizarra el dia(25-05-2234). Al darse la vuelta un alumno llamó a la puerta y María le abrió. Le dijo que pasara, el alumno se sentó al fondo de clase y abrió su cuaderno.
María empezó la clase explicando cómo se ajustaban las reacciones químicas. Cuando acabó nadie había entendido nada, María preguntó una pregunta y un alumno le contestó, cuando María se disponía a responderle otro alumno se levantó y escribió la respuesta correcta que era (2FE+5HE <-> 2FE+6HE). María le gritó para que se sentara y la borro. El alumno le dijo que esa era la correcta y María le dijo que no. María muy enfadada le puso un ejercicio y le dijo que mañana tenía que traerlo hecho o suspendería.

Al día siguiente en clase, el alumno como siempre llegaba tarde, cuando llegó le entrego el ejercicio resuelto y le dijo “me ha costado un poco”, María lo miró atónita y le dijo “¡pero si es el teorema nunca resuelto!”,
el alumno la miró y se desmayó.

Las raízes del esfuerzo

Ahmad era un joven sirio de 17 años. Por las guerras constantes de su país, su familia y él se vieron obligados a emigrar. Ahmad era muy curioso y le encantaba leer libros. Sobre todo le gustaba leer enciclopedias sobre la medicina. Su familia era muy pobre además, lo poco que tenían se vieron obligados a dejarlo atrás.
Ahmad además, estaba muy triste aunque intentaba disimularlo, ya que no quería que su hermana pequeña Lina lo estuviera también. La familia Ahvés se quería dirigir a Grecia, pero tras pasar varias fronteras y llegar a su último paso hacia una nueva vida se encontraron con la frontera cerrada. Ahmad y su familia se establecieron en un campamento de refugiados situado a pocos kilómetros de la frontera.
La familia con poco era feliz e intentaban pensar que todo eso era una pesadilla y que al despertar estarían a salvo, en su cama. La pequeña de la familia no entendía qué estaba pasando, pero aun así seguía con una sonrisa en la cara. Ahmad conoció a muchos niños en su misma situación y eso le ayudó a coger fuerzas. Todos los días quedaban unos cuantos y jugaban con lo poco que tenían, por ejemplo, al escondite…
Ahmad leía todos los días las enciclopedias que se había podido llevar antes de marchar pero pronto se acabó de leer todas. Lo que más le gustaba era curar a la gente. Con las malas condiciones de vida de esos campamentos había muchos enfermos y aunque él no pudiera hacer nada para curarles conocía perfectamente la enfermedad y sus síntomas.
Con el paso de los días se convirtió en el médico improvisado del campamento y pudo salvar con lo poco que tenía a muchos pacientes. Todo el mundo estaba encantado con él y le trataban con mucho respeto.
Tras un año atrapados en el campamento abrieron la frontera durante unas horas. La familia Ahvés nada más llegar a Grecia se instaló en un pequeño piso que el Gobierno griego prestó 1 año hasta que la familia encontraran un nuevo hogar. En ese tiempo Ahmad empezó a estudiar una carrera de medicina subvencionada por el Gobierno de Grecia.
Seis años más tarde Ahmad se graduó en medicina y su familia estuvo muy orgullosa de él. Nada más acabar la carrera encontró un trabajo maravilloso en un laboratorio de investigación y muy bien pagado. Él sin pensarlo aceptó el trabajo en el que destacó mucho. Tras 3 años de investigación descubrió una inyección la cual sería la cura para el cáncer. Con ese descubrimiento Ahmad fue premiado con el Premio Nobel De Medicina.
Además, realizó muchas charlas para jóvenes. En ellas explicaba que no hacía falta tener mucho dinero para ser feliz o para destacar en algo, que lo importante eran las ganas que le pones. Gracias a su experiencia como refugiado aprendió mucho de la vida, pero también sufrió mucho ya que allí las condiciones eran pésimas.
Ahmad tenía mucho dinero gracias a sus descubrimientos pero no quiso cambiarse de casa, comprarse un coche nuevo…,es decir lo que habría hecho cualquier persona. Él y su familia habían sufrido mucho y no querían que a nadie le pasara lo mismo y por eso donó una cantidad de 500.000€ a una asociación en ayuda a los refugiados.
Él no se dio por satisfecho nunca y tras el descubrimiento de la cura del cáncer se puso a investigar en una enfermedad llamada diabetes. Un tiempo más tarde descubrió la procedencia de esa enfermedad e inventó una vacuna que te permitía consumir todo tipo de alimentos sin ningún peligro.
Años más tarde decidió jubilarse debido a su avanzada edad, pero pese a su jubilación siempre estuvo presente en la medicina.
Ahmad Ahvés murió con 98 años en su domicilio de Atenas, pero dejó huella en la medicina y nadie jamás podrá olvidar su nombre.

Llora, no es tarde

Es tarde. Otra noche sin dormir.
Suena el teléfono. Es ella, lo sé.
Es tarde, son las dos de la madrugada. Nunca se acuerda del desfase horario. Allí son las siete.
Veo su nombre en la pantalla, no lo voy a coger. Siempre lloro cuando llama, sin lágrimas, no tengo, hace años que no tengo.
Sé lo que me va a contar, estaba muy cerca, era cuestión de tiempo, pero para mí es tarde.
Veo su nombre y en mi cabeza se arremolinan los recuerdos, igual de vivos, igual de reales, de dolorosos, de agobiantes. Primero, la alegría; después, el sufrimiento infinito.
La facultad, los proyectos, ella en la cátedra de inmunología, siempre en vanguardia; yo, menos ambicioso, en mi modesta consulta de pueblo pequeño.
Llegó él, él. Llenó nuestra vida, Juan, nuestro Juan. Diez años maravillosos. Luego llegó ella. No nos atrevíamos a nombrarla, era ella o como mucho la enfermedad.
Leucemia. Él y ella, juntos, enredados, inseparables.
Veo los años de hospitales, pruebas, sufrimiento, impotencia, viajes eternos a por soluciones, que no funcionaban, especialistas remotos que ofrecían terapias novedosas que tampoco funcionaban. Gastos a los que no podíamos hacer frente, desánimo, alejamiento, desesperanza.
Y llegó. Sin defensas, un simple catarro, que fue una neumonía, que encharcó sus pulmones. Sus largas horas de toses, de no poder respirar, de vómitos vacíos, no quedaba nada.
Sedación, calma, llanto. Dejó de respirar. Se fue. Y nosotros con él.
Llevamos sus cenizas a la montaña, a nuestra montaña, en la que tantos inviernos habíamos jugado los tres, en la que tantos veranos habíamos paseado. Digo tantos y en realidad fueron tan pocos…
Allí los dos. Un beso, una caricia, un hasta pronto que nunca llegará. No supimos superarlo. No quisimos hacernos daño.
Ella siempre más ambiciosa, más preparada, más luchadora, se fue a Filadelfia, prometió dedicar su vida a la investigación, por él, por todos los “él” del mundo que no merecían lo que la vida les daba.
Yo no, yo fui un cobarde. Seguí lamiendo mi dolor, en mi consulta de pueblo pequeño, viendo catarros, resfriados, sin pensar, sin luchar.
Sí, ella siempre fue más fuerte.
Suena el teléfono, es tarde, veo su nombre en la pantalla, no lo voy a coger. Quiero dormir, llevo años sin dormir.
Llega un mensaje. Por favor, abre, aunque solo sea el correo, por favor. Me duele, su súplica siempre me hace daño, sé que ella lucha y que yo muero.
Dudo, me da miedo, no quiero saber, no quiero ver, quiero seguir acomodado en mi vida gris, solitaria, viendo catarros y pequeños dolores.
Voy a abrirlo. Lo leeré. Son las dos de la madrugada, pero lo voy a leer. Hablar con ella no. No puedo, llevo años evitándola, la quiero, siempre la he querido, y sé que ella a mí también, pero no supimos gestionar el dolor.
No, no es cierto. Yo no supe enfrentarme a la realidad, a la vida, tal como viene, cruda, sin aditivos. Ella es una luchadora, yo no.
“Por fin, ya es real, la Terapia Personalizada Celular CTL019, desarrollada en la Escuela de Medicina de Perelman de la Universidad de Pennsylvania es catalogada como éxito sin precedentes. Los nuevos resultados, basados en los preliminares presentados en diciembre de 2013, incluyen los datos de los primeros 25 niños y adultos jóvenes (de 5 a 22 años) tratados en el Hospital Infantil de Filadelfia y los primeros cinco adultos (de 26 y 60 años) atendidos en el Hospital de la Universidad de Pennsylvania. En total, 27 de los 30 pacientes que han participado en los estudios han logrado una remisión completa, un término similar a la curación, después de recibir una infusión de sus propias células inmunes”
Lloro, una vez más. Antes solo cuando hablaba con ella, ahora cuando leo sus éxitos.
Ella sí, ha sabido luchar, ha sabido entender que no era tarde ni para Juan, ni para todos los que como él tienen derecho a la vida.
Es tarde, para mí, para él, para nosotros, pero no para ellos. Lloro, desconsolado, se acabó el llanto seco, la aridez de los ojos, caen lágrimas enormes, abundantes, el dolor hay que llorarlo y ni siquiera eso he sabido hacer sin su ayuda.
La voy a llamar, ahora.
No, mañana. Quiero dormir. Son más de las tres. Es tarde. Por fin lloro, pero ahora lo hago por mí.

Locura

Me desperté en la madrugada, eran las tres y había tenido una pesadilla. De repente, sentí algo extraño, un escalofrío me recorrió, algo pasaba, no estaba en mi habitación. Me levanté de la cama y fui a la cocina a por un vaso de agua pensando que solo había sido un susto. Estaba descolocada, las habitaciones no estaban donde debían, ni siquiera los muebles ni los colores de las paredes eran los mimos. Corrí a mojarme la cara al baño, después de encontrarlo, ¡claro!, seguía confusa. Lo único que se me ocurría era seguir durmiendo, probablemente era una pesadilla. Volví a mi habitación cuando me di cuenta ¡de que ya no estaba! Me di la vuelta y una caja gigante apareció ante mí, ¿Qué era eso? No me podía estar quieta, tenía que saber lo que contenía... Abrí la puerta de esta y parecía una máquina del tiempo. Empecé a observar los botones; había de muchos colores y tamaños. También algunas etiquetas pero, ¿qué idioma era ese?, ¿mandarín? No entendía nada y decidí salir. ¡Pero la puerta estaba cerrada! Tenía que hacer algo antes de asfixiarme... Lo único que se me ocurría era apretar algún botón, y apreté al más grande que había donde ponía “yún”, transportarse en castellano.
Comenzó a emitirse un pitido espantoso, me hacía daño al oído. Acabé en el suelo tapándome las orejas, era insoportable. Cuando paró, me levanté del suelo y abrí la puerta, no estaba en mi casa. ¿Qué estaba haciendo ahí?

Entré a un salón y vi a un chico. Me acerqué a él, le toqué la espalda y le pregunté quién era y si sabía porque estaba allí, él hizo caso omiso a mi presencia ¿Acaso estaba sordo? Fui a la cocina y cogí dos tapas de metal y empecé a aporrearlas con fuerza, pero seguía sin inmutarse. Decidí salir de ahí pero algo me lo impedía, me hacía estar al lado de él y me empecé a asustar. Alguien entró en la casa. Era una señora rubia. Le pregunté si sabía por qué estaba en ese lugar, pero tampoco parecía oírme. ¿Era invisible? Cuando me giré a la ventana vi algo escrito, "¿Quieres saber sobre la locura? No puedes separarte de él, descubre qué pasa”. Seguía asustada, como iba a salir de ahí, ¿Era real? ¿Cuánto tiempo iba a tener que estar acompañándole? ¿Quién había escrito eso? Quieta, respira. Escuché a mi conciencia y decidí calmarme. Empecé a observar todos los comportamientos de ese chico. Pasadas unas horas, aquel chico no hacía nada diferente, empezaba a dudar si tenía algún trastorno o no. Iba a acabarse el día. Fui a la cocina a por algo de comer. Cogí un trozo de lasaña. Eso sí que lo notaron, empezaron a pelear por quién se la había comido. A la hora de acostarse, vi que la madre del chico le acompañaba a su habitación, la cual estaba decorada de manera infantil. Su madre le daba el pijama y mientras él se lo ponía, ella le preparaba la ropa, después le colocaba una pequeña luz, y le apagaba la lámpara. Apunté todo lo que vi y me puse a pensar.

A la mañana siguiente, la señora le llevaba en coche al instituto, y yo como no, con él. Al entrar, me fijé en que no se acercaba a hablar con nadie, ni nadie con él, algunos se le miraban, otros se reían... Al comienzo de la primera clase, entró al aula y fue a saludar a unos chicos, quien no le hicieron caso, me empezaba a dar un poco de pena... Llegó la hora del recreo, y él se sentó solo en un banco. Unos chicos se acercaron a él y le preguntaron cómo estaba. Se sentaron a su lado, uno de ellos me aplastó con su enorme trasero, y con tono de burla empezaron a preguntarle sobre un videojuego, él no contestaba. Acabaron las clases y volvimos a casa.

Su madre empezó a preguntarle, cómo le había ido, si le habían hecho algo... Viendo su cara supe que eso ocurría continuamente. Él fue a su habitación y comenzó a escribir:

“Soy Dani y soy autista. Tengo una enfermedad asociada a la locura, pero no me asusta... Me ha tocado, y no me voy a venir abajo. Lo sé desde hace tiempo. Soy una persona con sentimientos, que puede valerse por sí sola. Paso de lo que me digan en el instituto. No necesito que me traten como alguien especial. Así nací y así moriré.

El autismo es un trastorno psicológico. Él vive en su mundo y le cuesta socializar. De repente, desperté en una camilla de hospital. Mis padres me explicaron que me caí escalando. Había estado en coma. Confusa, giré la cara, y ¿a qué no sabéis quien había en el pasillo?

Los cimientos de la anarquía

Es increíble como una simple decisión, tomada por una persona, puede desencadenar tal destrucción.
Lo que tardamos en evolucionar y construir, lo que tanto queremos y odiamos no son más que ruinas perdidas entre el caos y la desesperación de sobrevivientes. Todo gracias a un invento bélico recién desarrollado: La bomba H. Siempre nos hemos sentido superiores a otros seres pero nunca una fusión de núcleos de átomos de hidrógeno, algo que parece simple, nos provocó tanto miedo.
Ahora vago por las calles, si se pueden llamar así, en busca de recursos para sobrevivir. Evitando cualquier persona para no contagiarme de duras enfermedades o quedarme sin mi traje anti-radiación. Empieza a anochecer así que lo mejor será volver al refugio. En este mundo sin gobierno, donde reina aun más la anarquía por la noche, hay que tener cuidado con las bandas que, sin piedad, acaban contigo y todos tus bienes, al igual que podrían quemar este diario.
Ya, a salvo de bandas, empiezo a cocinar una lata de fabada encima del fuego.
Sigo arrepentido de haber pertenecido a las fuerzas militares del gobierno. Siempre defendían la nación pero creerse superior a otros acabó con lo que podía haber sido una gran amistad y acabo como una gran guerra.
Acabo de escuchar un ruido. Es una banda que me ha seguido, así que mejor voy a coger todas las provisiones que pueda y buscar un nuevo refugio. Mientras intentan abrir la puerta delantera, yo salgo por la de atrás.
He cogido mi coche o lo que queda de él para desplazarme hasta las afueras, en el campo. Dormiré en el coche hasta que amanezca.
Me despierto y lo primero que veo es una niña con deformaciones golpeando la luna del coche. Me pide entrar porque unos bandidos la persiguen así que le deje entrar ya que los bandidos estaban aproximándose. Arranqué el coche y nos fuimos hacia la costa.
La niña me cuenta que se llama Mary y que perdió a sus padres cuando cayó una de las miles de bombas. Tras esa breve historia el resto del trayecto estuvimos en silencio.
Una vez en la costa, dejé el coche a las afueras de un pueblo y nos hicimos con una casa abandonada. Preparé otra vez fabada, fabada que esta vez pude disfrutar al igual que Mary, que parecía muy hambrienta. Mientras Mary dormía yo montaba guardia por si venían bandas. Pero de repente noto como un cuchillo se clava en mí, me giro y veo a Mary riéndose mientras escapa con todas mis provisiones. Al fin y al cabo me lo merecía, porque lo que hice no estuvo bien. Y si alguien encuentra este diario, quería pedirle perdón a él y a todo el mundo. Sé que no fue una buena decisión, porque nadie quería esto. Yo fui el que empezó este caos, yo tomé la decisión de pulsar el botón. Pero al igual que el ciclo del agua todo se renueva, aunque haya que empezar de cero. Ahora puedo morir en paz.

Maldad

Me encanta ser malvado al igual que mis hermanos aunque la mayoría de ellos mueran por culpa de la policía blanca. Soy una célula cancerígena y me estoy empezando a quedar solo en las carreteras rojas ,donde vigilan y circulan los policías blancos, que llegan a todos los puntos del país. De momento estoy a salvo y me he empezado a instalar en la comunidad de Hígado. Estoy recién asentado y la verdad es que se está muy a gusto. Mis hermanos, que ya habían vivido aquí antes de que la policía blanca los detuviera, me comentaron que era de los mejores sitios del país y yo, cómo célula curiosa que soy, quería comprobar lo que me decían. Así que recién acomodado, me puse a crear mas hermanitos cómo yo. Me estaba empezando a sentir muy solo.

Habían pasado ya unos meses y eramos casi 2000000000000 de hermanos en la comunidad de Hígado. Empecé a notar como un estrés porque ya no cabíamos y como procreaba cada día pues les envié a la comunidad de Intestino. Era abrumadora la cantidad enorme de pequeños villanos que causábamos el terror por todo el país, no había nadie que nos detuviera ¡eramos invencibles!. Siempre estábamos procreando y procreando e íbamos deteriorando las calles por dónde la estirpe delas células cancerígenas avanzaban. La policía blanca se empezó a percatar de nuestra presencia y envió todos los refuerzos del país contra nosotros. Lo impresionante fue que no podían con nosotros habíamos ocupado dos regiones principales del país y ya no había nadie que nos parase. Quedaba poco para cumplir un año cuando nosotros empezamos a ocupar casi todo el país. Íbamos a dominar todo el país y gracias a mi. Yo iba a ser el rey , el jefe supremo, el todopoderoso Cáncer XIV, el rey mas batallador de todos y que había sometido a mas territorios. Todo iba viento en popa, pero de repente todos empezamos a notar cómo si el país se desmoronase, empezaba a temblar aparecían luces raras y eso hizo activar mi estado de alerta.

Unos días mas tarde se produjo el fallecimiento del país. ¡Cómo podíamos haber sido tan ignorantes!, nos habíamos matado a nosotros mismos conquistando demasiados territorios. Habíamos acabado con nuestro país y toda la vida que había en él. No nos dimos cuenta de lo que empezó siendo un pequeño tumor que se iba eliminando por la policía blanca en un cáncer de hígado, páncreas e intestinos. Aquel movimiento migratorio que habíamos hecho se llamaba metástasis y era lo que acabaría finiquitando nuestras vidas. Así que más vale tener poco porque cuando tienes demasiado se puede volver en tu contra.

MÁS COSAS DE LAS QUE SE DEBEN RECORDAR

Hace dos minutos que he llegado a casa, lo primero que hago al llegar es abrir el ordenador y rápidamente sin perder el tiempo escribir: << recordar todo lo vivido>>, salen mil resultados, el primero, <<hipermnesia, memoria episódica perfecta>> clico en el enlace. No me lo creo, es imposible, lo que yo hasta ahora pensaba que era normal, no lo es. La mayoría de la gente solo recuerda algunas cosas de los días anteriores, nadie recuerda todo lo que le pasó desde que se levantó hasta que se fue a dormir, sin embargo yo sí. Sé que esto cambiaria mi vida si se lo cuento a mis padres, pasaría a tener una vida de médicos y pruebas, ya que es un síndrome que solo doce, ahora trece personas tienen. Ahora sé porque nunca he entendido frases como, lo recuerdo como si fuera ayer, ya que ayer y el jueves pasado los recuerdo con la misma nitidad. Me paso toda la tarde buscando información sobre ello, aún no me lo creo, no puedo. Al final caigo rendida y me voy a la cama.
La mañana siguiente me despierto con una idea en la cabeza debo hacer lo que pueda para que la gente no se dé cuenta. Hasta ahora la gente no había notado algo raro en mí, bueno algo si pero no lo suficiente para darse cuenta de lo que me pasaba.
Entro en el instituto, tengo la sensación de que lo tengo escrito en la cara, pero no es así, tengo que quitar la idea de mi cabeza, aunque no puedo. Entro en clase y solo me da tiempo de saludar a mis amigas antes de que la clase empiece. No me concentro, todo el rato voy recordando todo lo que leí ayer, una y otra vez, parece que desde que leí eso, la hipermnesia ha aumentado aunque solo debe ser psicológico. Llega el recreo y me voy a la esquina de siempre a hablar con mis amigas. Ellas sí que han notado algo raro en mí porque a la hora de comer una de ellas me pregunta si me ocurre algo. Inmediatamente respondo que no, que solo me encuentro mal, aunque creo que he sonado un poco nerviosa.
Dos meses desde que me di cuenta de lo que me pasaba, la verdad es que es una tortura, recordar todo, sobre todo los momentos que más vergüenza pasaste. La gente debe creer que sería una ventaja, recordar siempre donde aparcaste el coche, donde dejaste las llaves,… los últimos días han sido difíciles, parece que ahora que lo sé es más difícil de esconder que cuando no lo sabía. Me estoy planteando decirlo a mis padres, se van acumulando las malas experiencias y no es agradable tener que repetirlas una y otra vez en mi cabeza sin poder evitarlo. Lo he decidido se lo contaré, abro la puerta de la cocina y ahí está mi madre, entro en la cocina:
-hola mamá- la saludo con el nerviosismo en mi voz, no sé cómo contárselo.
-hola, ¿pasa alguna cosa?- ha notado algo en mi voz.
-tengo que contarte algo…- allá va ya no puedo echarme atrás.
* * *
Sentada en una habitación blanca, sin poder hacer nada solo recordar, llevo unas tres horas aquí y aun no tengo noticias. Hay un cristal a lo largo de una pared de la habitación donde supongo que hay alguien observándome. Supongo que forma parte de una de las muchas pruebas que me han hecho desde que descubrieron que soy una de las doce personas, ahora trece, en el mundo que tienen hipermnesia. Desde que mis padres me llevaron al médico al explicar que recordaba más cosas de las que se deben recordar, me han hecho muchas pruebas, demasiadas. Por eso yo no quería contarlo, sabía que si alguien lo descubría mi vida cambiaria. En el instituto ya todo el mundo debe saberlo. Sigo asistiendo a las clases del instituto aunque me tuve que cambiar de instituto porque no era lo mismo, la gente me miraba diferente. Algunos creen que es como algún súper poder, algo que todos les gustaría tener, aunque se equivocan es más como una maldición. En el nuevo instituto no se lo he contado a nadie solo los profesores lo saben. En parte así puedo tener una “vida normal”. Voy a un psicólogo dos veces por semana, me ayuda a sobrellevar esto. Espero que pueda aprender a vivir sin que la memoria episódica perfecta afecte a lo de intentar tener una vida normal, también estoy intentando encontrar las ventajas a ello.

Meta Formars

En el año 2063, los humanos llegaron a Marte en una nave espacial de colonización puesto que se habían encontrado signos de vida ademas de agua y oxígeno. Pero cuando llegaron allí, los meta formars les atacaron. Se trataban de una especie de insectos, como unas cucarachas, pero con forma humanoide y unas características físicas impresionantes, pero como las cucarachas e insectos en la tierra, sin mucho cerebro.

Muy pocos volvieron de este viaje, pero los que lo hicieron trajeron consigo una enfermedad incurable y con una tasa de mortalidad del 100% además de ser bastante infecciosa. Debido a esto y a otros factores que no os voy a contar porque son de alto secreto, decidieron ir en contra de la naturaleza y crear un ejercito de soldados capacitados para acabar con estos insectos marcianos y conseguir una cura para dicha enfermedad. Nos caracterizamos por ser de los muy pocos que pueden salir vivos de la operación que se requiere para poder conseguir este poder (1 por cada millón de personas) y ser algo excéntricos, pero eso es lo de menos.

Y aquí es donde entro yo, un caso especial. Yo, al ser hijo de dos personas que poseen este poder, nací con él. Por ello soy tan especial, y por eso me han estado preparando toda mi vida para esto. Pero bueno, dejaré de hablar de mí por un momento y me centraré en el poder, que seguro que estáis ansiosos por saber de qué se trata. Pues bien, este poder se trata ni más ni menos que el desarrollar por un periodo de tiempo limitado y gracias a un suero creado para esto (yo, al haber nacido con ello no lo necesito, pero estas en esa forma, a la que llamamos "trance", consumo mucha energía y aunque me recupere rápido, también tengo un limite de tiempo) las habilidades de diferentes animales. Mi caso es el del escarabajo rinoceronte, que es el más fuerte de los animales terrestres. Puedo levantar 850 veces mi propio peso sin sufrir daño alguno, lo cual hace mi cuerpo muy resistente a los golpes, que es lo mejor contra los meta formars.

Bueno, llegados a este punto, creo que podemos empezar con lo interesante, empezaré por cuando llegábamos a Marte.

Nada más entrar en la órbita marciana, fuimos atacados por los meta formars, los cuales, guiados por un líder, habían planeado un ataque inesperado para pillarnos desprevenidos y acabar con nosotros. Y casi lo consiguen puesto que acabaron con más de la mitad de nosotros. Aunque yo en ese momento me creía Dios por poder usar mi poder sin suero porque habían acabado con las reservas que teníamos para unos 10 años. Tras esto, acabamos haciendo un aterrizaje de emergencia porque también habían dañado los motores, pero eso fue lo de menos porque cuando aterrizamos, miles y miles de ellos nos estaban esperando y, allí, fue donde todo empezó y terminó.




Cuando salimos todo empezó a volverse rojo. Mientras peleaba y mataba metas (así los llamo yo) veía como mis compañeros caían y cómo los descuartizaban porque no parecían satisfechos solo con matarlos. Mientras hacían esto, notaba como me miraban con esa sonrisa endemoniada que siempre tenían pareciendo disfrutar de lo que hacían.

Esto se alargo durante unas horas, porque cuantos más de nuestros compañeros sucumbían al inmenso poder de los metas, el odio hacia ellos nos motivaba a matarlos y debido a esto nuestra fuerza aumentaba (cuando recuerdo esto que os acabo de contar me acuerdo de un antiquísimo anime que es realmente bueno llamado "Bola de dragón" que cuanto más se enfadaba más aumentaba su poder). Al salir el sol (se me había olvidado comentar que era de noche, lo siento XD) los metas se retiraron, porque son nocturnos, lo que nos vino muy bien para descansar y reponer fuerzas mientras esperábamos a que la nave de apoyo llegase para poder tener más hombres con los que combatir.

Cuándo llegaron, pudimos plantarles cara como pudimos y logramos salir vencedores. ¡¡Eeeehhhh!! Sé que se está haciendo muy aburrido este micro relato pero como no lo puedo extender más, he reducido notablemente la historia para que pueda ser válido. Así que no os quejéis y si queréis saber detalladamente la batalla con sus partes épicas y toda la sangre ya me avisareis. Pero a lo que íbamos, los 100tíficos lograron crear una cura para poder combatir la enfermedad que había en la tierra y gracias a eso pudimos volver y salvar incontables vidas, lo cual es realmente reconfortante al final del día.

Y con esto y un bizcocho se acaba este micro relato y probablemente me pongan un ocho.

Mi tabla de salvción

Sentada en la butaca del cine se olvidaba de todos sus problemas. Le encantaba leer. Así que primero se leía el libro y después iba a ver la película para comprobar si el guionista se había adaptado a la idea del autor, y a lo que ella se había imaginado en la lectura previa. No siempre coincidía, pero jamás se sintió decepcionada.
Viendo la película podía expulsar de su mente los problemas que la agobiaban. Se sentía muy agradecida a sus inventores y estudiaba todo lo que encontraba relacionado con el cine. Incluso había intentado montar su propia película…pero no llegó ni a ser un “corto”. En clase de tecnología aprendía todo lo posible y experimentaba con lo que su profesor le permitía.
Estudiaba primero de la ESO y las dificultades ya habían comenzado el año anterior. Leer no estaba de moda y por eso la llamaban “friki”. Ella no se consideraba ninguna “friki” porque le gustase leer. Al contrario, se sentía mejor porque era la única que sabía redactar correctamente y además, gracias a los libros, era la que más vocabulario poseía. La insultaban y se reían de ella, pero siempre les regalaba la mejor de sus sonrisas para demostrarles que le daba igual su opinión. A pesar del odio de una rubia envidiosa, tenía muchos amigos que la ayudaban y la defendían siempre que alguien se metía con ella. Estaba muy agradecida a su familia por todo el apoyo y el cariño que le habían brindado siempre que las cosas se torcían.
Había ido a ver una película que se llamaba “Wonder, la lección de August” y se sentía completamente identificada con el protagonista. A él no le trataban bien porque tenía una cara diferente a la de los demás, pero conoció a Summer y a Jack Will, que lo ayudaban en los momentos difíciles. Había un niño que le hacía la vida imposible, se inventaba juegos malos y le enviaba notas diciéndole que se fuera del colegio. Al final del libro, Auggie se hizo amigo de toda la clase y de todos los profesores y consiguió —siendo una buena persona y no dejando que nada le afectase—, el aprecio y la solidaridad de todos sus compañeros. Esto nos demuestra que el bien siempre acaba triunfando, pase lo que pase, pese a quien le pese.
El cine era genial, podías ir a lugares fantásticos y ver cosas extraordinarias sin la necesidad de moverte de tu acogedora butaca. Gracias a sus amigos, al cine y a sus libros, logró alcanzar la máxima felicidad y el afecto de sus colegas, como le había pasado a August.

Muerte a la muerte (o el aún más moderno Prometeo)

Las luces del pasillo se encienden a medida que el grupo de gente avanza hacia la puerta del fondo. Arrastran a su paso una camilla cubierta de finos manteles blancos. Se aproxima la prensa, decenas de cámaras centelleantes que invaden el edificio de llanuras luminosas. La puerta se cierra y el laboratorio despierta de su sueño inquieto. Los científicos se visten de blanco y embadurnan sus rostros con mascarillas y protectores plastificados. Respiran fuerte a la vez que libran un cuerpo inerte de los manteles de la camilla. Los observa un cuerpo putrefacto, sin vida, que pide a gritos el descansar. Se preparan los hombres mientras quizás alguno de ellos recuerda un día de otoño en el que los vientos atronaban, una brisa en el parque, una frase de un Lovecraft olvidado cerca de un pantano de intranquilas aguas, que así decía:
"Que no está muerto aquello que puede vivir eternamente y en evos extraños, aún puede morir la muerte"
Rugen los transistores y chispotean los circuitos al son de la vivaz corriente. Un imparable haz de luz recorre el cuerpo inerte de la camilla, instándole a abrir los ojos. Parpadean los carteles luminosos de una ciudad, mueren bombillas a la luz de la luna. El corazón enlatado dentro del pequeño hombre vuelve a la vida entre flujos constantes de sangre y aromas fantásticas. Los dedos recorren inquietos la brisa invernal, viviendo la vida, muriendo la muerte. Yace en los anales de la historia el eterno dilema y el inevitable desenlace, a la vez que la última hoja de un árbol cae sobre un mar de urticáceas.
Aplauden los necios, mientras en la cripta donde antes dormía el muerto que ahora vive, yace eterno el fallecer.

No hay luz al final del tunel

No hay luz al final del túnel


No paro de escuchar explosiones, todo a mi alrededor se derrumba, lo que todos temíamos ha llegado, sí, acaba de empezar la 3ª guerra mundial. Esta guerra es algo distinta a las 2 anteriores, ahora los soldados no son gente corriente a la que entrenaban unos meses para mandarlos a combatir a la otra punta del mundo, no, esta vez es distinto, los soldados son personas genéticamente perfectas, no tienen ninguna enfermedad y no pueden ser contagiados por nada, así que las bombas de gas y todo el armamento creado para destruir el organismo del cuerpo mediante el aire queda totalmente anulado, ya no sirve, estos soldados también tienen una resistencia sobrenatural, podrían estar semanas combatiendo sin apenas mostrar el más mínimo síntoma de cansancio.

Estas personas han sido mutadas genéticamente para ser verdaderas maquinas de matar, y si, lo han conseguido, a parte de todo el armamento que llevan y que bombardean ciudades constantemente han creado un ejercito que parece indestructible, lo que aterroriza aún más a la población. Para quien no lo sepa me llamo Dexter y soy el científico encargado de mejorar y de mutar a las personas genéticamente. Y desde mi punto de vista esto no va a tener vuelta a atrás, esta guerra va a ser la que acabe con el planeta por completo. Todas las mejoras en el armamento, las bombas nucleares, los aviones, tanques, barcos...Todo esto sumándole a este nuevo ejercito llamado los "54 inmortales" va a ser la causa de que el planeta sea destruido completamente.

Últimamente nos llegan ordenes de que debemos mutar genéticamente a todo ser vivo que pueda ser de utilidad para ganar la guerra, ayer mismo tuve que experimentar con un gorila para que sus progenitores fueran genéticamente perfectos. Sinceramente, tengo mucho miedo, se todo lo que está pasando y que ninguno os creeríais las atrocidades que están haciendo con los animales e incluso con las personas. Esto es inhumano. Se que algún día algo podría fallar y yo y todo mi equipo de investigación acabaremos muertos. Los animales que tenemos enjaulados para experimentar genéticamente con ellos están muy alborotados, cada día más.

Cada día oigo las explosiones más cerca de nosotros, estamos muy mal, nuestro edificio ha sufrido ya muchos daños por los ataques enemigos, la mínima bomba derrumbará este sitio. No puedo dejar de pensar en qué será de mi mujer, mi hijo, mi hija, mi familia. Me temo lo peor, lo primero que haga cuando todo esto acabe será irlos a buscar. Los echo mucho de menos; esto cada día empeora mas y mas, ahora tengo que hacerle unas pruebas a un oso y luego a un humano, ahora cada vez que entro en la sala de pruebas entro asustado, me da miedo lo que pueda pasar. Siento como que vienen a por mí, no se si son imaginaciones mías pero creo que quieren matarme, me han amenazado un par de veces hoy y creo que va en serio. Cada hora que pasa temo mas por mi vida, cada vez que un experimento sale mal me echan a mi la culpa, hoy me han dicho que la próxima vez que algo salga mal me arrepentiré, de ahí mi miedo.

Ayer metieron a dos de los "54 inmortales" para que me vigilasen, lo que me, faltaba ahora me acusan de pasar información al enemigo. Sospecho que hay alguien infiltrado que quiere verme muerto, pero claro, si dijese algo nunca me creerían y menos ahora que han puesto a todo el laboratorio y a los militares en contra de mi. No sé que, estoy desesperado, no quiero que me maten, cada minuto que pasa estoy mas angustiado, siento que algo malo me va a pasar y no tardará en ocurrir. Y así fue, al día siguiente me acorralaron siete personas, y no paraban de amenazarme e insultarme, no sé que he hecho mal, les decía; pero ellos ni caso.


Me llevaron con el general. Una vez ahí me dijo el general "sospechamos que hay un topo en estas instalaciones, y como tú eres de confianza hemos hecho todo este montaje para que el topo sepa que no nos andamos con rodeos." Yo me quedé asombrado. De repente se escucharon gritos, y sí efectivamente era el topo tratando de escapar. Todo gracias al montaje del general, lograron pillar al topo y le sacaron información crucial para poder acabar con la guerra, o eso pensábamos. A los pocos días bombardearon el edificio, todo se derrumbó y acabamos todos bajo los escombros.

Nuestro

Una vez, un hombre muy sabio dijo a sus prójimos: <>. Este hombre fue Stephen Hawking, y realmente no se lo decía a nadie semejante a él, solo no lo decía a nosotros, la humanidad, porque creo que si Stephen Hawking –siendo uno de los hombre más sabios del planeta Tierra– sabía qué sucedería si los extraterrestres nos invadían, no podía ser parte de la humanidad, y no me estoy refiriendo a que él fuera un extraterrestre sino que él no fue tan tonto como el resto de la humanidad para creer que estábamos completamente a salvo. Por lo tanto, no es nuestro semejante, ni nuestro prójimo, ni hermano; simplemente no es parte de la humanidad porque no fue tan tonto como el resto de nosotros.

4470 millones de años, es el número que –según los geólogos– es la edad de la Tierra. 4470 millones de años, y una población de 7.229.916.048 seres humanos… ¡Wow! Si que somos una plaga; mirándolo de este modo todo tiene mucho más sentido, lástima que ya es demasiado tarde, y aunque no lo fuera, no lo arreglaríamos. Esa es la esencia del ser humano, no aprender de sus errores ni de los de sus antepasados, es por ello que siempre terminamos igual o en las peores situaciones.
Pero tampoco fue solamente nuestra culpa, o bueno, no del todo. Si, se suponía que estábamos preparados, el gobierno lo sabía, siempre lo supo pero nunca dijeron nada, y las personas normales… Si, las personas normales lo sabíamos pero no queríamos creerlo, por lo menos, no hasta que tuviéramos una prueba. Yo era muy escéptica en ese tiempo, siempre me pareció un tema de ciencia ficción, nada real; lo leía en libros, veía películas, series animadas, videojuegos, revistas, incluso escribía sobre ello, pero jamás llegue a pensar que uno de mis relatos se volvería real.
Siempre pensé que llegarían dando una señal, como en las películas, con el corte repentino de luz y círculos en los huertos, pero no, fue demasiado directo. Lo que siempre recordare será las naves bajando del cielo, mimetizadas con las nubes, como en una película de Disney cuando el cielo se caía y nadie le creía al pobre pollo ¡Ja! ¿Quién diría alguna vez que una película infantil sobre animales que hablan y extraterrestres sería tan parecida a la realidad? Demasiado irónico hasta para mí. El punto es que los extraterrestres bajaron de sus naves y no tuvimos más remedio que rendirnos, en especial por lo que vimos cuando los platillos volantes se abrieron.
La humanidad siempre ha tenido esta rara tendencia a buscar una respuesta a todo, incluso a aquello que no tiene respuesta, por lo tanto se crea una no muy lógica. De esta forma surgieron los dioses, seres imaginarios que se supone rigen y dan sentido a nuestra vida, porque el ser humano tiene que buscar algo más, siempre, algo que sea mejor que él, algo perfecto que explique el por qué de todos los errores que cometemos. Bueno, cuando estos seres bajaron de las naves, eso fue lo primero que paso por la cabeza de muchos.
Pudimos haberlos combatido, habrían sido aniquilados, exterminados en un abrir y cerrar de ojos, pero simplemente no pudimos. No pudimos porque creímos que –en cierta forma– eran iguales a nosotros.
Nos equivocamos.
Seres bellísimos, perfectos, cualquiera pensaría que son humanos porque eran iguales nosotros; con cabellos y ojos de todos los colores, y pieles de todas las razas, cualquiera diría que eran personas normales con un tinte divertido o unas lentillas extrañas. Pero no, bajaron del cielo, en naves hechas con una tecnología que desconocíamos, siendo humanos perfectos, y hablando sobre cosas que no entendíamos.
–Nosotros somos historia– palabras que recorrieron todo un planeta, con mil y un significados que nadie comprendió.
Pudimos haber luchado pero no lo hicimos.
Ahora, me encantaría haber comprendido sus palabras al instante, pero como ya he dicho es demasiado tarde, y no nos queda más que aceptar el destino que nos merecemos, porque no lo merecemos. Nosotros somos los tontos, los ciegos, los que creemos en cosas inexistentes para dar sentido a nuestra vida; los que maltratamos tanto nuestro planeta para construir el mundo a “nuestra medida”, sin darnos cuenta que realmente éramos nosotros los que debíamos estar a la medida del mundo, sin darnos cuenta que no éramos los primeros, y creyendo que éramos los dueños de algo que no era nuestro.

Otro día más

Lo volví a sentir. Un cosquilleo dominaba mi dedo índice. Estaba a dos horas de hacer el examen para el que llevaba preparándome durante seis años de mi vida, el temido MIR.
Las últimas dos semanas me encontraba apagada y nerviosa, continuamente me venían a la cabeza preguntas como ¿Y si no entro en la especialidad que quiero? O aún peor ¿Y si suspendo? Los nervios corrían por mi sangre, algo en mi interior no iba bien.
La mañana anterior mamá me preparo su bizcocho de chocolate, dicen que el chocolate es bueno para el cerebro y además sube el ánimo, aunque yo creo que es mentira pero por lo menos así te podrás sentir bien después de un gran atracón.
Todavía quedaba un poco de bizcocho sobre la encimera de la cocina, así que lo cogí y lo guarde para poder tomármelo por el camino. Me monté en el coche y nada más salir a la calle una fila de coches pitando desesperados ocupaba toda la carretera, siempre igual, Madrid y su tráfico. Miré el reloj y me relaje, quedaba una hora para empezar a preparar documentos y hacer el examen.
Cuando por fin llegué, me encontré a Luisa, una de las chicas que me había acompañado todos estos años, y con la que había llegado a tener una relación de hermanas. Solo nos quedaba ser de la misma sangre, ambas sabíamos como estábamos en cualquier momento. Recuerdo que me preguntó si me encontraba bien, al parecer dijo que me veía bastante pálida, le respondí que había pasado mala noche porque estaba nerviosa por el examen pero que por lo demás estaba bien. Aunque no quedó muy satisfecha, asintió y entramos juntas.
Iban a empezar a entregar los exámenes y todavía Marcos no había llegado. Marcos es mi mejor amigo, lleva conmigo desde que nacimos y siempre hemos estado muy unidos. Este no tenía mucha vocación de médico pero yo quería que estudiara conmigo y digamos que conseguí convencerlo.
No se tomaba ningún examen en serio, siempre llegaba tarde, por eso no me sorprendió que también lo hiciera ahora. Probablemente estaría terminándose el cigarrillo especial de antes de los exámenes, lo llama así porque según él le da suerte y hasta ahora ha funcionado.
Sonó la puerta, todas las personas que había en la sala miraron hacia allí. Quien iba a ser, Marcos llegó muy tranquilo como si le estuviéramos esperando a él. Pidió perdón y ocupó la mesa que tenia al lado. Me miró y pude leer como sus enormes labios decían “Vas a ser la mejor cirujana” Le sonreí y miré mi examen.
Cogí mi bolígrafo azul favorito que me llevaba acompañando desde que saque mi primer diez en matemáticas en bachillerato, solo iba renovándole la tinta. Dicen que es pecado creer en amuletos de la suerte o supersticiones pero a mí me tranquiliza pensar que lo llevo conmigo. Intente quitarle el capuchón y de repente note ese cosquilleo que sentí en mi dedo por la mañana pero esta vez era en toda la muñeca. No era capaz de mover ninguna parte de mi mano. Que me pasaba, estaba claro que no era ni estrés ni nervios. Me quedé así durante dos minutos y después todo había vuelto a la normalidad. Conseguí quitarle el tapón y comencé el examen.
Después de cinco horas de examen, por fin había acabado. Marcos, Luisa y yo nos fuimos a celebrar que habíamos acabado. O a lo mejor no, pero después de tanto tempo estudiando había que celebrar un poco de relax.
Me pedí lo de siempre, una cerveza muy fría con un serranito. Ya era costumbre, el chico del bar que estaba cerca de mi facultad me conocía más que algunos de mis antiguos profesores. Me había visto reír, beber e incluso llorar. Era un encanto.
Luisa estaba contenta, su abuela había mejorado con la receta que le había mandado el médico. Aún no me creo como pudo mandarle eso. Fumar, la receta del mejor especialista de la ciudad había sido fumar. Al parecer su abuela sufría de la enfermedad denominada Parkinson y un estudio reciente demostraba que fumar controlaba los síntomas y le devolvía por un tiempo lo que esta terrible enfermedad le había arrebatado. Tranquilidad.
Sentí curiosidad por ella, me apasionaban las enfermedades y aún más los pacientes, cada uno es un mundo.

Pescando Sueños

30/3/2096

El mundo en el que actualmente vivimos se divide en 20 países. Uno de ellos, donde yo vivo, se llama Ukami, situado en lo que nuestros antepasados llamaban Europa. Es el país más peculiar de todos y a su vez está dividido en 15 regiones diferentes. Más allá de los cálidos desiertos de "Wakani" o de los bosques tropicales con exóticas aves de "Kameku" localizados al sur del País, yo vivo al Norte, en la región de "Galeg", la más fría de todas.


La economía de este País depende mucho de la pesca en los Glaciares, de donde procede una especie de peces muy suculentos y sabrosos. Aquí es donde entro yo en escena, soy Alfred Red y soy un humilde pescador. Desde que era bien pequeñito, acompañaba a mi padre a sus largos y duros días de pesca porque amo la naturaleza y también hay que decir, que a veces él me obligaba, para que cuando fuese mayor, no muriese de hambre. Ahora tengo 27 años y me encanta mi trabajo, o mejor dicho, me encantaba...

26/2/2090

Suena el despertador, son las 6:30, no sé ni qué día es. Vale si, es Miércoles, me levanto de la cama, me pego una ducha caliente como solo a mí me gustan, bajo a desayunar mi leche con esos cereales en forma de dinosaurio y mi zumo de Guayaba, vuelvo a subir para lavarme los dientes y a las 7 estoy en la puerta de casa esperando a que lleguen Benny y Stefan, para irnos juntos al trabajo como cualquier otro día. Hoy llegan diez minutos tarde así que tenemos que correr hasta la estación de Autobuses. Al llegar a la estación lo vemos pasar pero nos apresuramos y conseguimos cogerlo a tiempo, antes de que despegue. Somos la última parada, el puerto.

Cuando el enorme vehículo blanquiazul aterriza, salimos pitando hacia nuestro barco para empezar la jornada laboral. Llegamos y lo que vemos me pone la piel de gallina. Había un despliegue de agentes especiales y un montón de curiosos observando el panorama. Nos hacemos hueco entre la muchedumbre y vemos un camión del cual salen una serie de "personas" todas igual uniformadas, exactamente iguales de cara y de cuerpo. Por fin oigo algo, es nuestro jefe, que desde un megáfono dice: "AQUÍ ESTÁN VUESTROS NUEVOS COMPAÑEROS, SON PERSONAS QUE HAN SIDO MODIFICADAS PARA SOPORTAR EL INMENSO FRÍO QUE ÉSTA PRÁCTICA CONLLEVA, DADLES LA BIENVENIDA."
Cuando todo se había tranquilizado, se montaron el el barco con nosotros y partimos hacia los glaciares.

No les dirigí ni una sola palabra al igual que mis compañeros porque no parecían para nada personas amables. Cuando llegamos al gran Lago, comenzamos a trabajar. Entre los tres, Benny, Stefan y yo, solíamos pescar unos 30 peces en 8 horas en un día con suerte porque a las 6 de la tarde ya era de noche y no hay quien aguantara ese trepidante frío, excepto esos tipos. Ellos aún seguían ahí cuando nosotros ya nos íbamos por el terrible frío que hacía.


Todos los días ocurría lo mismo, eran claramente superiores a nosotros, hasta que llegó el día en el que Tom, nuestro jefe tuvo que despedirnos a todos. No quedó ningún humano... Solo había "tranges", que era así como los llamábamos. Meses después, la región de Galeg fue azotada por numerosas manifestaciones, represiones, discusiones fortísimas con los "tranges" y hasta incluso unas revueltas contra el Estado. Era increíble de creer pero unas "personas" nos habían dejado completamente K.O en lo que a trabajo se refiere. Había claramente una gran diferencia entre los "tranges" y nosotros. Mucha gente emigró a otros lugares para una vida más próspera, pero yo no podía, tenía que quedarme aquí para recuperar lo que me habían arrebatado.

Lo intentamos durante mucho tiempo con todas las posibilidades que nos quedaban, pero estaba claro que, nada ni nadie podía hacerle frente a esto. Al final, sintiéndolo mucho, tuve que irme al pueblo de mi abuela Casey. Pasé buena parte de mi vida cuidándola y trabajando de carpintero. No pasaba un día de mi vida, que no mirase atrás y me preguntase: ¿Y si no hubieran llegado ellos?¿Sería feliz?

No he encontrado la respuesta a esa pregunta, pero lo que mi padre me decía desde cuando yo era chico era: "Alfred, las cosas en esta vida siempre pasan por algo". Eso me reconfortaba en mis momentos de bajón, aunque no mucho, solo lo justo para no ponerme a llorar.